miércoles, 16 de septiembre de 2009

Instalación de fontanería. Unir tubo de cobre a tubo de hierro. Acoplar tubos de hierro y tubos de cobre

CÓMO ACOPLAR A UN TUBO DE HIERRO UNA INSTALACIÓN DE AGUA DE COBRE



Esto es más frecuente de lo que parece: tenemos un piso algo antiguo y queremos reformarlo. Vamos a empezar a sustituir la fontanería vieja de hierro por tubos modernos de cobre y lo primero que vemos es que la acometida del agua es mediante un tubo de hierro.


¿Cómo podemos hacer semejante empalme? Hay dos formas: la que hice yo en mi propia casa, que es llegar a la llave de paso que está situada justo a la entrada del agua y desenroscar la llave, con lo que nos queda el tubo de hierro con su rosca.

Sólo haría falta buscar una pieza de acople de bronce -muy común, por cierto- que atornillaremos al hierro y soldaremos a partir de ahí los tubos de cobre….


Pero ¿qué ocurre si el tubo de hierro atraviesa media casa antes de llegar a la dichosa llave de paso? Lo suyo sería sanear todo el tubo y poner al principio la llave de paso general de la casa, o al menos sustituir la mayor parte del viejo tubo oxidado. Pero no podemos soldar el cobre con el hierro. Hay masillas epoxi para hacer soldadura en frío, pero para una tarea de esta índole no es lo más adecuado.



Pero se ha pensado en todo y existen en el mercado unas piezas adaptadoras especiales.

Parece un poco complicado y aparatoso, pero si se instala adecuadamente, siguiendo las pautas de montaje correctamente y apretando debidamente, lograremos una unión estanca y duradera. Ya podremos tapar definitivamente la unión y poner un poco más adelante la llave de paso.


Para realizar este proceso, debemos descarnar muy bien los alrededores del tubo de hierro. Basta ver el grosor de la pieza de empalme para comprender esto.


Seguidamente, debemos dejar perfectamente limpio de impurezas el tubo. Una lijada con un papel de lija fino, garantizará que la superficie de hierro no tenga ninguna protuberancia que nos fastidie la estanqueidad.



Y ya con el tubo limpio y cortado por donde nos interese, procedemos a montar las piezas manteniendo escrupulosamente el orden y la orientación de las piezas: la rosca grande, la arandela metálica abierta, con la estría debidamente orientada, la arandela fina y la junta de goma.


Las vamos introduciendo en el tubo de hierro y terminamos metiendo la pieza metálica grande.


Debemos procurar que el tubo de hierro entre bastante en dicha pieza y a continuación vamos desplazando las piezas que metimos antes en el tubo hasta que entren en la boca de la pieza grande y encajen en su sitio.


Finalmente, enroscamos la tuerca principal en la pieza grande y damos un buen apretón ayudándonos de dos llaves inglesas grandes: una para aguantar la pieza grande y la otra para apretar la tuerca contra ella.



Y ya solo queda enroscar la pieza de bronce a la parte libre de la pieza grande.


A partir de ahí, sólo tendremos que soldar el primer tubo de la instalación de cobre a la pieza de bronce y seguir con el montaje de fontanería, que no tiene complicación si sabemos cortar y soldar tubos de cobre.


También es posible hacer esto en una habitación concreta. El cuarto de baño, por ejemplo, es una pieza muy susceptible de que se piquen las tuberías de hierro prematuramente porque está sometida a una gran humedad y está surcado de tuberías para alimentar los distintos elementos de agua: ducha o bañera, lavabo, váter, bidé…. Y esto hace que estas tuberías se estropeen antes que las del resto de la casa. Son especialmente vulnerables las tuberías de hierro que pasen por debajo de la bañera o plato de ducha.

