martes, 15 de diciembre de 2009

Arreglar zapatos. Suela de zapato gastada. Reparar calzado. Poner tapas a zapato

REPARAR TACONES DE ZAPATOS GASTADOS 2



Ya vimos en el post anterior los preliminares para poner unas tapas bien niveladas en unos zapatos cuyas suelas estaban desigualmente desgastadas. Dejamos los zapatos con las tapas encoladas y en el proceso de secado…


Podemos ajustar un poco las tapas, ya que lo más normal es que sobre un reborde de la tapa y éstas deben quedar totalmente enrasadas con el tacón.



Los zapateros usan una especie de fleje de acero afilado en un extremo. Corta muchísimo y es muy sencillo de afilar dándole unas pasadas sobre la piedra. Si no disponéis de esta económica herramienta, podéis usar un cúter afilado.



Debemos poner la cuchilla bien perpendicular al borde del tacón, y tirando hacia nosotros, sin movimientos de vaivén, iremos retirando el sobrante de las tapas ¡Cuidadín con las manos, es una cuchilla muy afilada y se escapa facilmente!


Podemos dar el acabado final con una lima, ya que si no tenéis experiencia, os quedarán algunas rebabas o pequeños picos. De todos modos, tras enmasillar, volveremos a repasar, así que no apuréis demasiado… Para quitar siempre hay tiempo.


También es hora de eliminar las rebabas del pegamento, que como veis es de un muy poco discreto color amarillo… También podemos limpiar con la cuchilla los sobrantes de pegamento del borde interno de las zonas más separadas entre tacón y tapa para que quede más sólida la masilla que colocaremos después.


Tras esto, conviene dar un buen apretón con sargentos a la tapa contra el tacón colocando una madera en la tapa y otra en el interior del zapato, como hicimos tras pegar las piezas, ya que el pegamento puede comprimirse un poco dándole mayor solidez.



Tras este proceso, y comprobado nuevamente con el calibre que los dos zapatos están a la misma altura, podemos enmasillar los bordes.


Ahora podemos rellenar los huecos que hayan quedado entre la tapa y el tacón –recordad que os dije que no pusieseis la cola hasta el borde- con masilla epoxi, que es muy dura, moldeable y podremos lijar para lograr emparejarlo todo bien. Los zapateros suelen usar para este proceso una cera especial. Pero no dispongo de ella y la masilla dará un acabado más sólido.

Yo he usado la misma herramienta de recortar el sobrante de la tapa para retirar las zonas donde sobra más grueso de masilla epoxi -una vez seca-, y también aprovecho para retocar un poco los sobrantes de tapa.



Un repaso final con la lima, garantiza que quede todo uniforme, bien nivelado y sin salientes. Trabajo que también hubiera sido muy sencillo y rápido con una lijadora de banda pequeña.


Para lograr el color adecuado, podemos pintar la masilla e incluso todo el tacón con pintura negra, caso que vuestro calzado sea de ese color. Si la masilla que habéis escogido, como es mi caso es de color muy oscuro, prácticamente con el mismo betún de limpiar los zapatos será suficiente.



Ahora vemos los zapatos tras superar la prueba de fuego: me los he puesto al día siguiente de poner la masilla epoxi y os aseguro que están como el primer día: se nota el tacón recto y firme.


Ya solo queda pulir un poco el tacón con una lija para lograr un acabado más profesional, aunque tal y como están, ni se nota.


Puede parecer un poco complicado, quizá porque me extiendo mucho en los detalles para que no tengáis ninguna duda si os animáis a hacerlo vosotros… pero os aseguro que en cuatro ratos está hecho. Y, a fin de cuentas… ¡El bricolaje es nuestro hobby!

Y nos hemos ahorrado unos eurillos… O muchos, si hubiésemos tirado los zapatos y comprado unos nuevos.


Para otra vez que me compre unos zapatos clásicos sin tapas, lo primero que haré será comprar también un par de tapas y ponérselas de primera hora. Así cuando empiecen a gastarse, sólo tendré que sustituir las viejas tapas por otras y me ahorraré tiempo y trabajo.



Tras un par de semanas de uso, y tras comprobar desde el primer día que los zapatos han recuperado su comodidad, doy fe que el arreglo ha sido plenamente satisfactorio: no se ha abierto ni una grieta entre el tacón y la tapa y ésta está muy bien fijada.


