martes, 20 de octubre de 2009

Reducir cama litera de tamaño. Colocar tubillones. Reparar cama

REDUCCIÓN DE LITERA 3. reconstrucción de testas



Como os dije anteriormente, para reducir las camas litera de largo, hemos tenido que cortar siete centímetros de longitud a todos los largueros. Ahora tenemos que volver a hacer los orificios de tornillería y tubillones que han desaparecido.

Para comprender fácilmente en qué consisten estos orificios, os expliqué en el post anterior en qué consiste la unión mediante tubillón o espiga.

Ya os expliqué cómo usar los centradores. Este post va a ser como un ejemplo práctico de su uso. Veréis qué sencillo se hace:


Pues bien, vamos a coger uno de los recortes que obtuvimos de cortar los largueros. Como en un extremo del recorte están los agujeros originales, ponemos un marcador en cada agujero (foto inicial).



Yo me he asegurado que el larguero y el recorte estén bien alineados colocándolos en el banco de trabajo entre dos listones paralelos.

Vemos, por cierto, que los agujeros de los extremos son de 10mm, correspondientes a tubillones de la misma medida, y el agujero central está hecho con una broca de 8mm. Aunque en este orificio central no va ningún tubillón, podemos aprovecharnos de un marcador de 8mm para marcar el agujero. Esto es en los largueros que hacen de barandilla. En lo largueros que unen el cabecero con el piecero, el orificio central es de 6mm, pero podemos usar la misma pieza de recorte para marcarlo igualmente, Usando un centrador de 6mm.



Simplemente se trata de marcar o indicar el lugar exacto donde debemos practicar el orificio, después lo abriremos con la broca.



Una vez marcadas todas las piezas, podemos empezar a taladrar. Con una broca bien afilada o nueva, podemos hacer todos los agujeros en un rato. Pero lo más importante de todo: hay que hacer todos los agujeros perfectamente perpendiculares. De lo contrario, a la hora de montar las piezas, no entrarán los tubillones o lo harán muy forzados, pudiendo hasta rajar la madera. Así que tomaos vuestro tiempo en cada agujero poniendo en ello vuestros cinco sentidos y si tenéis a alguien que os ayude, mejor.



También es conveniente hacer los agujeros de una profundidad similar, si no igual que los agujeros originales. Por ello recomiendo que pongáis en la broca un tope de profundidad. También podéis enrollar un poco de cinta de carrocero o de pintor sobre la broca en el límite que no debéis sobrepasar.


Para los agujeros centrales… exactamente lo mismo, pero usando una broca de 8mm para los listones de la barandilla y de 6mm para los largueros.


Los largueros tienen una pequeña dificultad: en vez de estar fijados con un tornillo para madera, tiene un tornillo con tuerca, la cual va insertada en el larguero.



Pero basta fijarnos un poco para ver que es muy fácil: Primero hacemos el orificio central en el canto a la profundidad que corresponda. Seguidamente, medimos la distancia que ha de tener el orificio para insertar la tuerca de la testa del larguero, por la parte plana de éste, y practicamos un orificio no pasante del diámetro de la tuerca, que son 10mm. Es importante que quede bien centrado en el larguero para que el tornillo pueda enroscarse en la tuerca, o sea, que casen bien.

También debemos dar la profundidad justa, para que no nos cueste demasiado lograr que se atornillen las piezas a la hora del montaje. Como hay que ajustar bastante la profundidad, os aconsejo empezar el orificio con una broca de madera y terminarlo con una de metal, ya que ésta no tiene la punta centradora y evitaréis el riesgo de que ésta pueda atravesar el larguero.


Algo que no os he dicho y que hay que hacer a lo largo de todo el proceso, es limpiar el banco de trabajo cada vez que retiremos un listón y vayamos a poner otro. Pueden quedar virutas y restos de madera que pueden marcar el listón que pongamos encima y acabemos con la cama nueva llena de arañazos, muescas y marcas.


