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martes, 30 de junio de 2009

Herramientas para bonsái 3. Como elegir herramientas para los bonsáis

HERRAMIENTAS PARA BONSÁI 3



Hoy vamos a ver otras herramientas útiles para el cultivo del bonsái:





Alicates de corte

En este caso, no se trata de una herramienta específica para bonsái: son unos alicates que suelen usar los electricistas para cortar y pelar cables… Aunque también hay una versión específica de bonsái. Como yo tenía este y me funciona perfectamente, no he creído necesario recogerme el otro.




Es muy práctico a la hora de alambrar las ramas porque nos permite cortar de un modo limpio y rápido los alambres de cobre o aluminio usados a tal fin.





Alambres

Los hay de muy diversos diámetros, según el grosor y flexibilidad de la rama que queramos redirigir. En los comercios especializados se suelen vender casi exclusivamente de aluminio revestido de una capa que le da un tono cobrizo. Pero los realmente buenos son de cobre, pues son más finos y realizan mayor fuerza. El problema es que es cada vez más difícil encontrar alambre de cobre de calibre grueso, pues ya en electricidad se usa cada vez más el cable formado por muchos hilos finos en vez del monofilamento.


La forma de realizar el alambrado se sale de este post, cuyo objetivo es informar de las herramientas y accesorios de bonsái. Ya os explicaré en otro post cómo se realiza el alambrado.




Cuchilla o navaja.

La navaja, aparte de para prepararnos el bocata o pelar la fruta en las excursiones, nos vendrá fenomenal para un sin fin de tareas en bonsái: injertos, corte de alguna rama, pelar o afilar algún palito para observar la humedad de la tierra… Eso sí, debe estar siempre limpia e incluso desinfectada para evitar infectar al bonsái con alguna enfermedad y, sobre todo, muy bien afilada, en especial si la vamos a usar para cortar alguna rama o realizar injertos.


En su defecto, podemos usar una cuchilla o cúter. Hay navajas específicas para injertos, pero son más difíciles de encontrar, salvo en centros de jardinería muy especializados y podemos arreglarnos bien con una navaja o cúter convencionales.


Como vemos, la cantidad de herramientas que se usan en bonsái es enorme. Aunque no siempre tenemos que recurrir a herramientas específicas para bonsái e incluso recurrir a nuestra caja de herramientas convencional.


En futuros post, seguiremos hablando de estas herramientas.


Más información:

Tiendas eBay

Mistral Bonsai

martes, 9 de junio de 2009

Herramientas para bonsái. Como elegir herramientas para los bonsáis

HERRAMIENTAS PARA BONSÁI ll



Antes que nada, quiero dar las gracias a los nuevos seguidores del blog. Animo a todos los que lo seguís que os hagáis seguidores y ayudéis con vuestros comentarios a mejorar día a día este rinconcito de bricolaje, manualidades y jardinería. Si os interesa algo en concreto o tenéis cualquier duda, no dudéis en consultar mediante un comentario. También me alegra ver que much@s seguidores/as son chicas. ¡Animáos tod@s a hacer bricolaje, que no es cosa sólo de hombres!



Ahora vamos al tema de hoy:

Vamos a seguir viendo estas interesantes herramientas que los comercios especializados en bonsáis nos ofrecen siguiendo con el post anterior que dedicqué al tema… La gama de herramientas es mucho mayor aún… muchas de ellas no las tengo, pero las mencionaré en un futuro post para que las conozcáis.





Podadora Kuikiri

Esta herramienta, parecida a unas tenazas de carpintero, sirve para cortar ramas de cierto grosor a ras del tronco. Se caracterizan por hacer un corte ligeramente cóncavo para lograr que el árbol cure bien y no deje una fea cicatriz.



Las hay de varios tipos: una tiene el filo recto y en ángulo, que sirve para cortar ramas que salen directamente del tronco.



La otra tiene el corte perpendicular y es curvo. Ésta se usa sobre todo para cortar la rama central cuando salen varias del mismo punto.

La podadora Kuikiri ha de estar perfectamente afilada para poder hacer un corte limpio y eficaz.





Pasta cicatrizante

Es interesante siempre que usemos la podadora kuikiri, que cubramos el corte con pasta cicatrizante, que será el complemento perfecto. Os recomiendo una pasta cicatrizante específica para bonsái.



