viernes, 11 de febrero de 2011

Horno solar. Construcción de marco para horno solar. Hacer moldura para marco de horno solar.



HORNO SOLAR PARTE 9. PREPARACIÓN DEL MARCO. FABRICAR LA MOLDURA


Ami@s: seguimos trabajando en la construcción del horno solar. Os recuerdo que disponéis de un post resumen donde podréis ver todos los pasos resumidos.


Ahora vamos con el marco, ya que dejamos el cuerpo del horno prácticamente listo.


El marco nos va a servir para poner el cristal, a modo de ventana, en la parte superior del horno.


Para poner el cristal, podemos hacer un marco de madera que tenga por fuera las dimensiones externas del horno.


Hay varias formas de hacerlo: o bien hacer una ranura algo más ancha que el cristal en un listón –Si le vamos a poner dos cristales, deberíamos hacer dos ranuras paralelas-. Después se corta a inglete y se monta insertando el cristal por la ranura antes de poner el último lado.


También podemos poner dos listones: uno más ancho debajo y otro más estrecho encima, dejando el hueco para el cristal. Finalmente, claveteamos un junquillo que empareje el listón delgado con el ancho y que impida que el cristal se salga.


Otra solución sencilla que os propongo para ahorraros trabajo: Podéis encargar el marco con el cristal en una tienda de enmarcado de cuadros. Os cortarán a medida un marco grueso y le pondrán el cristal. Sería como un cuadro, pero sin foto y sin fondo, sólo el cristal y el marco.


En mi caso, he decidido trabajar un poco en el marco, que ya que nos hemos esmerado en todo el horno, es una pena que nos salga una porquería de tapa. Quiero algo duradero y resistente, a la par que sencillo.



Casualmente, tenía un grueso y largo listón de madera que recogí en su día por parecerme muy bueno.


Es pino, pero se ve que ha estado a la intemperie y está bien seco, curado y derecho. Apenas tiene nudos y tiene largo de sobra para poder eliminar nudos y partes feas.


Eso sí es muy, muy grueso, así que tenemos que rebajarlo.



Pero antes, nos aprovecharemos para dejar el lado exterior fresado. Me encanta la fresadora y esta es una oportunidad excelente para usarla: vamos a dar al marco por la parte superior externa una forma redondeada para embellecerlo un poco, que no sea algo totalmente cuadrado y con ángulos.


Para ello, fijamos un extremo en el banco de trabajo y el otro lo apoyamos en un taburete regulable en altura que he graduado para que el listón quede bien horizontal.



Solo queda colocar la fresa, regular la profundidad y pasarla sin prisa y sin pausa y sobre todo el listón, apoyando el patín bien para que esté en todo momento la fresadora derecha.


Con una pasada es suficiente para obtener el resultado.


Miento, en realidad, como le he dado mucha profundidad, ha quedado una pequeña rebaba por encima, que he eliminado rápidamente volviendo a pasar la fresadora con la fresa a menos profundidad.


Como la rueda que tiene la fresa se apoya en la madera, no tenemos que preocuparnos de poner topes o reglas.


El siguiente paso, algo más complicado, es cortar una tira a todo lo largo del listón. Prefiero mil veces la fresadora a la sierra circular…. Pero en este caso, trabajaremos mejor y aprovecharemos mejor la madera trabajando con la sierra circular.


Para el corte, Tenemos que fijar muy bien el listón, pero debemos dejar libre la parte superior donde se apoya la base de la sierra, el lateral por donde irá la guía lateral…


Así que aprovecho que el listón tiene dos salientes en los extremos para hacer un agujero pasante con una broca de 6mm. Hago otro agujero en un resto de listón de 21mm que nos sobró del horno. Finalmente, avellano con una broca de 10mm el extremo del larguero para que el tirafondo profundice más.


Seguidamente, lo pongo en este orden: un trocito de listón de 21mm, el trozo de 21mm que perforamos –un poco más corto que el primero- y el extremo del larguero, Metemos un tirafondo que sujete las tres piezas y en un saliente del listón inferior, que hemos dejado sobresalido, podemos fijar ese extremo al banco de trabajo.


Hacemos lo propio con el otro extremo y lo fijamos con un sargento al taburete regulable.


Asi dicho, parece muy complicado, pero se hace en cinco minutos y podremos realizar correctamente el corte y cajeado posterior de el listón haciendo una sola pasada cada vez.


