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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Restaurar paraguas. Arreglar paraguas. Varilla rota de paraguas.

REPARAR PARAGUAS



Bueno, amig@s, Mi mujer llevó al niño al cole esta mañana y como suele suceder en esta época, hay viento y lluvia. Lo más normal del mundo a principios de invierno…. Pero llegó con el paraguas destrozado y lo necesitaba para cuando fuésemos a recoger al niño al mediodía…

Solución: o compramos otro paraguas o tratamos de repararlo….


Un paraguas vale muy poco dinero hoy en día… Pero si le tenéis aprecio –como es el caso-, es muy bueno, o simplemente es una emergencia… Siempre se puede reparar. Éste paraguas en concreto, tendrá veinte años y a resguardado a mi mujer de muchas, muchas lluvias…


Y, puesto que estamos en el taller de Carlos y aquí todo tiene arreglo, vamos a repararlo. Eso sí, dado el precio de un paraguas, no merece la pena una reparación complicada o que nos lleve mucho tiempo…

No pasa nada, lo vamos a reparar en veinte minutos como mucho. Y lo único que necesitaremos será un trocito de alambre, unos alicates universales, un punzón o destornillador, pegamento de cianocrilato y un poco de hilo… Cosas que cualquiera debería tener en casa, aunque no sea bricolador.


La reparación de los paraguas se puede hacer de varias maneras según por donde esté rota la varilla, que es el caso. Y las únicas dificultades son lo pequeñas que son las piezas y la tela del paraguas, que nos estorbará un poco en el proceso.


Si la varilla está rota por el centro o por un sitio separado de la unión con otra varilla, podemos abrirla, si es hueca, por los extremos rotos. Le metemos un alambre fuerte que una las dos partes y la cerramos sobre el alambre. Podemos reforzar con pegamento de cianocrilato y envolver la zona con hilo… os garantizo que queda bastante fuerte y discreto.



Pero en este caso, hemos tenido la mala suerte que la varilla se ha partido justo donde se estrecha para unirse a otra y prácticamente en la unión.


En este caso, lo mejor es cortar por lo sano y eliminar el trocito que está insertado en la otra varilla y que hace de articulación para abrir y cerrar el paraguas correctamente.


Para quitar la pieza pequeña, o sea el extremo de la varilla rota que está fijada a la otra varilla, podemos usar un cúter o similar.

Tiene un remache diminuto a cada lado, pero es tan pequeño que bastará con el cúter para cortarlos y hacerlos saltar.

También podríamos haberlo hecho con el taladro o destornillador eléctrico y una broca muy fina.

Es un trabajo un tanto delicado, pues la varilla es delgada y se deforma fácilmente ¡Y cuidadín que no se os escape el cúter y cortéis la tela del paraguas! Si creéis que no podréis hacerlo bien, mejor que pongáis un cartón entre la tela y la pieza de metal para evitar que la cortéis.


Ahora vamos a insertar un trozo análogo en la varilla rota para sustituir el trozo eliminado.

Podríamos hacer una pieza similar en chapa, pero es más complicado. Lo vamos a hacer mucho más sencillo, con alambre:


Abrimos un poco la varilla rota con un punzón o un destornillador plano para poder meter dentro un alambre.


Según el grueso que veamos que admita, tomamos un alambre, lo más grueso que pueda entrar en la varilla –teniendo en cuenta que irá doble y retorcido- y lo doblamos por la mitad.



Podemos ayudarnos para retorcerlo de un clavo para que nos quede una abertura central que será donde se enganche con la otra varilla y pueda moverse.

Si estáis “cachas” basta coger el clavo con una mano, metemos el alambre doblado y cogiéndolo por los extremos con los alicates, vamos retorciéndolo. Si no queréis esforzaros, podéis fijar el clavo al tornillo de mesa o incluso clavarlo en una madera y así sólo tenéis que preocuparos de retorcer el alambre.



Ahora metemos el alambre que retorcido en la varilla abierta, dejando el asa o aro hacia fuera.

Comprobamos que queda bien metido y añadimos una gota de pegamento de cianocrilato. No es imprescindible, pero siempre le dará mayor firmeza.



Inmediatamente, cerramos la varilla del paraguas alrededor del alambre con los alicates y reforzamos con unas vueltas de hilo para evitar que se abra otra vez.


Finalmente, queda el montaje: metemos el asa o aro que dejamos en el extremo del alambre y que ahora está al final de la varilla que hemos reconstruido, en la zona donde se unía con la otra varilla.



Hacemos un pasador de alambre que insertaremos en los dos orificios que tiene la varilla, fijando en medio el asa del alambre retorcido y ya solo queda doblar con los alicates el alambre que hace de pasador por ambos extremos para que no se salga solo y cortarlo lo más pequeño que podamos.



Para esto puede ser útil un alicate de corte de los que se usan los electricistas. Si no lo tenéis, podéis meter el alambre ya cortado (los alicates universales sirven también para cortar alambres) y sólo queda doblarlo un poco tras meterlo.



Finalmente, aprovecharemos para coserle un remate que tenía en el extremo de una varilla y se le había caído…


En muy poco tiempo hemos reparado un paraguas de gran valor… sentimental y que ha salido bastante bueno, a juzgar por el tiempo y uso que tiene.


La reparación ha sido eficaz al 100%, tanto estética, como funcionalmente. Pues ha quedado muy fuerte, abre y cierra como el primer día, y nada hace pensar que si se rompe otra vez lo haga por ese mismo sitio. Y ha sido una reparación discreta.

Es casi imposible notar que esta arreglado salvo por el color del hilo, que lo he puesto a propósito de color blanco en vez de negro para que lo veáis mejor en las fotos. Pero de otro color, ni se notaría… y de hecho, incluso siendo el hilo blanco, apenas se nota salvo que nos digan que está reparado y nos fijemos de cerca.


Os recomiendo que si vais a tirar un paraguas, guardéis un par de varillas del mismo, tanto de las macizas como de las huecas… os ayudarán un montón en futuros arreglos de otros paraguas.


Tratad de hacer estas pequeñas reparaciones. Veréis que con muy poco esfuerzo, algo de paciencia y tiempo, lograréis recuperar un objeto que hubiera ido a parar a la basura y/o a contaminar el Medio Ambiente. Nos ahorramos un dinerillo y nos lo pasamos “pipa”… ¿hay algo mejor?


Una sugerencia final: los paraguas plegables son muy ligeros y pequeños… pero también son más endebles y se rompen más fácilmente. Si no queréis comprar un paraguas de gran calidad, decantaros por uno no plegable. Es mucho más fuerte, resistirá mejor las inclemencias meteorológicas –a fin de cuentas, los paraguas son para eso, para protegernos de la lluvia-, durará más… ¡y no lo olvidaremos tan fácilmente en cualquier sitio, al abultar más! Je, je, je…



¡Y muy felices fiestas a tod@s!


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