Podemos usar alguna empleada en frutales, por ejemplo, pero corremos el riesgo de dejar unas feas manchas de color lila, morado… ya que las que no son específicas para bonsái están especialmente coloreadas para distinguir fácilmente la zona tratada. En bonsá lo que se pretende es que quede lo más discreto posible.


Pincel

Muy interesante para aplicar la pasta cicactrizante es disponer de un pincel específico para ese uso. Yo suelo guardarlo metido en la caja donde va el tubo de pasta. es imprescindible conservarlo limpio para evitar infecciones en la planta que tratemos. sería mal asunto que apliquemos la pasta para ayudar a cicatrizar y prevenir infecciones y que se la inoculemos nosotros mismos por no tener el pincel limpio.


Más información:

Tiendas eBay

Mistral Bonsai


lunes, 4 de mayo de 2009

Conservar una planta en le mismo tiesto

Aplicación de las prácticas con bonsáis



Ya hemos visto que los bonsáis suponen un gran conocimiento de jardinería y al mismo tiempo son un arte en sí, con lo que se combinan varias disciplinas.

Hoy vamos a ver que el conocimiento de algunas de ésta técnicas nos permitirán una aplicación a otras plantas que no son bonsáis en si, pero que les vendrá estupendamente.

¿Os ha ocurrido alguna vez que a una planta se le ha quedado el tiesto pequeño y ya no os cabe otro mayor? Incluso puede que la parte aérea de la planta alcance un tamaño desproporcionado para el lugar donde la colocamos y no disponemos de otro sitio mayor o bien que no queremos deshacernos de esa planta.



Para estos casos, la poda de raíces y de ramas nos viene fenomenal. Yo tengo una palmera que mi mujer sembró de un dátil y llevo con ella por lo menos cinco años y está en una maceta de unos cuatro litros… ¿cómo lo he logrado? Pues cada dos años o así, saco la palmera del tiesto, corto una buena cantidad de raíces (de hecho, tiene más raíces que tierra), y le pongo tierra nueva.

Para la parte aérea procederemos igual: podaremos las ramas que no nos interesen. Si queremos vigorizar la planta, dejaremos las ramas más vigorosas. Si queremos contener su tamaño, podemos dejar las medianas y pequeñas. Lograremos un arbusto. Incluso un prebonsái. Que aunque no tengáis intención de convertirlo en bonsái, siempre tendrá más valor estético por el moldeado que le habéis practicado y podréis conservar vuestra querida planta muchos años.

Para proceder a podar las raíces, evitaremos regar la maceta justo antes del proceso para que al estar la tierra seca, salga mejor del tiesto. Eso si, en cuanto saquemos el cepellón, lo pulverizaremos para refrescar e hidratar las raíces. El proceso es básicamente igual que cuando transplantamos un bonsái.

Con un palito escarbamos en el cepellón procurando no romper, arañar o quebrar ninguna raíz. Normalmente, hay raíces largas que tienen pocos capilares y raíces finas, que son las que en realidad proveen de nutrientes a la planta. Podaremos las raíces largas todo lo que podamos con unas tijeras bien afiladas, procurando dejar capilares encima del corte, que son las raíces que se desarrollarán convenientemente.

¿Cuántas raíces tenemos que podar? Pues deberemos podar teniendo como referencia la parte aérea, que también ha de ser podada. A mayor poda de raíces, mayor poda de ramas y hojas. Así se mantendrá el equilibrio y minimizaremos el shock del proceso.

También depende de la planta de que se trate. En el caso de la palmera, había muchas raíces muy gruesas, evidentemente destinadas a almacenar agua y nutrientes y pude eliminar una gran cantidad. En especies más delicadas, tendremos que hacerlo con mayor cuidado.

Respecto a la poda aérea, procederemos igual. Si queremos darle un aire armónico y se trata de una planta arbustiva, podemos dejar un solo tallo principal. Podaremos por la parte superior si no queremos que alcance más altura y sí que ramifique. O si queremos que tenga menos ramas pero más gruesas, clarearemos las ramas finas, dejando menos cantidad.

Así visto, puede parecer muy complicado, pero no lo es en absoluto. Simplemente es coger la planta en una tarde que no tengamos tareas pendientes, con tranquilidad y hacerlo.