Nos dará precisión y a la larga, nos ahorraremos trabajo. Os indico las medidas para explicaros cómo lo he hecho, pero me he limitado en realidad a buscar unos restos o recortes que me viniesen bien.


Solo queda poner la guía de la sierra circular, calculando con la mayor exactitud posible y graduar la profundidad para que la hoja sólo sobresalga 1cm por debajo del listón.


Yo suelo calcular minuciosamente cada corte midiendo con el calibre y teniendo en cuenta que los dientes de la sierra son trisqueados, y el extremo es más grueso, o sea que hay que medir desde la punta de los dientes y tomar la medida de varios, ya que estos suelen estar un poco sobresalidos respecto al disco para evitar que la sierra se quede pillada por la misma madera accidentalmente.



Hacemos una pasada sin presionar, manteniendo bien pegada la guía al larguero y a velocidad constante. El corte sale perfecto y hemos obtenido la pieza que nos servirá para la parte principal del marco y otro listón más delgado que usaremos para el reflector, ya que es una madera muy resistente que aguantará bien la intemperie.


Ahora tenemos que hacer cuatro cortes más.



Se trata de sacar dos tiras por la parte interior del futuro marco de modo que quede en el centro una lengüeta o saliente sin cortar, que será la que sirva para fijar en ella con silicona ambos cristales.


Finalmente, remataremos con junquillos, así que tenemos que dejar sitio para éstos.


Pero vamos por partes:

Hemos de hacer un corte ciego con la sierra circular en un sentido y después en el otro –por la parte opuesta a donde hemos fresado-, de modo que saquemos un listón delgado y estrecho.



Hacemos lo mismo por debajo y ya queda hecho el saliente central.


Otra forma sería con la fresadora, que nos dará mucha precisión, un buen acabado y más rapidez.


Pero tiene dos inconvenientes: habrá que vaciar mucha madera y eso provocará enormes cantidades de virutas y aserrín.


Por otra parte, no podremos obtener los junquillos que podemos sacar si lo hacemos con la sierra circular, que también pueden servirnos para este u otro trabajo.


Con esto, ya tenemos preparado el listón para hacer el marco, que será nuestro próximo paso.


viernes, 4 de febrero de 2011

Cocina solar. Fabricar horno solar. Pintura de horno solar. construir horno solar

HORNO SOLAR PARTE8. Revestimiento interno. Enmasillado y pintado



Amig@s: ya va cobrando forma nuestro horno solar.



Hasta ahora, no veíamos muy bien qué estábamos haciendo o cómo quedaría…


Hoy ya podemos empezar a vislumbrar el resultado, pues quedará el cuerpo del horno prácticamente listo a falta de pequeños detalles y, por supuesto, colocar la tapa y el reflector.


Os recuerdo que disponéis de un post resumen para ver rápidamente lo que hemos hecho hasta ahora.


Ahora vamos a revestir la parte interna del horno con chapón o tablé:


Una vez cortado el tablé, lo planteamos en el horno.



Es especialmente importante que veamos que no se hunde fácilmente al presionar. Y para evitarlo podemos poner unos trocitos de cartón debajo, donde sea preciso.



Tras eso, podemos pasar a encolar, colocar el tablero y clavetearlo.


Si lo dejásemos sin reforzar en cuanto apoyemos la olla demasiado cerca del filo, se abrirá dejando una fea rendija que además, hará que parte del calor se vaya hacia el interior de las paredes del horno, y eso no lo queremos.


Por muy bien que hayamos hechos los cortes, puede que nos hayamos torcido un poco, quedándose alguna rendija en las uniones.



Podemos solucionarlo rápidamente haciendo una masilla con cola blanca y aserrín. Esto tapará la unión e impedirá que por ahí penetren vapores y olores.



En mi caso he usado masilla para madera comercial, que seca deprisa y tiene fibra que dará gran solidez.


También podemos cubrir todas las uniones internas con silicona.

Hay una silicona especial para hornos que soporta, según tengo entendido, hasta 300ºC. Lo digo por si queréis sellar todas las uniones con este producto.

Es de un feo color rojizo, pero como después vamos a revestir el interior con papel de cocina aluminizado…


Ahora, como proceso previo al pintado, vamos a repasar todas las superficies del horno: por dentro y por fuera.


