martes, 11 de agosto de 2009

Criar pollo de vencejo 2: El adiós. El vuelo del vencejo

Y EL VENCEJO VOLÓ



Bueno, amig@s, hoy es un día alegre y triste, pues he dejado que el vencejo se vaya.

Los que no estéis al tanto, podéis ver el post en el que recogí el pollo y empecé a cuidarlo.

Os voy a explicar un poco el proceso: al principio, le busqué lo primero que pillé para acomodarlo en casa, y fue una tapa de plástico de una caja de piezas de juguete de mi hijo.




No obstante, pronto me di cuenta que necesitaba algo un poco más amplio y con el borde más bajo. Así que le facilité una bandeja amplia de las que se suelen usar en cocina. Le pusimos una hoja de periódico en el fondo para facilitar la limpieza y como “nido” mi mujer le hizo una caseta doblando una caja de cartón de una caja de galletas por dos sitios, de modo que tenía techo y dos paredes. Así es muy fácil retirarla para acceder al bicho y éste se encontraba más cómodo al tener un sitio bajo el que cobijarse. Justo bajo la caja le pusimos un trapito y parece que lo agradeció desde el primer momento.



Hubo una temporada en que dejó de comer. Supongo que se debía a que se notaba preparado para volar. No quisimos forzarlo a comer, pero sí que tuvimos que darle a la fuerza al menos una vez al día. Lo suyo hubiera sido soltarlo… pero se le habían caído casi todas las plumas principales de un ala, de hecho sólo le quedaba la pluma larga más externa y así era imposible que pudiese volar. Evidentemente, el pájaro no era consciente de ello, pero lo cierto es que poco a poco volvió a recuperar el apetito. Su alimentación consistió casi todo el tiempo en carne picada de cerdo con un poco de cáscara de huevo molida. No obstante, cuando le hemos cazado alguna mosca, parecía gustarle mucho.




Aunque lo de las plumas perdidas ha sido una pequeña tragedia porque nos ha obligado a convivir casi un mes más con él y eso a supuesto reforzar los lazos… Ya era casi como uno de la familia. En la foto vemos como empiezan a desarrollarse los cañones de las plumas nuevas.




De hecho, íbamos a echarlo a volar el pasado domingo todos juntos: mi mujer, mi hijo, los perrillos… y parece que el bicho lo intuyó o algo así, pues hasta ahora se había limitado a hacer vuelos rasantes por el suelo, apenas se elevaba medio palmo… y ese día justamente levantó el vuelo y estuvo a punto de salir volando por sus propios medios, pues una vez no salió porque coincidió que la persiana estaba echada y la otra porque voló hacia un espejo en vez de hacia la puerta de la terraza que estaba justo al lado…

Pero justamente ese día, hacía un fresco inusual por la mañana temprano y cuando eso sucede, al menos en Málaga y en verano, suele levantarse a media mañana el temido viento de terral: muy seco y caluroso –os recuerdo que justamente lo encontré en el suelo en un día de terral-.

Asi que decidimos posponer la suelta del pollo. Además, y esto era lo más extraño, no se veía ni un solo vencejo volando.

Normalmente se ven cientos volando y chillando por todas partes a primera hora de la mañana y última de la tarde. Ese día no vimos ni uno… Lo cierto es que no hizo terral, pero estábamos confusos por el hecho de no ver ningún vencejo y en cualquier caso, queríamos soltarlo por la mañana temprano para que pudiese tener tiempo de ir con otros vencejos y buscarse un lugar adecuado para descansar.


Ayer al atardecer ya vimos más vencejos y decidimos que era el momento de echarlo a volar, pues era evidente que el pájaro estaba preparado a pesar de no tener completamente desarrolladas las plumas perdidas. Y también veíamos que era un sufrimiento innecesario para él estar encerrado en vez de volar libremente con sus congéneres.


Así que esta mañana lo he soltado bien temprano. Lo llevé hasta el lugar donde lo encontré en una caja para evitar estresarlo y que no echara a volar antes de tiempo y se estrellara con una pared.


