
Amig@s: hoy vamos a tratar un tema de altura… al menos si sois alt@s, jejejeje. Vamos a analizar las caretas de soldar, incluida la electrónica, sus ventajas e inconvenientes. Hace poco que me hice con una careta de soldar electrónica.

Hacía mucho, mucho tiempo que quería comprarme una de esas caretas electrónicas, pues hasta ahora, la careta que usaba era una de mano que venía en otro equipo de soldadura, pues en el mío, tipo inverter que ya tod@s conocéis bien, no venía incluida la careta.
Hasta ahora, las soldaduras eran un pequeño problema para mí, porque con frecuencia el cordón salía irregular y a veces se torcía caprichosamente hacia arriba o hacia abajo. Sobre todo al soldar en una posición complicada.
Esto se me ha hecho particularmente evidente con un trabajo que estoy haciendo: una valla de hierro para protección infantil en mi terraza, para evitar que los niños puedan caer por encima del bordillo de la misma.
La reja en cuestión tiene casi tres metros de largo y está apoyada en el bordillo y en un soporte provisional para poder ir añadiéndole elementos.
Al principio, cuando estaba hecho sólo el marco principal, era relativamente sencillo lograr unas soldaduras aceptables… pero a medida que añadí los travesaños y barrotes, el trabajo se iba complicando.
Uno de los secretos de la soldadura es hacer un buen cordón a la primera. Como se nos interrumpa el cordón o nos quede un poco de escoria entre el cordón y el metal, esa escoria repelerá cualquier soldadura posterior que queramos hacer para rellenar ese hueco… En tal caso -si no tenemos acceso con el cepillo de alambre o la piqueta- hay que retirar con la amoladora o radial toda la soldadura en los alrededores de la escoria hasta lograr retirarla por completo.
Para soldar correctamente, necesitamos usar las dos manos para sostener el porta-electrodos. Es imprescindible para lograr un buen control sobre la soldadura.
Por otra parte, otro factor muy importante a la hora de hacer una buena soldadura es poder ver lo mejor posible lo que estamos haciendo: la careta de mano nos permite hacerlo… pero si no la mantenemos bien pegada a la cara, entrará mucha luz por los lados e impedirá ver el trabajo.
Yo hasta ahora, soldaba en mi improvisado taller de bricolaje y la luz natural no me perjudicaba y me apañaba con mi vieja careta de mano… hasta que probé a soldar a la luz del día. El sol es un verdadero obstáculo y me fastidió más de una soldadura, pues prácticamente tenía que soldar “al tacto”, dirigiendo el electrodo por la unión de los dos hierros sin ver nada.

Por eso es muy importante usar una máscara de soldar tipo casco: estas caretas se fijan a la cabeza con una especie de arnés ajustable y tienen una articulación, de modo que nos permite alzar la careta para dirigir el electrodo hasta el punto justo donde queremos empezar el cordón de soldadura, sujetándolo con las dos manos. Y con un ligero movimiento de cabeza, podemos bajar la careta y empezar a soldar.
Además de mantener la careta bien pegada a la cara y no entrar luz exterior contaminante, nos deja libre las dos manos. Con las dos manos es relativamente sencillo acercar el electrodo lo justo para que salte el arco sin que se nos quede pegado –una vez cebado, en especial si es un electrodo nuevo-. Una vez establecido el arco, podemos ir deslizando el electrodo por la superficie a soldar.
Si hemos dado la intensidad adecuada, ni siquiera hemos de mantener una separación entre el electrodo y el metal, la misma funda de revestimiento del electrodo mantiene la separación adecuada. Y lo único que tenemos que hacer es deslizar el electrodo a una velocidad lenta y constante y, por supuesto, no salirnos de la zona que queremos soldar.
Las caretas de cabeza son realmente prácticas….
Pero la tecnología avanza y ya hace bastante tiempo que oí hablar de las caretas electrónicas.

Estas caretas son una maravilla porque ni siquiera tenemos que preocuparnos de mover la careta: nos permite ver a través de la pantalla perfectamente el electrodo y la zona a soldar… En el momento en que salta el arco, se oscurece automáticamente.
Aunque durante la soldadura, la visión es bastante escasa –desgraciadamente, esto no ha cambiado- el hecho de poder dirigir correctamente el electrodo al lugar preciso; el poder sujetarlo con ambas manos y recuperar una visión clara al instante de cesar el arco de soldadura, permite un control mucho más preciso de todo el proceso.
Hacía mucho que deseaba tener una de estas caretas electrónicas y, la verdad, yo mismo me he sorprendido de su eficacia.
Disponen de varios tipos de regulación para poder ajustarla al trabajo que estamos realizando:
En primer lugar un botón de grado de oscurecimiento ,situado en el exterior, que va del 9 al 13. Si realizamos un trabajo con más amperaje, pondremos un nivel de oscurecimiento mayor y si es una soldadura con menos amperaje, podemos mejorar la visión del proceso con un nivel menor.
También tiene dos botones interiores: uno para ajustar el tiempo que tarda en volver a la visión clara tras apagarse el arco voltaico y otro para ajustar la careta a la intensidad de luz exterior y el trabajo a realizar.
Así podemos realizar cómodamente trabajos de soldadura a alto amperaje y con fuerte luz exterior o un trabajo delicado con chapas delgadas.
Esto también sería posible con las caretas convencionales… pero sustituyendo el cristal protector por uno adecuado al trabajo.
Si queréis soldar, aunque sea eventualmente, os recomiendo sin dudarlo una careta de cabeza frente a una de mano… y si el presupuesto os lo permite o vais a hacer algún trabajo de cierta envergadura… una careta electrónica os vendrá de maravilla…. Que no os pase como a mí, que he estado años con una vieja careta de mano y no he descubierto las ventajas de las caretas de cabeza hasta hace muy poco.

Estas caretas son sorprendentemente ligeras y se ajustan muy bien a la cabeza. La mía tiene un sistema de regulación muy rápido y sencillo que permite adaptarla al punto justo en un momento. Basta empujar ligeramente la tuerca y girarla en un sentido u otro, según queramos agrandar o estrechar el arnés. Al soltarla, ya no se moverá de la posición deseada.
También podemos ajustar los tornillos que fijan la articulación del arnés a la careta para lograr que la careta baje con más o menos facilidad y así no tenemos ni que retirarnos la careta durante el trabajo: la mantenemos puesta sin que se cierre.
El único inconveniente que le veo a estas caretas es que pueda estropearse el circuito electrónico por un golpe.

A partir de ahora, creo que usaré muy, muy poco mi careta de mano. La dejaré en el estuche del soldador para poder realizar una soldadura de emergencia, pero lo cierto es que las ventajas de la otra careta son aplastantes.
Las caretas de mano tienen la ventaja que son muy ligeras y abultan poco. Nos puede venir bien para un trabajo ocasional donde sólo tengamos que hacer una o dos soldaduras en posición cómoda y nos estorbe mucho la otra careta, más voluminosa y de delicado transporte.
En cualquier caso, si sois principiantes en soldadura, las caretas de mano no son nada recomendables. Todavía para alguien que ya tenga cierta experiencia, podría ser de cierta utilidad.
Y en la próxima entrada… Seguiremos restaurando nuestra vieja bici ¡No os lo perdáis!