Una vez realizadas estas operaciones, podemos aplicar vitaminas vigorizantes de las usadas en bonsái, tipo super thrive, Vitabonsái, o similares. Sólo para asegurarnos que la planta se adaptará bien a los cambios, pues ya hemos de aprovechar para añadirle substrato nuevo, para desechar el viejo que ya apenas tenía nutrientes.

Para meter el cepellón podado en la maceta, procederemos igual que como describí en el transplante de un bonsái, en un post anterior.

Evitaremos también abonar, regar en exceso (salvo el primer riego tras el transplante, que ha de ser abundante) y colocaremos la planta en un sitio resguardado del viento intenso, sol fuerte… durante unos días.



Este Drago lo sembré de semilla. la verdad es que lo he tenido bastante descuidado y debería haber estado en una maceta mucho mayor, de ahí su escaso desarrollo. sin embargo es una planta que se puede convertir en un árbol enorme y lleva en una maceta pequeña unos cinco años.




Esta dama de noche también fue podada el verano pasado a los tres años de edad. está algo deteriorada por haber sido atacada por una plaga, pero ya está recuperándose.



Este ficus benjamina de unos seis años de edad, que obtuve de un esqueje, fue podado drásticamente y pasado a una maceta menor. vemos que ya empieza a reponerse y echar hojas nuevas.

y la planta de la primera foto, es la estrella, pues tiene alrededor de doce años.


miércoles, 22 de abril de 2009

Cómo elegir bonsái lV: tamaño


De qué tamaño debemos escoger un bonsái



Tamaño: he de reconocer que los bonsáis mayores que encontramos en los centros especializados son verdaderas joyas. Por su tamaño, las hojas y el resto están perfectamente armónicos, proporcionados. Pero son muy costosos; complicados de manejar, pues pesan bastante, y va a ser difícil que encontremos un lugar adecuado en nuestra casa.



Los de menor tamaño tampoco son recomendables porque la miniaturización conlleva mayor dificultad. El árbol es más débil y es más complicado lograr un buen efecto estético. Así que, dependiendo también del espacio de que dispongamos, podemos elegir uno mediano tirando a pequeño. De unos 18 a 23cm de alto.

¡Ah! Algo importante: el bonsái trata de imitar un árbol maduro. Debemos buscar uno que tenga el tronco bastante grueso. No vayamos a caer en el error de pensar que con los años irá engrosando el tronco. Al estar su crecimiento reducido al mínimo, el tronco apenas engordará más.

En un próximo post, veremos algo realmente importarte: qué forma debe tener un bonsái. Es fundamental a la hora de escogerlo. ¡No os lo perdáis!

Más información:

Bonsaipepe.com


lunes, 13 de abril de 2009

Cómo escoger un bonsái: especie

Cómo elegir bonsái ll: especie



Hay tantos bonsáis como especies de árboles y arbustos. Unos son más resistentes que otros, unos son de pleno sol y otros más de sombra (el bonsái de interior como tal no existe). El especialista será vuestro mejor consejero una vez que le digáis la ubicación que va a tener el bonsái en vuestra casa.

Y que nadie se asuste. Digo que no hay bonsáis de interior porque no hay árboles de interior. Simplemente algunos se adaptan mejor a la falta de luz natural intensa, pero aún así, deberemos tenerlo en el lugar más iluminado posible: delante de una ventana. Y hemos de tener en cuenta que el cristal actúa como filtro, de modo que parte de la luz se va a perder al atravesarlo. Si queremos tenerlo tras una ventana que da a un patio interior, por ejemplo, posiblemente no reciba la suficiente luz. Deberíamos buscar como referencia una planta que necesite luz intensa aunque no precise sol directo y probar a cultivarla algún tiempo en esa ubicación… Si vemos que se desarrolla normalmente, crece bien y está sana, podemos intentarlo con un bonsái que no tenga grandes demandas de luz.

Si por el contrario, tenéis un balcón soleado y algo resguardado del viento, os habrá tocado la lotería, porque podréis elegir entre muchas especies. En todo caso, darles algo de sombra al mediodía en verano si es una especie algo más delicada.