Animáos a hacer estas pequeñas tareas de bricolaje: Os entretendréis un rato, lo pasaréis bien y os ahorraréis un dinerillo ¡Estamos en crisis!


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domingo, 13 de diciembre de 2009

Reparar calzado. sustituir tapas de tacones. zapatos desgastados.

REPARAR TACONES DE ZAPATOS GASTADOS 1



Amig@s, estamos por cambiar las piezas desgastadas: vimos cómo sustituir la cadena de la bici y ahora estamos con los zapatos…

Normalmente, los zapatos de calidad suelen tener en los tacones unas suelas llamadas tapas que se sustituyen cada cierto tiempo, ya que es la parte del calzado que más se gasta.

Sin embargo, tengo un par de zapatos que me gustan mucho porque son muy cómodos y elegantes, pero quizá por el abaratamiento de costos, el tacón está hecho de una pieza, no tiene tapas.



Yo tiendo a gastar más las suelas de los tacones por el lado externo y esto es mucho más acusado en la parte trasera, con lo que llega un momento que resulta bastante incómodo andar, el zapato queda totalmente ladeado.
Y sin embargo, están bastante nuevos, de hecho están en perfecto estado. Así que ha llegado el momento de hacer algo al respecto.

Hay dos soluciones: o llevarlos a un zapatero, o tratar de repararlos nosotros mismos.
Vamos a recurrir a la segunda alternativa, porque para llevarlos al zapatero siempre hay tiempo y es un reto que me he planteado ¡Si he logrado hacer cosas mucho más difíciles, por qué no ésta!

Sé de un sitio donde puedo comprar un par de tapas por menos de un euro, precisamente se dedican a arreglar zapatos. Y aunque me falta alguna que otra herramienta, el proceso es sencillo. Podéis ver las tapas junto con el pegamento y la cuchilla de zapatero que usaré, en la primera foto.
Se pueden adquirir de material sintético -como es mi caso- o de cuero.

Si el zapato tuviera tapas, bastaría retirar las tapas viejas haciendo palanca con un destornillador fuerte, por ejemplo. Limpiaríamos la superficie, pondríamos cola de contacto en ambas superficies –tapa y tacón- y las uniríamos. Sólo quedaría cortar el sobrante de tapa.

Pero en este caso concreto, si hiciésemos eso, sólo lograríamos subir un poco la altura del zapato, y seguiría torcido.

Lo suyo, que es lo que haría un zapatero, es meter el tacón en una máquina que desgastara la parte más ancha para dejar todo el tacón del mismo grueso. Podríamos hacerlo en casa con una lijadora de banda sujeta en un banco de trabajo, con la lija hacia arriba.

El problema es que no tengo de momento esa herramienta y una lijadora orbital no desgastaría lo suficiente.
Y es arriesgado tratar de hacerlo a mano porque quedaría irregular, no asentaría bien y después sería más complicado lograr que los dos zapatos queden exactamente igual, requisito imprescindible si queremos que después no tengamos dolores de espalda o rodillas….

Así que la solución que he encontrado es usar un pegamento de montaje de calidad que además de pegar, rellena.
Este pegamento queda muy sólido, como una goma dura y además de unir la tapa al tacón, podemos añadir un poco más por el lado más gastado para lograr que la tapa quede nivelada.

Empezaremos por hacer varias ranuras haciendo dos cortes con el cúter en cada una para dejar un desnivel en forma de V en ambas superficies a unir. Es para mejorar el agarre de la cola.
Esto es particularmente importante en la tapa, que es totalmente lisa. Haremos varias muescas distribuidas en toda la superficie.



Por supuesto, debemos dejar la suela del tacón totalmente limpia de polvo y suciedad, cosa que podremos hacer rápidamente con una lima. También conviene pasar la lima o una lija a la superficie de la tapa a pegar.

Una vez preparadas las superficies, ponemos una primera capa de pegamento en ambas partes.

Lo normal sería ponerlo en una, unir las dos piezas, separarlas de nuevo y esperar que el pegamento endurezca para volver a unirlas ya definitivamente. Pero vamos a simplificar haciéndolo así.



Una vez que ha empezado a endurecer, añadimos en las partes gastadas un poco más de pegamento, procurando añadir lo mismo en ambos zapatos y sin llegar al borde de la suela.