Pues bien, simplemente con este post y el anterior, ya estamos en condiciones de reducir una cama de longitud ¡no ha sido nada complicado! ¿Verdad?


Si quisiéramos dejarla así, con su ancho original, no tendríamos más que ensamblar las piezas introduciendo los tubillones con cola blanca, asegurándonos que todas las piezas encajan a tope y apretando bien los tornillos.


Ahora seguiremos con la cama para reducirla de ancho. Será un poco más laborioso, pero igualmente sencillo…


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lunes, 19 de octubre de 2009

Ensamblar maderas con tubillones o espigas. Como unir maderas. Muebles en kit. Poner espigas o tubillones

ENSAMBLES EN MADERA: TUBILLONES



Vimos en post anteriores cómo reducir de largo una cama litera. Cortamos los largueros y vimos que las testas de dichas maderas se han quedado sin los orificios originales. Para rehacerlos, voy a explicaros primero en qué consiste la unión mediante tubillones, cómo ponerlos y algunos trucos.



Los tubillones o espigas no son otra cosa que unos cilindros de madera. Pueden estar ranurados longitudinalmente o estar totalmente lisos.


Su función es reforzar la unión entre dos maderas, para lo cual está insertado en ambas, un trozo a cada lado, y encolado a ellas. Esto le da una fuerza extraordinaria.


Además, los hay de diferentes grosores para poder unir maderas de diferentes anchos. Los más usados son de 8mm, pero los hay de 6mm, 10mm… siempre debemos usar el máximo que permita el grueso de la madera sin que ésta quede debilitada.


Debido a la facilidad de colocación y lo económicos que son, sin duda es la unión más empleada en carpintería: basta hacer un orificio en cada parte, meter el tubillón con un poco de cola blanca y ensamblar las maderas.


Pese a lo sencillo que parece, también tiene su truco, pues los orificios han de hacerse en el lugar exacto, a la profundidad precisa y totalmente alineados.


Para esto existen herramientas específicas, como lo son las guías de espigar. Que permiten por una parte hacer los boquetes de modo que las dos maderas casen perfectamente y también permiten que al taladrar, la broca o mecha entre totalmente perpendicular.



En cuanto a la profundidad, podemos ponerle a la broca un trozo de cinta de carrocero para que nos indique hasta donde podemos profundizar o bien usar un tope de profundidad, que es un anillo metálico que se fija en la broca mediante un tornillo.



Aquí vemos una guía de espigar bastante buena que nos permite unir maderas en varias posiciones: ensambles en ángulo, rectos…



Otra solución para el bricolador aficionado que sólo tiene que hacer un ensamble ocasional son los centradores o marcadores.


Estas piezas son unos cilindros metálicos con una cara un poco más ancha que hace de tope y en la cual hay un pequeño saliente puntiagudo perfectamente centrado.


Para usarlos, hay que hacer el primer orificio bien derecho y a una profundidad adecuada en la primera madera. Por supuesto, el orificio será del mismo grueso que la espiga que vamos a emplear.


Seguidamente, metemos en el agujero un centrador. Si la pieza de madera ha de llevar varios tubillones, podemos realizarlos todos simultáneamente.


Tras meter un centrador en cada orificio, colocamos cuidadosamente la pieza que debemos ensamblar con la acabamos de taladrar, de modo que queden perfectamente alineadas en la posición que han de tener una vez montadas.


Damos unos suaves golpes para que la punta del centrador haga una marca en la madera que aún está sin perforar y retiramos la madera del centrador. Ya solo queda perforar en las marcas que han hecho los centradores y ya podemos realizar el ensamble.


Si no tenéis demasiada práctica con el taladro y tendéis a hacer los agujeros inclinados, y no tenéis guía de espigar; podéis haceros una plantilla usando una madera dura, de haya, por ejemplo, a la que le haréis un orificio totalmente derecho.

También hay en el mercado guías para taladrar para lograr este mismo objetivo.