Hay especies muy fuertes que aguantan a pleno sol, destacaría el olivo, la higuera, el granado. Como ya he dicho… hay tantos bonsáis como árboles. Asi que fijaos en los árboles de vuestra zona. Habrá alguno particularmente resistente al frío o calor de la zona, a la humedad ambiental… Nuevamente, el viverista de la zona o vendedor de bonsáis, os podrá orientar adecuadamente.




En semisol, podemos tener el ficus retusa, que es muy resistente, el olmo, ginkgo…



En sombra casi total, podemos elegir especies tropicales, como la Carmona, muy usada para bonsái. Puede que no estén totalmente a gusto dentro de una habitación, aunque esté bien iluminada, pero podrá conservar la humedad que tanto necesita.

Sin duda lo mejor es comprar el bonsái en un sitio donde conozcan bien las necesidades de estas plantas y os puedan aconsejar una vez les hayáis comentado las condiciones ambientales del lugar escogido para vuestro bonsái.

Más información en:

Infojardín

boinsamanía

bonsáimenorca

miércoles, 1 de abril de 2009

dónde comprar un bonsái

Cómo elegir nuestro bonsái l



A la hora de elegir un bonsái no debemos influenciarnos por el aspecto que tenga, lo bonito que sea o su precio… hemos de tener ante todo las ideas claras. Hay una serie de factores que hemos de tener presentes: Lugar, especie, tamaño, forma, estado de desarrollo...

Para no hacerlo muy extenso, voy a dedicar un post a cada variable determinante. Hoy vamos a ver dónde escoger el bonsái.

Lugar: hemos de saber si el sitio donde vamos a comprarlo es de confianza. Podemos encontrar bonsáis hasta en los supermercados de alimentación y floristerías…. Pero ¿ofrecen garantías? Desde el lugar de origen hasta que llegan a la caja del supermercado pueden haber pasado días, semanas…. El bonsái puede tener un aspecto estupendo, pero estar en realidad débil, con las raíces podridas por haber sido regado en exceso o por el contrario, deshidratado. Puede haber estado demasiado tiempo sin la suficiente luz necesaria para poder seguir vivo….

No es que diga que necesariamente los árboles adquiridos en estos lugares vayan a morir seguro… Pero si vais a empezar, lo lógico es empezar bien. No digo que os gastéis una pequeña fortuna en un bonsái, pero sí que lo recojáis en un lugar especializado: un vivero como mínimo. Es frecuente encontrar en los supermercados la típica etiqueta de cuidados: bonsái de interior, riego moderado…. A veces pegan la misma etiqueta en todos los ejemplares…No hagáis ni caso de estás etiquetas e informaros bien.

Tampoco allí os podrán informar adecuadamente sobre los cuidados que precisan… el personal suele estar informado poco o nada sobre los productos que venden y no podrán asesoraros casi en nada. Y la información es esencial a la hora de comprar un bonsái.

Así que insisto: adquirir vuestro primer bonsái en un sitio donde esté convenientemente cuidado y el personal pueda asesoraros sobre su cuidado, mantenimiento…

Para más información, pinchad aqui

y aqui

En el próximo post dedicado a los bonsáis, os hablaré un poco sobre las diferentes especies y cuál es más conveniente para iniciarnos en el hermoso arte del bonsái.

martes, 31 de marzo de 2009

Cómo escoger la tierra para nuestro bonsái


Substratos para bonsái



En Alguna ocasión me habéis preguntado que substrato debemos ponerle a nuestros bonsáis. Ciertamente, no les conviene una tierra de las que venden como “universales”, porque precisan un substrato muy especial.

Y éste depende mucho del árbol que se trate y de lo que pretendeamos de él.

Algunos precisan de tierras ácidas, como es el caso de azaleas, arces japoneses, y algunas más… Pero no voy a tratar este caso en concreto, aunque es cierto que bastará añadirle un componente que acidifique ligeramente la tierra. Por lo demás, debemos aplicar las mismas normas que voy a deciros.

Si tenemos un árbol joven que queremos que se desarrolle más, deberemos ponerle un substrato muy, muy aireado y para ello tendrá un grano grueso predominante que permitirá un drenaje muy muy bueno y la ventilación que las raíces precisan para este crecimiento.

Si por el contrario, tenemos un árbol más viejo, aunque sano, y queremos que no crezca demasiado para mantener su forma, debemos poner un substrato con partículas más finas que drenen algo menos y no permitan por consiguiente que las raíces estén tan aireadas.

