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lunes, 22 de febrero de 2010

Como lechear baño. Rejuntado de baño. Reparar juntas de bañera. Aplicar cemento blanco. Poner silicona en baño.

JUNTAS DEL BAÑO



Amig@s, hoy toca dar un repaso al baño. Ya vimos como sustituir la silicona de la encimera de la cocina y que si lo llegamos a demorar un poco más de tiempo, hubiera sido necesario sustituir toda la encimera porque la humedad la hubiera deteriorado de un modo irreparable…



El baño no merece menos atención: en su día lecheé todas las juntas de azulejos, sanitarios y bañera con cemento blanco. Aún así puse silicona blanca para mejorar la impermeabilización, sobre todo en las uniones de bañera y lavabo… Ya he sustituido varias veces la junta de silicona, y toca cambiarla otra vez.

Para ello, me armo de una espátula y un par de cuchillas de modelismo, que me vienen fenomenal para retirar la silicona en las uniones más delgadas y en lugares donde la silicona es tan delgada que es casi invisible.


Antes que nada he de decir que esto no es un programa de Bricomanía: se trata de un baño real, en uso. Y lo más normal del mundo es ver zonas en que bajo la silicona aparece moho, suciedad… No queda muy elegante en las fotos, pero es exactamente con lo que os encontraréis en vuestra casa.


Retirar la silicona vieja es un trabajo laborioso y pesado. Os recomiendo que os lo toméis con calma y os ayude alguien. Si no, poneos una música relajante y disponeos a trabajar un buen rato.


Hay que sacar toda la silicona, pues para que la nueva agarre bien, debemos dejar la superficie bien saneada y limpia y si la silicona vieja está suelta por algún sitio, haremos un trabajo mediocre y nunca estaremos seguros de que la junta resistirá el agua… y se trata de que no le cale el agua al vecino de abajo… si no lo hacéis bien, mejor que os hagáis un buen seguro del piso a todo riesgo, jejejeje



Para realizar este proceso, pasamos la cuchilla por un borde de la junta y por el otro y después levantamos por el centro y sacamos toda la tira de silicona vieja. Es muy parecido a lo que hicimos en la encimera de la cocina.



Después damos un repaso con el filo o esquina de la espátula para sanear bien la junta.

A veces el cemento blanco presenta moho, o está deteriorado y suelto.



Por eso es tan importante cerciorarnos que está todo en perfecto estado. Y no solo en la junta de la bañera, sino en los azulejos de la pared que están sobre la bañera, pues se mojarán mucho y es importante que no haya rendijas entre ellos.


En nuestro caso, vemos que en bastantes sitios, el cemento blanco ha cedido y el agua puede penetrar perfectamente. Es particularmente importante la zona que hace de poyete en un extremo de la bañera.

Nadie le da importancia a ese sitio y es por donde se producen la mayoría de infiltraciones no deseadas.


También la zona del grifo de la bañera es esencial. Tanto en la junta de la bañera como en los azulejos de la pared.

Insisto: repasad bien con la espátula las llagas para sacar todo el material suelto o en mal estado y así garantizaremos un excelente resultado.



Obviamente, tras sacar toda la silicona y rascar todo lo malo, se formarán bastantes restos que hay que eliminar. Podemos retirarlos rápidamente con la aspiradora.


Dado el estado del lecheado, vamos a empezar por dar un rejuntado en condiciones que nos durará muchos años.


El lecheado o rejuntado es similar al que damos cuando alicatamos. Sólo que en este caso sólo daremos un repaso a los azulejos donde falte lecheado o en las juntas de la bañera.



Se puede hacer de varias formas y con varios materiales. Yo prefiero usar cemento blanco, que se ha usado de toda la vida con excelentes resultados y lo aplico con una espátula estrecha.


Para preparar el cemento blanco, ponemos un poco de agua en un recipiente y añadimos un poco de cemento blanco. Ha de quedar muy aguado, como leche –de ahí el nombre de lecheado- o algo más espeso.



En las juntas horizontales, como las de los azulejos con la bañera, podemos añadir un poco del lecheado encima y lo extendemos a lo largo de toda la unión. Con varias pasadas de la espátula, hacemos que penetre lo más posible. De todos modos, a lo largo del proceso irá penetrando más y lo mismo precisa añadir un poco.


Para las juntas verticales, como las de los azulejos, tomamos un poco del preparado con la espátula y lo vamos aplicando extendiéndolo sobre la llaga desde distintas direcciones y ángulos para lograr la máxima penetración.



No os preocupéis si veis que sobresale mucho material tanto en unas como en otras juntas, cuando hayamos terminado de trabajar en una zona, retiramos el exceso pasando un paño viejo seco.

Conviene pasarlo en sentido diagonal a las llagas para no sacar demasiado material.

En las juntas horizontales, en las que no nos interesa que quede llaga, nos podemos limitar a limpiar los alrededores con el paño y después podemos alisar la superficie de la llaga con un dedo o el mismo trapo de modo superficial, de modo que quede uniforme.


De todos modos no os preocupéis: si os pasáis y sacáis más de la cuenta, podéis añadir un poco más de cemento blanco.



Y de todos modos, si vais a dar después un repaso con silicona, ésta se encargará de nivelar las juntas.



El truco de que quede perfecto es pasarle el trapo en el momento justo. Cuando empiece a endurecer el cemento es el mejor momento, pues todavía podemos alisarlo e incluso eliminar un poco de la superficie, pero se quedará la mayor parte, cosa que no ocurriría si está demasiado fresco, que saldrá casi todo a no ser que tengamos mucho cuidado.


Respecto a las juntas verticales, la de los azulejos, si os gusta que quede un poco de llaga, la podéis hacer pasando el trapo longitudinalmente, en la misma dirección que la unión y pasando el dedo sobre ella.

Eso ya depende de vuestro gusto y de cómo esté lecheado el resto del alicatado.


También es muy efectivo limpiar con estropajo de esparto, que deja el alicatado brillante. Y si hay mucho exceso de cemento blanco.


Asimismo. podemos espolvorear un poco de cemento blanco seco y después pasar el trapo. El cemento blanco absorberá todo el exceso y saldrá fácilmente.


El cemento blanco tardará en fraguar un par de días. O al menos en adquirir su máxima dureza.

Una vez que esté bien seco –y digo seco, no duro al tacto. O sea, libre por completo de humedad-, ya podemos añadir la protectora capa de silicona.


El lecheo que hemos dado nos garantiza la estanqueidad, pero si añadimos una capa de silicona encima, lograremos doble seguridad y además, nos durará las juntas blancas e impolutas muchísimo más tiempo. Máxime si usamos una silicona especial antimoho.


En otro post, pondremos la silicona ¡No os lo perdáis, no es tan sencillo como parece o algunos dicen, requiere su técnica!



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