Así no hay más que meter la guía en la broca, colocar ésta en el lugar exacto, bajar la guía para que se asiente bien en la pieza a taladrar y perforar.


La broca que uséis ha de ser de calidad, o al menos, debe estar bien afilada y no estar alabeada.


Muchas veces ocurre que la broca tiene una ligera –o no tan ligera- oscilación en la punta y en esas condiciones es difícil poder hacer un orificio derecho y menos con una guía. Y es mucho mejor si es una broca específica para madera, pues éstas tienen una punta central que evitará que se mueva y así hacer el orificio en el sitio exacto.


Una broca de calidad, se “atornilla” en la madera al mismo tiempo que va cortando y sacando las virutas, de modo que no precisamos una velocidad muy elevada, la broca se calentara menos y ni se destemplará ni desafilará en mucho tiempo.


Un truco si os equivocáis a la hora de hacer el orificio y las piezas no casa perfectamente, es agrandar un poco el boquete que hayáis hecho mal. Obviamente, el tubillón entrará muy holgado. Pero en vez de encolar con cola blanca, usaremos un pegamento de montaje que además de pegar, rellenará el espacio que queda entre el tubillón y el hueco y así lograremos dejar las piezas en la posición correcta.


Y no olvidéis usar una ropa adecuada para vuestros trabajos de bricolaje.


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viernes, 16 de octubre de 2009

Reducir tamaño de litera 2. Como acortar cama litera. Recorte de largueros

REDUCCIÓN DE LITERA 2. RECORTE DE LARGUEROS



Bueno, amig@s, seguimos trabajando con la litera, que ya os comenté que venía un poco grande para las dimensiones del cuarto y la íbamos a reducir para ponerle colchones de 180X80.


Vamos a realizar un proceso algo delicado, aunque sencillo. Vamos a cortar los largueros de las dos camas.



Para ello vamos a utilizar un banco de trabajo, una sierra circular y unos sargentos. Poco más es necesario.


Lo que es muy importante, en primer lugar, que todos los cortes se hagan a la misma medida. De lo contrario, las camas estarán totalmente descuadradas.


En segundo lugar, el corte ha de ser lo más limpio posible para evitar astillar la madera y además ha de ser totalmente recto, para que los largueros queden perfectamente perpendiculares y correctamente asentados respecto al cabecero y piecero.


Por eso me he decantado por la sierra circular. Si alguien tiene o puede lograr que le presten una ingletadora, sería la herramienta perfecta para este trabajo. Si no, con un poco de cuidado, podremos apañarnos con una sierra circular. Me decido por esta herramienta porque el serrucho de mano de toda la vida hay que saber manejarlo muy bien, ya que en manos inexpertas, tiende a cortar en oblicuo, aparte que habría que usar uno de diente muy fino y ralentizaría mucho el trabajo.


También podríamos usar la sierra de calar, pero estamos hablando de una madera de pino muy dura y seca, con bastantes vetas, y esto hace que a veces la hoja se doble un poco y no nos dé el corte recto y preciso que deseamos.


La fresadora también nos dará un corte muy bueno, pero nos llevará más tiempo preparar cada pieza, soltará más serrín y tardaremos más.




Pues bien. Ya con la sierra circular preparada, colocamos el listón en el banco de trabajo. Debemos ponerlo bien paralelo sobre la mesa.


Necesitaría de varios post sólo para explicaros el modo correcto de fijar las maderas a cortar para que queden bien alineadas y el corte salga bien perpendicular. De hecho, yo he usado dos métodos de guía: un sistema para cortar los largueros y otro para los travesaños cuando vayamos a reducir la cama de anchura.


Si vais a hacer algún corte con la sierra circular, esperad a ver el otro sistema a ver cuál os convence más. El que os voy a explicar ahora es más rápido, aunque si no tenéis práctica, dará peores resultados:

Colocamos la guía lateral de la sierra circular puesta a la medida que le vayamos a cortar todos los listones. fijamos el listón con unos sargentos, y empezamos a hacer el corte.