Si el árbol está enfermo, o débil, nos conviene un substrato como en el primer caso, aunque con una tierra más pobre en nutrientes, o sea, una mezcla rica en arena bastante gruesa.

Con esto ya tenemos algunas nociones.

Otra cuestión es la forma de distribuir el substrato a la hora del transplante…

Siempre debemos empezar por poner las partículas más gruesas en la parte inferior, que es la parte donde están las raíces capilares en mayor concentración y no nos conviene que se encharquen. Si hemos escogido un substrato muy fino, o sea de grano pequeño, debemos añadir gravilla volcánica fina o algo similar que mejore el drenaje.

Si el subtrato es grueso, podemos cernirlo y poner las partículas más gruesas a modo de drenaje.

Tras esta primera capa, podemos pasar el substrato por un cedazo para volver a depositar las partículas intermedias, que no son tan gruesas como la capa inferior, pero eliminando las más finas.

Finalmente, procedemos a colocar en la parte superior las partículas mas finas en las que se desarrollará el musgo.

De este modo el substrato estará muy bien aireado y el árbol estará sano. Y se irá secando todo el substrato a la vez, que es lo que interesa. Si echamos el substrato sin este proceso de cernido, cuando esté totalmente seco por arriba, por abajo posiblemente esté todavía bastante mojado, como expliqué en un post anterior sobre el riego. Y esto es lo que suele ocurrir con los bonsáis que adquirimos en un vivero: como no ciernen el substrato, se seca mucho antes por arriba que por abajo.



Ahora vamos a otra cuestión: qué substrato compramos a nuestro bonsái. Porque sin duda, lo mejor es comprar un substrato ya preparado. El problema es que las mezclas más comercializadas en viveros suelen tener una arena bastante fina en su composición. Así que debemos recurrir a un substrato en una tienda especializada o comprar además de la tierra preparada, arena más gruesa e incluso grava volcánica fina, artículos que se encuentran con frecuencia en viveros.

cuando vayamos a comprar la tierra, podemos apretar una esquina de la bolsa entredos dedos para comprobar si el substrato contiene partículas gruesas. En función de esto, podemos adquir también o no las partículas gruesas.



Yo he encontrado una tierra específica para bonsái muy ligera y de partículas bastante gruesas. Es una mezcla cara, pero teniendo en cuenta que el bonsái no precisa mucha cantidad y que en la mayoría de los casos, no precisará transplante en dos años, podemos permitírnoslo.



Los japoneses usan mucho una tierra especial llamada akadama. Con frecuencia, usan esta tierra sin ninguna otra mezcla. Se caracteriza por estar compactada en bolitas entre las que circula muy bien el aire.



Una pequeña reseña al abonado: debemos procurar un abonado lo más sano y natural posible para evitar que se formen sales perjudiciales en las raíces. Venden unas bolitas de abono orgánico muy buenas en lugares especializados y viveros. Basta colocarlas sobre el substrato y se irán descomponiendo lentamente. También suelo incorporar en ejemplares en crecimiento humus de lombriz. Es económico, ecológico y aporta gran cantidad de nutrientes, tanto de macroelementos como microelementos. Pero debemos evitarlo en ejemplares ya formados.

pinchad aqui para más información.

y aqui

Espero haber aclarado vuestras dudas sobre qué substrato elegir. si tenéis cualquier duda, no dudéis en consultarme a través de un comentario.

jueves, 26 de marzo de 2009

Cómo regar un bonsái

Los bonsáis: riego



En el capítulo anterior que dediqué al bonsái, vimos cómo transplantarlo. Ahora vamos a ver cómo regarlo adecuadamente para que se conserve sano y fuerte por muchos años.

CUÁNDO REGAR

Una cosa básica en bonsái es saber si precisan riego y la cantidad de agua que demandan nuestros árboles. La tierra puede parecer totalmente reseca por encima, y sin embargo, por la parte inferior puede estar empapada. Y si regamos en estas condiciones, podemos tener serios problemas con nuestras plantas, pues las raíces no podrán respirar y se pudrirán, ocasionando enfermedades y hasta la muerte del ejemplar.