Teóricamente, no debería haber ningún escape de agua por el desagüe, pero los cambios de temperatura, la humedad, que por poca que sea se pueda filtrar y con el paso de los años oxidar y pudrir incluso las tuberías. Así, si no podemos meternos en cambiar toda la instalación de la casa, al menos podremos garantizar el buen estado de la fontanería del cuarto de baño… y cuando queramos seguir con el resto de la casa, solo tenemos que retirar la pieza de acople que os he descrito y soldar al tubo de cobre, sin necesidad de tocar el resto de la instalación de cobre.


Un último consejo: si vais a reformar vuestra casa, aseguraos que la instalación del agua sea moderna. Ya puestos a meteros en cambiar el suelo, apenas cuesta un poco más meter tubos de cobre nuevos, cosa que podéis hacer vosotros mismos y garantizar así que podréis disfrutar de vuestro suelo muchos años sin tener que romperlo o cambiarlo de nuevo.



Respecto a realizar la instalación nueva, no tiene ninguna dificultad. Es básicamente igual que en el post que dediqué cambiar de sitio las tomas de agua de una ducha, pero a lo grande, o sea, usando tubos más largos.

La única dificultad es colocar las piezas finales a las que van los latiguillos de los grifos a la altura y profundidad correctos. Pero basta que anotéis las medidas anteriores y volver a colocarlos de forma similar. Ya os lo explicaré con más detalle en otro post. Y no olvidéis usar una ropa adecuada para el bricolaje.


¡Y a poner tuberías nuevas!


Más información: todoexpertos.com


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martes, 15 de septiembre de 2009

Qué hacer con los tornillos pasados de rosca en madera. Remedios para los tornillos que no se aprietan. Tornillos pasados

TORNILLOS PASADOS DE ROSCA EN MADERA



Un post sencillo –como casi todos- y muy práctico… ¿A quién no se le ha pasado de rosca alguna vez algún tornillo al apretarlo más de la cuenta? O bien que tenemos que colocar un tornillo muy cerca de un agujero de otro anterior y se nos unen los dos agujeros y el tornillo no se aprieta… o que le hemos dado más fuerza de apriete de la cuenta a nuestro destornillador eléctrico y el tornillo se ha pulido la rosca de la madera….


La solución es muy sencilla: sería hacer un orificio-guía al lado, a cierta distancia del orificio estropeado y colocar ahí el tornillo.


Otra solución sencilla sería meter un tornillo un poco más grueso y largo, si lo admite. Así quedará muy firme.


Pero si lo que queremos fijar es una pieza metálica, como una bisagra, y no queremos modificar el tornillo de posición, ni podemos meter otro más grueso y largo, bastará con hacernos con un resto de madera, de pino o cualquier otra (la de pino es mejor, por tener la fibra muy ancha y ser relativamente blanda y fácil de trabajar).



Sacamos unas astillas del trozo de madera. Podemos hacerlo con un formón y un martillo o simplemente con un cúter. Debéis meterlo en el sentido de las fibras e ir abriendo. Debemos conseguir una astilla algo más gruesa que el orificio del tornillo que se ha pasado de rosca.



Aquí vemos la forma en que nunca debemos cortar la astilla: con la cuchilla hacia nosotros. Si el cúter se nos escapa, nos daremos un buen corte, salvo que hayamos fijado la madera con un sargento o similar. Mientras que de la forma anterior, si la madera cede de repente, la cuchilla tiende a alejarse de nosotros y nunca nos cortaremos.



Podemos dar un poco de forma a la astilla eliminando alguna rebaba o afinándola con el cúter.

Tanteamos la astilla en el agujero para que entre a tope, ajustada y sobre un poco.



Embadurnamos la punta de la astilla con cola y ajustamos seguidamente la astilla con un martillo.


Una vez seca la cola blanca, podemos cortar lo que sobresale con un formón o cúter (foto inicial del post).


Basta hacer un orificio con un punzón, una barrena o con una broca fina para guiar al tornillo y seguidamente ya podemos colocarlo. Veremos que queda totalmente firme.


