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viernes, 24 de abril de 2009

Cómo cambiar una hornilla de gas

CAMBIO HORNILLA DE COCINA



Hoy vamos a abordar un tema no apto para cardíacos. Nuestra vieja hornilla se ha quedado antigua, no podemos limpiarle los chiclés porque es un modelo antiguo que no los tiene accesibles y debemos sustituirla. O bien que teníamos una de vitrocerámica y estamos cansados de los impresionantes recibos de la luz a fin de mes y queremos optar por una de gas.

Hoy voy a centrarme en el primer caso, pues podemos aprovechar la conexión de gas antigua. En otro post os comentaré cómo habría que realizar la instalación de gas nueva.

En cualquier caso, si la toma antigua es igual que la nueva, sólo habrá que poner la junta de estanqueidad nueva y listo.

Por supuesto, hemos de empezar por retirar la hornilla vieja. Antes las fijaban casi exclusivamente con silicona. Después se puso de moda una banda de goma con adhesivo por las dos caras para adherirse a la hornilla y a la encimera. También tenemos que mirarla por abajo para ver si está sujeta con tornillos a la encimera por la parte inferior. Suele ser conveniente retirar el horno, que suele estar montado bajo la encimera, para tener mejor acceso.



También habrá que separar la hornilla del tubo de la toma del gas. Normalmente, va roscado a un tubo que sale hacia abajo perpendicular a la hornilla. Suele estar bastante apretado y más por llevar una junta de estanqueidad. Este proceso podremos realizarlo bien con una llave inglesa grande.

Ahora ya tenemos todo desmontado y listo para empezar a colocar la hornilla nueva.

Colocamos la hornilla nueva en el hueco para ver si las medidas son las correctas.



Si es así, pasamos a comprobar que la toma del gas coincide con la antigua y está en buen estado. Nos ahorraremos trabajo si es así. De lo contrario, tendremos que sustituir la toma, pero eso lo dejo para un futuro post, donde trataré sobre estas soldaduras. De momento damos por sentado que no es preciso sustituir esa pieza.

Limpiamos bien todo el borde de la encimera, donde se va a acoplar la hornilla para que el adhesivo de la junta de goma y la silicona agarren perfectamente. Podemos hacerlo con alcohol. Si vemos que hay mucha suciedad acumulada, le daremos primero con algún producto quita grasa.



Ponemos un buen cordón de silicona en la zona que queda bajo el borde de la hornilla donde ésta hace contacto con la encimera. Si tiene la junta de goma, podemos respetar esta zona sin darle silicona. Podemos ponerla un poco más hacia el borde.



Colocamos la hornilla en su hueco. Va sujeta a presión mediante unas pestañas. Así que con unos suaves golpes quedará embutida en su hueco. Si ha sobresalido silicona por algún punto. Podemos extenderla por todo el borde con un dedo mojado en agua jabonosa. También así podremos retirar el sobrante. Si no ha sobresalido la silicona, podemos ponerle un fino cordón justo donde la encimera se une a la hornilla. Extendemos con el dedo humedecido en agua jabonosa y quedará perfecto. Mucho cuidado con dejar restos de silicona en la hornilla o la encimera, pues una vez seca, cuesta mucho retirarla.



Y, finalmente, conectamos el tubo del gas. Para ello vemos que la junta del tubo encaja perfectamente contra la toma del gas de la hornilla. Deben estar lo más alineados posible. Como el tubo del gas es maleable, podemos doblarlo ligeramente para lograrlo.



Entonces solo queda meter la junta de estanqueidad (es una especie de arandela de goma) en la pieza del tubo. Introducir éste en la toma de gas de la hornilla y apretar la tuerca con firmeza.

Finalmente, hemos de conectar el gas y mojar toda la zona con agua jabonosa. Si vemos que hace burbujas o incluso huele a gas, y ya no se puede apretar más. Deberíamos sustituir la junta de estanqueidad y procurar alinear mejor las dos partes de la conexión del gas.