Pegamos las tapas procurando que la presión sea homogénea y tratando que quede la tapa en su posición correcta, o sea, que no quede ninguna zona de la suela del tacón sin cubrir con la tapa, ya que lo que sobre podremos retirarlo después, pero si falta, tiene mala solución….

Un sargento puede ayudarnos a lograr que el apriete sea el adecuado para una buena unión: metemos un taco de madera dentro del zapato, otro que cubra toda la suela del tacón y apretamos las dos maderas con el sargento.

Podemos retirar los sargentos una vez dado el apriete inicial para poner unas puntillas o clavos.

No olvidéis poner los calzos entre el sargento y el zapato, pues podría llegar a deformarlo por dentro irreparablemente y dejar la suela combada.



Ahora reforzaremos con unos clavos o puntillas. Para clavarlas, podéis poner un taco de madera dentro del zapato y apoyar éste en una mesa en posición invertida, o sea con la suela hacia arriba… no suele costar demasiado clavar, ya que es un material relativamente blando.

Podéis poner dos o tres en la parte central para fijar el tacón y la tapa y que ésta no se deslice.
Seguidamente, podéis poner algunos más cerca del borde, ya que hará más fuerza en esta zona al no ser el tacón hueco por ahí.
Eso sí, tened en cuenta que la tapa sobresale un poco del tacón y procurar clavar las puntillas ligeramente hacia dentro para que no asomen por fuera del tacón.



Es muy importante que las tapas queden exactamente a la misma altura por todas partes y los dos zapatos entre sí, o sea que el tacón con la suela tenga el mismo grosor por todos los lados.
Yo he usado el calibre para lograr este resultado.

Ahora estamos a tiempo de apretar un poco más por un lado u otro para lograr que estén iguales, puesto que la cola está fresca y cede un poco. Simplemente clavamos un poco más las puntillas por el lado donde haya más separación.

En cualquier caso, no importa que pongáis más puntillas porque eso es un refuerzo, no va a perjudicar en nada.

Antes que endurezca del todo el pegamento, podéis dar un repaso por si precisara apretar con un sargento para lograr ajustar la medida.

Es importante dejar que seque muy bien el pegamento de montaje porque hemos puesto una capa de pegamento bien gruesa y tardará en endurecer bastante.

Conviene, eso sí, dejar los zapatos en sitio bien ventilado: terraza, alféizar de una ventana… porque el olor del pegamento es bastante intenso e incluso puede ser tóxico.
Cuando deje de oler, es que el disolvente se ha evaporado del todo y ya podremos seguir con el proceso.

Tras un par de días, habrá secado. Después deberemos realizar el perfilado de la tapa, el enmasillado y el acabado final… Todo esto lo veremos en el siguiente post.


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viernes, 11 de diciembre de 2009

Cambiar cadena de bici. Poner cadena de bici. sustituir cadena

CAMBIO DE CADENA DE LA BICI 2. SUSTITUCIÓN DE LA CADENA



En el post anterior vimos los cuidados que precisa la cadena, los factores que aceleran el deterioro y os dije el momento en que hay que sustituirla y las consecuencias de no hacerlo a tiempo. También os comenté las herramientas y materiales necesarios…


Ahora nos vamos a meter en faena y procederemos a sustituir la cadena. Lo primero, por supuesto es adquirir una cadena nueva. Seguidamente empezamos el proceso.


Conviene que mováis la cadena al plato y piñón más pequeños, así tendrá más desahogo todo el sistema.


Si no tenéis en vuestra cadena montados cierres rápidos, que es lo más frecuente, deberéis usar una curiosa herramienta que se llama tronchacadenas.



Este aparato saca uno de los pasadores de la cadena para poder abrirla. Igualmente, sirve para volver a meterlo para cerrarla.


En principio, no importa por cuál eslabón abrir la cadena. Los fabricantes que sí destinan un eslabón para abrirla o cerrarla, suelen colorearlo de amarillo.



Ajustamos el aparato de modo que el émbolo coincida justo sobre u no de los pasadores y empezamos a girar la manivela en sentido horario. El émbolo empujará con bastante fuerza el pasador y lo irá sacando.


Al principio, podemos hacerlo con cierta velocidad –considerando que lo encontraremos un poco duro-.


Pero hemos de tener mucho cuidado al final porque no nos interesa extraer el pasador del todo, sino dejarlo lo suficientemente sacado como para poder abrir la cadena.