Esto es muy útil en los muebles de aglomerado, pues este material se pasa de rosca muy fácilmente.


Esta solución la apliqué en el mueble de la máquina de coser de mi suegra, que tiene una tapa grande sujeta con dos bisagras para dejar la máquina cubierta cuando no se usa y al abrirla, la tapa queda como una mesa auxiliar. Tenía todos los tornillos de las bisagras pasados de rosca, debido quizá al peso de la tabla y a la acción de sus nietos…

Lleva por lo menos tres años con la tapa del mueble reparada y en perfecto uso. Y la reparación me llevó quince o veinte minutos a lo sumo.


Este proceso también puede realizarse tapando el agujero con masilla epoxi y después volviendo a hacer otro orificio encima. Pero personalmente, prefiero el sistema de la astilla y la cola blanca porque me parece más efectivo, económico y limpio.


Es más, si lo hacéis con cuidado, ni siquiera es preciso esperar que seque la cola blanca del todo: si cortáis la astilla a su longitud definitiva antes de encolarla, podéis introducir el tornillo (que por otra parte hará presión y fijará mejor la astilla) y dejarlo sin apretar, eso sí, hasta que seque del todo la cola blanca.


Yo he preparado una astilla bastante larga porque el boquete que tenía que rellenar tenía bastante profundidad, Pero en cualquier caso, siempre es mejor sacar una astilla grande y así podemos moldearla más fácilmente y usar el trozo que mejor se adapte al agujero.


También podemos usar varios palillos de dientes debidamente encolados y metidos a presión para rellenar todo el boquete, pero la madera de los palillos suele ser demasiado blanda… ¡Pero para una emergencia…!


En cuanto al grosor que debéis darle… podéis fijaros en el mismo tornillo que habéis sacado: si se ha pasado de rosca, probablemente deberéis darle a la astilla el mismo ancho que el tornillo incluida la rosca… y si no hay probabilidad de que abra la madera, por no tratarse de un canto delgado por ejemplo, podéis hacerlo incluso ligeramente más ancho.


Ahora ya no habrá tornillos que se os resistan.


Más información: guitarristas.info


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lunes, 14 de septiembre de 2009

Montar reloj cuenta kilómetros en bici. instalar cuenta kilómetros de bici

MONTAR RELOJ CUENTA KILÓMETROS EN BICI



En el post anterior os hablé de los contadores de bici, la información que proporcionan y su fundamento, de modo que ya tenemos casi las bases para montar el aparato:



Primero montamos la pieza del manillar que servirá de soporte al aparato, ya que éste se puede extraer fácilmente de su suporte (así si llueve, dejamos la bici aparcada en la calle o no nos interesa en ese momento llevar el aparato, basta retirarlo).



El sistema de fijación varía de un modelo a otro. En mi caso, basta colocar dos bridas: son dos cintas finas de plástico que se colocan rodeando el manillar y la pieza. Para cerrarla se introduce la punta en el hueco de la cabeza del otro extremo y se tensa. Es un sistema muy usado para fijar cables eléctricos, e incluso se ve en muchas herramientas, que al adquirirlas están fijadas al cartón o plástico mediante estas bridas. En la imagen he puesto dos bridas para que las veáis. las del reloj de la bici son más finas y de color negro.

por cierto, os tengo que contar un truco para poder recolocar estas u otras bridas si os interesa abrirlas, ya que disponen de un sistema que deja la brida cerrada y ya no se puede aflojar... Pero lo dejaremos para otro post.


Algunos modelos también se pueden fijar al avance o incluso se pueden girar para colocarlos en el lugar deseado: manillar o avance. También puede presentar fijación mediante una abrazadera, con lo que bastará colocarla sobre el tubo y apretar con un destornillador el tornillo correspondiente hasta que quede fija.

