lunes, 18 de febrero de 2013

Ajustar mango de cacillo. Mango de cacillo flojo. Reparar asa de olla. Sustituir asa. Bucket handle loose. adjust pot handle. ajuster poignée de la cuve. Leatherman



Ajustar mango de cacillo

 

Amig@s: Ya hace tiempo que tenemos en casa este cacillo. Nos ha salido muy bueno y como se ve, ya tiene su uso…

 

La cosa es que cada vez presenta más holgura el mango. Como vemos en la foto, llega a girarse casi por completo. 



Pero esto no quiere decir que tengamos que tirar el cacillo… Simplemente, hay que ajustarlo.


 

En efecto, por causa de los cambios de temperatura, movimientos, etc, el tornillo que une el mango al cacillo se suele aflojar.



Basta colocar el mango en la posición correcta y apretar este tornillo, 

 

cosa que hemos hecho rápidamente con nuestra querida multiherramienta Leatherman. En este caso, he usado un destornillador plano, aunque también se puede usar uno de estrella. 

 

Para mí, es mucho más sencillo echar mano de la Leatherman, que siempre tengo a mano, que no tener que sacar la caja de herramientas, buscar un destornillador adecuado, volver a guardarla…


Nos aseguramos que tenga solo un ligero apriete… tampoco hemos de apretar en exceso, pues sólo serviría para correr el riesgo de partir la bakelita del mango o bien desgastar la cabeza del tornillo o la rosca. En cuanto veamos que empieza a aflojarse de nuevo, en unos instantes podemos dejarlo otra vez perfectamente.


Este sencillo truco sirve también para sartenes, asas de ollas –incluso ollas exprés-, cacerolas, woks… prácticamente todos los fabricantes que hacen estos artículos de calidad, suelen dar la opción de sustituir el asa si ésta se quema o rompe y esto nos ofrece la posibilidad de ajustar el asa original si se ha aflojado el tornillo que la fija.


Una vez más, vemos que tener esta multiherramienta a mano nos puede sacar de algún apuro… Es cierto que la calidad tiene su precio, pero también es cierto que nos permitirá tener varias herramientas en una sola, ahorrando espacio; pudiéndola tener más a mano que cualquier caja de herramientas; y ahorrándonos dinero a la larga, dada la cantidad de herramientas que sustituye… Y la durabilidad de la Leatherman, que no en vano, tiene 25 años de garantía.

¡A disfrutarla!

martes, 12 de febrero de 2013

Reparar churrera. Trucos para hacer los mejores churros. doblar PVC. pvc molding. Repair fritter seller. Congelar churros



REPARAR CHURRERA

 
Amig@s: Ya os comenté mi afición a hacer churros los domingos por la mañana… le hemos cogido el tranquillo y no tienen nada que envidiar a los que podemos comprar congelados e incluso los comprados en las churrerías… he descubierto un par de trucos que os comentaré al final… 

 

Pero primero tenemos que resolver un problemilla: tras uno o dos usos, casi estrenándola y en pleno proceso de elaboración de los churros, se me ocurrió dejar la churrera llena de masa y vertical sobre la encimera. 
Un descuido… y cayó al suelo con tan mala fortuna que se dio en la rosca. Esta pieza se hizo añicos.

 
Le di una solución provisional colocando la pieza en su sitio, pegando las distintas partes y revistiéndola con hilo fuerte, tipo Perlé, y poniéndole pegamento para ligarlo todo y hacerlo una pieza. 

 

Finalmente, lo cubrí con cinta americana para reforzar y embellecer… Aún así, tenía una rendija por la que escapaba la masa amenazando con terminar de romper esta anilla roscada. 

Cada vez que hacía churros tenía que meterle bajo la anilla y la placa que da forma a los churros un trozo de lámina de plástico de cocina para evitar ese escape… Pero era molesto y provisional.

Ha llegado el momento de tomar una decisión: la reparamos o la tiramos y compramos otra, que, para qué engañarnos, no cuesta más que 5 ó 6€. Me da pena tirarla porque me la regalaron y –salvo por la parte rota- va de maravilla. Así que vamos a intentar repararla, que si no queda bien, siempre hay tiempo de tirarla.