Si lo sacáramos del todo, después sería muy, muy difícil volver a colocarlo en su sitio para introducirlo de nuevo.


De todos modos no importa si lo sacáis entero de la cadena vieja, ya que ésta no va a servir más. Pero es interesante practicar con ella para evitar que os suceda en la nueva. Debéis destornillar el tronchacadenas, retirarlo y comprobar si ya se ha soltado la cadena.

Si no es así, se vuelve a poner y le damos un ligerísimo apriete. No os importe repetir esta operación las veces que sea preciso.


De todos modos, al llegar el pasador al final, se nota un poco más duro. Pero mejor prevenir que curar…


Debemos tomar la medida de la cadena nueva para cortarla a la medida de nuestra bici: ya que suele traer algún eslabón de sobra. Yo me he limitado a colocar las dos cadenas extendidas sobre un plástico –la vieja suele estar sucia y la nueva está engrasada- y simplemente poner la cadena nueva a la medida de la vieja (foto inicial).


Hay modos más técnicos de saber la longitud que debemos darle a la cadena nueva, pero este es sencillo y fiable.


Ya os he dicho que la diferencia de longitud entre la cadena nueva y la vieja es muy pequeña, de ahí que coincida el número de eslabones, aunque notaremos la cadena vieja ligeramente más larga.




Nos limitamos a cortar los eslabones sobrantes con el tronchacadenas.



y, aprovechando que la cadena está quitada, podemos limpiar a fondo esas zonas estrechas que siempre tenemos dificultades para su limpieza como es el cambio trasero, roldanas, etc.



Y procedemos al montaje de la nueva cadena: empezamos a introducir la cadena nueva por el desviador delantero y hacia atrás. O sea, la pasamos por encima del plato pequeño, la pasamos por el desviador y vamos deslizándola hacia los piñones.


Si tenemos algún conocimiento de nuestra bici, veremos enseguida el recorrido que debe realizar la cadena por los piñones y roldanas.

Si no estáis muy seguros, mejor que saquéis una foto o hagáis un esquema antes de desmontar la cadena vieja, así no tendréis problema.


Seguimos pasándola por los piñones, roldadas y finalmente, unimos los extremos con el tronchacadenas tras asegurarnos que la cadena no tiene ningún doblez, ya que con las manipulaciones, puede quedarse un bucle que quede oculto tras los platos y descubrirlo cuando ya esté todo montado.


El punto más delicado del proceso y en el que casi todos los autores dan el trabajo casi por acabado es justamente el cierre de la cadena.


Enseguida veremos que tenemos dos problemas: primero: el cambio trasero tiene unos muelles encargados de mantener la cadena con cierta tensión, con lo veremos que es imposible mantener unidos los dos extremos de la cadena y manipular al mismo tiempo el tronchacadenas ¡No tenemos cuatro manos!



Para resolver este pequeño problema podemos hacernos con un alambre grueso-del que os hablé en el post anterior-, y darle forma de media luna. En la foto vemos un prototipo que yo hice sobre la marcha, algo rudimentario.

En el post anterior os enseñé uno más pequeño y elaborado que me he fabricado para futuros trabajos con la cadena.

Os sugiero que os hagáis un par de prototipos para después no tener que deteneros durante el proceso de montaje de la cadena. Podéis incluso hacer uno pequeño que podéis incluir en las herramientas que siempre llevéis en la bici.


El alambre debe ser lo suficientemente recio para que no se deforme con la tensión que se genera en la cadena, pero suficientemente maleable como para poder aproximar o separar fácilmente los eslabones para que coincidan los extremos de la cadena.



Enganchamos los alambres dos o tres eslabones antes de los extremos y éstos permanecerán cómodamente aproximados mientras realizamos el proceso.


El otro problema que puede surgir es que el pasador no entre recto. Es muy importante que os fijéis muy bien en esto porque podríais estropear la cadena e incluso el tronchacadenas.


Para lograr enderezarlo, deberíamos meter el tronchacadenas por la parte opuesta para volver a sacar el pasador sin llegar a extraerlo del todo, por supuesto. A veces conviene desmontar la rueda trasera para tener un mejor acceso. Yo he podido cambiar la cadena con la rueda montada, pero es más sencillo sin ella.


