miércoles, 9 de marzo de 2011

Panel reflector para horno solar. Reflectante de horno solar. Orientación de reflector de horno solar.


HORNO SOLAR: Reflectante-tapadera



Y una vez terminada y colocada la tapa, queda otra cuestión importante: para que el rendimiento sea óptimo, hay que poner al menos un reflector. Yo voy a ponerlo de modo que haga las veces de tapa cuando no usemos el horno. Así estará el cristal siempre limpio y listo para su uso, no se acumulará agua de lluvia en la zona del cristal y éste estará también más resguardado.


Para ello hemos de poner una sobre-tapa. Sería como los portones o contraventanas que suelen llevar las ventanas de madera.


Así que hacemos otro marco. Esta vez puede ser más fino y que encaje sobre el del horno o incluso quede algo sobresalido (al gusto del consumidor) a mayor tamaño del reflector, el horno rendirá más… pero será más vulnerable al viento y en lugar donde voy a colocarlo es, ocasionalmente, bastante ventoso.


Así que no voy a correr riesgos y voy a hacerlo justo del tamaño de la tapa del horno.


Siempre podemos poner más reflectores en los lados o en la parte opuesta al reflector-contraventana.

De hecho, más adelante construiré un panel extra opuesto al primero para mejorar el rendimiento.


Para hacer el marco, he cogido el sobrante del primer corte que le dimos al listón del que sacamos el marco para el cristal y le he hecho un rebaje con dos pasadas de la sierra circular. No es imprescindible, pero quería trabajarlo un poco.


Seguidamente, he cortado a inglete el listón obtenido. Tiene exactamente las mismas medidas que el marco del cristal. Ya le vamos cogiendo el tranquillo a la sierra de ingletear de mano y vemos que el acabado es bastante bueno.



Fijamos los laterales del marco entre sí del mismo modo que hicimos con el marco del cristal, con la salvedad que no va a aguantar tanto peso y es mucho más delgado, con lo que solo pondremos un tornillo en cada esquina.



Cortamos un chapón de las dimensiones del marco y lo encolamos y claveteamos a éste. El chapón dará al marco una gran resistencia.



Y para darle más fuerza aún y para que podamos sustituir fácilmente el mylar reflectante que le colocaremos cuando lo precise, vamos a recortar otro panel.



Esta vez es de tablé y lo haremos de las medidas del rebaje que le hemos hecho al marco. Así el tablé quedará por debajo del nivel del borde exterior del marco y estará más protegido.

Por otra parte, como decía, cuando queramos sustituir el reflectante, podremos sacar el tablé sin tener que desmontar todo el marco.

Lo fijaremos con unos tornillos pequeños que podremos retirar en pocos momentos cuando deseemos sustituirlo, pero antes, vamos con la pintura.


Ahora queda pintar con nuestra pintura de caucho el marco y el panel trasero. Como siempre, precisará al menos tres manos de pintura para garantizar la estanqueidad.



Mientras iba secando la pintura, hemos adelantado colocando las asas principales del horno.


Al final, el horno ha salido algo más voluminoso y pesado de lo que esperaba y es casi imprescindible tener por dónde agarrarlo, ya que inevitablemente, hemos de moverlo de vez en cuando, aunque sea para cambiarlo de posición al cambiar de estación.


Las asas garantizan que lo podamos coger cómodamente, con menos esfuerzo y con garantías de no dañar la pintura protectora que lo cubre.


He colocado las asas delante y detrás en vez de a los lados por tres motivos:

El primero es que los listones más fuertes son justamente los de estos lados: el frontal y la trasera, mientras que los laterales eran unos finos listones de 20X20mm, el frontal y la trasera tienen listones de madera sólida de 30X70, que aguantarán perfectamente todo el peso que tenga el horno.


En segundo lugar, el horno es más largo que ancho. Si ponemos las asas en los laterales, aumentaremos la longitud total y nos costará bastante pasarlo por las puertas para su transporte. De este modo, no tendremos problemas.



En tercer lugar, vemos que nos quedan el asa del horno y el asa de la tapa una sobre otra y bastante cerca. Eso es muy, muy interesante, pues nos permitirá mejorar el cierre hermético del horno simplemente apretando una contra otra. Puede ser con una goma elástica, una pinza de las de bricolaje, etc.