Podemos usar la masilla que mencioné antes hecha con cola blanca y aserrín o bien una masilla de pasta de madera, que suelen vender en droguerías y centros de bricolaje.

Tiene fibra, es muy fácil de aplicar y seca bastante deprisa, siendo posible el lijado posterior.


Como he usado tablé en vez de chapón para el revestimiento externo e interno –salvo los laterales- Podemos pasar el cepillo de carpintero, en vez de lija, para dejar todos los bordes emparejados.


Respecto a las uniones entre los paneles, si no os gustan, podéis pasar también el cepillo por todo el canto.


Y así en vez de un ángulo afilado y desigual, será romo, uniforme y plano.



Eso sí, el tablé es como cartón prensado y deberéis dar una mano de cola blanca para que se asiente y tenga consistencia.



Ahora vamos a la pintura externa. Para ello uso una lijadora orbital con bolsa para recoger el polvo.


Le he puesto una lija algo gruesa, con lo que si nos descuidamos, podemos comer más de la cuenta. De hecho en algunos sitios se nos ha ido el color de la melamina que recubre el tablé.

No importa demasiado, porque así cogerá mejor la pintura.


Pasamos un trapo humedecido para retirar el polvo y ya podemos pintar.


Para evitar dar manos y manos de barniz, he decidido usar una pintura de dique o de caucho, muy usada para impermeabilizar suelos de terrazas y tejados, ya que queda como una capa de goma, dura, elástica e impermeable.


Y no Agrietará con el tiempo como sucedería probablemente si usáramos pinturas asfálticas.


Esta pintura también está disponible en color blanco. Pero os recomiendo que sea de color oscuro porque así absorberá también calor y contribuirá a mejorar el funcionamiento del horno.



Esta pintura hay que darla en una capa gruesa, pero tampoco queremos que quede un acabado muy basto. Asi que podemos diluir la pintura con un poco de agua y así quedará más fino.


De hecho, el fabricante recomienda diluir la primera mano para que agarre mejor. Pero no la diluyamos demasiado, porque entonces no cubrirá bien.


No olvidemos que el tablé no es absorbente por la cara de melamina y costará un poco cubrirlo. Personalmente, prefiero darla sin diluir demasiado, pero trabajándola mucho:

Hemos de peinar muy bien la pintura. O al menos así es como yo llamo a este proceso.

Se hace así: aplicamos la pintura procurando estirarla al máximo que permita.

Cuando veamos que se transparenta el fondo y no lo cubre bien, es que hay que aportar más cantidad.

Una vez aplicada la pintura en una pared entera, o antes si lo vemos preciso, damos pasadas rápidas, largas y uniformes, con la brocha muy inclinada, arrastrándola, y en el sentido contrario a las marcas que dejó antes la brocha.

Esto hace que quede muy liso, eliminando rugosidades, rayas y zonas que no se han cubierto bien.


Podemos peinar en varios sentidos.

El secreto es peinar siempre en la misma dirección, pero cada vez que hagamos un nuevo peinado, lo haremos en una dirección diferente, para lograr difuminar bien la pintura.


El peinado final, lo haremos en el sentido de la veta, caso que se trate de una madera con veta o un listón.


A pesar de ser una pintura de por sí muy basta, espesa y “desagradable de aplicar” por los motivos ya mencionados, logramos un acabado bastante fino.


Tras una segunda o tercera mano, podemos dar la pintura por acabada, salvo que tengamos que añadirle tornillos, fijaciones o bisagras, en cuyo caso deberíamos repasar las perforaciones para evitar que por ahí entre el agua.


Ahora pondremos la tapa con el cristal. El proceso de hacer el marco es laborioso, pero también os daré alguna alternativa para que os resulte muy sencillo ¡No os lo perdáis!




lunes, 31 de enero de 2011

Fabricación de horno solar. Revestir horno solar. Cocinar con el calor del sol.

HORNO SOLAR PARTE 7. Refuerzos externos. Revestimiento externo. Aislante



Ya hemos confeccionado un refuerzo interno sobre el que el chapón quedará muy sólido, aunque lo hemos dejado sin colocar.


Ahora vamos a reforzar también la parte externa para que el chapón que coloquemos por fuera también apoye.


Me he esmerado en las zonas donde se unen los chapones, ya que es importante que queden las uniones entre chapones bien realizadas, sin huecos, y bien sólidas.