Mantendremos la guía pegada al borde de la madera sin apretar demasiado, manteniéndola bien alineada al sentido de corte y procurando llevar una velocidad constante y sin oscilaciones laterales de la sierra. Asi podéis lograr buenos cortes.



Si queréis un corte perfecto, deberíais poner un mártir bajo la zona de corte, de modo que el trozo de sierra que sobresale por debajo del listón que estemos cortando, en vez de quedar al aire, hace una ranura en el mártir y no astillará. De todos modos, recordad que hay que regular la profundidad del corte para que la hoja de la sierra sobresalga unos 4mm por debajo de la madera.


Sin variar para nada la medida de la guía, procedemos con los largueros. También hemos de cortar los listones que corresponden a la barandilla de la litera superior y no olvidaremos dos listones de pino sin barnizar que son los que fijaremos a los largueros para atornillar en ellos las lamas del somier. Pero insisto: no se os ocurra variar la medida de la guía o de lo contrario os encontraréis que os salen largueros de distintas medidas. es mejor escoger un rato en que no tengáis que interrumpir el trabajo o desmontar la guía para hacer otro corte diferente.


Tras cada corte, podéis medir por simple precaución el listón cortado para ver si la medida es correcta y el corte está bien derecho y recto.


Y una sugerencia: dadle a la cama un poco más de medida final deseada. Me explico: yo en vez de quitarle 10cm de largo, que es lo que correspondería a un colchón de 180cm, le he quitado 7cm para que quede con un poco más de desahogo. Aparte que si nos equivocamos con algún corte que no nos salga recto o le comamos un poco más de la cuenta, siempre tenemos un margen para arreglarlo. Si cortamos justo de primera hora y nos equivocamos… mal asunto.


Dándole un poco de margen, en el peor de los casos que veáis que no podéis hacer correctamente el trabajo, siempre podríais llevar las maderas a un carpintero, que os hará los cortes rápida y perfectamente ¡Es su oficio!



Ahora podemos poner los listones juntos, al menos los largueros por una parte y por otra los de las barandillas. De modo que coincidan por el extremo no cortado. Así podemos examinar todos los cortes juntos por el extremo opuesto. Si no casan perfectamente, podemos sujetar entre sí los largueros mediante sargentos (poned cartones y una maderita para evitar marcar la madera). Y damos un repaso con lija. Como es una madera muy dura y vamos a contra veta, podemos ayudarnos de una escofina o lima de madera, aunque lo normal es que coincidan y apenas precisen retoques.


También podemos comprobar con una escuadra si el corte está en ángulo recto y si es así, podemos dar el trabajo de hoy por terminado.


En el próximo post, prepararemos los ensamblajes, ya que al cortar los extremos, hemos dejado dichos extremos sin ningún agujero.


Eso sí, ¡reservad algunos de los trozos que habéis cortado! Nos serán muy útiles, como veremos más adelante.


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jueves, 15 de octubre de 2009

Cómo reducir las dimensiones de una cama litera. reducir tamaño de cama litera.

REDUCIR CAMA LITERA DE TAMAÑO

La increíble historia de la litera menguante



Buenos días, amig@s bricoladores/as, tendréis que admitir que los pisos son cada vez más pequeños. Esto tiene sus ventajas: menos gastos, más rapidez en la limpieza…. Pero también sus inconvenientes: la vida sigue su curso y conoceréis a la pareja de vuestra vida… después vendrá el primer hijo… y si le tomáis el gustillo… el segundo. Como es mi caso, que mi mujer está embarazada de cuatro meses y todo parece indicar que va a aumentar la familia…


Cuando preparamos el cuarto de mi primer hijo, antes que naciera, no pensábamos demasiado en la posibilidad de tener otro. De modo que las dimensiones de su dormitorio son, ni más ni menos, acordes con el tamaño de la casa. Cabía una cama sólo en un sentido de la habitación, un armario, una mesita para leer… y poco más.