Lo puse sobre mi mano y esta vez se lanzó decidido a volar. En unos instantes, mucho más rápido de lo que hubiese imaginado, había volado por encima de un edificio de al menos 10 plantas. Pasó por detrás y no volví a verlo…


Siempre queda la duda de si le irá bien, si logrará alimentarse y convivir con los demás vencejos. Pero nosotros hemos puesto todo de nuestra parte para que el animalito sobreviva y deseamos de todo corazón que le vaya bien.




En el tiempo que ha estado en casa, se ha hecho amigo de mi hijo, de los perrillos, como vemos en la foto y ha sido mucho más que un huésped forzoso. Si no fuese por su propio bienestar y por su necesidad de emigrar a lugares más cálidos en invierno, sin duda nos lo habríamos quedado… Una experiencia única.




El pollo nos ha dejado un pequeño gran vacío con su marcha y al mismo tiempo nos ha llenado… Es algo así como lo que se puede ver en la película “Una pareja de Tres”. Aunque nuestra querida mascota deje de estar con nosotros, perdurará su recuerdo…. Por muchos años.




Vuela, Vuela entrañable pajarillo y que tu vuelo sea para todos un mensaje de alegría, una historia de amor y esperanza.

lunes, 10 de agosto de 2009

Arreglar juguete musical. Reparación Juguete infantil

REPARACIÓN DE JUGUETE MUSICAL



Aquí os presento el juguete favorito de mi hijo: tiene varias páginas que hacen un sonido característico –de paso de página- y cada tecla puede tocar una melodía distinta o bien, nombrar el objeto, dice la letra inicial o el número de la tecla. Aparte de ser entretenido para él, es muy instructivo… Pero tras soportar varios golpes, con el definitivo dejó de funcionar. Vamos a tratar de repararlo ¡No tenemos nada que perder!



Por supuesto, lo primero es comprobar que las pilas están en buen uso y que los contactos de las mismas no están oxidados.


A veces ocurre que por apurar las pilas un poco más de la cuenta, se sulfatan y oxidan los contactos, con lo que la electricidad no se transmite bien. En este caso, suele bastar con raspar con una cuchilla o bien lijar las zonas de contacto para dejar el metal limpio. Este no es el caso.




Examinándolo por detrás, vemos que tiene tornillos cerca del borde. Los retiramos con un destornillador de precisión adecuado y ya tenemos el juguete abierto.




Vemos claramente que un cable está suelto. La cosa es encontrar dónde estaba soldado. También vemos que el interruptor de encendido está bailando dentro.

Como ese fallo si lo llevaba acarreando desde hace algún tiempo, he pensado que una cosa puede haber llevado a la otra: que al estar suelto el interruptor, se haya roto el cable.




Efectivamente, vemos que el interruptor tiene tres patillas. Los cables negros van soldados a una. Un cable rojo a la segunda y en la tercera, vemos con la lupa que están los restos de la soldadura de un cable inexistente. Probamos a encender el juguete y tocar el cable suelto en esa patilla. Vemos que al accionar el botón, el juguete suena perfectamente.


Así que hemos localizado el problema y visto la solución: debemos pelar y estañar el extremo del cable suelto, como lo explico en el post correspondiente, y tras aplicar un poco de flux a la patilla, y con ayuda de la lupa (es casi microscópico), y el soldador con la punta más fina, logramos soldarlo.




Colocamos el interruptor en su sitio. Vemos que se ha roto una de las dos pestañas que fijaban el interruptor, de hecho ése es el motivo más probable de la avería. Así que con un poco de pegamento termo fusible, fijamos en varios puntos el interruptor en su posición.



Cerramos el juguete, colocamos todos los tornillos sin apretar del todo y finalmente, les damos a todos un ligero apriete, lo suficiente para que quede bien cerrado pero sin pasarlos de rosca, ya que son pequeños y van atornillados en plástico.


Y ya tenemos listo el juguete ¡Qué contento se pondrá el niño…!

viernes, 7 de agosto de 2009

Rellenar grietas del techo con masilla preparada. Emplastecer techo

REPARAR GRIETAS EN TECHOS 5: Enmasillar con masilla acrílica lista al uso



Una vez que hayamos retirado la pintura y “masilla” viejas, podremos empezar a enmasillar.