Tras varias opciones me he decantado por hacerle una caperuza de PVC, material con el que está fabricada la churrera. Quedará subsanada la avería y quedará hasta más fuerte que cuando la empezamos a usar.

El PVC no es un material desconocido. Ya he hecho algunas cosas de fontanería con él. Pero también otras cosas totalmente diferentes para lo que fue diseñado. Por ejemplo, el soporte de linterna que hice para la bici.
Es un material que es muy maleable cuando está caliente y al endurecer queda tan duro y rígido como antes de calentarlo. 
Empecemos con los preparativos: 
Hacemos una base reflectora. Con un cartón y papel de aluminio que lo cubra, ya tenemos una bandeja que hará que el calor sea absorbido mejor por el pvc.

Buscamos un trozo de PVC. He usado un resto de tubo de PVC que me sobró de montar un extractor de gases en una cocina. 

Es un PVC delgado. Perfecto porque será más maleable y dará la suficiente robustez. Uno más grueso podría habernos valido también, pero costaría más calentarlo y darle la forma.


Sigamos: para lograr que se amolde bien a las curvas de la rosca de la churrera, voy a hacer una anilla que ajuste el PVC ablandado a esa forma. 

Como no encuentro una abrazadera del tamaño adecuado, empalmo dos. Basta sacar los extremos de los aros aflojando los tornillos y meter cada uno en la cabeza de la otra. 

Dejamos la abrazadera con holgura con vistas a ajustarla posteriormente. Si no entendéis bien lo que pretendo hacer, no pasa nada, luego lo veréis cuando emplee la abrazadera.

 
También retiramos la cinta americana que pusimos en la rosca de la churrera. Pero voy a dejar el hilo, que ha quedado muy fuerte y aportará resistencia. Si lo quitásemos… probablemente la rosca antigua no aguantaría y se nos desharía en el proceso, complicándose todo el asunto.

Retiramos la placa que da forma a los churros para evitar que pueda deformarse y volvemos a montar la rosca sin apretar a tope.

 
Ahora preparamos el tubo de PVC. Con una escuadra y un rotulador, marcamos la línea de corte en sentido longitudinal, pues lo primero es abrirlo. 

 

Podemos usar una segueta o sierra para metal. 

Mi Leatherman, armada con una sierra de madera de dientes finos o una hoja para metal, funciona de maravilla y cortamos en un momento la pieza. 

Marcamos otra línea para conseguir una pieza más o menos cuadrada y así eliminar de primera hora lo que nos sobra y no tener que calentar todo el tubo de PVC abierto. Cortamos y listo. 

Si nos equivocásemos o estropeásemos esta pieza cuadrada, tenemos todavía de sobra para hacer más intentos con lo que hemos separado.

 
Ponemos el cuadrado de PVC que hemos cortado sobre la bandeja y aplicamos la pistola de aire caliente. 

 

Se ablanda en un instante y ya podemos colocarlo sobre la rosca. 

 

Vemos que coge bien la forma, pero quedan unos pliegues difíciles de moldear. Es como cuando ponemos un mantel de tela en una mesa redonda: la falda queda con pliegues. 

 

Para eso hemos hecho la arandela: la metemos y damos un ligero apriete.
Como el pvc es delgado, se calienta rápidamente…Pero también se enfría deprisa y la arandela está fría. Así que mejor no forzarlo y aplicar calor con cuidado de no darle a la churrera, o la dejaríamos inutilizada.

Hemos de calentar la abrazadera, y las zonas aledañas de PVC. Por suerte, también se calienta enseguida y podemos ir empujando la abrazadera hacia abajo -¡Ojo, usad unos guantes fuertes que os aíslen del calor!- hasta que quede enrasada con la superficie de la churrera. 

 

Damos un ligero apretón a la abrazadera y examinamos el resultado.

 
En mi caso, voy a  calentar una vez más, pues quiero que la abrazadera y el pvc que hemos puesto queden a ras de la base de la rosca. 