En cualquier caso, no olvidéis consultar con un instalador de gas para que compruebe que la instalación ha sido correcta.

Como en muchos casos, la conexión vieja del gas no coincide con la conexión que trae la hornilla, os enseñaré cómo solucionarlo en otro post. Si tenéis la suerte de que coincide la pieza vieja con la nueva hornilla, ya sabéis cómo hacerlo.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Cómo limpiar chiclés de hornilla a gas

Limpieza de chiclé de hornilla a gas



Los que tengáis hornillas de cocinar de gas, seguramente os habréis encontrado con el problema de que la llama no sale azul y limpia. Esto es particularmente frecuente si se os ha derramado algo de líquido y éste ha entrado bajo el quemador.

Lo que ha sucedido es sencillamente que el chiclé está parcialmente obstruido

El chiclé es una pieza metálica que va enroscada como un tornillo y que tiene un fino orificio en el centro que permite salir una pequeña cantidad de gas. El grosor está muy bien calculado para que el gas se mezcle con aire en la proporción justa para que la llama sea limpia y efectiva. Por eso cuando se obstruye, aunque sea mínimamente, la llama sale anaranjada y/o débil.

Sin, embargo, limpiarlo es una operación muy sencilla. Si no os veis capaces, recurrid al Servicio Técnico. Pero teniendo algunas precauciones, no tendréis problema alguno.

Lo primero es cortar el gas. No sea que en mitad del proceso alguien quiera prepararse un té y no se fije que el fuego está parcialmente desmontado…

Sacamos el quemador. Como es una pieza que hay que limpiarla regular y constantemente, para evitar acumulaciones de grasa, no costará nada quitarla, pues está hecha para eso. En este caso, basta tirar hacia arriba para lograrlo.



Al fondo, ya vemos el chiclé. Aprovecharemos que está todavía montado para dar una limpieza al hueco, aunque evitando que entre agua y detergente en el chiclé.



Lo más complicado del proceso: buscar una llave que encaje perfectamente con el tamaño del chiclé. Si es mayor que éste, puede llegar a estropearlo, pues los chiclés suelen ser de bronce y se pueden deformar con facilidad. En mi caso, he encontrado un destornillador con puntas intercambiables que también tiene unas llaves de tubo que se le pueden acoplar.

Vamos probándolas hasta encontrar la medida justa. Entonces, giramos en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta sacar el chiclé.



Miramos a través del agujero central para ver si está limpio. Podemos soplar con fuerza acercando a los labios el chiclé para que salga cualquier resto de líquido. Si lo vemos limpio, podemos montarlo. Si no, podemos coger un alambre blando, de cobre, por ejemplo, y cuyo grosor sea más fino que el chiclé. Es importante que el alambre sea muy fino para que antes que arañar el chiclé, se deforme. Lo metemos varias veces por el orificio y soplamos de vez en cuando para eliminar cualquier resto que el alambre haya despegado.



Y solo queda montarlo, para lo cual colocaremos el chiclé con dos dedos y lo iremos atornillándolo bien derecho. Cuando veamos que la rosca ha cogido y gira con facilidad, podemos proceder a apretarlo con la llave, con la precaución de apretarlo sólo ligeramente para lograr ajustarlo, pero sin forzar la rosca, pues como dije antes, se pueden deformar fácilmente y podemos estropear la rosca si apretamos en exceso.



Volvemos a colocar el quemador y damos al gas. Ya deberíamos tener una llama azul y limpia.

Si no tenéis práctica, también os recomiendo que mientras estéis manipulando el chiclé, estéis sentados ante una mesa y con el chiclé sobre una bandeja, pues es muy pequeño y si se os cae al suelo podéis perderlo fácilmente.

Y una última recomendación: podéis guardar el alambre metiéndolo en la llave de vaso que hemos usado para destornillar el chiclé... asi no se os perderá el alambre para otra ocasión y sabréis de primera hora la llave usada sin tener que estar tanteando cada vez...

veréis que en muy poco tiempo tendréis la hornilla de la cocina a punto.

Carlos