Para ello he añadido a la estructura varios listones delgados que van de parte a parte, o sea paralelos a los largueros. Sobre estos listones podremos encolar los chapones y así el resultado será el deseado.


Ha llegado el momento de revestir el horno por fuera, cubriendo los largueros. Ahora sí que empezará a tomar su aspecto definitivo.


El proceso no merece más explicación que tomar las medidas, pasarlas con la escuadra al chapón o tablé y cortar.


Para fijarlas, podemos volver a hacer uso de nuestros sargentos y mordazas.



En los sitios donde no tenemos acceso para este tipo de fijación, podemos limitarnos a poner algo pesado encima o poner unas puntillas de cabeza perdida, clavadas ligeramente inclinadas y cada una con la inclinación opuesta a la anterior.

Así queda mucho más fuerte que si las ponemos bien perpendiculares.



Es interesante usar el botador para hundir ligeramente las cabezas de los clavos.


Después podremos enmasillar estos huecos y así la pintura agarrará mucho mejor y el acabado será más fino.

De lo contrario, corremos el riesgo que las cabezas queden a la vista y con el tiempo se oxiden, dejando el aspecto bastante deplorable.



Y no nos olvidemos de poner bastante cola blanca, que dará una unión muy fuerte y rellenará las pequeñas imperfecciones que queden.


Y, pese a que la mayor parte de la fuerza la realiza la estructura interna, los chapones le darán una fuerza añadida.



Y ya puesto el chapón externo (foto inicial), podemos empezar a poner por dentro varias capas de cartón para el aislamiento.



Es exactamente igual que cuando lo hicimos con los laterales: cortamos el cartón a la medida con una regla y un cúter, aplicamos cola blanca o látex diluidos en agua y ponemos el cartón.


Lo apretamos para que asiente bien y colocamos en todos los bordes unas tiras de papel de periódico impregnadas en cola blanca o látex y fijándolas bien con la brocha.


Si el cartón tiene algún doblez o incluso lo hemos puesto en dos piezas, podemos también poner periódico para mejorar el aislamiento en esa zona “de riesgo”.



Solo podremos poner tres o cuatro capas. Recordemos que aún hay que colocar dentro la rejilla que hicimos con listones para el apoyo del chapón interno.



Así que cuando hayamos puesto estas capas y hayamos dejado secar un rato, ya podemos poner definitivamente estos listones.



Basta plantearlos y si vemos que quedan bien, ponemos un poco de cola blanca en la unión a media madera y en los extremos. Con una gota es suficiente.


Ponemos los ángulos de madera –o los metálicos, si lo preferís- y un clavito en el lado opuesto de los travesaños.


No es necesario clavar el palo central, el largo, pues ya queda sujeto por los travesaños.

Bastará ponerle una gota de cola blanca para que no se mueva.


Podemos revestir un poco más el interior del horno con aislante colocando entre los paños que han quedado un par de capas de cartón.


Como hicimos con los laterales, dejaré una pequeña capa de aire dejando sin poner la última capa, aunque sí pondré un trozo de cartón más pequeño en cada paño para mejorar el apoyo.



Finalmente he puesto en cada cara una hoja entera de periódico que he empapado en nuestra mezcla de látex y agua, con lo que creará una capa uniforme y aislante.


También revestiremos con capas de cartón los lados pequeños, los que están entre las bases y el cristal.


El proceso no merece mayor explicación porque es idéntico.


En el lado mayor, he puesto también unos travesaños para que apoye el chapón, como os dije cuando hicimos los travesaños.


Lo siguiente ya será encolar y colocar los laterales internos.


Un par de sugerencias: si usáis tablé en vez de chapón para el revestimiento externo e interno del horno, lograremos una interesante ventaja: si sobresale un poco de tablé, podéis eliminarlo rápidamente con el cepillo de mano.

Eso sí, mantenedlo bien derecho para no dañar accidentalmente la otra cara con la esquina de la cuchilla del cepillo.


Y os recuerdo, finalmente, que podéis consultar el post resumen donde describo de forma abreviada todos los pasos que he seguido para hacer el horno solar.

sábado, 29 de enero de 2011

Horno solar en casa. Reforzar el interior del horno. Unión a media madera. Cerrar laterales


HORNO PARTE 6 cerrando laterales y reforzando las bases internas



Ya tenemos la estructura principal de nuestro horno solar casi lista.


