
Hoy vamos a hacer un sencillo trabajo de mantenimiento doméstico. Cada vez son más frecuentes las persianas correderas, pues son económicas, aislan perfectamente de la luz e incluso del viento y son muy sencillas de manejar. Incluso se les puede acoplar un motor para que suban y bajen de forma mecánica.
En nuestro caso no dispone de motor, pero lo que sí que ha pasado es que el mecanismo que recoge la cinta no está bien tensado y si subimos la persiana hasta arriba, se queda la cinta sin recoger en el rodillo. De hecho, cuando compré las persianas, tuve que tensarlas porque venían al mínimo. También puede ocurrir que tengáis que cambiar la cinta, para lo cual bastará enrollarla en el sentido correcto y después proceder al tensado del muelle.


Lo primero es abrir el mecanismo. En este caso es externo y basta tirar de la parte superior, pero si fuese interno sería prácticamente igual, sólo que deberíais retirar primero el embellecedor y extraer el rodillo con la cinta.

Tenemos que sacar el rodillo de su soporte y girar el eje en sentido antihorario para tensarlo. Para darle vueltas al eje, he usado un trozo de sierra de metal rota, aunque podéis usar una espátula, un destornillador grande…

La única dificultad es volver a meterlo sin que el muelle recupere su posición. Para ello me he ayudado de un punzón. Basta que sea algo delgado y rígido, como un alambre. Metéis el rodillo en su sitio y cuando empiecen a encajar las pestañas del eje del rodillo en el soporte extraéis el punzón, alambre o lo que hayáis usado para retener el muelle.
Volvemos a montar el embellecedor y ya tenemos la persiana como nueva.
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