Las asas se ponen igual que colocamos el asa de la tapa: marcamos el centro y medimos 5cm a cada lado, ya que el asa tiene 10cm de ancho entre los orificios. Con un punzón marcamos a fondo y podemos atornillar directamente, ya que son tornillos pequeños y con el punzón es suficiente para que el tornillo entre sin abrir la madera.


Ahora pondremos la parte reflectora, Usaremos mylar, que uno de los materiales más reflectantes que existen. Más incluso que los espejos.


Tiene el inconveniente que al ser plástico (al menos el que yo he encontrado está revestido de plástico) es difícil de pegar.


Por experiencia, recomiendo usar cinta de doble cara de la usada para pegar moquetas.



Podemos poner por todo el borde y por el centro, sin escatimar producto y teniendo en cuenta que al poner el mylar, probablemente se note la marca donde hemos puesto la cinta de doble cara (podemos aprovechar para que quede estético. Ya puestos…)

También pondremos un poco de cinta de doble cara (podemos cortar una tira fina para aprovecharla mejor) en el borde por la parte trasera, con el objeto de que el sobrante de mylar quede bien rematado por detrás



Finalmente, atornillamos este panel al marco que hicimos antes con unos tornillos pequeños.


Y ponemos las bisagras de modo que podamos bajar el reflector para que cubra la tapa del horno.


Para ello, las fijo primero en el marco, colocándolas de modo que una parte se apoye en el lugar donde vamos a atornillarla y la otra parte en el canto del marco. Manteniéndola así, bien pegada, quedará perfecta. Una vez puestas las bisagras en el marco, planteamos éste sobre la tapa del horno.


También podemos poner una bisagra sobre la tapa del horno para tomar la medida y trazar una línea, que será sobre la que hagamos los taladros para los tornillos. Asi no nos quedará desalineado y sólo tendremos que fijarnos en que el lateral de la tapa-reflectora esté alineado con el lateral de la tapa de cristal.


Yo me he limitado a plantear la tapa sobre el horno y estudiar la posición de las bisagras: el borde interno de la bisagra ha de quedar alineado con el borde del marco.

Pongo los dos tornillos de los extremos y si es preciso, corrijo los siguientes hasta lograr una buena alineación.


Como hice un rebaje con la fresadora, no he podido poner las bisagras justo en el borde del marco de cristal. Por otra parte así nos va mejor para mejorar el rendimiento, ya que queda la base reflectora más cerca del cristal.


Aunque voy a hacer este post demasiado extenso (¡¡¡Perdón!!!), os voy a comentar cómo regular fácilmente la orientación del reflector:


Necesitamos un sistema que mantenga el panel reflector abierto en un ángulo fácilmente regulable y que también permita su cierre cuando no vayamos a usar el horno.


No me he complicado la vida y he buscado algo sencillo y al alcance de cualquiera:



Para lograr que quede el reflector en el ángulo adecuado he puesto una varilla roscada gruesa con dos cáncamos.


Las tuercas giran muy fácilmente. En el cáncamo inferior he puesto dos tuercas, una a cada lado de éste y así la varilla queda sujeta, sin riesgo de que pueda caerse al suelo. En el lado opuesto, casi en el extremo, he puesto otra tuerca.


Para poner este invento en funcionamiento se hace así: abrimos la tapa e introducimos la hembrilla de la tapa en el extremo de la varilla roscada.


Movemos el reflector ligeramente para ver que el sol se refleje en la olla y damos unas vueltas a la tuerca hasta que el cáncamo quede asentado en ella.


Para hacer alguna corrección a lo largo del día, basta repetir el proceso: movemos la tapa viendo donde incide el sol y giramos un poco la tuerca. Es un sistema muy sencillo, rápido y fiable.


Eso sí, es importante tener en cuenta dos cosas: cuanto más corta sea la varilla, hará falta menos vueltas de tuerca para variar el ángulo…Pero al mismo tiempo la tapa hará de palanca sobre ésta y las hembrillas que la soportan.


Hemos de buscar el equilibrio entre rapidez de regulación y resistencia. En cualquier caso, como os dije antes, la tuerca gira sorprendentemente bien y en un momento se logra el ajuste.


Para cerrar la tapa, basta alzarla un poco más hasta que la hembrilla supere el límite de la varilla y así queda liberada de ésta. De modo que la varilla queda fijada al cáncamo de la tapa y se mantiene en su posición gracias a las dos tuercas que pusimos en ese extremo, una a cada lado de la hembrilla.


