Mostrando entradas con la etiqueta chiclé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chiclé. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de marzo de 2009

Cómo limpiar chiclés de hornilla a gas

Limpieza de chiclé de hornilla a gas



Los que tengáis hornillas de cocinar de gas, seguramente os habréis encontrado con el problema de que la llama no sale azul y limpia. Esto es particularmente frecuente si se os ha derramado algo de líquido y éste ha entrado bajo el quemador.

Lo que ha sucedido es sencillamente que el chiclé está parcialmente obstruido

El chiclé es una pieza metálica que va enroscada como un tornillo y que tiene un fino orificio en el centro que permite salir una pequeña cantidad de gas. El grosor está muy bien calculado para que el gas se mezcle con aire en la proporción justa para que la llama sea limpia y efectiva. Por eso cuando se obstruye, aunque sea mínimamente, la llama sale anaranjada y/o débil.

Sin, embargo, limpiarlo es una operación muy sencilla. Si no os veis capaces, recurrid al Servicio Técnico. Pero teniendo algunas precauciones, no tendréis problema alguno.

Lo primero es cortar el gas. No sea que en mitad del proceso alguien quiera prepararse un té y no se fije que el fuego está parcialmente desmontado…

Sacamos el quemador. Como es una pieza que hay que limpiarla regular y constantemente, para evitar acumulaciones de grasa, no costará nada quitarla, pues está hecha para eso. En este caso, basta tirar hacia arriba para lograrlo.



Al fondo, ya vemos el chiclé. Aprovecharemos que está todavía montado para dar una limpieza al hueco, aunque evitando que entre agua y detergente en el chiclé.



Lo más complicado del proceso: buscar una llave que encaje perfectamente con el tamaño del chiclé. Si es mayor que éste, puede llegar a estropearlo, pues los chiclés suelen ser de bronce y se pueden deformar con facilidad. En mi caso, he encontrado un destornillador con puntas intercambiables que también tiene unas llaves de tubo que se le pueden acoplar.

Vamos probándolas hasta encontrar la medida justa. Entonces, giramos en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta sacar el chiclé.



Miramos a través del agujero central para ver si está limpio. Podemos soplar con fuerza acercando a los labios el chiclé para que salga cualquier resto de líquido. Si lo vemos limpio, podemos montarlo. Si no, podemos coger un alambre blando, de cobre, por ejemplo, y cuyo grosor sea más fino que el chiclé. Es importante que el alambre sea muy fino para que antes que arañar el chiclé, se deforme. Lo metemos varias veces por el orificio y soplamos de vez en cuando para eliminar cualquier resto que el alambre haya despegado.



Y solo queda montarlo, para lo cual colocaremos el chiclé con dos dedos y lo iremos atornillándolo bien derecho. Cuando veamos que la rosca ha cogido y gira con facilidad, podemos proceder a apretarlo con la llave, con la precaución de apretarlo sólo ligeramente para lograr ajustarlo, pero sin forzar la rosca, pues como dije antes, se pueden deformar fácilmente y podemos estropear la rosca si apretamos en exceso.



Volvemos a colocar el quemador y damos al gas. Ya deberíamos tener una llama azul y limpia.

Si no tenéis práctica, también os recomiendo que mientras estéis manipulando el chiclé, estéis sentados ante una mesa y con el chiclé sobre una bandeja, pues es muy pequeño y si se os cae al suelo podéis perderlo fácilmente.

Y una última recomendación: podéis guardar el alambre metiéndolo en la llave de vaso que hemos usado para destornillar el chiclé... asi no se os perderá el alambre para otra ocasión y sabréis de primera hora la llave usada sin tener que estar tanteando cada vez...

veréis que en muy poco tiempo tendréis la hornilla de la cocina a punto.

Carlos