Colocaremos un buen foco halógeno lo más pegado al techo que podamos. Yo tengo un soporte extensible que se apoya en techo y suelo y al que le he acoplado un foco de 300W. Os hablé de él en post anteriores. Como es verano y el foco da mucho calor, le he acoplado un regulador para poder aflojar la intensidad y el calor de la luz, ya que no siempre necesitamos tanta iluminación y más en esta primera fase.

De momento, he dejado de lado el yeso de pintor, que es mi masilla favorita. La extensión de los desperfectos es tal que no acabaríamos nunca preparando la masilla poco a poco. No es lo mismo reparar dos grietas que todo el techo lleno de ellas.

Así que he recurrido a un bote de masilla acrílica preparada. No da un acabado tan fino como el yeso, pero en cualquier caso, habremos de dar un repaso final de lija.

Hemos de procurar que antes de enmasillar una grieta, no haya ningún trozo de pintura o saliente en el borde, pues eso haría que quedara mal el enmasillado. Así que pasaremos la espátula estrecha varias veces a lo largo para raspar algún resto que haya quedado en los bordes de la grieta.

Lo ideal es que hayamos retirado cualquier saliente de todo el techo antes de empezar a emplastecer. Pero podemos ganar algo de tiempo si lo hacemos así: sanear por fuera las grietas y rellenarlas. Así mientras seca la masilla, podemos seguir trabajando. Es muy importante sanear bien los bordes, porque muchas veces los labios de la grieta quedan sobresaliendo. De modo que si enmasilláramos tal cual, la grieta quedará también sobresaliendo de la superficie del techo.

La regla de oro para enmasillar grietas así de profundas es no tratar de dejarlas perfectas a la primera. Por el contrario, cuanto más despacio las vayamos rellenando, mejor agarrará la masilla y nos dará mejor resultado. Pensemos que ha de tener un agarre perfecto en el fondo y no ha de tener ninguna burbuja de aire. Para ello, hemos de poner una capa delgada de masilla para que “no tire” o sea no se descuelgue al tener poco peso. Aparte que al ser una capa delgada, secará antes.




Si la grieta es muy estrecha, deberíamos ensancharla primero con la punta de la espátula, con objeto de que la masilla penetre a fondo.

Para enmasillar, hemos de tomar un poco de masilla con la espátula y apretarla bien contra el fondo de la grieta. Incluso podemos meter un poco el filo de la espátula para garantizar que ha entrado bien. Si es preciso, tomaremos un poco más de masilla para volver a ponerla en el mismo sitio y que presione a la anterior. Finalmente, pasamos la espátula para retirar el sobrante en los bordes de la grieta. Es deseable que no quede perfecto, sino que podamos apreciar perfectamente la grieta. Así después nos será más fácil localizarla para volver a enmasillar.

Una vez aplicada la masilla en un trozo, continuaremos enmasillando justo al lado, continuando con la misma grieta. Al presionar con la masilla hemos de procurar que entre bien en contacto la nueva masilla con la anterior para que quede toda la masilla de la grieta hecha una pieza, así que en vez de pasar la espátula hacia la zona de la grieta aún abierta, la pasaremos hacia la zona ya tapada. Evitando en lo posible tocar la masilla que pusimos antes, que ha de estar en reposo hasta su total secado.

Eso sí, insisto, tras enmasillar cada parte de la grieta, sugiero hacer lo mismo que hicimos antes de enmasillar: raspar ligeramente con la espátula los bordes de la misma para que no sobresalga ningún resto. Al final será cuando demos el repaso definitivo y si queda el borde sobresalido, nos quedará toda la masilla abultada.

Tras unas horas, veremos que aunque habíamos dejado casi rellenas por completo las grietas, ahora son más visibles. Es lo que os dije antes: prácticamente todas las masillas tienden a mermar, sobre todo en la primera aplicación por efecto del rechupado del material poroso sobre el que la hemos aplicado.

Una vez tapadas las grietas más grandes y profundas, podemos dar un repaso al techo: hay que eliminar cualquier resto de masilla vieja o pintura. Gracias al foco, veremos fácilmente todo lo que sobresale. Si algún resto se nos resiste, podemos probar a mojar un poco con una brocha y agua.