Ahora que esperamos otro retoño, no nos apetece en absoluto cambiar de piso, pues estamos muy a gusto y no están los tiempos para ponerse a vender la casa deprisa y corriendo y mudarse a otra mayor… así que tendremos que apañarnos y amoldarnos al reducido -aunque entrañable- espacio.




Es el caso de la cama de los niños: la mejor solución es poner una litera clásica. Ahorra un montón de sitio y pueden dormir en su cuarto perfectamente con mucho menos sitio del que ocuparían dos camas separadas. Aparte que a los niños siempre les gustan las literas. Eso sí, tomando las debidas precauciones para evitar accidentes.


Y éste es el principal motivo que me ha hecho que nos decantemos por una litera de madera: como buen bricolador, puedo hacer unas barandillas supletorias para que el niño mayor pueda dormir en la litera superior.

Cuando nazca el niño, podemos poner la cuna dentro de la parte inferior de la litera.


Pero qué ocurre… pues que compramos la litera, que ya casi todas son para colchones de 190X90cm y nos encontramos que apenas cabía en el cuarto, pues al tamaño del colchón hay que sumarle el grueso de los listones de cabeceros y pieceros… Aparte que hemos descubierto que puesta transversalmente, se aprovecha mejor el espacio de la habitación.


Ante esto hay dos opciones… o devolver la litera y seguir buscando un milagro… o volver a desmontarla y adaptarla a las medidas de nuestro espacio. Antes eran muy frecuentes las camas de 180X80cm. Es cuestión de costumbre. Y un niño tampoco necesita una cama para bailar en ella, sino más bien un poco más de espacio de recreo en su habitación… Así que vamos a dejarla de estás medidas.



Básicamente, la cama tiene ensambles de tres tipos: todas las piezas principales: cabeceros, pieceros y largueros, van unidas mediante dos tubillones. Una unión muy sólida y muy empleada en carpintería.



Unas piezas, las de la barandilla superior, llevan entre los dos tubillones un tornillo grueso y largo que mantiene esta unión y evita que se desmonte la pieza.

Y otras, los largueros, que precisan mayor fuerza, llevan un tornillo que va enroscado en una tuerca embutida en la otra pieza…. No son uniones complicadas.


Así que vamos a empezar por reducir la litera en longitud. Para ello, basta quitar a todos los largueros, incluidos los de la barandilla, unos centímetros a todo por igual, para lograr este efecto. Esto lo veremos en otro post.


Por supuesto, tras el corte, deberemos reconstruir los ensamblajes, o sea, los orificios de tubillones y tornillos que han desaparecido al cortar los largueros por un extremo. Esto también lo veremos en futuros post.


Y una vez terminado el proceso de acortar las camas, procederemos a reducir un poco la anchura.


Como pienso que no soy el único que ha tenido este problema con la cama, me he decidido a publicarlo por si os sirve de ayuda.


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miércoles, 14 de octubre de 2009

Sierra circular. Tipos de sierra circular. Uso de la sierra circular. Como usar la sierra circular

SIERRA CIRCULAR




Hoy vamos a ver una interesante herramienta de bricolaje: la sierra circular.
Esta máquina consiste en un motor que hace girar una hoja de sierra de forma circular y con dientes en mayor o menor número según el corte que queramos hacer.



Está montada sobre un patín metálico al que se le puede acoplar una guía o bien puede estar montada en un banco de trabajo.
Otra opción muy interesante son las ingletadoras,
que aunque no estén pensadas para cortes largos, como tableros, nos dan un corte muy limpio y preciso para cortar transversalmente tablones y listones. Su escala graduada permite también cortes a inglete y en cualquier ángulo.

Como tanto la segunda como la tercera
suelen ser más caras y más voluminosas, os recomiendo para un pequeño taller de bricolaje una sierra circular de mano.

