CAMBIAR CUERDA DE RIEL DE CORTINA

Un post sencillo e interesante… el sistema más común de colocar unas cortinas es con un riel que se ocupe de abrirlas y cerrarlas al tirar de una cuerda… o éste o simplemente unas anillas que se desplazan por un listón o barra, en cuyo caso se abren de forma manual tirando directamente de las cortinas…
Ya hemos visto, de hecho varios temas relacionados con cortinas: reparamos un riel que se había doblado y cambiamos de lado la cuerda de unas cortinas. Ahora veremos cómo sustituir dicha cuerda.

Pues es normal que con el uso, el resistente cordel acabe por tener algún roce en un punto y termine por partirse.
Como siempre, habrá quien tire el riel y lo sustituya por otro; quien piense que el sistema es una porquería porque se le ha roto y opte por el otro sistema más sencillo, sin cuerdas… y habrá quien quiera buscarle arreglo.
Y para eso estamos aquí, en el TallerdeCarlos para repararlo. Veréis que es muy sencillo, rápido y económico y la cuerda nos durará muchísimo tiempo.
De hecho, si la cuerda es buena y la ponemos bien, puede durar muchos, muchos años.
En este caso, se trata de una cortina de dos patas, como se suele decir. Viene fenomenal para explicároslo porque el sistema es un poco más complicado, ya que tiene que recoger o extender los dos lados de la cortina a la vez de forma sincronizada y cerrar en el centro. Así dominaréis también las de una sola pata.
Comprad una buena cuerda de Nylon que sea maciza, pues a veces tienen un alma central de hilos sin trenzar para darle más cuerpo y grosor, pero que si se roza por fuera un poco, enseguida se va por ahí, mientras que si está trenzada hasta el centro, resistirá mucho más, incluso aunque sea más delgada.
Una vez comprada la cuerda, debéis haceros con un trocito de alambre, tal y como os expliqué en el post que dedicamos a recuperar un riel torcido. Basta un alambre delgado doblado por la mitad y en cuyo centro, a modo de ojo de aguja, insertaremos el cordel. Es en verdad una aguja rudimentaria. Pero en vez de servirnos para agujerear y pasar un hilo, la usaremos para guiar y pasar el cordel por todos los recovecos.
Si no tenéis mucha experiencia, os recomiendo que simplemente vayáis colocando la cuerda nueva a medida que vayáis retirando la vieja.
No debemos fijarnos en el sitio por donde se ha roto la cuerda para empezar a pasar la nueva, sino en el lugar donde esté anudada, que es el verdadero comienzo. Desatamos el nudo, retiramos el extremo del cordel viejo y por ahí vamos metiendo el nuevo (foto inicial).
Para las zonas curvas, daremos también una forma curva a nuestra improvisada “aguja” de alambre, para los lugares rectos, como para pasar bajo las piezas móviles, pondremos el alambre recto.
Es muy, muy importante, que no vayan los cordeles retorcidos. De lo contrario, notaremos que está duro al abrir y cerrar la cortina porque las cuerdas rozan entre sí.
Hemos de fijarnos en cómo pasan por las poleas superiores y procurar que la cuerda que va por la parte de arriba de la polea superior, vaya siempre por la parte interna superior del riel y la que vaya por la parte inferior de la polea superior, la grande, que vaya por la parte de abajo del riel. Puede parecer que no tiene importancia, pero ya os digo: de eso depende que vaya suave como la seda o dura e incómoda de manejar. Y que nos dure mucho o poco tiempo la cuerda nueva.

Una vez metido todo el cordel, hemos de regular la longitud de la cuerda para que el tirador quede a la altura que más nos guste.

Para eso, abrimos las dos piezas móviles del riel a tope, y hacemos un nudo en el lado más próximo al extremo.

Hacemos lo propio con el otro extremo del cordel.

Y el cordel sobrante podemos recogerlo en un ovillo por si después queremos darle más longitud o incluso si se nos rozase la cuerda en el futuro -siempre podríamos tratar de cortar el trozo más pequeño y tomar esa longitud del ovillo-.

Por supuesto, si retiramos las pestañas a las que se enganchan los ganchos de las cortinas, podemos meterlas fácilmente por una zona del riel que tiene un ensanchamiento.
Está destinado a ese fin: metemos parte de la base de la pestaña en el ensanche, giramos media vuelta y entrará toda la base del gancho en el riel.
Así, si queremos que nuestra cortina tenga más o menos sujeciones, no tendremos más que meter o sacar enganches.

Ya solo nos queda regular la otra pieza móvil de la cortina: vemos que tiene en el centro un ganchito.

Basta levantar un poco el cordel, llevar la pieza al extremo y pasar la cuerda por el ganchito, de modo que ya se queda en esa posición.

En mi caso, le he cambiado también la cabeza del riel, pues tenía uno que no uso y como la cuerda se había rozado varias veces por el mismo sitio, puede deberse a que la cabeza o extremo del riel tenga algún defecto que hace que la cuerda roce más de lo debido –normalmente el rozamiento debería ser nulo, pues va deslizándose por rodillos móviles-

Ya solo queda enganchar el tirador, que puede ser de varias formas. Ya vimos un tipo en los otros post dedicados a los rieles. En este caso, basta abrir el tirador, meter el cordel y volver a cerrarlo.
Probamos si el mecanismo funciona bien… ¡Y ya tenemos el riel listo para colocarlo y ponerle la cortina!

Y aqui os presento al nuevo miembro de elTallerdeCarlos.
Es el que ha ocasionado tantas tareas de bricolaje: reducir la litera, cambiar de lado las cuerdas de la persiana, restaurar el mueble del lavabo y poner silicona en las juntas, poner silicona en la encimera de la cocina.... Jorge nació el diez de marzo a las 6:05h. Y es el seguidor más joven de mi blog... Je, je, je ¡Seguid su ejemplo y apuntaros como seguidores!