Una cosa que suelo hacer es una vez que está todo saneado es aplicar una capa de pintura muy diluida. Esto tiene dos funciones:

En primer lugar, la pintura blanqueará ligeramente el techo, con lo que nos será más fácil localizar ondulaciones y entrantes que habrá que reparar.

En segundo lugar, evitará el rechupado excesivo de la masilla, con lo que ésta mermará menos y lograremos más fácilmente un buen resultado. Aparte que al no rechupar tanto, podremos aplicar capas finas de masilla con la espátula más ancha o incluso la llana con vistas a dar una capa uniforme por las zonas que lo precisen.

Si no pusiésemos la pintura primero, al tratar de dar una capa fina nos costaría bastante, pues empezaría a endurecer la masilla en cuanto entrase en contacto directo con el yeso. Obviamente, hay que dejar que la pintura seque bien.

Al día siguiente, podemos repetir el proceso. Podemos volver a hacerlo exactamente igual que en la primera mano de masilla, o sea, rellenar sólo la grieta, o bien, si vemos que la grieta ha quedado bien rellena y solo le falta un poco, podemos coger la espátula ancha y dar el acabado definitivo.




Para ello, colocamos en el centro de la espátula grande un pegote de masilla y deslizamos la espátula a lo largo de la grieta, dejando siempre que la parte central, donde está el pegote de masilla, quede justo sobre la grieta.




Vemos que la masilla se ha distribuido uniformemente dejando un poco más de material justo sobre la grieta, con lo que es difícil que ésta se abra. Si al secar vemos que se nota todavía, podemos dar un lijado o bien volver a repetir el proceso.

Procedemos a recoger la masilla sobrante del borde de la espátula ancha con otra espátula más estrecha y volvemos a colocar la masilla en el centro para darle a la siguiente grieta.

Personalmente, me gusta dejar la grieta prácticamente enrasada con el resto antes de proceder a pasar la espátula ancha. Así queda más liso y por muy cerca que esté la bombilla del techo, no se notarán ondulaciones. Los pintores que van con cierta prisa, se limitan a usar una espátula muy ancha y a tapar directamente la grieta y alisarla por fuera de una pasada. Es muy rápido, en efecto, pero así se corre el riesgo de no meter la masilla hasta el fondo de la grieta, que la masilla se quede muy sobresalida por la zona de la grieta con respecto al resto del techo y gastaremos mucha más masilla. Si tenéis tiempo para hacerlo, os sugiero que lo hagáis despacio. capa a capa.

Y enmasillando las grietas, os dejo por hoy. Seguiremos con el techo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Retirar pintura vieja de techo. Buenos y malos trabajos de pintura

REPARAR GRIETAS EN TECHOS 4: retirar pintura vieja



Bueno, amigos seguidores, al final he tenido que hacer justamente lo que os había recomendado que evitarais: retirar la pintura vieja.



Se ve que el pintor en su día me hizo un trabajito realmente “fino”, pues la masilla que me puso, que en realidad era cemento cola para mármol, según me dijo, no ha agarrado en el yeso del techo. Y la cosa es que era un pintor que me recomendó un pariente por su buen hacer… Ahora nosotros tendremos que trabajar un poco más.


Vemos que la pintura está perfectamente adherida al emplastecido, pero éste está totalmente despegado del techo. Si nos limitamos a enmasillar las grietas y desperfectos, con el tiempo seguramente se caerán las conchas por su propio peso.



Si alguna vez contratáis a un pintor, y tenéis la pintura del techo en muy mal estado, e incluso se caen las lascas de pintura de las paredes, insistid en que os lijen todo el techo y las paredes, pues como se limiten a “enmasillar los mapas” o sea, rellenar los huecos que han dejado las lascas de pintura caídas en vez de terminar de sanear la pared, o terminaréis lamentándolo: el pintor terminará en dos días su trabajo y a los dos años tendréis que trabajar vosotros o bien volver a contratar a un pintor. Y por supuesto, insistid que use masilla de calidad.