Cuando variemos la posición del horno, en verano, basta recolocar las tuercas, de modo que la tapa en vez de empujar la varilla, tire de ella y en este caso la varilla se queda siempre metida en los dos cáncamos.


Ahora queda todavía poner la bisagra de compás, a la que dedicaré un post entero. Y puede decirse que con eso ya hemos terminado con el horno.


Aunque en mi caso, he fabricado un curioso y sólido soporte para poder colocar el horno en la barandilla de mi terraza y también le he colocado un panel reflector extra, unas patas de fijación… Lo iremos viendo poco a poco.

domingo, 6 de marzo de 2011

Poner bisagras. Colocar tapa de horno solar. revestimiento interior del horno solar. Burlette para horno solar.


HORNO SOLAR. PONIENDO LAS BISAGRAS DE LA TAPA



Antes de empezar, os recuerdo que podéis ver el post resumen de todo el proceso.


Las bisagras es otro asunto que parece muy sencillo y que apenas es mencionado en los programas de bricolaje…Pero que después es algo que puede complicarse enormemente.


Evidentemente, lo primero es escoger el lado donde van a ir las bisagras.


En principio parece una tontería, pero no lo es en absoluto, porque se trata de un horno 30/60 que ha de ponerse en una posición u otra según la época del año.


Por tanto, en invierno se abrirá hacia un lado y en verano hacia el lado opuesto.


Yo he escogido como parte para las bisagras la parte inferior de la posición de verano.


Así en la posición de invierno, que la tapa está más vertical, quedan las bisagras arriba e impedirá que pueda abrirse accidentalmente.


Seguidamente, hemos de plantear el marco sobre el horno para buscar la mejor posición.

Puede haber algún ligero descuadre –en el horno o la tapa- y es el momento de buscar la posición más buena y hacer una marca con lápiz para no equivocarnos.


Hay varias formas de poner las bisagras.

Normalmente las bisagras se ponen haciendo una caja en ambos lados -marco y puerta-, de modo que queda embutida y las dos partes –tapa y borde de la caja- quedan perfectamente unidas.



Otra forma menos buena sería simplemente atornillando las bisagras sin cajear.


De hecho, como voy a poner un burlete entre la tapa y el borde del horno, no me interesa que quede muy junto, al contrario, necesito cierta separación para lograr que el burlete quede bien.


Una forma muy buena de poner las bisagras es marcando una línea perfectamente paralela al borde del horno y sobre el borde trasero de éste.

Si la tapa está ligeramente descuadrada, podemos jugar ahora moviendo medio milímetro la línea hacia delante o detrás para lograr que al poner las bisagras se corrija el defecto o que no sea tan evidente.

Basta estudiar la posición de la tapa sobre el horno para ver hacia donde debe estar desplazada… aunque por supuesto, lo suyo es no tener que hacer ninguna corrección por estar todo bien escuadrado.

Hacemos otra línea, totalmente paralela al borde del marco o tapa –aunque hayamos realizado alguna corrección en la otra realizada en el horno- y ya podemos empezar a marcar los orificios. Podemos usar un destornillador eléctrico con una broca muy fina para hacer unos orificios en el lugar exacto y bien derechos.


Atornillamos en un lado todas las bisagras y después en el otro. Es buena cosa poner primero las de los extremos colocando solo un tornillo en cada una, y observamos el acabado. Así siempre podemos variar ligeramente las perforaciones de las bisagras intermedias para lograr corregir la posición.


Yo lo he hecho aún más sencillo: he puesto la bisagra apoyada en el lugar donde va a ir en el horno y abierta de modo que se apoye en la pared del horno. De este modo quedarán todas perfectamente alineadas.



Marcamos con el punzón el centro de cada orificio y hacemos un pequeño taladro-guía. Se pone el tornillo y seguimos con otra bisagra.


Para poner la tapa, la calzamos con restos de madera para que se mantenga en su posición definitiva.


Ponemos dos tornillos de los extremos y cerramos la tapa para ver si está bien la alineación de la tapa respecto al horno.


Si es así, seguimos poniendo los demás tornillos.


Si no, ponemos los demás tornillos con un poco de distancia, según la corrección que queramos hacer y antes de terminar de atornillarlo, aflojamos el que haya que corregir. Así quedará en su posición correcta y exacta.