Por el contrario, podemos dejarlos secar demasiado y aunque si esto ocurre ocasionalmente no es probable que sea perjudicial, si es muy negativo si lo hacemos habitualmente.

Naturalmente, hay muchísimos tipos de bonsái diferentes y cada especie tiene unas particularidades: unos gustan de secano, otros más bien prefieren estar con el substrato húmedo…. Como no puedo dar una sugerencia para cada tipo de árbol, os voy a hablar de lo más normal: que la tierra se seque un poco entre riego y riego.

Jamás debemos fijarnos en la superficie como indicador definitivo: como ya he dicho, puede parecer muy seco y no estar igual por el fondo. Esto es particularmente notorio cuando está al exterior y hace viento. Se puede saber cuánta agua tiene la tierra por el peso del bonsái. Pero esto tiene un problema: los tiestos de bonsái suelen ser pesados, y si tenemos varios, cada uno pesará diferente y tampoco es fiable.



Existe un método muy sencillo, económico y fiable para saber el estado hídrico de nuestro árbol: insertar un palito en la tierra hasta el fondo. Debe ser delgado y podemos meterlo siempre en el mismo sitio para evitar dañar las raíces. Podemos introducirlo media hora antes de regar o, sencillamente, podemos dejarlo ahí para poder saber en cualquier momento si precisa riego sin esperas.



Bastará con sacar el palito, examinarlo y sobre todo, tocarlo. Si vemos que está húmedo por abajo, es que no precisa riego todavía. O bien podemos pulverizar ligeramente la superficie si está demasiado reseca la tierra por arriba. Pero nunca darle un riego a fondo si está mojado por abajo.

El musgo, que tanto embellece al bonsái solo es posible en determinadas condiciones. Podemos tenerlo si realmente lo deseamos, pero a costa de estar pulverizando superficialmente la tierra con frecuencia si el tiempo es seco, ventoso… porque lo normal es que la tierra tienda a estar seca por la superficie. Muchos bonsáis permanecen sin musgo hasta cierto tiempo previo a alguna exposición, que se les prepara para que salga dicho musgo de modo natural. Quiero decir con esto que el árbol no va a estar necesariamente más sano por tener musgo en la superficie de la tierra. Lo importante es el árbol en si.

Una vez que veamos que precisa riego, llega otra cuestión: cómo regar…

MODOS DE RIEGO.

Hay básicamente tres modos: por inmersión, por pulverización o mediante regadera.

El riego por inmersión es muy usado en bonsái. Consiste en sumergir el tiesto en una bandeja con agua en la que podremos haber añadido fertilizante si lo precisa. Si está muy seco, vemos que salen burbujas hacia arriba. Lo dejamos un rato y lo sacamos. Este riego es el más efectivo, pero tiene el inconveniente que es muy engorroso.

El método de pulverización no nos garantiza un riego a fondo. Es muy bueno en días secos en los que la superficie de la tierra se seca deprisa. Y si queremos mantener una capa de musgo, también es muy adecuado. Tiene la ventaja que es muy respetuoso con la superficie de la tierra, ya que no la arrastra. Los pulverizadores de los de presión previa, en los que se le mete primero presión con una manivela y después sólo hay que apretar el gatillo son muy adecuados. Desgraciadamente, no he encontrado ninguno duradero. Y los habituales, que hay que apretar el pulsador cada vez que queramos que salga el agua, son muy pesados de usar para varios bonsáis.

El método de regadera (foto primera) es el más común sin duda. Se trata de una regadera que pulveriza el agua en chorros finísimos de modo que es respetuosa con la tierra superficial del bonsái. También podemos regar las hojas para limpiarlas y refrescarlas. Para usar correctamente la regadera, debemos mojar ligeramente la superficie. Esperamos un tiempo a que la tierra empiece a empaparse, y terminamos con un riego más abundante. Esto es así porque la tierra al secarse, se vuelve impermeable y si hiciésemos sólo una pasada, el agua no mojaría bien la tierra, se iría directamente a la bandeja por los agujeros de drenaje. De este modo, le damos tiempo a que la tierra se humedezca y vuelva a estar en disposición de admitir más agua…

Pensemos que un bonsái tiene poca tierra de por sí… Si ésta no queda bien mojada, se secará enseguida y el bonsái se deshidratará.