Seguidamente tenemos que colocar el cable. Éste suele ser bastante largo para que pueda servir para cualquier modelo de bici. Lo mejor es ir enrollándolo sobre el manillar, seguimos por el avance, hacia abajo hasta enrollarse en la horquilla y quedarse en la posición deseada, donde montaremos la pieza que detecta los movimientos del imán mediante otras dos bridas (o abrazadera). No debemos dar las vueltas muy apretadas, aunque siempre podremos ir corrigiendo si vemos que al final nos hemos quedado muy cortos o se ha quedado mucho cable suelto.


Debemos tener especial cuidado con la amortiguación delantera –si la tenéis- pues esta zona presenta la particularidad que se acortará y extenderá innumerables veces y debemos evitar que el cable tenga tensión en esta zona. De hecho, a mí se me partió una vez el cable porque se me quedó un poco suelto y se me enganchó al sacar la bici para salir a pedalear. No obstante, todo tiene remedio y logré reparar el cable. Pero debemos evitar que quede suelto o con tensión en esa zona en particular.

También, obviamente, debemos tener en cuenta el giro del manillar para que el cable tenga juego de sobra para que no se tense y se parta.



Y ya solo queda montar el imán. No fijéis definitivamente el sensor del imán a la horquilla hasta no haber logrado la distancia correcta entre el imán y el sensor.

Es conveniente que el imán coincida con la unión o cruce de dos radios, pues así quedará fijo y evitaremos que se desplace por el radio. o incluso que se gire y pierda la orientación deseada.



Una vez colocado el imán, que va simplemente atornillado sobre los radios, podemos orientar el sensor para que quede lo más próximo al imán y algo adelantado respecto al centro de la horquilla. Así, si el imán llegara a golpear el sensor porque éste se moviera en un bache, éste se limitaría a desplazarse hacia delante y no trabaría el imán.


Moveremos la rueda y veremos si se activa el cuentakilómetros.


Como decía, hay que dar al aparato la medida exacta de nuestra rueda para que nos dé una medida fiable. Para ello, lo más sencillo –y he intentado muchas formas de hacerlo- es inflar las ruedas a la presión a la que vayamos a circular normalmente. En una habitación amplia –también podemos hacerlo en un patio o en la calle- vemos aproximadamente cuánto recorre la rueda delantera en una vuelta completa. Podemos fijarnos para ello en la válvula del aire: la ponemos hacia abajo y hacemos girar la rueda, al volver a estar la válvula abajo, es que ha dado una vuelta completa. Y ponemos dos papeles en el suelo fijados con cinta adhesiva o cinta de carrocero.

Marcamos justo el centro de la rueda con un poco de tinta, puede servir un rotulador. Si vuestros neumáticos son de tacos, tipo MTB (mountain bike) ó BTT (bicicleta todo terreno), podéis hacer la marca en un taco que quede lo más cerca del centro de la zona de rodadura. Cuanto más fina sea la marca, mejor podremos medir.

Tras marcar el neumático, hacemos pasar la bici sobre el papel de modo que la marca de tinta marque lo más cerca del centro del papel. Debemos presionar ligeramente el manillar hacia abajo para simular nuestro peso cuando vamos montados en ella y sin dejar de presionar, con el manillar lo más recto posible para no hacer eses, vamos haciendo que la rueda de una vuelta completa. Al llegar al siguiente papel, dejará la segunda marca. Sólo tendremos que medir la distancia de una marca a la otra y esa es la medida que deberemos meter en el aparato. Es conveniente hacer varias pruebas haciendo más presión o menos para ver la diferencia.


Otra forma sería coger una cinta métrica de las usadas en costura y medir la rueda por la zona de rodadura, o bien hacerlo con una cuerda y después medir la cuerda con la cinta métrica o flexómetro. Pero tiene el inconveniente que la rueda no tiene la presión que soporta al rodar, los tacos o el dibujo están también sin presionar, y la medida así no sería tan fiable.