No obstante, ya puestas las bisagras y viendo que la tapa queda muy sólida y alineada con el horno, he descubierto que la separación que queda entre la tapa y el horno por la zona de las bisagras es excesiva.


Tengo dos posibilidades: poner un burlete más grueso que rellene la separación o bien hacer un cajeado que embuta ligeramente las bisagras y así la tapa quede más pegada.


Como para mí esto se trata de un hobby y no me preocupa en absoluto emplear un rato extra, he sacado mis formones y me dispongo a hacer un cajeado en el borde horno (de momento no voy a tocar las bisagras del lado de la tapa) y así lograr un mejor acabado.



Puede parecer complicado, pero si lo hacéis como yo, veréis que es sencillo: con las bisagras puestas, vamos marcando con el formón y ligeros golpes de maza o martillo todo el borde de la bisagra –repito, por la parte del horno, no de la tapa- Por supuesto, el formón va en este caso con la parte plana hacia la bisagra, pues solo estamos marcando el corte.



Seguidamente, ya podemos quitar los tornillos que fijan las bisagras a ese lado y para marcar la profundidad y que queden todas parejas, fijamos con dos pinzas una regla. Marcamos con lápiz en la zona de las bisagras y así tenemos una referencia de la profundidad que hemos de darle al cajeado.



Profundizamos el contorno de cada bisagra, esta vez con la parte plana del formón hacia la zona que queremos dejar intacta y la zona biselada hacia lo que queremos quitar. Y vamos retirando el exceso de madera con el lado plano del formón hacia arriba.


Es muy, muy importante que siempre que profundicemos en el contorno, el formón esté bien perpendicular a la madera y que vayamos rebajando uniformemente y siempre de forma paralela a la superficie inicial.


Podemos pasar el filo y el canto del formón para lograr retirar las fibras que sobresalgan. Además como el filo y el lateral del formón están en ángulo recto, nos permitirá un buen acabado.



Solo queda ya ir dando ligeros repasos para que queden todos los huecos iguales y hasta podemos poner una bisagra para ver que entra bien en cada uno.


No os entusiasméis rebajando la madera porque si dejáis las bisagras demasiado embutidas, la tapa no cerrará bien, no encajará el lado opuesto a la bisagra.


Si os ocurriera esto, no queda otra que rellenar un poco los cajeados con unas láminas delgadas de madera, chapón fino, etc. Que podéis recortar con el formón.


Y, por supuesto, volver a hacer los orificios. De hecho es preferible que antes de pegar las maderas de relleno, los tapéis.


Pero si habéis profundizado sólo lo justo, no tendréis que tocar los orificios, a no ser que hayáis hecho los taladros con cierta desviación. No coincidirán y deberemos tapar los orificios como os enseñé: metiendo palitos a presión untados en cola blanca.


Al día siguiente, podemos repasar con el formón si sobresale algún palito. Lo usaremos como si el filo fuese un cuchillo o un cúter. Es importante tener las herramientas bien afiladas.


Finalmente, he pintado los cajeados para evitar que por ahí se pueda colar humedad y estropearnos el trabajo.



Una vez bien colocadas las bisagras y con los tornillos adecuadamente apretados (cuando notemos que empieza a ponerse duro, damos un cuarto de vuelta de apriete más y lo dejamos así, o de lo contrario, podemos pasarlo de rosca), podemos poner el burlete por todo el borde de la tapa o del borde del horno, lo que os guste más.



Para poner el burlete es importante que nos fijemos muy bien en la forma de hacer los empalmes: yo corto en bisel el principio de la goma de modo que al presionar la tapa contra el borde del horno, esta forma hace que quede sellado. Si hacemos el corte recto, posiblemente al presionarse tienda a abrirse en las uniones.



Eso para el inicio y el fin del burlete que lo he hecho coincidir con una esquina. Para las demás esquinas evitaremos cortarlo completamente, pues eso haría que aumentase el riesgo de que hubiera escapes de calor… Así que con unas tijeras corto un pico –por la parte que quedará hacia dentro- sin llegar cortar del todo el burlete. Sería como recortar un triángulo.


Así tiene suficiente flexibilidad el burlete para quedar bien plano y pegado y al no estar cortado del todo, mantiene la unión estanca.