Es lo que tiene la pintura: el acabado será practicamente idéntico si usa una masilla buena o una mala, si sanea la pintura a fondo o si parchea los huecos. El pintor se irá a hacer otro trabajo y se olvidará, pero un trabajo bien hecho puede durar años, toda la vida incluso -pues ya sólo se trata de dar otra mano de pintura al cierto tiempo-. Mientras que un trabajo malo durará lo justo para que el pintor -si lo podemos localizar- se lave las manos y ponga mil excusas.



Pero dejemos de lamentarnos y vamos al trabajo: vemos que metiendo la espátula entre el techo y la pintura, ésta sale con suma facilidad en casi todos los sitios. Incluso sale la masilla que estaba tapando las antiguas grietas. Es perfecto porque así podremos empezar de cero y hacer un trabajo bien hecho.


Debemos usar una espátula que tenga la hoja fina y afilada. Una espátula vieja que hayamos usado con frecuencia para rascar pintura del suelo, por ejemplo, vendrá perfecta.


Siempre debemos ir metiendo la espátula por las zonas que veamos que están sueltas. A veces tratamos de meter la espátula atacando un trozo por delante y acabamos por hacer un boquete en el yeso, mientras que si probamos por detrás o un lateral, sale toda la lasca limpiamente: hay que ir tanteando un poco para ver por donde se desprende mejor.


En algún sitio que se nos resiste la pintura y nos interesa quitarla por haber una gruesa capa de masilla debajo y quedar un bulto, podemos mojar con una brocha y agua la zona para ablandar la pintura y así poder sacar la lasca con una espátula en vez de lijar. Como de todos modos, tenemos por delante un buen rato de enmasillado, por repasar un trozo más no importa demasiado. Al menos podemos tratar de quitar lo más gordo y terminar con la lija.


Vemos que el techo ha quedado horroroso. Es normal, las grietas que había, sumado a las grietas que han ido apareciendo con el tiempo y que agrandamos para enmasillarlas a fondo han quedado de repente totalmente al aire. Nos llevará algo de tiempo taparlas todas. Pero os explicaré como hacerlo.


Pero lo primero es sanear bien el techo. Hemos de procurar en la medida de lo posible no empeorar el estado del techo. Así que evitaremos clavar la espátula en el mismo.


Respecto a la unión del techo con la pared, debemos procurar cortar por lo sano en cuanto veamos que llegamos a la pared. Como sigamos metiendo la espátula, acabaremos por sacar también toda la pintura de la pared, y en mi caso, las paredes están más o menos bien. Así que al llegar a la zona de unión, metemos la espátula, la doblamos hacia afuera y así rompemos la pintura justo en la unión. después bastará lijar el saliente que queda o bien podemos enmasillarlo para que no se note el desnivel.


Una vez que hayamos retirado la pintura y "masilla" viejas, podremos empezar a enmasillar.



Pero por hoy ya hemos trabajado bastante, seguiremos mañana.

martes, 4 de agosto de 2009

Enyesar: tapar grietas con yeso. Desperfectos en techos y paredes

REPARAR GRIETAS EN TECHOS 3: Enmasillado



No os he dicho cuál ha sido mi maestro para lograr tan buenos resultados… Y ha sido éste: Uno de mis perrillos. Cuando era cachorro tenía la costumbre de roer y hasta comerse el yeso de las paredes. Sobre todo cerca de la entrada de la casa cuando se quedaba solo. Me dejaba unos boquetes enormes y profundos. De hecho, tomé la costumbre de que tras cada salida, preparaba un poco de yeso y reparaba al instante el desperfecto. Gracias a esto he cogido bastante experiencia.


Ya hemos visto cómo preparar las superficies y como hacer el yeso. Ahora vamos a aplicarlo.

Ya os adelanté que hay que removerlo lo mínimo posible. Si no lo tocamos en absoluto, mejor que mejor. Cuanto más lo mezclemos, antes fraguará.




Así que tomaremos un poco con la espátula estrecha y lo colocaremos en la que vamos a usar para emplastecer.

Mi espátula favorita es ésta. Tiene el tamaño y la consistencia ideal para dejar las superficies perfectas, aunque si la grieta es profunda, nos vendrá mejor una más estrecha para empezar metiendo hasta el fondo el yeso y una vez seco, terminar el trabajo con la espátula ancha.