Una vez montado el aparato con sus accesorios, quizá necesitemos un tiempo para hacer pequeños ajustes en el imán y el sensor. Pero cuando hayamos logrado la distancia adecuada –veréis que en mi caso, tienen cierta separación- ya os podéis olvidar del ajuste y funcionará con total precisión sin más mantenimiento.


Y a partir de ahora, podréis ver si lleváis una velocidad adecuada, si es una ruta de la que sabéis la distancia, podréis saber cuánto os falta para llegar; si habéis tardado más o menos que otro día; la velocidad máxima alcanzada…. Nos proporcionará información de gran utilidad tanto para hacer una ruta o para practicar la bici como deporte.


Yo personalmente, acostumbrado a conducir en moto, me resulta casi insoportable ir en la bici sin esta información.


A propósito de motos, más adelante os daré algunos consejos de mantenimiento y puesta a punto de motos.


Animáos a instalar este útil accesorio y veréis que os resulta casi imprescindible en vuestras excursiones.


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viernes, 11 de septiembre de 2009

Cuenta kilómetros para bicis. Funcionamiento del cuenta kilómetros de bicicleta. Relojes de bicicleta

RELOJES CUENTAKILÓMETROS PARA BICIS



Vamos a dedicar otro post a la bici. Ya casi se acaba el verano, pero puede decirse que hace mejor tiempo para coger la bici que durante pleno verano porque ya no hace tanto calor. Es una gozada pedalear sintiendo el aire fresco en la cara.

Aparte, hay lectores de mi blog de todas las partes del mundo e imagino que en el hemisferio sur, ahora estará empezando el buen tiempo…

En cualquier caso, debemos desechar la idea de que las bicicletas son para el verano… es cierto que si no llueve y no hace demasiado frío o calor, se va mucho mejor, pero se trata simplemente de ir debidamente preparados para la climatología y listo.


La cosa es que muchos de vosotros, aficionados a la bici, aunque la cojáis muy ocasionalmente, os habréis preguntado a qué velocidad vais, o cuánta distancia habéis recorrido, o simplemente queréis saber la hora de salida y no lleváis el reloj de pulsera… Para todo esto y mucho más, como veremos, sirve el cuentakilómetros de la bicicleta.



Es un aparato relativamente económico. El mío me costó unos 20€ y llevo con él más de un año. Funciona muy bien, nunca me ha fallado –salvo una vez, como diré más adelante- y nos proporciona una valiosa información.


Respecto a ésta, varía del modelo y la marca. Unos dan lo más básico: hora, velocidad y distancia recorrida… aunque lo normal es que los modelos más básicos faciliten además, la velocidad media, velocidad máxima, duración del recorrido, cuentakilómetros parcial y total. Como es el caso del mío, que como veis no me costó ninguna fortuna.

También los hay que miden las calorías consumidas (aunque eso es muy relativo), la altura sobre el nivel del mar, brújula...



y como vemos, podemos desmontarlo de su soporte para anotar los datos, cuando aparquemos en la calle, etc…


Los hay muy robustos para aguantar lo que les echen, incluso la lluvia y el barro….

Pero para nuestro uso cotidiano –tampoco nos vamos a ir a escalar el Everest en la bici, je, je, je-, bien nos puede servir cualquier modelo. Incluso nos puede traer más cuenta recogernos uno económico y si se nos estropea, comprarnos otro, que comprarnos uno muy costoso.


Cuando veamos que realmente nos es de utilidad y nos es indispensable, podremos pasar a otro de más prestaciones y mayor costo.


Normalmente estos aparatos se desconectan solos cuando la bici lleva cierto tiempo parada y se vuelven a encender al arrancar, con lo que su uso es muy sencillo. Simplemente, tenemos que limitarnos a poner el contador parcial a cero tras finalizar nuestro paseo. Se conserva la velocidad máxima y el cuenta kilómetros total (éstos también se pueden poner a cero si se desea).