Cuando lleguemos al final, montaremos ligeramente el final del burlete con el principio que habíamos cortado en bisel. Asi tampoco abultará demasiado y queda muy hermético, ya que al cerrar la tapa presionará los dos extremos uno contra el otro.


En los demás ángulos, si no los recortáramos como he hecho, quedaría muy basto, muy abultado y correríamos el riesgo que esas zonas impidan que las demás zonas del burlete queden en contacto con el horno y la tapa.




Para el revestimiento interno, que ya sabéis que es papel de cocina aluminizado, aplicamos una capa de cola blanca diluida y sobre ella ponemos bien estirado el papel de aluminio.

Por supuesto, con la cara brillante hacia fuera.



Podemos presionar con un paño.

No importa si queda alguna arruga.


Si tenemos que superponer el papel o si se nos rompe una parte y no queremos sustituirlo entero, podemos ponerle un poco de cola blanca muy diluida y presionar por los bordes. Quedará perfecto.



Para cortar el sobrante de los bordes, bastará pasar un cúter afilado muy cerca del borde. Asi se cortará el papel de aluminio sin romperse.


Y con esto ya vamos viendo poco a poco el resultado de nuestro trabajo.


Nos queda poner el reflector principal que hará de tapa protectora del cristal. Y algunos detalles. También es recomendable hacer un reflector secundario que garantice una potencia adecuada en pleno invierno. Y el soporte que nos permitirá colocar el horno sobre la barandilla.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Casa nido. casa para pájaros. Reciclar caja de vino. nidos para pájaros.

Casa nido

En este post vamos a realizar la construcción de una simpática casa nido aprovechando una caja de madera de cava, que vamos a reciclar.


Ya vimos en el post anterior cómo desmontar adecuadamente estas cajas para aprovechar la madera al máximo. Ahora ya empezamos con la construcción de la casita.


Os pido disculpas por la extensión del post. Podría haberlo dividido en dos o tres partes… pero así os ahorro tener que andar buscando, pinchando enlaces y demás. Y así podremos retomar la construcción del horno solar.


Imagino que a todos os gusta ver los pájaros. Bueno, salvo a los agricultores, que no estarán muy contentos al ver volar a las aves granívoras, jejejej. Pero nunca llueve a gusto de todos, como suele decirse.


A mi mujer y a mi nos encanta ver a los colirrojos tizones, los mosquiteros, vencejos, lavanderas blancas y cascadeñas –todos ellos insectívoros, por cierto-, e incluso gorriones por la zona y he pensado que sería una experiencia muy bonita para mis hijos si pudieran ver a una pareja de estos pájaros anidando en nuestra terraza o frente a una ventana…¡Qué mejor forma de enseñarles a amar y respetar la Naturaleza!



Yo he adaptado un modelo de casita que he visto en Internet.




Las medidas venían en pulgadas y los gruesos de las maderas también eran diferentes, así que he adaptado el diseño a los materiales que dispongo.

Podéis sacar las medidas de los planos que os muestro.

El largo del cuerpo de la casa es de 190mm, un poco más por la parte del tejado, pues tiene un pequeño saliente hacia la fachada. Si tenéis cualquier duda, decídmelo en un comentario.


He tratado de realizar un trabajo fino cortando las maderas con la fresadora… Casi al final del proceso, cuando tenía que recortar las piezas del frontal y la trasera, he descubierto que para este material, la sierra de calar es infinitamente mejor: más rápida, precisa y no astilla la madera apenas, como yo creía.


Los cortes son en verdad muy rápidos y precisos.



Así que he pasado las medidas a las maderas y las he ido recortando. El frontal y la trasera es lo más complicado.


Lo mejor es hacer el dibujo en papel y recortarlo. Dobláis el papel por la mitad para comprobar que sea simétrico y ya podemos pasarlo a la madera para cortarla.


También podéis copiar el dibujo en papel cebolla o similar y después con un papel de calcar pasarlo a la madera.


El primer sistema es más rápido y eficaz. Yo he usado el segundo sistema y también me ha ido bien.



Para lograr una mayor precisión podéis poner dos o tres puntillas fijando las maderas de las que saldrán el frontal y la trasera.



Así podréis cortarlas a la vez e incluso dar un repaso de lija tras el corte



En el frontal hay que hacerle el orificio para que entren los pájaros. He usado una sierra de corona, que nos permite hacer un trabajo limpio y rápido.