Y entonces volvemos a repetir procurando que la cadena esté bien derecha, totalmente alineada. Cuando esté el pasador casi totalmente introducido, iremos más despacio, aunque normalmente se nota más duro al llegar a su sitio.


Finalmente, movemos en todos los sentidos el eslabón unido para lograr que no esté rígido en la unión, ya que esto afectaría a su correcto funcionamiento…


Y ya tenemos la cadena nueva montada y lista para aguantar otros 2000km o los que vuestra bici precise.


Y en vista, de la longitud que tenía la cadena vieja, me he propuesto realizar el próximo cambio de cadena varios cientos de kilómetros antes.


Un consejo final: Como seguramente os sobrarán algunos eslabones de la cadena nueva, no los tiréis. Podéis guardarlos junto con las herramientas de la bici. A veces ocurren averías y una de ellas es justamente que se os parta la cadena. Si lleváis unos eslabones extra, sólo tendréis que ensamblar algún eslabón y a seguir andando…

También es interesante llevar unos eslabones de cierre rápido, como os sugería cuando os hablé de las herramientas para la bici.


Y ya solo queda subirnos a la bici y hacerle unos kilómetros para comprobar que va bien.


Y, hablando de herramientas… no olvidéis nunca llevar vuestro juego de herramientas en la bici…

Amigos, la ley de Murphy es inexorable y basta que un día no llevéis la cámara de repuesto y el inflador para que pinchéis o que digáis: “para qué voy a llevar hoy mi estuche de herramientas…” para que se os parta la cadena y os quedéis colgados en mitad de ninguna parte…

Más vale ser precavidos y acostumbrarse a llevar ese pequeño peso extra.


Evidentemente, no podréis solucionar todos los problemas, pero sí los más frecuentes, como un pinchazo o la rotura de cadena. Si dais un repaso periódico a la bici para que no haya ningún tornillo flojo, es difícil que os pueda ocurrir algo más.


Finalmente, quiero dar las gracias a los nuevos seguidores que se han incorporado a este modesto taller de bricolaje por su apoyo y a los antiguos, por su fidelidad.


Más información: mountainbikeymas

Amigosdelciclismo



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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cambiar cadena de bici. Cuándo cambiar la cadena de la bici. Por qué se desgasta la cadena de la bici

CAMBIAR CADENA DE BICI 1: Cuándo cambiarla



Bueno, amig@s, ya le hemos hecho nuestros kilómetros a la bici, de hecho, hemos superado los 2200km y ya ha llegado la hora de una operación que nos va a ahorrar a la larga mucho dinero: sustituir la cadena de transmisión. De hecho, debería haberla cambiado antes de los 2000km.


La cadena está compuesta de muchas piezas que con el uso tienden a estirarse o elongarse un poco.

El problema es que los dientes de platos y piñones siguen a la misma distancia y eso ocasiona que sufran mucho más de lo normal al tener que adaptarse a la nueva medida de la cadena y ese desgaste hará que tengamos que sustituir con el tiempo no solo la cadena, sino también platos y piñones (en especial los segundos), con lo que por no cambiársela a tiempo puede salir bastante más caro.


Naturalmente, el desgaste o elongación de la cadena varía mucho del tipo de bici y del uso que se le dé. Sufren más las bicicletas con cambios de velocidad usadas en terreno desigual: carriles, campo, etc, ya que sufren muchos tirones y tensiones que acelerarán el desgaste.


También acelera considerablemente la elongación de la cadena el mal uso de los cambios de velocidades.

Ya os comenté que debemos usar los cambios con la cabeza, o sea, procurando que la cadena se mantenga lo más paralela posible al eje longitudinal de la bici, es decir, usar plato grande con piñones pequeños, plato pequeño con piñones grandes y plato medio con piñones intermedios.

Simplemente, con usar estas combinaciones, lograremos alargar considerablemente la vida de la cadena.


Finalmente, otro factor de desgaste es el tipo de mantenimiento. Debemos procurar tener la cadena siempre limpia y bien lubricada.

Esto no quiere decir que esté chorreando en aceite, pues aunque estaría engrasada en abundancia, el exceso de lubricante sólo serviría para que el polvo, la tierra y la arena se peguen a la cadena y actúen como abrasivos, acelerando el desgaste.


Por eso debemos proceder periódicamente pulverizando con desengrasante, lo dejaremos actuar y retiraremos todo el aceite y suciedad acumulados.