No es una herramienta que vamos a usar todos los días, pero cuando queramos cortar una tabla bien derecha o hacer un corte fino en unos largueros de pino, nos vendrá estupendamente.

No voy a entrar en marcas y modelos.
Pero no os vayáis a la más potente y cara si no la habéis usado anteriormente y no le vais a dar mucho uso. La mía, la compré en una oferta de un supermercado que suele sacar productos para el bricolaje a buen precio y calidad.



Y la verdad es que no me quejo: es una máquina de cierta potencia, con arranque suave y progresivo, velocidad regulable y hasta guía láser.


Con ella he hecho muchos cortes, aunque hay que considerar varios factores para que los cortes salgan perfectos:

- Las piezas deben estar sujetas con firmeza a un banco de trabajo. Jamás se os ocurra cortar un listón con la sierra circular si está suelto o mal fijado.
- En la medida de lo posible, salvo que tengáis experiencia, evitad usar la guía que trae, que a pesar de ser de acero, puede ceder levemente con la presión que ejercemos y la vibración si no estáis acostumbrados a manejar esta herramienta.
Practicad primero antes de hacer los cortes definitivos con la guía.

- Para un corte basto, podemos usar la guía láser, pero hay que tener en cuenta que si nos torcemos un poco, el corte ya no será perfectamente recto y si queríamos cortar la tabla para un mueble, o sencillamente para fijarla a otra madera recta, se nos estropeará el trabajo.


La forma correcta de usarla sería la siguiente:
En un lugar suficientemente espacioso, debemos ubicar el banco de trabajo, si es móvil, y nivelarlo bien. Si está inclinado, el mismo peso de la sierra hará que tienda a salirse de la línea.

Debemos regular la profundidad de la sierra para que ésta sobresalga unos 4mm por debajo de la pieza a cortar. Si dejamos que entre la hoja más, corremos el riesgo que ésta se entrape y nos dé una buena sacudida y también porque el corte será menos limpio y la hoja se sobrecalentará innecesariamente.

Obviamente, si le damos menos profundidad que la de la pieza a cortar, se limitará a hacer un surco más o menos profundo, pero sin llegar a cortar la madera en dos. Esto puede ser interesante para hacer ranuras.


Debemos comprobar el ángulo de corte. Ya que la hoja puede hacer cortes en ángulo recto o con inclinación. Mejor comprobar antes que no encontrarnos después que el corte es inclinado. Como normalmente los cortes suelen ser rectos, no suele ser necesario hacer esta comprobación.

Montad la pieza a cortar firmemente sobre el banco de trabajo.
Es conveniente asirla al menos por dos puntos para evitar que con las vibraciones, la pieza pueda girar sobre el punto de fijación y acabemos cortando el banco de trabajo u otra cosa…


Si vamos a realizar un corte largo, como una tabla o plancha de madera, conviene usar una guía -Listón de madera o vara metálica- sobre la que apoyar el patín de la sierra.

Es importante evitar que la pieza que se está cortando se caiga al suelo al ir terminado el corte, pues esto podría astillar el final del corte. Podemos solucionarlo fijando por debajo unos listones de desecho que soportarán la pieza cortada.


Jamás tratéis de sujetar la pieza con la mano, las dos manos deben estar siempre sujetando la sierra.
Si el corte es de un listón, podemos colocarlo entre dos piezas del mismo grosor que harán que el patín de la sierra se asiente correctamente y con una guía nos aseguraremos que el corte será perfectamente perpendicular.

Para realizar un corte, basta sujetar la sierra con firmeza y hacerla avanzar lenta y suavemente por el corte con una leve presión hacia la guía y hacia abajo.