Sin problemas: aflojamos ligeramente la abrazadera y volvemos a calentar como antes. Bajamos un poco la abrazadera, ya hasta su lugar definitivo, y apretamos. 


Hay que tener cuidado con el apriete, pues la abrazadera hace muchísima fuerza y corremos el riesgo de romper la boca de la churrera. Hay que hacerlo con cabeza y apretar lo justo para amoldar el PVC, pero sin romper lo que hay debajo. 


Una vez enfriado el PVC y la abrazadera, podemos aflojar los tornillos ligeramente y reapretarlos para que tenga la tensión justa.

 
Vemos que se puede abrir la rosca, aunque se nota un poco más dura.

 
Vamos a retirar el exceso de PVC. Vuelvo a coger la Leatherman Surge y con la hoja de sierra para metal -una sierra para metal o una segueta harían la misma función- y un poco de cuidado voy retirando las rebabas y salientes a ras de la abrazadera. 

 

Es muy sencillo. 

Podemos también hacerlo con esta pieza retirada de la churrera y así minimizamos riesgos de dañarla, pero así también nos sirve la misma churrera de agarre. Y si tenemos cuidado, no nos pasaremos. 

Podemos dar un repaso con la lima. De momento, lo dejo así y paso a la siguiente fase: 


tenemos una estupenda caperuza… pero es cerrada y necesitamos abrirla para que los churros puedan salir por el orificio. Además, la churrera tiene otras bocas tipo pastelería que también se pueden usar. Para ello hay que cortar el PVC a ras del orificio de la pieza original, la que se rompió.
Pensaba usar una broca de corona, pero me parece un tanto arriesgado, pues podemos desviarnos un poco y estropear la pieza. 


También podemos hacer muchos agujeros con un taladro… Pero al hacer un orificio con el punzón de la Surge, veo que salen muy bien y con suma facilidad: apoyamos el punzón, lo giramos mientras aplicamos un poco de presión… y enseguida tenemos un orificio perfecto. 

 

Con una arandela grande marco un círculo que nos dé la posición aproximada de los límites del orificio... 

 

y hacemos agujeros en su interior.

 
Con la hoja de corte dentada (curiosamente me ha venido mejor que la hoja de corte recta para esta tarea) Corto las zonas entre los agujeros, y ya tenemos un orificio hecho bastante grande y en muy poco tiempo. 

El siguiente paso pensaba hacerlo con una lima para rebajar el exceso y emparejar… 

 

Pero nuevamente la hoja dentada de la multiherramienta nos da un resultado bastante bueno cortando finas lonchas y permitiéndonos aproximarnos con facilidad hasta la pieza roja, la que se había roto. 

 

Pronto queda el orificio de la pieza de PVC enrasado con la pieza original. 

 
Sólo queda desenroscar la boca, ponerle nuevamente la placa para los churros, la que tiene un agujero en forma de estrella, y empezar a usarla, el trabajo está terminado.

No obstante, voy a retirar la abrazadera metálica, pues aunque garantiza una enorme resistencia, también es cierto que es un elemento extraño que resulta poco estético, poco higiénico y a la larga puede darnos problemas al oxidarse.

 
De modo que procedemos a retirar la abrazadera y veo que la pieza que hemos hecho se ha quedado completamente fija a la de debajo. Pensaba retirarla y volverla a fijar con pegamento epoxi o similar… pero no es necesario. 


Sí que voy a reforzarla –aunque no sea imprescindible- para garantizar que no tengamos que volver a repetir el proceso en el futuro. 


Así que pongo pegamento, doy unas cuantas vueltas apretadas con hilo para perlé, muy fuerte, y coloco más pegamento encima para que lo haga todo una pieza. Finalmente, pongo un poco de cinta de teflón mayormente por razones estéticas. Otra opción hubiera sido calentar una rodaja de tubo de PVC de 50mm, agrandarlo hasta que entrara muy justo, y meterlo a presión con pegamento… Pero ya digo, con la pieza que hemos hecho es suficiente.