Es muy importante al aplicar el yeso –u otra masilla- tener en cuenta dos cosas si queremos un acabado duradero: Debe penetrar hasta el fondo del desperfecto. De lo contrario, quedará una bolsa de aire y al pintar esta zona se hundirá y acabará por desprenderse.

La otra cosa es que quede bien adherida a los labios del desconchón.




Debido al rápido fraguado del yeso en cuanto toca la superficie porosa, debemos dejar un buen acabado en dos o tres pasadas. Yo suelo colocar una pequeña porción en el centro de la grieta o desconchón, y aprieto ligeramente, con lo que ya queda fijado al fondo.

Seguidamente doy una pasada rápida y rozando ligeramente el yeso y otra en sentido oblicuo. Suelo colocar la espátula presionando ligeramente más hacia los bordes que por la parte central del desperfecto, con vistas a que no quede hundido por el centro. Una pasada más ligera y rápida lo deja todo nivelado.




Eso sí, en cuanto veáis que deja de extenderse bien y queda como rugoso, es que ha empezado a fraguar y debéis dejar de inmediato de aplicar el yeso en esa zona y dejarlo secar un poco antes de poner mas. De lo contrario en vez de mejorar el aspecto, lo empeoraréis y después os tocará darle a la lija.


Una vez seco al tacto –cosa que ocurre bastante deprisa- podréis pasar la espátula y podréis retirar los restos más delgados que suelen quedar como escamas salientes, dejando la superficie totalmente lisa y lista para la pintura o la imprimación. Si ha quedado algún pequeño desperfecto o hay alguna raya o grieta muy fina, podéis repetir el proceso con un yeso más aguado.


No debemos pintar o imprimar de inmediato, pues aunque esté totalmente duro, el yeso está mojado y hay que esperar que pierda el agua para que absorba bien la pintura.


Una sugerencia: No os pongáis como locos a emplastecer de golpe todo el techo. A veces ocurre que el yeso no agarra bien y tiende a quedarse hueco, con lo que no está debidamente fijado al techo y con el tiempo acabará por volver a desprenderse.


Por eso os recomiendo que hagáis una prueba y esperéis al día siguiente para ver los resultados. Si os va bien, podréis enmasillarlo todo. Si el resultado no es totalmente satisfactorio, más vale que os recojáis otra masilla que tenga mejor agarre. Puede que el yeso del techo esté demasiado blando y con la humedad del yeso que hemos puesto se desprenda, por ejemplo.

En este caso, disponemos en el mercado de masillas que no son acrílicas y de secado muy rápido, con lo que obtendremos mejor resultado. Meterse en cada caso concreto haría este post demasiado extenso y nos saldríamos del objetivo del mismo.





Aqui os enseño cómo he montado un foco halógeno de 300W. Ya os dije que es imprescindible tener una buena iluminación y que la luz esté lo más pegada al techo como nos sea posible.

En este caso, he usado un soporte extensible que presiona el suelo contra el techo y se queda fijo. En lo alto he puesto el foco calzado con un trozo de madera para mantenerlo bien orientado.

Si no disponéis de este accesorio, podéis fijarlo al gancho de la lámpara, o ponerlo en lo alto de un mueble. Pero si no lo hacéis, después podéis llevaros una sorpresa desagradable al montar vuestra lámpara y encenderla de noche...


Como veréis en el próximo post, mi techo estaba demasiado mal y he terminado por retirar toda la pintura vieja. Os enseñaré a tapar grietas con una masilla convencional de la que ya venden lista al uso... ¡No os lo perdáis!


lunes, 3 de agosto de 2009

Masilla para arreglar desperfectos en el techo. Desconchones en techos y paredes


REPARAR GRIETAS EN TECHOS 2: preparación de la masilla




En el post anterior vimos cómo empezar a preparar la pared –el techo en este caso- Para reparar las grietas, desconchones y burbujas que presentaba.