Os recuerdo que disponéis de un post resumen donde describo todos los pasos de modo abreviado por si os perdéis.


En cualquier caso, vamos a dar un repaso: hemos diseñado el horno, Recortado los laterales, colocado los bordes y les hemos puesto el relleno aislante. También hemos hecho y colocado los largueros que unen los laterales, con lo que tenemos un armazón sólido, recto y relativamente ligero.


Aún quedan un par de detalles antes de empezar a colocar los chapones: si nos limitamos a revestirlo con chapón así como está, cuando pongamos la olla directamente sobre el chapón interior, cuando el horno haya cogido dos calentones, el chapón se vencerá y acabará apoyándose sobre el aislante interno.


De modo que pondremos unos listones de refuerzo sobre los que se apoyará el chapón.


Estos listones, al unir los largueros entre sí, también contribuirán a darle resistencia extra a la estructura. Estos refuerzos también servirán de apoyo a los extremos o bordes de los chapones que coloquemos en la cara interna y así queden bien rectos y sólidos.


Os voy a dar, como siempre, la alternativa más sencilla para que no tengáis ningún problema… Pero primero voy a deciros cómo lo he hecho yo.


El siguiente paso que voy a realizar es cerrar los laterales por dentro. Es un proceso que apenas requiere mover el armazón, recientemente encolado, y así podemos ir adelantando.


Para ello, tenemos que tomar los laterales que recortamos en su día (os recuerdo que fue prácticamente lo primero que hicimos: pasar la plantilla al chapón y cortar los laterales internos y externos) y recortar los huecos para que puedan entrar en su sitio esquivando los largueros.



Puede parecer muy complicado, pero es facilísimo: planteamos la cara frontal poniéndola delante del armazón y con un lápiz marcamos los palos.



Marcamos las líneas con la escuadra y tomamos la medida del fondo, cosa que podemos hacer con el calibre.

No ya por la precisión, sino por la facilidad de su uso y ahorrarnos tener que tomar la medida: basta abrirlo hasta abarcar los palos, pasar la medida al chapón y marcar con lápiz y regla.





Cortamos con la sierra de calar y ya tenemos el primer corte.


Antes de pegar el chapón, es muy importante que repasemos el revestimiento aislante, ya que lo tuvimos que manipular un poco para introducir los largueros.


Asi que colocamos pequeños trozos de cartón con cola blanca o látex para rellenar los orificios y zonas hundidas de las esquinas y ponemos otra capa de papel de periódico que cubra esta zona y todo el borde.


Me he permitido, finalmente, poner una bola de papel de periódico humedecida en látex en el centro del lateral con vistas a que presione ligeramente el chapón, sin deformarlo, y así no quede hueco en el centro. Así le daremos un poco de resistencia extra.


Por supuesto, si no colocasteis el aislante antes, tendréis que hacerlo ahora antes de cerrar los laterales por dentro.



Es muy importante cuando encolemos y peguemos los laterales internos que pongamos suficientes pinzas y sargentos.


Con tal fin, he preparado un lado por completo y así mientras relleno las esquinas y recorto los huecos de los palos en el lateral del otro lado, la cola endurecerá lo suficiente como para poder retirar la mayor parte de fijaciones.


Ahorraremos sargentos y pinzas si usamos un solo sargento grande para fijar un lado entero.

Para ello pondremos un palo sobre el chapón que abarque la mayor parte de ese lado y así el sargento se ocupa de presionar todo el lado por sí solo.



De todos modos, siempre es conveniente usar palos y tablitas interpuestos entre las mordazas y la pieza. Así evitaremos que se marque innecesariamente.


Otra sugerencia es que siempre que pongáis pinzas o sargentos para pegar chapón o tablé a listones es que os aseguréis que se apoyan bien en la madera de abajo.


Si ponéis los sargentos apretando demasiado dentro y apoya en vacío pueden llegar a deformar o romper el chapón o tablé y si no nos damos cuenta hasta que la cola haya endurecido, el daño es irreparable y tendremos que sanear y enmasillar, generando un trabajo añadido y que podríamos habernos ahorrado.



Antes de revestir el horno con los chapones por fuera y por dentro (hasta ahora sólo están revestidos los laterales), vamos a hacer la estructura que nos permitirá que los chapones de dentro tengan una guía para quedar bien derechos y estables, como os decía al principio del post.