Y, finalmente, el truco que os dije para mejorar el sabor de los churros: añadirle a la masa un par de cucharadas de azúcar. Así aunque un churro se quede sin azúcar tras rociarlos una vez hechos, tendrá un poco de sabor.
Y otro truco: cuando pongáis el aceite a calentar, poned en él un trozo de corteza de limón. Éste quitará el sabor a aceite –ya sea nuevo o refrito- y dará un gusto excelente a los churros. 
Yo suelo freír el mismo trozo de corteza que suelo añadir al agua y la leche que uso para hacer la masa. Una vez retirada la cáscara de limón de la masa, la frío en el aceite.
También un poco de mantequilla ¡Ojo, mantequilla natural… no esa cosa que llaman margarina y que es todo química, artificial! (quizá ya hable de ello en alguna ocasión) en la masa contribuye a darle un toque diferente de sabor.
¡Ah, y otra cosa! Si os pasáis en las cantidades y hacéis churros de más, siempre podéis esperar que se enfríen, meterlos en el congelador y posteriormente pasarlos a una bolsa. Se conservarán bastante bien y en la siguiente ocasión que os apetezca comer churros, no tendréis ni que preparar masa: basta sacarlos del congelador y freírlos directamente.


Espero que este post os sea de utilidad… Aunque no tengáis la churrera rota, puede que os sea aplicable a otro tipo de reparación. 

Y aunque parezca que no merece la pena el trabajo para un objeto de tan poco precio, lo cierto es que ha acabado más fuerte que al principio y no ha llevado tampoco mucho tiempo ni trabajo. Y el coste ha sido un resto de PVC practicamente inservible, un poco de pegamento y un trozo de hilo. 
Y lo que sí que no tiene precio es la satisfacción de haber reparado nuestra querida churrera con nuestras propias manos.


De todos modos, pronto os mostraré la forma de hacer una churrera económica y mucho más funcional que ésta… Haréis los churros sin esfuerzo alguno y rápidamente ¡Os espero!

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lunes, 14 de enero de 2013

Base para consola. Protección para consola. Refuerzo de consola. Console Base. Protection console. Reinforcement Console.



Hacer base protectora para consola

 

Amig@s: Hace poco los Reyes Magos le trajeron a mi hijo mayor una consola para poder jugar con ella conectándola al televisor. 

 

Trae juegos para jugar con los dos mandos inhalámbricos, Juegos para usar los mandos como los de una consola de juego e incluso para jugar con el movimiento corporal, pues trae una cámara que detecta los movimientos… Un regalo muy interesante, educativo… y frágil, muy frágil. 

 

Pese a su liviano peso, basta una caída para que se rompa el plástico exterior o –lo que es peor- se desuelde o estropee algún componente de su interior… 

Justamente por su liviano peso, puede que cualquier ligero tirón de los cables que lo conectan a la alimentación o al televisor acabe dando con el juguete en el suelo. 

Por no decir que está justo bajo la tele, zona de total acceso para mi hijo menor, famoso por si insaciable curiosidad…


Así que en cuanto la consola llegó a mis manos, pensé en la forma de hacerle algún tipo de accesorio que le diese estabilidad –olvidé decir que tiene que estar en posición vertical-, protección ante los golpes y sobre todo, que sea algo que se pueda hacer de modo rápido y económico –tampoco queremos comprar una funda o algo así que cueste más que el aparato-.


La solución  perfecta es usar el comúnmente llamado corcho blanco que podemos encontrar por doquier procedente de restos de embalajes. Es un material muy ligero, fácil de trabajar… ¡y muy abundante! No podréis decir que es difícil de encontrar.

Pues bien, He encontrado una tira de este material. Además, es rectangular y sin resaltes ni ondulaciones. Completamente liso. Si no fuese así, bastaría cortar con un cuchillo afilado para emparejar. Pero así nos ahorramos esta fase.


A todo esto, lo que voy a hacer es una especie de peana o base que le dé estabilidad e impida que se vuelque fácilmente. Además, si se cayese, este material absorberá la mayor parte del golpe y evitará que se rompan los bordes de la carcasa. Podemos incluso hacerle otra pieza para la parte superior, de modo que también proteja el aparato si este cayese boca abajo.

