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jueves, 19 de agosto de 2010

Arreglar puerta de congelador. Reparar puerta nevera. Soldar plásticos. Puerta de nevera rota


Reparación de tapa de congelador



Amig@s: Si hay un electrodoméstico que se use en verano, es el congelador....¡Esos heladitos, esas bebidas enfriadas a base de cubitos de hielo, ésas neveras de la playa con el frío mantenido gracias a los bloques refrigerantes que hemos sacado del congelador! Esto hace que sufra a veces más de lo necesario y esto a veces ocasiona roturas...


Este congelador tenía una esquina de una de las tapas interiores rota, justamente en donde tiene un pivote que sirve de bisagra. No recuerdo qué pegamento se usó para arreglarla, pero hace unos días, cuando fui a abrir la tapa, se me quedó en las manos. Se ve que el frío extremo del congelador no es muy bueno para ciertos pegamentos o bien que es un plástico muy difícil de pegar. Asi que vamos a volver a usar nuestro soldador.

Ya vimos como podíamos soldar perfectamente los plásticos usando un soldador para cables eléctrico. Vamos a repetir la jugada, ya que ha sido una reparación duradera y muy buena, que nos ha ahorrado tener que recorrernos un montón de tiendas en busca de la pieza partida.

En este caso, la pieza es de cierto grosor: unos 3mm y de color blanco. Vamos a tratar de preservar la estética, para lo cual sólo realizaremos la soldadura por la parte trasera.



El proceso es similar al que realizamos para soldar la barandilla de la repisa de la nevera: raspamos bien las piezas para eliminar cualquier resto de pegamento o suciedad.

Es conveniente también pasar un trapito con alcohol que elimine la grasa que nosotros mismos podemos haber aplicado al tocar con los dedos.

Colocamos las piezas en su posición y sujetándolas con firmeza, derretimos en un par de puntos con el soldador. Eso ya garantiza que no se van a mover.

Ahora ya podemos pasar el soldador por toda la unión con cuidado al llegar a los bordes, que ya vimos que en esa zona podemos pasarnos fácilmente y estropear los bordes de la pieza.



Como la zona soldada ha quedado bastante hundida y lo que pretendemos es que quede más fuerte, vamos a incorporar un poco de material.


Aun me quedaba un trozo del bolígrafo que usamos para reparar la nevera. Es transparente, pero como vamos a realizar la soldadura por la parte interna y además tampoco tengo un plástico similar al de la tapa del congelador, voy a usarlo.



Ponemos un trocito y lo vamos derritiendo sobre la unión que hicimos antes. Vemos que va rellenando y fundiéndose con el plástico de la tapa.



Al darle la vuelta, vemos que ha quedado una ligera grieta. Como realizar la soldadura en esta parte sería bastante antiestético –aunque ya vimos que se podía lijar y pintar- Voy a ponerle un poco de pegamento epoxi de dos componentes, que rellenará esta pequeña grieta y le dará también fuerza. Sin esto, seguramente también quedaría muy fuerte, pero Siempre es mejor asegurarse.

Al día siguiente, ya podemos colocar la tapa nuevamente en su lugar. Ha quedado perfecto.

Y os repito lo que os dije en el otro post donde usamos el soldador rápido: que este soldador, pese a su potencia y rapidez, nunca me ha servido para soldar cables: genera tanto calor que escupe el estaño derretido. Si os habéis comprado un soldador de este tipo para aprender a soldar cables eléctricos, os recomiendo que compréis otro soldador, de los más económicos que se dejan enchufados y tardan un rato en coger calor. Con éstos lograréis unas soldaduras muy buenas y precisas.



jueves, 24 de junio de 2010

Soldadura de materiales plásticos. Unir plásticos rotos. Pegar plasticos. Soldar plásticos.


Soldadura en plásticos



Amig@s: Otro interesante post que seguramente sorprenderá a más de un@ porque lo desconocería por completo.