También podemos poner la pantalla del modo que deseemos: podemos ver el velocímetro y al mismo tiempo, podemos ver la hora o la velocidad, o el cuentalilómetros total o parcial, la velocidad media... incluso tiene una opción en la que todas estas variables van saliendo una tras otra en orden de modo automático, de manera uqe podemos ver toda la información sin tocar ningún botón mientras pedaleamos.

El inconveniente es que si queremos ver la hora, por ejemplo, tendremos que esperar que le llegue el turno y solo podremos verla unos instantes porque pasará a la siguiente función.


El funcionamiento de estos aparatos es muy simple: cuentan las vueltas que da la rueda e intercalan esos datos con el tiempo, de modo que son pequeños ordenadores que calculan la velocidad, según la distancia recorrida y el tiempo empleado. Del mismo modo, calculan los demás parámetros.


Eso sí, no lo hacen por arte de magia. Lo primero que debemos hacer al montar uno de estos aparatos en la bici, es medir con la mayor precisión que podamos la longitud de la rueda por la zona de rodadura. Metemos ese dato en el aparato y así sabrá con exactitud cuánto recorre en cada vuelta. Ya os contaré un par de formas de hacer esta medición.



La información la toma mediante un imán colocado en los radios de la rueda –en general, la delantera-, de modo que cada vez que el imán pasa junto a otra pieza –un sensor- situada en una de las horquillas y que está unida por un cable al ordenador, le manda una señal.


La utilidad de estos aparatos, aparte de ver la distancia recorrida, la velocidad, etc, puede ser el mismo mantenimiento de la bici. Así podemos programar el engrase de la cadena, o incluso vigilar su longitud, cada cierto número de kilómetros.


En el próximo post os enseñaré a montar este aparato, que veréis que es muy fácil de instalar y lo regularemos para que nos mande una información exacta y fiable.


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jueves, 10 de septiembre de 2009

Colocar plafón. Cómo poner lámpara en el techo. montaje de lámpara. poner plafón

COLOCACIÓN DE PLAFÓN



En el post anterior os expliqué la forma de mover los casquillos del plafón para poder adaptarlo a bombillas de bajo consumo, de mayor tamaño que las convencionales.

Y ya queda colocar la base del plafón en el techo: en este caso, ya teníamos los orificios realizados en el techo y vamos a dejar el plafón en la misma posición, de modo que respetaremos los tres orificios. Si bien uno ha quedado tapado por la masilla.


Si en vuestro caso vais a poner un plafón nuevo, debéis calcular primero el lugar adecuado. Para ello, lo habitual es trazar en el techo dos líneas en diagonal que unan las esquinas. En el punto de unión de ambas es donde debería ir la luz. Esto es muy eficaz si la habitación no es perfectamente cuadrada o rectangular, o sea si sus ángulos no son de 90º.


Si los cables coinciden aproximadamente con ése sitio, ya solo queda plantear la base del plafón en su sitio y marcar con un lápiz o punzón en el techo a través de los agujeros de dicha base.


Retiramos la base y taladramos. Eso sí, comprobad con un buscador de metales si hay un cable eléctrico donde vayáis a taladrar. Si no lo tenéis, fijaos en la dirección que lleva el cable en la zona donde sale del techo para no perforar justo en el sitio.



Una vez perforados los orificios, metemos los tacos, del mísmo número que la broca utilizada para abrir los boquetes y colocamos el plafón haciendo pasar los cables por un orificio que nos venga bien y atornillamos.


En nuestro caso, como decía, ya teníamos todo el trabajo hecho, pues vamos a colocar el plafón exactamente en el mismo sitio. Sólo se nos había quedado uno de los tres boquetes del techo tapados por la masilla.

Así que introducimos el cable de la corriente por el orificio central y colocamos los dos tornillos cuyos orificios se ven. Con un punzón tanteamos hasta reabrir el tercer orificio y colocamos su correspondiente tornillo.