Yo, cuando dispongo de tiempo suficiente para dedicarle un rato extra, suelo además de lo anterior, pasar una esponja con agua y detergente de cocina -del de lavar los platos- por toda la cadena, para retirar los restos de aceite y desengrasante.


Y con las mismas, le doy un repaso a la rueda, los radios, piñones -procurando que no penetre demasiado el agua jabonosa en éstos últimos- y al resto de las partes de la bici que estén sucias. Así queda perfectamente limpia de arriba abajo.


Y, por supuesto, la cadena se queda sin ningún rastro de suciedad. Eso sí, hay que aclararla y secarla muy bien o se podría oxidar.


Y volveremos a lubricar la cadena sin excesos por toda su superficie.


Una vez añadido el lubricante, debemos mover la cadena girando los pedales para que el lubricante se distribuya uniformemente y penetre a fondo.

También debemos cambiar a todos los platos y piñones para que estas piezas también se lubrifiquen.


Finalmente, cuando vayamos a coger la bici, procedemos a pasar un papel absorbente o trapo de algodón para retirar todo el exceso de lubricante que haya por fuera de la cadena, ya que es el que hará que se acumule porquería en ella.



En cualquier caso, sea antes o después, deberemos cambiar la cadena. No penséis que se va a alargar un palmo. La diferencia de una cadena nueva a una vieja, es de sólo cinco ó seis milímetros –si hacemos el cambio a tiempo-.

Por eso debéis proceder al cambio periódicamente.


El cuentakilómetros de la bici es interesante no sólo por saber cuánta distancia hemos recorrido, sino para poder llevar un correcto mantenimiento de nuestra bici.


De todos modos, hay métodos para saber si ha llegado el momento de cambiarla antes de llegar a cierto kilometraje: en mi bici, por ejemplo, el fabricante dice que si medimos doce eslabones de la cadena, la medida no debe sobrepasar los 30.8cm.


Podemos tomar esta medida con una regla… pero ya os digo que es muy poca diferencia entre la cadena nueva y la vieja y costará un poco (la cadena nueva debería medir 30.48cm para los doce eslabones).


También hay calibres específicos para medir la cadena, de modo que si los extremos de la pieza entran con holgura, es que hay que cambiar la cadena.


En cualquier caso, si lleváis un mantenimiento adecuado de la bici y la usáis en montaña, os recomiendo que la cambiéis cada 1500km como mucho. Y si le dais un trato más suave, de paseo, la podéis cambiar a los 2000 ó 2100km.


Lo más sencillo y fiable es Comparar la longitud de la cadena vieja y la nueva, una vez superado cierto kilometraje. Veréis si os habéis quedado cortos y podéis apurar un poco más la vieja cadena. O sabréis si el próximo cambio debéis hacerlo antes.


Siempre podéis sacar la cadena vieja para medirla en toda su longitud, que nos dará una medida más fiable que midiendo sólo doce eslabones… pero si no tenéis cierres rápidos de la cadena no es una tarea que convenga repetir mucho, ya que una cadena corre más riesgo de romperse cuanto más veces la abráis.



En el próximo post os explicaré detalladamente cómo cambiar la cadena vieja por otra nueva. Os comentaré las cosas que todos los expertos dicen… y las que no. También os diré algunos trucos. Espero que os sea útil.



Eso sí, id preparando la cadena nueva, un tronchacadenas, un trozo de alambre fuerte, unos guantes y un plástico grande para realizar correctamente el proceso.


También es conveniente que dispongáis de una superficie de trabajo suficientemente amplia para que podáis trabajar con cierto desahogo y si disponéis de un sistema de poleas o un soporte para mantener la bici elevada y la cadena bien accesible, mejor que mejor... De lo contrario, siempre podéis ponerla con las ruedas hacia arriba para manipular la cadena.


¡Nos vemos en el siguiente post!


Más información:Terra.org

Gratiszona

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lunes, 7 de diciembre de 2009

Afilar destornillador. Destornillador gastado. Recuperar destornillador viejo


RECUPERAR DESTORNILLADOR VIEJO



Amig@s, ¿Quién no tiene en casa ese viejo destornillador que ya nunca se utiliza para poner o quitar tornillos, y en vez de eso se usa para abrir botes de pintura, como cincel…? Pues hoy vamos a dejarlo como nuevo en unos instantes.