Veréis: ¿a quién no se le ha roto alguna vez un objeto de plástico y ha tenido que tirarlo porque no había forma de pegarlo y no sabía otra forma de repararlo?


A veces el objeto es la pieza de una nevera, coche, un juguete o parte de un aparato que es insustituible y tenemos que fastidiarnos sin reparar la pieza y a veces hasta tirar todo el aparato por eso.


Los plásticos suelen tener bastante dificultad para ser pegados, ya que son pocos los pegamentos capaces de hacerlo de una manera consistente, y los que lo hacen, lo logran porque derriten las dos superficies a pegar y así las unen.


De hecho, si tenéis niños en casa, os será de inestimable ayuda tener siempre a mano un tubo de pegamento para plásticos rígidos, aunque sea uno adquirido en un bazar de todo a 0.60€, porque no pararéis de usarlo pegando sus coches y otros juguetes de plástico.


Pero hay ocasiones que no es lo bastante eficaz, aunque por suerte disponemos de otra solución.

El caso de hoy, es uno de estos casos en que el pegamento ha fallado a pesar de ser específico para el material a pegar.


Se trata de la barandilla de un estante de la puerta de la nevera. Es una pieza muy útil porque sin esta barandilla apenas se puede poner nada en el estante del interior de la puerta, ya que el objeto queda suelto y se caería cada vez que abriésemos la puerta de la nevera.


Vemos que es de plástico transparente rígido.


Como os decía, hay otra técnica para reparar los plásticos rotos: Pues si bien este tipo de material es muy poco apto para el pegado, sí que podemos aprovecharnos de otra de sus características: funde muy fácilmente.


En realidad, es una soldadura, porque vamos a derretir las dos superficies y vamos a incorporarle más material que le dará mayor fuerza.


En los talleres suelen reparar de esta forma los parachoques de automóviles agrietados o con leves roturas: es mucho más económico soldarle la pieza rota o agrietada que sustituir todo el parachoques.



Como herramienta vamos a utilizar un soldador para estaño, originalmente destinado a soldar cables eléctricos.

Este soldador tiene la particularidad que es súper rápido y en dos segundos ya tenemos la punta al rojo vivo y lista para usar.


Ciertamente, no debemos dejarlo conectado más de diez o doce segundos (el fabricante recomienda no tenerlo más de 15 segundos seguidos conectado), pero tenemos de sobra.

Además dispone de luz que proyecta sobre la pieza a soldar y nos facilitará bastante el trabajo.


Si no disponéis de este aparato, podéis usar un cuchillo o un destornillador viejo, por ejemplo, calentándolo al fuego para lograr la temperatura adecuada para poder derretir el plástico. Es más trabajoso y menos efectivo, pero totalmente válido.



Pues bien, empezamos raspando los labios de la pieza, que tienen restos de pegamento y seguidamente ponemos la pieza bien derecha, con los bordes rotos o labios bien juntos y los bordes alineados.





Entonces damos una pasada rápida, casi de prueba, por toda la rotura. Mayormente es para empezar a fundir y que se unan ligeramente las dos piezas y podamos trabajar más cómodamente sin que haya riesgo que se muevan o separen entre sí.

También así estudiaremos hasta qué punto se derrite el plástico y cuánto podemos insistir sin llegar a hacer un boquete en la pieza, lo cual no nos interesa en absoluto.



Damos un par de pasadas más insistiendo un poco más.


Ahora llega el proceso clave: al derretir los labios de la pieza, esta zona ha quedado más hundida, más delgada que el resto, con lo que tenemos la pieza pegada –al menos por un lado- pero si la dejásemos así, no duraría mucho.


El truco está en buscar algún material similar al que estamos pegando, de características parecidas, e incorporarlo a la pieza.



En este caso, he encontrado un bolígrafo gastado. La parte externa es muy similar a la pieza rota: plástico muy duro y rígido y de color transparente.


Con unos alicates rompemos el bolígrafo y sacamos varias tiras delgadas.



Calentamos otra vez los labios soldados de la pieza y rápidamente y con cuidado, colocamos un trocito del bolígrafo.