Olvidé haceros una sugerencia: si vuestro techo no presenta una grieta o desconchón aislado, sino infinidad de ellos. Os recomiendo antes de empezar a sanear grietas y desperfectos con la espátula, marcar todos los puntos con un lápiz. Si hay una grieta: podemos marcar con el lápiz a lo largo de toda la zona afectada. Incluso podemos hacer dos rayas, una a cada lado de la grieta señalando la zona de pintura suelta. Basta dar unos golpecitos con una uña para notar hasta donde está la pintura despegada. Una vez hecho esto con todo el techo, podremos trabajar también mejor saneando cada desperfecto sin tener que estar buscando el siguiente cada vez. Eso sí, recomiendo que pongáis una luz pegada al techo, como un foco halógeno, para que resalten bien los desperfectos. Es un proceso que se puede hacer bastante deprisa y ahorraremos mucho tiempo y trabajo


Ahora os voy a explicar cómo preparar el yeso.

Ya os adelanté en el post anterior que el yeso de pintor es mi masilla favorita, aunque olvidé señalar una ventaja y un inconveniente: La ventaja es que al estar en polvo, si la guardamos en una bolsa bien cerrada en sitio seco, nos durará muchísimo tiempo, mientras que muchas masillas compradas se estropean al cierto tiempo de abrir el envase. El inconveniente es que su color no es blanco puro, de hecho tiende al beige o al gris, según el tipo de yeso. Si vuestro techo o pared es blanco, os costará un poco más cubrir la zona parcheada o enmasillada con pintura que con otra masilla de un blanco más puro.


Si vuestro techo presenta grietas de movimiento. O sea, las típicas grietas que se vuelven a abrir con el tiempo debido al movimiento de los cimientos o por las dilataciones de la estructura de la casa, deberíamos usar una masilla específica para estas grietas. Se caracterizan por tener fibra y ser muy elásticas, con lo que aguantarán bien cierto movimiento de la grieta y permanecerá oculta.




Pero vamos al yeso. Para prepararlo necesitamos un recipiente pequeño, pues ya os dije que fragua muy rápido. Y siendo pequeño, podremos aprovechar mejor el material. Basta que tenga el fondo plano y liso y que quepa una espátula estrecha. Yo siempre uso uno que obtuve de cortar longitudinalmente un recipiente que había contenido ácido de batería. Es muy resistente, totalmente liso y muy flexible, cosa interesante como veremos luego.


Añadimos un poco de agua. Yo suelo poner un calzo en un extremo del recipiente para que esté un poco inclinado y el agua esté desplazada a un extremo. ¿Cuánta agua? Pues según la cantidad de yeso que queráis preparar. Si son desconchones y grietas pequeñas, se os endurecerá antes que hayáis terminado de ponerlo, de modo que una cantidad como de dos o tres cucharadas soperas viene bien.




A continuación vamos añadiendo el yeso espolvoreándolo desde arriba y tratando de evitar que caiga de golpe. Debemos dejar que el agua lo vaya empapando.


La cantidad de yeso depende de la textura que queráis darle al yeso: Más aguado tarda un poco más en fraguar y sirve para grietas y arañazos muy finos, pero también queda más blando y tenderá a irse más fácilmente al pintar. Si está muy espeso, quedará abollonado y tendremos que estar mucho rato lijando tras emplastecer. Y lo ideal es que tengamos que repasar lo mínimo con la lija. Nos ahorraremos trabajo y polvo.


Yo suelo añadir yeso hasta dejar un pequeño montículo en el centro que sobresale del agua y por los bordes vemos el agua sin yeso sobresaliendo de ella. De todos modos, el punto se le coge con la experiencia.




La clave de que dure más tiempo sin fraguar es removerlo lo mínimo. Yo le doy una vuelta para que se homogeneice y ya está listo para trabajar. Como tratéis de mezclarlo bien, endurecerá antes de haber puesto la primera porción en la espátula.



Y solo queda tomar un poco en la espátula y colocarlo en otra más ancha. Al usar una espátula ancha, se apoyará mejor en los bordes del desperfecto y quedará más emparejado. Como el yeso no merma nada (a no ser que lo hagáis demasiado aguado), podemos dejar un acabado finísimo a la primera.



Eso sí, la clave está también en la forma de ponerlo. Eso lo veremos en el siguiente post.