Y, hablando de tierra: el riego está directamente relacionado con el tipo de substrato usado. Si el substrato es ligero y poroso, se secará antes que si es más arenoso y compacto. Ya hablaré en otro post sobre tipos de substratos.

TIPO DE AGUA

Es muy importante que demos a nuestros bonsáis agua de calidad. Son árboles que están en un contenedor muy pequeño y no podemos permitirnos que se acumulen sales tóxicas. Lo mejor es regar con agua pobre en sales minerales para evitar que éstas se acumulen y que al mismo tiempo, eliminen el exceso de sales del abonado. Hay quien riega solo con agua destilada, que es lo más parecido al agua de lluvia. Otros recomiendan regar con agua mineral o de fuente que sea de buena calidad…

Yo suelo regar con agua del grifo mezclada con agua destilada para desmineralizarla un poco. Es una solución económica (al menos mejor que comprar agua embotellada) y da buenos resultados.

Debe tener un ph lo más cercano a 7, que es el ph del agua pura, un ph neutro.

Respecto al cloro, si usamos el agua del grifo, éste es muy perjudicial. Debemos dejar el agua en reposo de 12 a 24 horas. Hay quien introduce una moneda de cobre (céntimos de euro) en el agua para que se elimine mejor el cloro. La verdad es que no sé si ésta práctica es efectiva, pero os lo comento por si queréis probar.

MOMENTO DEL RIEGO

El momento del riego depende básicamente de la temperatura de la tierra y la del agua.

Debemos regar siempre cuando hace fresco en tiempo caluroso: por la mañana temprano o al atardecer. Si es necesario regar al mediodía en verano, deberemos poner el bonsái a la sombra un buen rato antes y evitar usar agua fría. El agua fría en la tierra caliente daña mucho las raíces.

Al contario, en invierno, con tiempo frío, es mejor regar a media mañana o mediodía y debemos usar agua tibia o no demasiado fría. Así para cuando llegue la noche, el árbol habrá usado la mayor parte del agua y no se congelará el cepellón, cosa que podría ocurrir en tiempo muy frío si regamos demasiado tarde.

Espero que estos consejos os ayuden a tener vuestro/s bonsái/s siempre en perfectas condiciones de riego.

podéis encontrar más información pinchando los números de abajo:

1

2

3

4


martes, 24 de marzo de 2009

Cómo transplantar un bonsái. Transplante de bonsái

Los Bonsáis- cambio de tierra



Os voy a poner un ejemplo de cómo debemos hacer un cambio de tierra con uno de mis bonsáis. Lo compré en un vivero hace dos años y se ve que las hojas no tienen suficiente verdor, apenas crece y le falta vitalidad.

Sin duda, necesita más nutrientes y el inevitable cambio de suelo. En ésta época, el inicio de la primavera, podemos hacer esta operación perfectamente. Hubiera sido deseable quizá, hacerla un poco antes, cuando la savia estaba más parada por el frío y le hubiera permitido recuperarse un poco mejor. Pero es un árbol fuerte y muy bien adaptado.

Pensaba hacer un par de capítulos sobre bonsáis antes que éste, pero como ha encartado hacer este transplante, he pensado que quizá a algún lector que tenga un bonsái en las mismas circunstancias que el mío, le interese el tema y he decidido publicarlo ya.

Quiero también pedir disculpas por la extensión de este post. Espero que no se os haga pesado. Pero no quería quedarme corto de fotos en tan delicado e interesante tema.

Como debemos podar las raíces, aprovecharemos para hacer lo propio con las ramas, para que el árbol esté equilibrado y no sufra más de lo imprescindible.

Lo primero es proveernos de una bandeja amplia que impida que la tierra y raíces sueltas se desparramen por toda la casa. También cogeremos todas las herramientas precisas para el transplante: cuchillo de modelar de madera, tijeras fuertes para bonsái, pala pequeña, tierra para la sustitución, vitaminas para el transplante con vaso medidor y agua destilada.

Vemos que el cepellón está firmemente encajado en el tiesto, de modo que con cuidado de no dañar las raíces más de lo preciso, vamos metiendo el cuchillo de modelar entre ambos. Hay herramientas específicas para hacer este proceso de separación del cepellón, pero a mi me viene muy bien este cuchillo de madera que es respetuoso con las raíces y el tiesto (foto inicial).