Si no tenéis una de estas brocas del tamaño adecuado, podéis usar una sierra de pala; hacer muchos orificios con una broca fina y después repasar con una lima; o con la sierra de calar con una hoja para cortes curvos.


Lo importante es lograr un orificio de unos 3cm de diámetro.


Si es mayor, además de los pájaros que han de anidar, podrían entrar sus depredadores. Si es más pequeño, los pájaros no entrarán bien y puede que no acepten la casa nido para criar.

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Para unir las piezas, podemos usar cola blanca y puntillas de cabeza perdida.

Para eso, podemos poner enfrentadas las dos piezas a unir sobre una superficie recta, con una tira de cola a todo lo largo de la unión.


Es interesante haber iniciado el clavado de las puntillas, así será el resultado final más preciso.


De este modo, sólo tenemos que dar algunos suaves golpes para lograr que las puntillas entren.


Se limpia el exceso de cola y pasamos a la siguiente pieza.


Es interesante que las puntillas estén puestas a tresbolillo, o sea, ligeramente inclinadas una respecto a la siguiente, así harán mucha más fuerza.


También podemos aprovechar para usar el botador y que así queden las puntillas totalmente ocultas. Sólo tendríamos que dar un poco de masilla antes de lijar y pintar.


Lo más complicado es poner las puntillas justo en el centro delas maderas, para evitar que al clavarlas queden muy cerca del borde.



Yo me he hecho una plantilla usando un retal de la misma madera: le he clavado una puntilla justo en el centro y con la sierra de costilla le he abierto el hueco hacia fuera, para poder extraer la plantilla una vez apuntado el clavo.


Aunque tardamos cinco minutos en hacer esta plantilla, pondremos todos los clavos con rapidez y seguridad, sin tener que mirar si están a la distancia correcta.




Un consejo: procurad que las letras o dibujo de la madera queden ocultos a la vista, en este caso hacia dentro de la casita.

A veces sale lijando… Pero otras está grabado con calor y aunque pintemos, se notará el desnivel o bajorrelieve.


En el frontal, también vamos a poner un palito para que se puedan posar ahí antes de entrar. Basta hacer un orificio pasante, del grosor del palo que vayamos a poner.


En este caso de 6mm de diámetro y podemos fijarlo con cola blanca tras el lijado previo a la pintura.


Yo lo he puesto quizá demasiado alto, habría que ponerlo como a mitad de camino de la parte inferior del orificio de entrada y la base.


En la trasera le he abierto una rendija para que la casita se pueda colgar de la pared mediante una alcayata.


Lo he hecho abriendo dos boquetes muy cercanos y emparejando con una pequeña lima.


Otra forma de ponerla sería mediante dos cáncamos situados en la arista superior del tejado.

A estas hembrillas podríamos atar unas cuerdas y la casita quedaría colgada.


Y en el suelo le he abierto dos agujeros gruesos que mejoren la ventilación.

Los pájaros cubrirán todo el fondo con pelusas, hilos, pelos, plumas, hojas… Pero la humedad que pueda producirse en el nido irá descendiendo pudiendo pudrir la madera. Así se mantendrá seco y confortable.


Voy a proceder a pintar el cuerpo de la casita, para lo que voy a usar barniz brillante con tinte color roble.


Pero primero hay que enmasillar los orificios de los clavos y los desperfectos.


También enmasillaré con una masilla hecha con aserrín más basto las rendijas que han quedado dentro, entre las paredes y el fondo.



Tras un exhaustivo lijado, que podemos hacer cómodamente en unos minutos con una lijadora eléctrica, pasamos un paño húmedo y ya podemos empezar a barnizar.


Como es un barniz tinte y no hemos dado tapaporos previo, es normal que los cantos de las maderas queden en un tono algo más oscuro.


Así que voy a dar una mano lo más delgada que pueda a modo de tapaporos.


En la siguiente mano, distribuiremos el barniz para que se note lo menos posible.


En cualquier caso es una casita artesana de madera y si queda alguna zona más oscura, casi va a embellecer más que afear, pues así se notará que no es de plástico, sino madera natural.


El truco para aplicar bien el barniz es evitar mojar la brocha excesivamente: pondremos sólo un poco de barniz en el extremo de las cerdas y extenderemos bien.


Yo suelo empezar a contraveta para extenderlo por toda la superficie y después muevo la paletina en el sentido de la veta.