Podemos ayudarnos de un palito para sujetarlo por un extremo mientras fundimos el otro. Así no se moverá y nos permitirá poco a poco dejarlo totalmente fundido sobre los labios de la pieza rota.


Es importante dar pasadas lo más rápidas posibles para que el plástico coja calor, pero no se queme, pues se tornaría demasiado quebradizo y adquiriría un feo color negro.


Es cuestión de práctica. Con varias pasadas rápidas y superficiales, logramos eliminar las zonas más salientes y darle un aspecto más uniforme.


Le damos la vuelta a la pieza y hacemos lo mismo por el otro lado: damos unas pasadas rápidas, incorporamos un poco de material y lo fundimos en la pieza.


Por supuesto, si vais a soldar una pieza de plástico que es muy visible, no es necesario soldarla por la parte visible. Si lo hacéis bien, la pieza quedará perfecta por fuera, pero muy resistente por el refuerzo interior.


En nuestro caso, es una pieza muy fina y, de todos modos, es transparente, de modo que he optado por añadir también material por la parte externa.


Por mucho cuidado que hayamos tenido, quedarán pequeñas irregularidades y zonas opacas e incluso ennegrecidas.



Lo vamos a solucionar poniendo un trozo de cinta autoadhesiva de aluminio cubriendo la parte central de la pieza. Basta colocarla por fuera, ya que por dentro no se va a ver.

Si queréis un acabado perfecto, podéis dar una lijada superficial que elimine los abultamientos visibles y seguidamente pegar la cinta. En mi caso, no lo he hecho, lo he dejado para otra ocasión en que pueda mejorar el acabado.


También podéis pegar cinta de estas características en las demás piezas de la nevera, y así parecerá que es la decoración de fábrica de ésta y nadie sabrá que tiene un desperfecto.


O bien podéis demarcar la zona con cinta de carrocero y pintar con un tono a juego con la pieza reparada. Así también reforzaréis la unión.

El motivo decorativo lo dejo a vuestra elección


Esta técnica de soldadura también la usé para reparar el guardabarros de la rueda de un cochecito de bebé, de material similar a los parachoques actuales de los coches. El resultado fue óptimo y lleva meses de buen funcionamiento.


Respecto a este soldador rápido, tengo que decir que nunca me dio buen resultado para la soldadura de cables, quizá por estar acostumbrado a los soldadores clásicos, que tardan más tiempo en coger temperatura, pero también se pueden dejar más tiempo conectados.

Sin embargo, las puntas intercambiables de este soldador rápido me han hecho descubrir un nuevo mundo: la soldadura de plásticos.


Y también sirve para cortar este tipo de material, como ya os dije en el post de las mosquiteras: que las corté fácil y limpiamente con este aparato, que también dejó el corte en el tejido rematado.


Unos consejos finales: Si vais a soldar plásticos, hacedlo en un lugar bien ventilado y evitad respirar los vapores resultantes, que pueden ser muy tóxicos. Jamás lo hagáis en una habitación pequeña cerrada. Aparte de la toxicidad, huele bastante mal.


Si la pieza va a estar sometida a tensiones de cierta consideración, podemos incorporar también unos trocitos de alambre que podemos calentar con el soldador hasta embutirlos en la pieza. Actuarán a modo de tirantes manteniendo los dos lados bien unidos.


Y el último: cuando empecéis a soldar el plástico, veréis cuánto hay que insistir para que no perforemos o derritamos más de la cuenta la pieza… Pero hay que tener mucho cuidado con la zona de los bordes: al estar esta zona sin material alrededor, coge mucho más calor y podéis hacer fácilmente una muesca, al derretirse y replegarse el borde sobre sí mismo. Trabajad en estas zonas con sumo cuidado.


El tiempo de nuestra reparación ha sido de unos diez minutos y hemos salvado la pieza y la balda de la puerta de la nevera sigue siendo utilizable. Y no nos ha costado nada. ¿No merece la pena?


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