RECOLOCAR TACO EN PARED

Amig@s: La experiencia me dice que a veces los problemas más sencillos son los más frecuentes y sin embargo, muchas veces no sabemos bien cómo solventarlos.
Hoy vamos a tratar de los tacos que se desprenden de la pared.
Pero Vamos a empezar analizando por qué se sujetan con tanta fuerza estos elementos.
El taco es un cilindro de plástico, con aberturas longitudinales en un extremo y que al entrar el vástago del tornillo o alcayata en su estrecho hueco interior, los extremos abiertos se abran presionando contra las paredes del orificio de la pared donde está insertado ejerciendo muchísima fuerza.

Hay infinidad de modelos de tacos, aunque los que se están usando cada vez más son los tipo Fisher, que por su forma quedan totalmente enrasados con la pared, podemos meterlos incluso a través de pletinas metálicas o de aluminio porque podrán entrar hasta el borde del agujero de la pared y por su forma hacen una gran fuerza. Aparte que tienen un par de pestañas para evitar que giren en el orificio al atornillar el tirafondo o la alcayata y al mismo tiempo, impide que pueda salirse solo una vez introducido.
Pero qué ocurre… ¿Por qué a veces estos elementos de fijación no cumplen su función y se sacan fácilmente? Porque, ciertamente, unos tacos bien puestos pueden soportar un enorme Peso.
Pensemos que cada mueble de una cocina suele estar fijado a la pared y suspendido de ella por dos tacos que suelen ser de 6mm u 8mm… y los muebles no suelen estar vacíos, que a parte de su propio peso, suelen contener gran cantidad de elementos: platos, enseres de cocina, alimentos… que suponen un peso considerable.
Sin embargo, a veces se salen con facilidad y vamos a ver el porqué.
El motivo más frecuente es por hacer el orificio demasiado grande para el taco que vamos a poner.
Evidentemente, si vamos a usar un taco de 6mm, deberemos usar también una broca de esa medida, si la usamos mayor, el taco quedará muy suelto y no hará bien su función.
A veces, la broca está ligeramente alabeada, o sea, que al girar, vemos que la punta hace un leve movimiento circular.
Esto se traduce en un orificio de mayor diámetro que el que debería hacer para ése diámetro de broca.
Es particulamernte ostensible en paredes de materiales blandos, como el yeso.
Todavía si la pared es muy dura, la broca tenderá a hacer el orificio de su tamaño.
Pero los tacos que vamos a colocar en casa, generalmente van en una pared y éstas suelen estar revestidad de materiales blandos como el yeso, la perlita…
En otras ocasiones, el orificio se hace demasiado grande simplemente porque pillamos ladrillo hueco debajo y al apretar demasiado con el taladro, el ladrillo “salta” hacia dentro dejando un orificio algo mayor. Digamos que en vez de ser taladrado, el ladrillo se quiebra hacia dentro no dejando un agujero limpio.
Finalmente, otro motivo por que el que el taco no ha aguantado con la fuerza que debería, es porque le hemos puesto un tornillo o alcayata demasiado fino. Con lo que el taco no se ha abierto lo suficiente y no ha hecho la suficiente presión.

Una vez analizado esto, vamos a proceder a la reparación de un taco que se ha quedado flojo en el orificio en el que ha de quedar fijo.
Lo más sencillo sería meter una broca del siguiente tamaño al taco que había y poner un taco adecuado a esa broca.
Por supuesto, también deberíamos meter un tornillo de mayor calibre para que hiciera la presión adecuada.
Pero si el tornillo ha de ser el mismo, entonces podemos proceder a “restaurar” el boquete.
Una forma sencilla sería haciendo un poco de yeso, rellenando el orificio y metiendo a continuación el taco, con el yeso aún fresco.
Pero el problema que suele presentarse es que el yeso endurece en cuanto toca la superficie de la pared seca.
E incluso si la mojamos, probablemente no nos dará tiempo.
Y otro problema es que no penetre lo suficiente para rellenar justamente la zona del final del agujero, que es donde el taco ha de realizar la presión contra la pared.

Así que otra solución sería nuestra conocida y querida masilla epoxi: hacemos un pequeño cilindro de masa bien amasada y lo metemos a presión en el orificio.

Podemos incluso hacer un orificio central en la masilla ya colocada con un palillo de dientes y a partir de ese orificio, ir presionando la masilla hacia los laterales del orificio.
Por supuesto, para una adecuada fijación, deberíamos sanear primero el orificio de polvo, para lo que podríamos introducir primero el palillo con un trapito humedecido en agua, por ejemplo.
Una vez colocada la masilla, endurecerá relativamente rápido. Y pasado un tiempo, ya podremos taladrar con una broca del mismo calibre que el taco.
Incluso si el problema era que el tornillo era pequeño, podemos usar un taco menor si tenemos que usar forzosamente el mismo tornillo… y ya podemos volver a fijar el tornillo, que quedará muy, muy sólido.
Y si el tornillo es realmente fino, hasta podríamos meter una astilla de madera bien encajada en la masilla epoxi, todavía fresca y dejar que endurezca. Después bastaría abrir un fino boquete de guía y atornillar en la astilla.
Si nos ha quedado un poco de masilla sobresalida o alguna mancha, siempre podemos dar una ligera pasada de lija, poner un poco de masilla si ha quedado algún desperfecto y un poco de pintura.
Ya os recomendé que cuando pintarais, guardaseis un poco de la pintura en una botella bien cerrada para poder reparar estos pequeños desperfectos.

¡Ya no habrá taco que se os resista!
Y en próximo post seguiremos instalando el ICP y demás elementos de nuestra instalación eléctrica.
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