Queda muy natural. Si en algún punto veis que os habéis pasado y queda muy oscuro, sobre todo en la segunda mano, podéis pasar un papel que no suelte pelusa y retiramos un poco del barniz.


Ahora, mientras seca esta segunda mano de barniz, vamos a trabajar un poco con el techo. Empezaremos por pintarlo.


Podemos pintar todo el tejado con pintura de caucho. Al ser totalmente impermeable y ser de color rojo teja, dará un aspecto bonito a la casita a la par que la protegerá


Vamos a ponerle dos bisagras para que un lado se pueda abrir para el aseo del nido cuando ya esté desocupado. Si no queréis complicaros la vida, basta que este lado vaya fijado con tres o cuatro tornillos pequeños que bastará destornillar para levantar esa parte.


Las bisagras que tengo son algo grandes para el grosor de estas maderas. Podría usar unas de una caja de puros de madera, pero como tampoco tengo ninguna a mano, vamos a usar estas bisagras.


Para ponerlas, vemos en qué posición quedan mejor las maderas del tejado. A veces pequeños errores al cortar hacen que las maderas casen mejor en una u otra posición.


En cualquier caso, vemos que un lado de la bisagra sobresale.


Es una bisagra muy pequeña y si la ponemos en el tornillo de mesa para limar el exceso, corremos el riesgo de deformarla si apretamos un poco más de la cuenta, me he hecho una guía haciendo dos orificios en un resto de madera de modo que sobresalga la parte que nos sobra.


Con la lima, en pocos segundos hemos rebajado el sobrante. Quitamos los tornillos y ponemos la otra y repetimos.



Ponemos las bisagras definitivamente. Para fijarlas, las dejamos lo más próximas al lado de la puerta y para marcar la posición pondremos esta madera vertical y plantearemos la bisagra apoyada en la mesa de trabajo.


Así quedará lo más adentro posible, cosa necesaria porque, como vimos, las bisagras son algo grandes.



Ahora ya podemos clavar la parte del tejado que va fija. Usaremos el botador para dar un poco de masilla y cubrir con pintura. No se notará



Para el lado opuesto, ya solo basta poner las maderas unidas, marcar con un punzón en los orificios y atornillar.


Os recuerdo que si no os sale a la primera, siempre podéis cerrar los orificios con unos palitos mojados en cola blanca y que encajen a presión. Al día siguiente podréis poner los tornillos donde queráis.


Ahora voy a poner una especie de pestillo. De poco servirá que pongamos las bisagras si con el aire se levanta la tapa… Seguramente los pájaros no se instalarían en esas condiciones.


Voy a pegar un trocito de madera en el interior de la tapa. Casi tocando la pared por dentro y centrada con ésta.


A continuación hacemos un orificio que atraviese la pared y el taco de madera.



Bastará meter un clavo del grosor del orificio o algo menor para que la tapa quede cerrada, pues fija la tapa y el lateral.



Si escogemos un clavo largo o bien no hemos hecho el orificio que atraviese el taco interior, el clavo quedará algo salido y así podremos acceder a él fácilmente.


Podéis usar un alambre al que le haréis un asa o aro en un extremo para identificarlo como pestillo de apertura.


También podemos poner más de un pestillo, y así evitaremos que un ocasional combamiento de la madera deje una rendija que no guste a los pájaros.



En mi caso y considerando que es una madera delgada y que con el tiempo tenderá a combarse, he optado por poner una tira entera de madera para evitar este arqueo. He puesto otra tira más fina que va sujeta con los tornillos de las bisagras.


Asi evitamos tener que estar buscando unos tornillos de tan reducida longitud y a la par reforzamos esta zona que al no estar claveteada y encolada como las demás piezas, es susceptible de deformarse más fácilmente.


Estas casitas suelen ser usadas en primavera y verano, así que en invierno podréis quitarlas con vistas a darles un repaso de pintura, limpiarlas o guardarlas en sitio seco hasta que se aproxime la primavera.



Aquí vemos la casita tras la mano de pintura final recién dada.


He aprovechado para dar un poco de pintura de caucho a la base por dentro, así esta zona que es la más susceptible de acumular humedad, permanecerá seca.


Animáos a hacer estos pequeños trabajos de bricolaje. Son entretenidos... y obtendremos cosas como ésta: prácticas y bonitas.