Empecemos:

 

Este trabajo podemos hacerlo perfectamente a ojo, pero ganará mucho en estética si nos hacemos de una escuadra, aunque sea escolar, para hacer todas las marcas y que los cortes salgan bien escuadrados. 

Medimos el ancho del aparato y marcamos dos líneas paralelas ligeramente más estrechas que la medida tomada. Así la consola irá bien justa y el corcho blanco absorberá el golpe ante alguna eventual caída.

 

Con la cuchilla dentada de mi LeathermanSupertool 300, voy profundizando en sucesivos cortes hasta atravesar la pieza de corcho blanco. 

Es muy importante fijarnos en que la cuchilla esté bien vertical. Así el corte será igual por ambos lados de la pieza.


Seguidamente, hacemos los cortes transversales. En este caso, he puesto la hoja inclinada para hacer un corte en ángulo y que así se adapte mejor a la forma de la consola, que tiene líneas redondeadas. 

La parte más ancha irá hacia arriba y el encaje será mucho más preciso. No hace falta medir ángulos ni nada de eso, con un corte en un ángulo aproximado nos vale.

 

Vemos que encaja bastante bien… Pero aún se puede mejorar.

 

La consola tiene unos rebordes por los dos lados. Vamos a hacer unas cajas o entrantes para que esta zona quede también encajada en la base. 

 

Volvemos a tomar la pieza de corcho blanco y prolongamos unos 3 ó 4mm los lados más largos. Seguidamente ensanchamos estos cortes, con lo que ya obtenemos unas ranuras donde se encajarán los rebordes del aparato. Perfecto.
 
 



Ya sólo queda cortar esta pieza del resto de corcho blanco marcando una línea perpendicular y cortando sobre ella. Trabajando con la pieza de corcho sin cortar, tenemos mejor superficie de agarre y se facilita el trabajo.


La parte superior, también podemos hacerla de un modo similar. 
Yo la he hecho de un tamaño algo menor por razones de estética –aparte que así no estorbará la cámara del aparato, situada en el frontal superior-. 

También le he hecho una tapa con el mismo material para cerrar el orificio superior, encajándola en el hueco. Aunque realmente se trata de mejorar la apariencia. 

Podríamos haber pegado fieltro, una lámina de plástico, o incluso pintura, que hiciese estas bases más elaboradas e integradas con el juguete… Pero realmente así cumple su función y podemos usarlo con tranquilidad. 

Siempre puede romperse en una caída… pero las posibilidades de que esto ocurra son mucho menores con estos protectores.


No han costado nada, ni un céntimo, y si se rompiesen, en cinco minutos las podríamos volver a reemplazar. Una solución típica de elTallerdeCarlos. Rápida, económica y funcional. 

Y un detalle que antes olvidé mencionar... Para jugar con los movientos corporales, la cámara ha de estar correctamente orientada. 
La base que hemos hecho permite que la consola tenga la orientación deseada, pues podemos ponerla con mayor o menor inclinación, con lo que todos los miembros de la familia podrán jugar simplemente colocando la consola en la peana con mayor o menor inclinación, sin andar poniendo calzos que den aún más inestabilidad al aparato.

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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Casita de madera. Nido para Jerbo. cabaña de madera para mascota. casa para mascota. gerbil nest. cottage for rodent. Nido para roedor. pet house. Casa para mascota




 

Amig@s: Los asiduos a mi blog sabréis que mi familia ha crecido… tenemos una nueva mascota: un jerbo. 

Este simpático animalito nos entretiene y divierte con sus rápidos movimientos, su carácter, mitad curioso y mitad asustadizo… Nos encanta; y alegra nuestras veladas cuando llega la noche, nos ponemos en el sofá a ver algo en la tele y lo ponemos a nuestro lado para que corretee y coma alguna golosina que le damos…

Su casa, en realidad, es una urna de vidrio de dimensiones adecuadas al animal… pero necesita un nido, un lugar donde poder dormir confortablemente.

Provisionalmente, le pusimos una cajita de cartón… pero la va mordisqueando y ya casi ni tiene fondo ni paredes.


