
Amig@s: Nos estamos haciendo unos ecologístas, jejejejej. En serio, siempre aconsejo en mi blog actitudes de reciclaje y comportamientos que hagan más sostenible la conservación del Medio Ambiente, como reciclar objetos que contribuirìan a perjudicar nuestro entorno y a evitar la conducta de tirar todo lo viejo para renovarlo por otras cosas nuevas sin tratar de romper un poco esta cadena de usar y tirar.
El post de hoy es particularmente interesante, porque nos vamos a ahorrar mucho dinero, vamos a contribuir muy mucho a mantener limpia la Naturaleza y saldremos beneficiados ¿Se puede pedir más?
Sencillamente, vamos a evitar tirar el aceite usado que normalmente se desecha en la cocina.
Desde aquí os ruego que si no vais a reciclar vosotros este aceite, que jamás lo tiréis por el fregadero, pues un litro de aceite usado puede contaminar diez mil litros de agua… No es cosa de risa. Así que guardadlo y llevadlo a un contenedor de aceite usado, donde podrán procesarlo convirtiéndolo en biocombustible, por ejemplo.
Pero lo que hoy vamos a hacer es muy sencillo: vamos a fabricar nuestro propio jabón. Pensaréis que será un jabón asqueroso, con olor a alimentos refritos y que manchará la ropa más que limpiarla…. Pero es todo lo contrario: es un jabón extraordinario que supera en ventajas a cualquier jabón industrial que podáis encontrar… y no os costará casi nada. Su olor a limpio en la ropa es estupendo y saca las manchas mucho mejor que cualquier producto.
Simplemente, tendremos que mezclar el aceite usado con agua y sosa cáustica. Ahora os explicaré las proporciones y el proceso.
Antes que nada, recomendaros que tengáis muchas precauciones al manipular la sosa cáustica. Este producto es un fortisimo alcalí que puede provocaros graves quemaduras en la piel, en las vías respiratorias, ojos…..
Por eso recomiendo en primer lugar que desde el momento que tengáis el envase del producto ante vosotros, uséis unos guantes secos y sin poros; que lo manejéis con extremada precaución y sin niños o animales domésticos cerca; y que uséis gafas protectoras. A lo largo del post os enseñaré cómo manipularlo.
Debemos conseguir aproximadamente 2.5litros de aceite usado.
Podéis usar, por supuesto, aceite nuevo, y así podéis usar el jabón con fines cosméticos. También podéis añadirle aromas o colores… Pero yo me voy a limitar a explicaros cómo hacer este excelente producto y así evitar ensuciar el Medio Ambiente. Podéis encontrar en muchas páginas web multitud de variantes, con distintos tipos de aceites, colorantes, aromatizantes…
También precisaréis medio kilo de sosa cáustica. Viene muy bien una que viene en conchas o escamas. También podéis encontrarla en forma de láminas. En muchas droguerías podréis encontrarla a granel, lo que vendrá perfecto al poder comprar la cantidad justa y no tener que guardar este producto potencialmente peligroso en vuestro hogar.
Y como tercer ingrediente esencial, necesitaréis la misma cantidad de agua que de aceite. En este caso dos litros y medio de agua.
Como herramientas, precisaréis un cubo grande, un colador, un palo de madera, unos envases vacíos de plástico –de yogurt, bricks de leche o sopa, etc-, un cazo de madera o plástico y unos periódicos.

El proceso no tiene más misterio que poner en el cubo grande –que puede servir perfectamente un cubo de los de pintura grande- la cantidad de agua que vayamos a poner (la misma cantidad en litros que el aceite que vayamos a usar- En mi caso, 2.5l ya que con esta cantidad podemos obtener bastante jabón y en cualquier casa se puede conseguir esta cantidad de aceite en relativamente poco tiempo.
Si queréis hacer menos, simplemente calculad la cantidad de agua y sosa manteniendo las proporciones: de 2.5 a 3L de aceite y de agua para 500gr de sosa.
Pero sigamos con el proceso: tras verter el agua en el cubo, añadimos lentamente y removiendo continuamente la sosa cáustica. Jamás lo hagáis al revés y pongáis primero la sosa y sobre ella el agua, pues podría salpicar. De hecho, si tocáis las paredes del cubo por fuera, notaréis que se calienta mucho.

