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martes, 11 de agosto de 2009

Criar pollo de vencejo 2: El adiós. El vuelo del vencejo

Y EL VENCEJO VOLÓ



Bueno, amig@s, hoy es un día alegre y triste, pues he dejado que el vencejo se vaya.

Los que no estéis al tanto, podéis ver el post en el que recogí el pollo y empecé a cuidarlo.

Os voy a explicar un poco el proceso: al principio, le busqué lo primero que pillé para acomodarlo en casa, y fue una tapa de plástico de una caja de piezas de juguete de mi hijo.




No obstante, pronto me di cuenta que necesitaba algo un poco más amplio y con el borde más bajo. Así que le facilité una bandeja amplia de las que se suelen usar en cocina. Le pusimos una hoja de periódico en el fondo para facilitar la limpieza y como “nido” mi mujer le hizo una caseta doblando una caja de cartón de una caja de galletas por dos sitios, de modo que tenía techo y dos paredes. Así es muy fácil retirarla para acceder al bicho y éste se encontraba más cómodo al tener un sitio bajo el que cobijarse. Justo bajo la caja le pusimos un trapito y parece que lo agradeció desde el primer momento.



Hubo una temporada en que dejó de comer. Supongo que se debía a que se notaba preparado para volar. No quisimos forzarlo a comer, pero sí que tuvimos que darle a la fuerza al menos una vez al día. Lo suyo hubiera sido soltarlo… pero se le habían caído casi todas las plumas principales de un ala, de hecho sólo le quedaba la pluma larga más externa y así era imposible que pudiese volar. Evidentemente, el pájaro no era consciente de ello, pero lo cierto es que poco a poco volvió a recuperar el apetito. Su alimentación consistió casi todo el tiempo en carne picada de cerdo con un poco de cáscara de huevo molida. No obstante, cuando le hemos cazado alguna mosca, parecía gustarle mucho.




Aunque lo de las plumas perdidas ha sido una pequeña tragedia porque nos ha obligado a convivir casi un mes más con él y eso a supuesto reforzar los lazos… Ya era casi como uno de la familia. En la foto vemos como empiezan a desarrollarse los cañones de las plumas nuevas.




De hecho, íbamos a echarlo a volar el pasado domingo todos juntos: mi mujer, mi hijo, los perrillos… y parece que el bicho lo intuyó o algo así, pues hasta ahora se había limitado a hacer vuelos rasantes por el suelo, apenas se elevaba medio palmo… y ese día justamente levantó el vuelo y estuvo a punto de salir volando por sus propios medios, pues una vez no salió porque coincidió que la persiana estaba echada y la otra porque voló hacia un espejo en vez de hacia la puerta de la terraza que estaba justo al lado…

Pero justamente ese día, hacía un fresco inusual por la mañana temprano y cuando eso sucede, al menos en Málaga y en verano, suele levantarse a media mañana el temido viento de terral: muy seco y caluroso –os recuerdo que justamente lo encontré en el suelo en un día de terral-.

Asi que decidimos posponer la suelta del pollo. Además, y esto era lo más extraño, no se veía ni un solo vencejo volando.

Normalmente se ven cientos volando y chillando por todas partes a primera hora de la mañana y última de la tarde. Ese día no vimos ni uno… Lo cierto es que no hizo terral, pero estábamos confusos por el hecho de no ver ningún vencejo y en cualquier caso, queríamos soltarlo por la mañana temprano para que pudiese tener tiempo de ir con otros vencejos y buscarse un lugar adecuado para descansar.


Ayer al atardecer ya vimos más vencejos y decidimos que era el momento de echarlo a volar, pues era evidente que el pájaro estaba preparado a pesar de no tener completamente desarrolladas las plumas perdidas. Y también veíamos que era un sufrimiento innecesario para él estar encerrado en vez de volar libremente con sus congéneres.


Así que esta mañana lo he soltado bien temprano. Lo llevé hasta el lugar donde lo encontré en una caja para evitar estresarlo y que no echara a volar antes de tiempo y se estrellara con una pared.


Lo puse sobre mi mano y esta vez se lanzó decidido a volar. En unos instantes, mucho más rápido de lo que hubiese imaginado, había volado por encima de un edificio de al menos 10 plantas. Pasó por detrás y no volví a verlo…


Siempre queda la duda de si le irá bien, si logrará alimentarse y convivir con los demás vencejos. Pero nosotros hemos puesto todo de nuestra parte para que el animalito sobreviva y deseamos de todo corazón que le vaya bien.




En el tiempo que ha estado en casa, se ha hecho amigo de mi hijo, de los perrillos, como vemos en la foto y ha sido mucho más que un huésped forzoso. Si no fuese por su propio bienestar y por su necesidad de emigrar a lugares más cálidos en invierno, sin duda nos lo habríamos quedado… Una experiencia única.




El pollo nos ha dejado un pequeño gran vacío con su marcha y al mismo tiempo nos ha llenado… Es algo así como lo que se puede ver en la película “Una pareja de Tres”. Aunque nuestra querida mascota deje de estar con nosotros, perdurará su recuerdo…. Por muchos años.




Vuela, Vuela entrañable pajarillo y que tu vuelo sea para todos un mensaje de alegría, una historia de amor y esperanza.

miércoles, 8 de julio de 2009

Criar pollo de vencejo. Qué hacer si vemos un vencejo en el suelo

CÓMO ACTUAR CON UN VENCEJO CAÍDO


Bueno, esto será una sorpresa para muchos, que esperaban hoy la segunda parte de la forma de hacer un pigtail en casa. Pero el domingo pasado me sucedió una cosa que me ha dado mucho que pensar. Pero no os preocupéis: pronto tendréis vuestro post del pigtail.