Es conveniente que os hagáis una plantilla en chapón, o una madera fina en la que marcaréis la zona de corte con dos rayitas: una del corte interno y otra la del corte externo y colocadas a la distancia correcta del borde del patín. Esto os ahorrará un montón de tiempo cada vez que queráis colocar un listón a modo de guía o incluso para cortar directamente un listón a la medida deseada.
Tened en cuenta que la hoja suele ser fina, pero los dientes están ligeramente abiertos para que el corte sea más ancho que la hoja de la sierra y así impedir que el disco se trabe. Podéis hacer un pequeño corte en una madera y de ahí sacar la plantilla.


Como medidas de seguridad os sugiero:
- Usar gafas de seguridad, ya que el serrín es lanzado con cierta fuerza y puede llevar incorporado alguna astilla.


- Mantener las manos siempre encima de la máquina mientras esté funcionando o antes de empezar y no soltarla hasta que haya dejado de girar la sierra.


- Por supuesto, manipularla siempre desenchufada.



- No desconectar jamás el protector de la sierra, que es una chapa que se abre dejando libre la sierra cuando empieza a cortar la madera y vuelve automáticamente a su posición al levantar la sierra o al terminar el corte.
A veces, si es una pieza delgada, puede estorbarnos un poco el primer contacto del protector con la madera, pero debemos evitar a toda costa la tentación de atarlo o fijarlo para dejar la siera desnuda, pues podría provocar al menor descuido un grave accidente.

- Mantened siempre las dos manos sobre la sierra: desde antes de empezar a funcionar el motor hasta que se haya detenido por completo la sierra.

- Al sujetar la pieza para cortarla, evitar que la misma pieza pueda cerrarse sobre el corte y entrapar la sierra.
Esto puede suceder si ponemos un listón o tabla en un caballete y cortamos por el centro: el mismo peso de la madera puede hacer que esta se hunda, los labios del corte se peguen contra la hoja y la sierra nos dé un buen golpe o incluso lance las maderas por los aires con gran fuerza.
Evitad esto a toda costa, es muy, muy peligroso.


Por lo demás, es una herramienta muy sencilla de usar. Y tomando algunas precauciones, es bastante segura y fiable.


En próximos post, os voy a enseñar un interesante trabajo de bricolaje en el que he empleado la sierra circular: reducir de tamaño unas camas litera de madera. ¡No os lo perdáis!



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lunes, 12 de octubre de 2009

Reparar puerta desvencijada. Arreglar puerta acorazada. Enderezar bisagras de puerta principal

REAJUSTAR PUERTA DE ENTRADA



Amig@s seguidores/as, hoy tenemos un post de categoría: hace un par de años compré una puerta acorazada para la entrada de mi piso. Es una puerta pesada y con el tiempo se ha desajustado un poco. Cada vez costaba más echar la llave y como ésta tiene que dar cinco vueltas para dejar la puerta cerrada del todo, era un engorro. Era realmente difícil echar la llave.


Es muy importante si vais a meterle mano a la puerta de la entrada, que sepáis lo que estáis haciendo y lo que le pasa a la puerta.

Si creéis que tiene una cosa y os equivocáis, empeoraréis la situación. Hay que ser muy observador y realizar todas las pruebas que consideréis necesarias antes de una manipulación en la puerta principal de vuestra casa. Sobre todo porque si os sale mal, os quedaréis con la puerta sin poder cerrarla.


Yo tengo cierta experiencia porque realicé varios ajustes en cerradura y bisagras de la puerta anterior, pero basta con tener ciertas nociones básicas y tener muy claro qué le pasa a nuestra puerta.


Aparte que cuesta mucho girar la llave, otro síntoma que llevaba notando desde hace bastante tiempo, es que el bloqueo que permitía entreabrir la puerta para coger una carta o paquete sin que se pudiese abrir desde fuera del todo, tampoco podía echarse, pues el pasador no entraba en la pieza metálica. Trataremos de solucionarlo también.