Cuando veáis que ya se ha disuelto perfectamente la sosa en el agua, podéis añadir el aceite poco a poco. Pensad que estáis haciendo una especie de mayonesa casera y, al igual que con ésta, el jabón puede cortarse y estropearse.
Por ello hemos de ir añadiendo el aceite poco a poco y siempre sin parar de remover con el palo y moviendo siempre en el mismo sentido. Yo lo hago en sentido horario.
Si movéis de otro modo o dejáis de hacerlo, corréis el riesgo que se corte el jabón y se estropee.
Un inciso: el aceite ha de estar bien limpio pues si bien el olor se eliminará en la reacción química, las partículas que queden el en aceite, no correrán la misma suerte.
Podemos conseguir un aceite bastante limpio por decantación, o sea, simplemente dejar el aceite reposar en la botella y las impurezas descenderán al fondo.
En segundo lugar, podemos ir colando el aceite a la par que vamos añadiéndolo al cubo con un colador. Así cualquier impureza que se quede flotando será apartada.

El proceso no tiene más misterio que ése: ir moviendo la mezcla del cubo con el palo sin brusquedad y sin parar.

El proceso puede durar más o menos dependiendo del tipo de aceite, temperatura ambiente, calidad de la sosa cáustica…. Pero sí que veremos que la mezcla se espesa. Puede llevar de media a una hora.
Es difícil dictaminar el punto exacto en que el producto está listo para pasarlo a los moldes.
En mi caso, simplemente vi que ya no espesaba más. Cambió el tono de verdoso a un tono avellana y una textura como de gel de baño.
En algunos vídeos he visto que espesaba mucho más, pero como vi que ya no espesaba más tras una hora y poco de preparación, me arriesgué a incorporarlo a los moldes.

Lo más práctico –y también es un producto económico y reciclado- son los vasos de plástico de yogurt y los brick de leche, caldo, etc. Los brick incluso podréis usarlos en más ocasiones.

Vamos tomando el preparado del cubo con un cucharón o cazo de sopa, preferiblemente de madera o plástico y siempre con los guantes puestos, pues este productó es aún muy cáustico.

Vamos rellenando los recipientes y los dejamos en reposo. Tras un par de días podemos pasar al desmolde y los jabones obtenidos en moldes de brick, podemos cortarlos en rodajas para obtener un tamaño más manejable mediante un cuchillo afilado. No conviene esperar más para hacer esta operación porque el jabón ya se tornaría más duro y quebradizo.
Finalmente envolvemos cada trozo en una hoja de periódico –recuerdo: siempre con guantes de látex- y sólo queda esperar un tiempo para que el jabón se cure, un par de meses. Entonces sí podrá manipularse con las manos. E incluso se podrá usar para el aseo personal. Además, os durará muchísimo tiempo envuelto en el papel de diario.
Un consejo: haced el jabón en un lugar bien ventilado, a ser posible al aire libre.
Yo lo he hecho en mi terraza. Podéis poner papeles de periódico en el suelo o plásticos; aunque si lo hacéis con cuidado no salpicará nada. Y, como os dije, evitad que los niños se acerquen…Amigos…¡Las armas las carga el diablo…! ¡Y los niños….! Jejjejeje.
Una vez terminado el proceso, limpiad el palo y el cubo. Os servirá para muchas veces. Mantenedlos limpios.
Esta es la primera vez que he hecho mi propio jabón ecológico. Pero llevo años usándolo, pues mi padre es aficionado a hacerlo desde hace muchísimo tiempo.
Es el jabón que usaban nuestros abuelos y tatarabuelos en la colada y aseo personal y no es nada nuevo o potencialmente peligroso ¡Mucho peor son los productos que adquirimos en el supermercado, que a saber que componentes llevan…! Os sorprenderá la capacidad de limpieza de este producto casero.
Como complemento, os explicaré en otro post cómo hacer una tabla de lavar, como la que aparece en la primera foto. No vamos a dejar de lado la lavadora… pero siempre hay alguna mancha rebelde o alguna prenda que urge lavar y este adminículo os vendrá muy bien…
¡Animáos a realizar esta experiencia! Os soprenderá agradablemente.