La cosa es que estaba paseando a mis perrillos por la mañana. Hacía un calor horroroso, el famoso viento de terral de Málaga, que llevaba ya varios días azotando inclemente a personas, animales y plantas… Y me encontré a un vencejo en el suelo. El animalito parecía indefenso y como es bien sabido, los vencejos son aves del aire, en tierra son totalmente inútiles ya que sus cortas patas sólo les sirven para agarrarse en un sitio elevado, pero en ningún caso les permiten saltar para alzar el vuelo desde tierra.


Así que lo cogí y lo lancé al aire, puesto que estaba en un lugar despejado. El bicho movió las alas, pero aterrizó pocos metros más adelante. Probé a mojarle las patas y hacerle beber de una fuente cercana… Pero al segundo intento de vuelo, otra vez cayó. Lo volví a coger, antes que alguna gaviota lo matara y mientras decidía qué hacer, trepó por mi mano y se aferró al polo que llevaba puesto. Decidí llevarlo a casa para alimentarlo y darle de beber para que se repusiese y volver a soltarlo una vez recuperado.



Sin embargo, he hecho todo mal: en primer lugar, jamás debemos lanzar un vencejo al aire para que vuele: si está preparado, bastará colocarlo a la altura de nuestras rodillas para que logre remontar. En segundo lugar, no debería haber tratado de forzarlo a beber metiéndole el pico en el agua, pues podría haberle entrado agua en las fosas nasales. En tercer lugar, debí haberme fijado que era solo un pollo, que seguramente se vería forzado a abandonar el nido prematuramente por el excesivo calor o por la ausencia de los padres (en el paseo de la tarde, vi montones de vencejos adultos muertos en la calle).




La cosa es que lo llevé a casa y mi mujer lo acogió con los brazos abiertos, pues sabía como yo, que si lo hubiera dejado allí hubiera muerto con seguridad: por hambre y sed, o por las gaviotas, que en esta época se comen los vencejos y las palomas.


Logramos que comiera. Le dimos jamón cocido. Como yo le dije a mi mujer, el bicho no se iba a encontrar jamón cocido volando cuando lo soltáramos. Pero es lo más sano y a mano que encontramos. Después me he enterado que se les puede dar paté de cerdo o carne picada de cerdo, a falta de insectos, que sería lo ideal. Tampoco sabía la cantidad que debía darle de comida y creo que lo dejamos medio desmayado de hambre ante la angustia de que fuera a comer demasiado y ponerse gordo para remontar el vuelo. Después me enteré que se les puede dar comida mientras la acepten.


El agua se la dábamos con una jeringa. Aunque también me he informado que se les puede poner un recipiente con agua.




Lo cierto es que el animalito se mostraba muy cariñoso, no mostraba miedo alguno y aceptaba de buen grado nuestros cuidados.


Tras un par de días, traté de forzarlo a volar de nuevo pensando que ya estaría fuerte para alzar el vuelo. Lo notaba muy asustado y tembloroso, no quería soltarse de mi mano y tuve que cogerlo para lanzarlo. Tras varios intentos, vi que el pobre animal movía desesperadamente las alas para buscar un sitio donde posarse, pero sin volar ni remotamente como un adulto, por lo que pensé que no estaría preparado aún. Después me he informado que si el pollo está preparado, basta ponerlo en la mano y él mismo se lanzará si está listo. No hay que apresurarse, tiene todo el verano para lograrlo.

Eso si, en otoño tiene que emigrar con sus congéneres, por lo que también es necesario que escuche y vea otros vencejos, aunque sea escuchar una grabación de sonido y vea su propia imagen en un espejo. Así no se sentirá diferente de los demás cuando por fin logre volar.

Al principio, lo colocamos en la tapa de una caja de piezas de montaje de mi hijo, que es ancha y baja. Creo que es lo único correcto que hicimos: no meterlo en una caja cerrada o una jaula. Eso sí, al tercer día le pusimos tiras de periódico y el animal lo agradeció acurrucándose entre el papel.

En fin, cometí tal cantidad de errores pese a mi buena voluntad de salvar al bicho, que casi lo maté yo. Por suerte sigue vivo y cada día se le ve más animado y fuerte. Pero he pensado que quizá alguno de vosotros cometa mis mismos fallos y por eso quería comentároslo.




El animal puede parecer feo a primera vista. Pero cuando os acostumbréis a él, lo veréis de otra manera, os lo aseguro. Es un prodigio de la naturaleza y sus aparentes “fealdades” no son sino asombrosas adaptaciones para su supervivencia: su descomunal boca le permite capturar en pleno vuelo una asombrosa cantidad de insectos: come su propio peso de insectos al día. Sus enormes alas le permiten volar a velocidades increíbles y permanecer prácticamente todo el tiempo en el aire. Sus patas cortas y débiles no le permiten caminar… pero no lo necesita, pues está totalmente adaptado al vuelo y unas patas robustas no harían más que darle peso y rozamiento extra con el aire…


La Web que le ha salvado la vida al pobre pollo es esta: Accióecolcogista-agro aquí encontraréis explicado con detalle todo lo que debéis hacer, incluso si se trata de un adulto que ha caído al suelo. Aunque no tengáis ocasión de salvar un vencejo, os agradará leer esta página.

¡Y mañana seguiremos con el pigtail!

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