Como os digo, a la puerta pueden pasarle mil cosas distintas, pero en este caso, tras darle muchas vueltas, he descubierto que se ha vencido un poco hacia abajo por la parte de la cerradura. Por otra parte es lógico, pues estas puertas acorazadas suelen pesar bastante, sobre 100kg, como me dijo en su día el montador que me la instaló. Como es relativamente nueva y ni siquiera se ha dado un portazo con ella, lo evidente es pensar que las bisagras han cedido un poco al asentarse la puerta y por eso no engarza bien los cerrojos en sus alojamientos ni tampoco entra el pestillo en su pasador.


Podría ocurrir si la puerta fuese más antigua que las anillas de las bisagras se hayan gastado. Bastaría meterles en las bisagras unas anillas nuevas o más gruesas y esto levantaría toda la puerta. En nuestro caso no es así, aunque de todos modos, sacar esta puerta de sus bisagras no es tarea fácil, por su gran peso.


La operación que vamos a realizar puede servir para cualquier puerta siempre que tenga bisagras sólidas, tipo antipalanca.

Si son más endebles, traería más cuenta desatornillar la bisagra implicada y meterle un pequeño calzo para lograr que la puerta quede en la posición correcta. Aunque si actuamos con precaución y sin hacer demasiada fuerza, también puede ayudarnos a hacer pequeños ajustes.


Como decía, la puerta se ha vencido un poco de la parte más alejada de la bisagra. Así que bastaría lograr que la bisagra inferior se deformara un poco para que la puerta se separe un poco del marco por la parte inferior del lado de la bisagra.

Con esto logramos que se levante un poco por la parte de la cerradura y así lograríamos que volviese a su posición original.

Pero tened en cuenta que ha de tener un poco de holgura entre el marco y la parte inferior de la puerta por el lado de la cerradura, o de lo contrario, rozará o incluso no se podrá cerrar tras realizar el ajuste que voy a explicaros.



Para realizar este proceso, basta meter un trozo de madera entre la puerta y el marco por la zona cercana a la bisagra que queramos separar.




Es conveniente que la madera sea relativamente ancha y larga para evitar que se quede la madera marcada en el marco o incluso que rompa éste antes que deformar la bisagra. También puede ser útil envolver en un trapo o periódico la madera para no dejar feas marcas.



Entonces cerramos la puerta asegurándonos que la madera esté en su posición correcta y presionamos un poco.

Tened en cuenta al apretar que la madera está muy cerca de la bisagra y haremos bastante palanca, o sea, que con poca fuerza haremos una gran presion sobre la bisagra.

Si vemos que no hemos logrado el efecto deseado, presionaremos un poco más… siempre gradualmente, porque si nos pasamos, tendrá mala solución.

Es una puerta muy pesada y propio peso nos puede ayudar a deformar la bisagra, pero que recupere la posición original ya sería más complicado.


Tras un par de intentos, la puerta cierra perfectamente. Como el primer día. Aunque todavía tenemos que solucionar el problema del pestillo. Aun no ha subido lo suficiente como para que éste cierre adecuadamente. Pero no me atrevo a deformar más la bisagra por lo que dije antes. Así que vamos a tratar de darle otra solución:



Vemos que la pieza giratoria que tiene que engarzarse en el cerrojo gira sobre un tornillo tipo allen que tiene en la parte superior y que hace las veces de bisagra. Probamos a aflojarlo un poco y vemos que la pieza baja un poco.


Hacemos la prueba y ya engarza correctamente. Si queremos dejar el tornillo apretado, podríamos agrandar el agujero de fijación de esta pieza hacia arriba y ya está. De todos modos, el tornillo hace fuerza, pues sólo le hemos quitado media vuelta y así funciona perfectamente.


Vemos que realizando este proceso, que nos ha llevado menos de media hora, hemos dejado la puerta como el primer dìa, sin necesidad de llamar a nadie que la repare, sin pagar un euro y sin ninguna molestia… Además, no os he dicho que las bisagras sonaban al abrir y cerrar la puerta y ahora hemos logrado eliminar ese molesto sonido, señal que están bien alineadas.


¡Animaos a realizar estas pequeñas tareas de bricolaje!


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