Ya sólo queda hacer las conexiones: dos cables van juntos y unidos al polo neutro y los otros dos van cada uno a un polo vivo (a veces es al revés, es cuestión de buscar los cables adecuados con un buscapolos).

Como sabréis, normalmente un cable es común, pues al interruptor solo va un cable por bombilla. de modo que el interruptor corta sólo un polo y por tanto, el otro cable puede servir para alimentar las dos bombillas a la vez.



Colocamos las bombillas, y comprobamos que funcionan correctamente.

Fijamos el cristal y ya tenemos la lámpara montada con sus bombillas de bajo consumo.


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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Adaptar lámpara para bombillas de bajo consumo. Poner bombillas de bajo consumo en lámpara antigua. Bombillas de bajo consumo.

ADAPTAR LÁMPARA DE TECHO A BOMBILLAS DE BAJO CONSUMO



Las bombillas de bajo consumo están empezando a hacer furor y no es por casualidad: duran mucho más que las normales, dan mucha luz y gastan poquísima electricidad.

Además, su precio está empezando a ser razonable. Antes casi no merecían la pena por el costo de adquirirlas. Pero en la actualidad, se pueden comprar por poco más de lo que cuesta una bombilla convencional.



Pero no todas las lámparas están adaptadas a este tipo de bombillas. En mi caso, hace mucho tiempo que instalé en el salón bombillas de bajo consumo, pero me encontré que una tenía el casquillo pequeño y la otra era tan larga que se salía literalmente del plafón.


Ahora, tras arreglar y pintar el techo, voy a sustituir la bombilla pequeña que se ha gastado y voy a poner otra de casquillo normal. Pero voy a dejar la larga, todavía en buen uso.

Así que os explicaré más o menos el proceso para que podáis adaptar a vuestra lámpara cualquier bombilla.



Como no encuentro el casquillo original que sustituí, voy a poner otro. El plafón con su cristal no permite distinguir si son iguales o no.


En este caso, el plafón presenta infinidad de orificios que imagino que servirán para adaptarle diferentes tipos de casquillos o bases de bombilla, o para introducir el cable eléctrico por el que nos resulte más practicable. Vamos a aprovecharnos de esta circunstancia para poder mover los casquillos al lugar deseado.

Si vuestra base de plafón no dispone de tantos orificios, siempre podréis hacerlos con una broca para metal y el taladro o destornillador eléctrico.



El casquillo que voy a poner nuevo, presenta una pestaña metálica con un tornillo que podemos fijar en algún orificio que nos venga bien. Hemos buscado el sitio de modo que haya también un par de orificios en la base del casquillo. Así podemos pasar un alambre y asegurar así la posición del casquillo, que sólo con el tornillo quedaba muy inclinado hacia afuera y la bombilla hubiera chocado con el cristal del embellecedor del plafón.


Para el otro casquillo, el original, no disponemos de tornillo. Por otra parte, lo usaremos con la bombilla larga y de todos modos no hay ningún orificio que nos dé juego. Si disponéis de casquillos de este tipo, para liberarlos basta apretar la pestaña que los fija a la base del plafón.

Así que apretamos la pestaña y liberamos el casquillo. Lo posicionamos en el lugar adecuado de modo que tenga un par de orificios (da igual la forma o el tamaño de éstos) a cada lado del casquillo.



Introducimos un alambre delgado por estos orificios y enroscamos los extremos sobre el casquillo, al igual que hicimos con el otro.


El resultado es que hemos logrado fijarlo en el sitio adecuado. Si vemos que el casquillo no queda derecho y la bombilla va a quedar muy salida o inclinada, podemos calzar el casquillo, metiendo un trocito de madera entre el casquillo y la base del plafón, para lograr la orientación correcta.



Una vez colocados ambos casquillos, manipulamos los cables para que queden disimulados y no se vean cuando encendamos las bombillas.