En el mercado hay infinidad de masillas. Unas ya vienen preparadas en tubos o botes y sólo hay que colocar una porción en la espátula y empezar a emplastecer. Otras vienen en polvo y hay que mezclarlas con agua hasta darle la consistencia adecuada. Entrar en detalles sobre las diferentes masillas se saldría del objetivo de este post y lo relego a un post futuro en el que os hablaré de distintos tipos de masillas y plastes.


Solo deciros la ventaja de usar un recipiente flexible: una vez que hayamos terminado de emplastecer, los restos que han quedado en el recipiente endurecerán muy deprisa. Bastará flexionar el recipiente en varias direcciones y el yeso se cuarteará y despegará con muchísima facilidad del plástico. Las capas más delgadas saldrán metiéndolo en agua y pasándole un estropajo o la espátula.


Más información:

Reparar pequeños desconchones en paredes.


En el próximo post os explicaré la forma de emplastecer

sábado, 1 de agosto de 2009

Como reparar grietas en el techo. Desconchones en techos y paredes

REPARAR GRIETAS EN TECHOS 1: preparación de la superficie



Bueno, amigos, esto le puede pasar a cualquiera: El pintor en su día me pintó toda la casa. Pero como suele suceder –y no lo digo por todos, que también hay muy buenos profesionales- me hizo el trabajo con relativa rapidez y la consecuencia salta a la vista: con el tiempo y las sucesivas capas de pintura, se han formado grietas y burbujas en el techo, consecuencia de no haber dejado la superficie debidamente preparada.


Para colmo, la lámpara de mi salón está totalmente pegada al techo, con lo que es imposible no ver las grietas e irregularidades. El menor desnivel se ve perfectamente. Sobre todo de noche.



Pero para eso somos unos bricoladores de primera y vamos a dejar el techo en perfecto estado.


Yo voy a usar para reparar los desperfectos yeso de pintor. Es un yeso que es muy fino ¡Ni se os ocurra usar yeso normal, tiene muchos granos!


Uso este material porque tiene tres particularidades que lo hacen perfecto: primero: es el mismo material con el que está revestido el techo. En segundo lugar, seca tan deprisa que prácticamente no sufre merma, cosa que ocurre con la mayoría de las masillas en mayor o menor medida. Y en tercer lugar deja un acabado finísimo que ni requiere lija (si lo hacemos bien)


Como desventajas: como seca muy deprisa, debemos preparar muy poca cantidad cada vez. Y hay que aplicarlo deprisa, pues es tocar la superficie y empezar a fraguar. En el próximo post, os hablaré de cómo prepararlo y materiales alternativos.


Para preparar la superficie, necesitamos una luz que esté tan pegada al techo como nos sea posible, pues así veremos cualquier imperfección por pequeña que sea.



Pensemos que una burbuja puede parecer insignificante, pero no se va a quitar y con el tiempo tenderá a agrandarse, con lo que si la quitamos ahora que es pequeña, nos costará menos y nos durará mucho mas tiempo el techo en perfecto estado.




El siguiente paso es abrir las grietas con el filo de una espátula. Yo suelo marcar con la esquina toda la grieta y después profundizo un poco, pues a veces el fallo está más adentro y no serviría de nada retirar un poco de material para luego encontrarnos que al pintar vuelve a aparecer el fallo.




Tras marcar bien la grieta, saco un poco de la pintura de alrededor, procurando no levantar la pintura que esté bien pegada. Mayormente es para eliminar la parte que se ha quedado sobresaliendo. Y, por supuesto, si vemos que alguna zona presenta un trozo de pintura que está suelto, suelo cortarlo con el filo de la espátula (como tratemos de separarlo metiendo la espátula entre la lasca de pintura y el techo, nos traeremos toda la pintura, incluida la que estaba bien adherida).





Con las burbujas, actuaremos de forma similar: atacaremos la burbuja desde el centro, profundizando si vemos que el yeso de debajo estaba muy tierno y vamos saneando eliminando la parte de pintura que sobresale.


Es buena cosa dejar siempre parte de la pintura original porque nos vendrá muy bien como guía a la hora de rellenar los huecos que han quedado.


El techo se nos ha quedado fatal, pero pronto cambiará… No os perdáis los próximos post.