Cable de cuentakilómetros de bici partido

En varias ocasiones hemos hablado del cuentakilómetros de la bici.
Este interesante y útil aparato consta como vimos, de un sensor situado en la horquilla y que detecta los movimientos de un imán colocado en los radios.
En la parte opuesta, en el manillar o la potencia, está el lector, el cuentakilómetros propiamente dicho que nos dirá la velocidad, los kilómetros realizados, el tiempo transcurrido….
Pero lo que hoy nos interesa es el cable que une el sensor con el cuentakilómetros: en una ocasión se nos enganchó y partió.
Lo empalmamos pelando un poco los extremos rotos, retorciendo entre si los pelos y envolviéndolos en cinta aislante… Y de momento funcionó.
Aunque a veces he notado alguna que otra irregularidad en el funcionamiento, como que en plena marcha dejase de medir la velocidad.
Así que vamos a realizar una reparación más eficaz, permanente y fiable.
Empezamos por retirar la cinta por completo. Vemos que en su día hasta soldamos los cables, pero vemos que quizá por calentar en exceso a la hora de soldar, la funda de los cables está rota, agrietada, y posiblemente haga mal contacto, sobre todo cuando haga humedad.
Así que lo primero es sanear un poco el cable: recortamos algo más de funda, lo imprescindible, y pelamos las puntas de los cables con mucho cuidado.
La clave de la soldadura en este caso está en dos puntos: usar un líquido de soldar, que facilitará la soldadura y esta se realizará más rápido y por tanto con menos calentamiento del cable.
Y en segundo lugar, evitar que el soldador esté demasiado caliente: hay que usarlo en el momento justo, ni demasiado frío o demasiado caliente.

Si hacemos esto, veremos que basta poner los cables a soldar juntos, ponemos el soldador, añadimos el estaño y en un instante ha quedado perfecto.

Se ha calentado justo la punta del cable y la funda no se ha quemado.

Separamos los dos cables Y cortamos las puntas sobrantes.

Y los orientamos para que quede cada extremo soldado orientado en direcciones opuestas. Así minimizamos el riesgo de cortorcircuito y el empalme será más discreto.

De todos modos, vamos a cubrir toda la zona con silicona caliente o pegamento termofusible: este producto aislará perfectamente las soldaduras del polvo y la humedad como si fuesen una verdadera funda.
Realizaremos el proceso aplicando el pegamento termofusible bien extendido, en capas y una vez cubierto todo, podemos hacer pasadas con la misma punta bien caliente de la pistola para afinar el resultado, ya que derrite superficialmente el pegamento y éste queda liso.

El resultado será más visible y por tanto menos estético que si no usáramos el pegamento, pero mucho más eficaz.

Finalmente. Cubrimos con cinta aislante y ya solo queda montar otra vez el cable.
Os recuerdo que las bridas que fijan el cable no es necesario cortarlas para retirarlas. Ya os expliqué cómo se pueden retirar sin romperlas y así poder reutilizarlas cuantas veces queramos.
Ahora el funcionamiento es perfecto y tampoco se nota mucho el arreglo, pues queda pegado al cuadro de la bici. Hay que fijarse mucho para poder verlo.
En cualquier caso, podéis evitar poner silicona caliente y en su lugar usar unos manguitos que suelen vender en tiendas de material eléctrico que se calientan sobre los cables pelados y se quedan adheridas sobre éstos, creando una verdadera funda aislante.
Nuevamente vemos que con un poco de dedicación hemos podido rescatar nuestro cuentakilómetros de ser tirado a la basura.
El proceso ha llevado diez o quince minutos y con una lupa –ya vimos el aparato que suelo usar en estos casos: una lupa con unas pinzas articuladas- podemos realizar el trabajo con limpieza y garantías.