Es importante que sepamos usar los destornilladores. Sí, sí, que nadie se ría… Pero es cierto que muchas personas a la hora de coger un destornillador para poner o quitar un tornillo se limitan a fijarse si son de punta plana o de estrella.


Deberíamos fijarnos además, si la ranura del tornillo es ancha, media o fina… Si es de estrella, puede ser tipo pz, que es un modelo más nuevo que además de tener la forma en cruz, también tiene otra cruz más pequeña para aumentar la tracción…


Quiero deciros que debéis tener un destornillador para cada tipo de tornillo. Si de primera hora compráis un juego completo de destornilladores y os molestáis en escoger el adecuado para cada tipo de tornillo, os durarán muchísimo mas tiempo y no estropearéis tampoco las cabezas de los tornillos.


De lo contrario, los destornilladores se gastarán prematuramente y las cabezas de los tornillos también se fastidiarán y como tengáis que retirarlos de nuevo os costará bastante.



Pero ahora ya tenemos el mal hecho: tenemos un viejo destornillador plano que ha sido usado en infinidad de tareas que no tienen nada que ver con el uso para el que estaba diseñado….

Pues bien, bastará coger una lima y darle primero un repaso a la punta.




Para ello atacaremos la punta manteniendo la lima bien perpendicular al destornillador. Así logramos eliminar la terminación redondeada que presenta.



Seguidamente, hemos de afinarla por los dos lados por igual, de modo que recupere su forma original. Como esta superficie es mayor que la primera, nos llevará algo más de tiempo. Pero en cosa de un minuto habréis terminado.



Finalmente, volvemos a repasar el filo para dejarlo otra vez bien recto y sobre todo, con la anchura adecuada.

Muchas personas piensan que el destornillador debe tener filo en la punta, cuando en realidad la punta ha de ser plana, para adaptarse a la ranura de la cabeza del tornillo.

Lo mejor es que os fijéis en otro destornillador para ver la anchura que debéis darle.


Y ya está el destornillador listo. Si es de calidad, os durará mucho tiempo. Si no, deberíais darle un repaso con la lima de vez en cuando ¡La ventaja de comprar herramientas de calidad!


Espero que este post os sea de utilidad… ¡A atornillar!


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viernes, 4 de diciembre de 2009

Soporte de bici para linterna. Doblar o manipular PVC. Pistola de aire caliente. Soporte para linterna

SOPORTE DE BICI PARA LINTERNA



Ya os comenté cuando hice el soporte para el MP4 que quería hacerle a la bici otro soporte más: uno para una linterna.


Esta linterna es relativamente potente, ligera, está alimentada por una batería recargable y funciona con cuatro leds, con lo que dura bastante tiempo encendida, unas cuatro horas….


Por otra parte, la tengo para el uso diario, pero puedo estar varios meses sin recargarla, lo que tampoco es bueno.


Así matamos dos pájaros de un tiro y aparte de darle mayor uso, nos vendrá muy bien una luz extra en la bici, pues como os comenté, suelo ir de madrugada y hay zonas de total oscuridad y, lo que es peor, zonas no iluminadas, pero que con las luces de fondo, anulan por completo la escasa luz de la luz que suelo llevar en la bici, que mayormente es para ser visto, no para iluminar.


Podría hacer el soporte de chapa, tal y como hice con el Mp4, pero voy a dar otra solución para enseñaros a manipular un poco el PVC.


De modo que este post puede serviros no solo para hacer el soporte, sino también para fontanería.


Se trata, efectivamente, de un tubo de PVC de 40mm, del usado en conductos de desagüe en las instalaciones de fontanería.


El problema de este tubo es que es de sección totalmente circular y la linterna tiene una forma más elíptica u ovalada. Así que vamos a empezar cortando el tubo de PVC



Un buen truco para hacer el corte del tubo de PVC bien recto es coger una hoja de papel y enrollarla en el tubo de forma que casen bien el principio y el final del papel, que quede bien superpuesto.

El mismo borde del papel marca el sitio de corte, sólo tenemos que desplazarlo hasta donde queramos cortar y si se mueve con demasiada facilidad, fijarlo con un trozo de cinta adhesiva o de carrocero.

Cortamos con la sierra para metal al borde del papel y el corte saldrá perfectamente perpendicular.