Como bricolador, voy a hacerle una de madera, que le dure más tiempo. Pero con varios requisitos: ha de ser de material totalmente “comestible” de modo que no contenga cosas químicas u objetos punzantes y cortantes como clavos o grapas; y ha de estar hecha de un modo que se pueda reponer fácilmente alguna parte que esté muy roída.

No olvidemos que el jerbo, como roedor que es, tiene unos afilados incisivos que no paran de crecerle a lo largo de toda su vida… y eso implica que necesita desgastarlos royendo las cosas de su entorno. La casita le servirá de acogedor refugio y también para roer.

Finalmente, el último requisito: que no cueste demasiado hacerla. No podemos estar dos semanas haciendo la casita para que luego en dos días la destroce. Ha de ser algo rápido, sencillo y cuyo mantenimiento sea también fácil, pudiendo reponer rápidamente algún elemento muy estropeado.


La solución para todos estos requisitos es hacerla con palitos, pues unas tablas habría que sustituirlas enteras cada dos por tres. 
Y para ensamblarlos, voy a usar un sistema que se me ocurrió en un momento de inspiración: mini tubillones hechos de palillos de bambú, de los que podemos encontrar fácilmente para hacer pinchitos morunos. 
Son muy económicos y suficientemente fuertes para mantener la estructura en pie. Y ni son cortantes, ni precisarán cola.

Tengo unos palitos de una valla de proteccióninfantil que ya está en desuso, así que voy a hacer una doble tarea de reciclado, ya que esos palitos los obtuve de un palé. Ahora los volveremos a usar en el nido de nuestro Jerbo.


Pues bien, empecemos: Como siempre, lo primero es hacernos un diseño de lo que vamos a hacer, considerando las dimensiones de los palitos y el tamaño que queramos que tenga la casita-nido. Me gustaría darle una forma como de cabaña rústica, veremos si lo consigo.


 

Para cortar los palitos de modo que sea rápido y obtengamos con un solo corte varios, me he limitado a poner los palitos todos juntos y fijarlos entre sí con un par de sargentos. 

 

 

Con un primer corte emparejamos las testas a la par que eliminamos las espigas que les hice en los extremos. En otro corte, ya a las dimensiones requeridas, saco de una vez siete palitos iguales. Estos formarán la parte inferior del frontal y la trasera. Como el frontal ha de tener el hueco de la puerta y los laterales irán fijados al frontal por la parte trasera, los palitos del frontal y la parte de atrás son ligeramente más largos que los de los lados.

 


Seguidamente, corto los laterales.

 


Para la parte superior del frontal, que tiene forma triangular para hacer un tejado a dos aguas, uso el calibre –una regla también serviría- para hallar la mitad y con la misma escuadra marco el triángulo. 

Si queréis que tenga otro ángulo distinto al de 90º, bastaría hacer una plantilla en papel y seguir el proceso de marcado y cortado.

 

Corto este triángulo y ya tenemos los palitos de la fachada. Hacemos lo mismo con la parte de atrás. Las piezas del tejado las dejaré para más tarde.

 

Tras el corte, conviene repasar los palitos con una lima, pues la sierra de calar siempre deja algunas rebabas. 
Basta dar un par de pasadas suaves por las zonas cortadas para dejarlos todos listos en poco tiempo.


Midiendo los palillos de bambú, tienen 3mm de diámetro, de modo que cojo una broca de este tamaño y empiezo a realizar el ensamble. Dada la longitud de la broca, no podemos unir más que tres a la vez como máximo –cuatro si apuramos mucho-. En cualquier caso, los palillos entran tan ajustados que tampoco conviene unir más de tres a la vez.

 
 
 


Basta poner los palitos que vamos a unir bien alineados sobre una superficie plana, realizar un taladro e insertar en él el palillo de bambú. 

Un truco es cortar el palillo –se puede hacer sin problema con los dedos- a un poco más de la longitud que necesitamos. Así podemos dar suaves golpecitos con un martillo pequeño para que entre hasta el fondo. 