Para ello, empezaremos por las dos bases, que son las que soportarán el peso de la olla y los alimentos que introduciremos en el horno.



He colocado tres palos atravesados, (en sentido transversal, paralelos a los laterales). Estos palos irán fijados a uno de los largueros mediante Ángulos de madera claveteados.


No es muy ortodoxo. Lo ideal es haber hecho un cajeado o bien colocado unos tubillones. Pero como dos van justo en el extremo, muy cerca de donde los largueros se unen a los laterales, no he querido dar golpes con el formón ni perforar esta zona de los largueros que tiene los tornillos que lo fijan al lateral.

Y como tampoco han de soportar mucha fuerza ni tensión, con los ángulos de madera tendrá de sobra y será rápido.



Para el lado opuesto, he hecho una muesca en el extremo de los palitos para que encajen en el correspondiente larguero. Se hace en un momento con la sierra de calar y retocando con la lima.

Por cierto el taco cuadrado de madera que véis en la foto no es más que para dejar el listón bien horizontal y que quede a la distancia correcta del fondo (en este caso, la mesa de trabajo).


Para hacer los ángulos de madera que fijarán los palitos basta coger unos trocitos cuadrados de listón y con el formón le hacemos un corte en diagonal (en el sentido de la veta).


Se clava al palo y dejamos también clavado el clavo que lo unirá al larguero, de modo que la punta asome ligeramente, así ahorramos tener que dar más golpes de los necesarios y si el ángulo se abriera, es más fácil sustituirlo ahora que está fuera del horno.


Un truco para evitar que se abran los ángulos de madera es darle unos ligeros martillazos a las puntas de los clavos. Al estar la punta más roma es más difícil que abra la madera.

Por supuesto, si estos ángulos los hacéis de una madera resistente como el haya, roble o alguna madera tropical, el resultado será mejor y es mucho más difícil que se raje.


Finalmente, he colocado un palo que une los tres travesaños que hemos hecho por la parte central.


Para lograr que todos estos palos hagan contacto con el chapón que irá sobre ellos, o sea que esten en el mismo plano o a la misma altura, he realizado una unión a media madera.


Esta unión consiste en hacer un rebaje en ambas maderas y hacerlos encajar entre si, con lo que quedan en el mismo plano. Es algo muy usado en carpintería y no demasiado complicado:



Marcamos los lugares donde hay que hacer las cajas poniendo superpuestas las dos maderas y con la sierra de calar cortamos hasta la mitad de cada listón, en ambos lados (o sea, hacemos la muesca en los dos listones donde se crucen).



Con el formón, con la cara plana hacia la zona que vamos a salvar, damos un golpe seco y saldrá la zona que queremos eliminar.


Si no tenéis mucha práctica, mejor que vayáis sacando lascas de madera delgadas para estudiar cómo se comporta la madera.


De momento no vamos a dejarlos puestos, pues primero hemos de poner los chapones externos y unas capas de cartón aislante.


Bueno, también voy a poner unos travesaños a modo de refuerzo en el lado grande que va junto al marco, ya que me parece que este lado es demasiado grande para dejarlo sólo con el chapón y el relleno.


No es imprescindible, pero he preferido dejarlo bien terminado.



Es básicamente lo mismo: tres palitos que van encajados en un lado (en este caso no precisa ángulos porque quedan sujetos y solo precisan un poco de cola). Por el lado opuesto, tienen una muesca que clavaré directamente al larguero.


La opción más sencilla que os prometí al principio:


Si os parece un poco complicado lo de hacer el cajeado al chapón para introducirlo y cerrar la tapa de los laterales, podéis simplemente cerrarlos de primera hora, antes de poner los largueros, con su aislante en el interior, por supuesto.


Los largueros los podéis fijar comos os indiqué con ángulos metálicos reforzando con tubillones y/o tirafondos.

Y, en este caso, no se apoyarían en el marco del lateral, sino en el chapón que está pegado a éste.


Los refuerzos interiores podéis fijarlos también con ángulos metálicos y si os parece complicada la unión a media madera, no la pongáis: con que pongáis algún listón más será suficiente.

Eso sí procurad que los listones queden bien alineados para que al colocar el chapón encima, no se quede ondulado o mal asentado.


Ya en el próximo post haremos algunos refuerzos por fuera y colocaremos el revestimiento externo ¡No os lo perdáis!