Una vez repasado todo el borde del cepellón, vemos que ya queda el tiesto liberado del pan de raíces.



Con sumo cuidado, lo levantamos y vamos retirando primero la tierra que está más suelta. Podemos usar el mismo cuchillo de madera, un palito… lo importante es que sea lo suficientemente delgado para penetrar en el cepellón, pero que no corte o arañe las raíces.

Vamos liberando poco a poco las raíces más externas. Y vemos que algunas son de cierto grosor y longitud.



En bonsái nos interesan las raíces más finas, que son las que proveen de agua y nutrientes al árbol. Las gruesas no nos sirven de nada. De modo que si vemos alguna raíz gruesa con pocos capilares o raíces finas, la cortaremos justo por debajo de algunos capilares, dejando éstos como futura raíz. Eliminando la mayor parte de la raíz larga y gruesa. Esto estimulará la formación de más capilares repercutiendo en la salud del árbol. Y al mismo tiempo, dejará más sitio para albergar más tierra, ya que el bonsái se caracteriza por tener un tiesto lo menor posible. Y esto sólo puede conseguirse a través de esta poda.



No debemos profundizar demasiado, en este caso, habremos saneado como una tercera parte del cepellón, o sea, quitamos la tercera parte del grosor del mismo por la parte inferior. Así dejamos intactas una buena cantidad de raíces unidas a su tierra original, evitando un shock a la planta.



Seguidamente, colocamos en el tiesto unas rejillas especiales para evitar que la tierra nueva y suelta se vaya por los agujeros de drenaje.

Es conveniente añadir una capa de drenaje para asegurarnos que las raíces no estén empapadas por la zona inferior del tiesto y sí se conserven suficientemente oxigenadas. Podemos usar arena más gruesa, que podemos obtenerla de cernir la tierra. También podemos usar grava volcánica menuda. Una fina capa bastará.

Ponemos tierra nueva procurando que ésta tenga la forma de cepellón, para que al colocar el cepellón sobre la tierra no queden huecos o bolsas de aire, que son muy perjudiciales.



Colocamos el bonsái sobre la tierra nueva y con un palito de madera vamos introduciendo a presión tierra por los bordes para que no queden huecos de aire tampoco por esta zona. Es habitual sujetar con alambre de cobre el cepellón al fondo del tiesto. Pero como éste bonsái no va a recibir apenas movimiento y no soporta mucho viento, podemos dejarlo así.




Finalizaremos el transplante con un riego abundante que una el cepellón con la tierra nueva y un riego con vitaminas especiales para bonsái que aumentarán la vitalidad del mismo y evitarán el shock del transplante.



Algo esencial es hacer una poda de hojas y ramas tras el transplante. Puesto que hemos suprimido algunas raíces, debemos suprimir también una cantidad proporcional de hojas, así el equilibrio entre ambos se mantiene.

De hecho, es conveniente hacer el cambio de tierra justo antes de que tengamos que hacer una poda más o menos intensa de ramas y hojas, así matamos dos pájaros de un tiro y la planta no sufre casi nada

En nuestro caso, el árbol está bastante escaso de hojas nuevas. De hecho, debería tener al menos el doble. Por eso, vamos a limitarnos a suprimir los brotes nuevos, en especial los que están orientados hacia arriba, que son los que van a chupar más energía de la planta. De este modo, mientras echa nuevas raíces, el árbol no precisará una demanda extra de nutrientes y podrá extender las raíces en el nuevo substrato sin problemas.

En la medida de lo posible, regaremos con agua baja en sales minerales. Yo suelo usar dos partes de agua del grifo (dejada en reposo para que se disipe el cloro) y una parte de agua destilada.

Otra sugerencia: no abonéis el bonsái una temporada antes del transplante, ni otra temporada tras el mismo.

finalmente, dejaremos el bonsái tranquilo por unos días en un lugar algo más sombreado (si estaba a pleno sol). No le haremos absolutamente nada, salvo ocuparnos de que esté convenientemente regado, sin excesos. cuando proceda, le añadiremos otra dosis de vitaminas con el riego.

más información aqui

en otro futuro post sobre bonsáis os haré algunas recomendaciones para los que aún no tenéis ninguno y queráis saber cómo escogerlo.