Puede que os parezca este post un poco “chapucero” Pero os aseguro que queda perfecto, siempre y cuando le demos la tensión adecuada al alambre. Y como el plafón se va a quedar fijo en el techo, no se moverá de su sitio. Solo cuando tengáis que manipularlo para sustituir la bombilla por ejemplo, puede que tengáis que orientar el casquillo de nuevo si se ha movido.



Tened la precaución que el alambre no toque ninguna parte metálica del casquillo, la bombilla ni los cables eléctricos. También podéis usar cable de electricidad rígido, o sea de un solo filamento de cobre revestido en vez del alambre y aprovechar su revestimiento aislante para evitar que haga algún contacto indeseado.



Eso sí, deciros que si queréis que os duren mucho tiempo las bombillas de bajo consumo, debéis montarlas en un lugar donde no se estén encendiendo y apagando con frecuencia. El salón es la estancia perfecta para este tipo de bombillas porque de noche va a estar la luz siempre encendida mientras estemos en él. En un cuarto de baño, por ejemplo, quizá no resultara rentable a no ser que la dejásemos encendida.


Y en el próximo post montaremos el plafón en el techo ¡No os lo perdáis!


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martes, 8 de septiembre de 2009

Reparar fluorescente. Cambiar cebador de fluorescente. Tubos fluorescentes

SUSTITUIR CEBADOR



Este es un post muy sencillo pero estoy seguro que a más de uno le servirá de utilidad.


Tenemos el fluorescente de la cocina que vemos que cada vez tarda más en encenderse. A veces tarda incluso más de treinta segundos en encenderse y no se trata del tubo fluorescente en sí que esté deteriorado porque los sustituimos hace poco y vemos que no está ennegrecido por los extremos, síntoma de que ya está gastado. Además los tubos gastados suelen parpadear y dar una luz más débil, que no es el caso.


Sin duda se trata del cebador, que es una pequeña pieza cilíndrica montada cerca de un extremo del fluorescente. Es económica y bastará sustituirla para que el tubo se encienda al instante.





Lo primero es acceder a esta pieza, para lo cual tenemos que desmontar el embellecedor traslúcido. En este caso, basta aflojar un tornillo que tiene a cada lado, en los extremos y separar las piezas blancas.



Así queda liberada la pieza traslúcida y el fluorescente está a la vista.


Conviene desmontar el fluorescente para tener un mejor acceso. Basta girarlo ligeramente hasta que las patillas de los extremos queden alineadas con las ranuras. Entonces se tira con suavidad hacia abajo y lo sacamos.


El cebador suele ir sujeto también con dos pestañas. Para sacarlo bastará girarlo un cuarto de vuelta o menos hasta que veamos que queda suelto y podemos extraerlo.



En nuestro caso, estaba hecho una pieza y se nos ha quedado la funda en las manos, pero no pasa nada, lo arreglaremos enseguida.



Debemos proceder con cuidado: desconectamos por simple precaución la luz de la casa y con unos alicates manipulamos la base del cebador girándolo un poco y extrayéndolo.




Metemos el nuevo por los dos orificios más anchos de la ranura y lo giramos hasta que quede fijo.


Montamos el fluorescente y la pantalla en sentido inverso al de montaje y ya tenemos el fluorescente como el primer día.



Los fluorescentes dan una luz muy clara y brillante. Son muy duraderos y consumen muy poca electricidad. Os animo a que coloquéis fluoresecentes en las habitaciones de vuestra casa que vayan a estar mucho tiempo con la luz encendida, como es el caso de la cocina. Aparte de todas estas ventajas, son económicos y muy duraderos, pues basta sustituir las piezas que se hayan gastado con el paso del tiempo: tubo, cebador o reactancia, y lo volveremos a tener como el primer día.



También están en boga las bombillas de bajo consumo. En los próximos post os explicaré cómo adaptar un plafón para poder montarle bombillas de bajo consumo y después lo montaremos.

¡No os lo perdáis!


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