Si tratamos de meterlo entero para cortarlo una vez metido, se nos doblará y no podremos usar el martillo, pues se partiría por cualquier sitio y a la larga, desperdiciaríamos más. 


Una vez insertado el palillo, dejamos la parte sobrante para un ajuste ulterior y repetimos en el otro lado.

 

De este modo, vamos haciendo una tablilla hecha con palitos.


Otro truco: no hacer los taladros totalmente perpendiculares. Han de estar bien horizontales para que no salgan fuera de los palitos, pero sí han de tener cierta inclinación a izquierda o derecha, así no se desarmará fácilmente. Es como cuando ponemos clavos “a tresbolillo”. Si el del lado derecho lo inclinamos a la derecha, el del lado izquierdo lo inclinaremos a la izquierda.

 

Tras formar las piezas del frontal, laterales y trasera, ya podemos realizar el agujero de la entrada. 



A todo esto, basta fijar los palitos con dos palillos, uno a cada lado. Pero en la zona donde vamos a realizar el orificio de entrada a la casita, hay que poner cuatro, pues vamos a cortar estos palitos por la parte central; y si quedan sujetos sólo por un palillo, pueden moverse y girar sobre éste.

En cualquier caso, el proceso de formar las paredes es facilísimo. Se tarda más en decirlo que en hacerlo.


Una vez puestos los palillos de cada lado, podemos recortar el sobrante con un cuchillo afilado, o bien quebrarlos con los dedos a ras del palo.


La puerta, por cierto, la he hecho con la sierra de calar, marcando dos líneas verticales y haciendo la parte curva con un bote. 

Se corta y se repasa con la lima.

Otra opción más rápida es usar una broca de corona y hacer simplemente un agujero redondo… pero no tenía a mano esta herramienta y me apañé con la sierra. De todos modos, hubiera bastado con cortar los palitos rectos para hacer una entrada de forma rectangular.

 

En realidad, todo el proceso se hubiera podido hacer perfectamente con un serrucho de mano o incluso con la sierra de la Leatherman, pero he querido acelerar el proceso y para eso es necesario una herramienta eléctrica.

Para hacer el tejado –la parte que nos falta para terminar el trabajo- Hacemos exactamente igual: cortamos los palitos de modo que sean un poco más largos que el fondo de la casa –para que sobresalgan por delante un poco-. Se cortan y se hacen dos tablitas. Finalmente se plantean sobre la casita y se unen con más palillos de bambú. 

 

El techo queda suelto, de modo que facilite la limpieza cuando sea preciso hacerla.

No tiene suelo porque el animal ya hace su propio lecho con papel de cocina y cartones –le encanta roer los tubos de cartón que se desechan de los rollos de papel higiénico- y así será más limpio. Bastará poner un cartón que le aísle del cristal mientras reviste su nido.


 

Y ya está… una casita muy sencilla de hacer. Queda muy graciosa con su aspecto de cabaña y le dará un gran confort, teniendo en cuenta el elevado nivel sonoro que suele haber en mi casa con dos niños pequeños siempre jugando y gritando.

Me ha quedado quizá demasiado grande… podría servir perfectamente para una pareja de jerbos. La puerta podría haberla hecho un poco más alta, pues la parte inferior siempre suele estar medio tapada con las virutas de madera y cartón que cubren el suelo de la urna y así el animal podría entrar y salir con más desahogo… 
Aunque así parece encontrarla muy confortable y se pasa horas y horas durmiendo en su acogedor nido.

Deciros, finalmente, que si no tenéis a mano los palitos ni medios para cortarlos, siempre podréis comprar en vuestra tienda de bricolaje más cercana o en un almacén de madera unos adecuados… o animaros a sacar un par de tablas de un palé de construcción abandonado y hacer unos listones más delgados. Y otra buena idea: si vais al campo, podréis encontrar fácilmente palitos de las ramas secas de los árboles –ojo, que sean ramas secas-. También es importante que estén limpias. Quedaría un acabado muy rústico y bonito.

Animaos a hacer estas tareas. Es algo realmente gratificante y hasta puede convertirse en un trabajo en familia donde hasta los más peques pueden tener cabida.


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