Seguidamente, tenemos que hacer un corte longitudinal, para lo que marcamos la línea de corte, fijamos el trozo de tubo a la mesa de trabajo por la parte inferior mediante un sargento y procedemos al corte.


Hasta aquí no hay ninguna dificultad. El problema es darle la forma al tubo.



Para darle la forma vamos a proceder en dos partes. En la primera, vamos a abrirlo un poco por el corte longitudinal para empezar a acercarnos a la forma definitiva.

Para ello, abrimos un poco con una cuña de madera e insertamos un trozo de madera de un par de centímetros.



Ahora se trata de aplicar calor para lograr que el PVC se vuelva maleable y coja la nueva forma, ya que si sacamos la madera sin calentarlo, el material recuperará la forma original.


Podemos aplicar calor con un soplete de fontanero o con la pistola de aire caliente. Como mi soplete se ha quedado sin gas y además es más delicado porque puede provocar quemaduras en el pvc si nos descuidamos y aplicamos demasiado calor seguido en un mismo punto, vamos a proceder con la pistola de aire caliente.


Esta herramienta es relativamente económica y nos sirve para muchos trabajos, ya que podemos usar como decapante y hasta puede servir para soldar tubos de cobre –aunque para esto prefiero mi soldador de gas de toda la vida…-


Pues bien, aplicamos calor con la pistola –que viene a ser como un secador de pelo, pero mucho más potente-, de modo que todo se vaya calentando por igual. En un par de minutos a lo sumo, tendremos el tubo totalmente blando.


Si os ponéis unos guantes de trabajo gruesos, hasta podréis moldearlo a mano.


En el momento en que se enfríe, volverá a la rigidez original… pero con la forma que le demos.


Para lograr una forma lo más aproximada posible a la de la linterna, he hecho un cilindro con un periódico enrollado y lo he aplastado un poco para que quede con una forma muy parecida a la de la linterna.



Lo he fijado en el tornillo de mesa y he colocado encima el tubo de PVC ya abierto. Si hacéis primero el molde de papel, podéis hacer todo el proceso casi de un tirón: primero abrís el tubo, y con los guantes y un poco de cuidado, lo cogéis y lo colocáis en el periódico.


Estiráis hacia abajo los laterales del tubo para que queden más rectos y dejáis enfriar.


En un momento, hemos logrado moldear el PVC y ya se quedará con esa forma mientras no lo calentemos a elevadas temperaturas.


Seguidamente, hacemos dos orificios, con el taladro, en la parte inferior para unir el PVC con un soporte para fijarlo a la bici.



Yo he usado un soporte que tenía de la bici plegable para poner una luz en la tija del sillín. Como la medida viene bien, lo voy a poner de momento en la potencia de la BTT.


Este soporte tiene una ventaja añadida: podemos regular la inclinación mediante un tornillo. Así que hasta podremos regular el ángulo de iluminación de la linterna para aprovechar al máximo su luz.



Ya solo queda atornillar el soporte y el PVC, cortar los tornillos si son demasiado largos (yo lo he hecho en un momento con una sierra de metal). Y ajustar el ángulo de la linterna.

Aunque esto lo haremos mejor sobre la marcha, así que conviene que nos llevemos un destornillador para hacerlo cuando estemos en sitio oscuro y veamos bien hasta donde ilumina el haz de la linterna.


Puedo aseguraros que ha sido un invento sencillo… pero maravilloso: ahora puedo ir mucho más rápido y seguro por esas zonas de oscuridad en las que antes iba muy despacio para poder sortear las piedras y baches… y como sólo tengo que encenderla en varios puntos, puedo usarla en muchas salidas sin tener que recargarla.


Y también sirve para llamar la atención de algún operario de la limpieza con el que solemos tropezarnos de madrugada y así hacernos ver y evitar que se nos eche encima... Je, je, je.


Y lo mejor… cuando llego a casa, puedo retirar cómodamente la linterna de su soporte y seguir usándola como una linterna normal.


Bueno, y además de la linterna, el soporte también se puede retirar muy fácilmente aflojando un único tornillo, cosa que se hace en diez segundos. Así no tenéis que llevarlo montado cuando cojáis la bici de día.


Próximamente, veremos otro interesante post sobre la bici: cuándo y cómo cambiar la cadena de la transmisión ¡No os lo perdáis!


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