lunes, 18 de febrero de 2013

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La mejor churrera… Y la más económica

 

Amig@s: Ya hemos visto varios post en los que hemos tocado el tema de los churros. 

Os he dado la receta y cómo aplicarla, trucos diversos… Incluso hemos reparado nuestra sencilla churrera que sufrió un aparatoso accidente prácticamente en su primer uso…


Pero ya algún@s me comentábais que en vuestra zona no podíais conseguir una churrera y os prometí que os daría una solución…

Por otra parte, mi churrera tiene un pequeño inconveniente: es bastante trabajoso apretar el émbolo para lograr que salgan los churros. 

Os enseñé un truco para facilitar la tarea, pero aún así, como queramos hacer una cantidad de churros mayor, -para congelar los que no vayamos a consumir en ese momento, por ejemplo-; o la masa nos salga un poco dura, tendremos que apretar mucho y durante mucho tiempo… Es fatigoso.

 No es que yo sea un forzudo… pero para un hombre menos fuerte, de más edad o para una mujer mayor que no debe esforzarse, es tarea bastante penosa.


Por eso barajé la posibilidad de fabricar un artilugio económico (más vale maña que fuerza…) y que resolviese el problema del esfuerzo de hacer los churros… 

La cosa casi me ha llovido del Cielo y casi lista, pues en un folleto de un supermercado que suele ofrecer también objetos de bazar y de ferretería, vi una pistola aplicadora de silicona y masillas… 

La ocasión la pintan calva y por 4€ obtuve esta herramienta, la cual vamos a modificar para que también sirva para los churros.

 

Se trata de un sistema de pistón, como el de cualquier pistola de silicona, pero en vez de tener un soporte para colocar los tubos, tiene un tubo de aluminio cerrado por ambos extremos por unas resistentes roscas –la publicidad dice que éstas son de fibra de vidrio reforzada con nylon… y se ven realmente sólidas. 

 

El mismo émbolo tiene una pieza adaptadora para cuando usemos una masilla que no venga en el tubo convencional, de modo que en principio, ya podría valernos tal cual para la masa de los churros a falta de la boquilla específica para darles la forma característica.


Aquí tengo que decir que una solución muy buena, sería comprar la boquilla –en realidad una pieza circular de plástico o chapa, con la forma de la sección del churro troquelada en el centro-. Nos ahorraríamos tiempo y trabajo… 


Pero en deferencia a l@s lectores/as que no localizaban un sitio donde comprar una churrera –y en consecuencia, tampoco sus accesorios-, vamos a fabricar esta pieza. También haremos otra pieza que vaya sobre el émbolo que trae el aplicador de silicona para reforzarlo.


Otra solución sencilla sería coger una de las dos boquillas que trae el aplicador y cortarle la punta con forma de estrella, dejando unos salientes. Basta que os fijéis en una manga pastelera o jeringa de repostería para ver la forma que debería tener.

 

Para la pieza principal, la troqueladora de los churros, tomamos un trozo de tubo de PVC grueso y cortamos un trozo con una sierra. Podéis usar una sierra para metal, una sierra de calar o la sierra de la Leatherman

 

Como yo tenía a mano la Surge, le he puesto una sierra para corte de metal.

 

Calentamos esta pieza con la pistola de calor. No necesita mucho tiempo para coger el suficiente calor para quedarse completamente maleable.

 

Con cuidado y usando unos guantes gruesos, ponemos el trozo de PVC caliente entre dos maderas rectas y las presionamos con uno o dos sargentos. 

 

En cuanto el PVC se enfríe, quedará permanentemente con la forma plana y lisa que le hemos dado.

 
El siguiente paso sería cortarlo en redondo con el diámetro necesario para que no se cuele por el tubo de aluminio de la churrera, pero que encaje en el tapón roscado. 

 

Lo más sencillo sería usar una broca de corona y el taladro. Esto, además, permite obtener un agujero central bien centrado y sobre el que después podremos trabajar para darle la forma del troquelado.
 
Yo empecé a hacerlo así, pero al tomar las medidas, vi que iba a salir demasiado pequeño y terminé cortando con la sierra. Después podemos repasar con lima o lija para dejar la pieza bien circular, sin salientes ni rebabas.

 

Comprobamos que la medida es adecuada y pasamos al siguiente paso: el troquelado.


Yo he usado la pieza análoga de mi otra churrera para sacar la forma. Esta pieza, por cierto, es ligeramente grande para la nueva churrera y por eso no la he podido usar.

 


Sin duda, esto es lo más difícil del proceso… mayormente porque no sabía qué herramienta usar para realizar un orificio con una forma tan definida y en un material relativamente grueso y duro como este PVC. 

Al final, empecé comiendo un poco los picos de la estrella con el formón, procurando no apurar demasiado para que no se deformase. 


 

Alargué los picos con una segueta estrecha y los agrandé con unas limas muy pequeñas y finas. Fue laborioso, pero ha quedado de unas dimensiones casi idénticas al original.

 

 

Para afinar las puntas de los picos, usé una cuchilla de modelismo.

 

Finalmente, hice otra pieza para reforzar el émbolo. Esta vez he usado un tapón que tenía por el taller. 
Es una pieza de plástico flexible, casi de goma. 



Me he limitado a cortar con la sierra los laterales 

 

y repasar los bordes con la cuchilla dentada de mi Leatherman hasta aproximarme a las dimensiones definitivas. 

Finalmente, he ido limando con la estupenda lima que trae la multiherramienta hasta dejarla del tamaño del otro émbolo, para que entre ajustado pero sin roces.

La prueba definitiva es, obviamente, hacer una buena tanda de churros. 

 

Todo lo que pueda decir es poco… los churros salen con una facilidad pasmosa, apretando suavemente con una mano, mientras con la otra vamos dándoles la forma y separándolos de la churrera.


 

Se nota que tiene un poco menos de capacidad y hay que rellenarla con algo más de frecuencia. 


Pero se recarga muy fácilmente: abrimos la boquilla para sacar las dos tapas-émbolo, que tanto la que hemos hecho como la original del aplicador de silicona, van sueltas (quizá busque solución para ello más adelante). Volvemos a poner esta rosca con la pieza troqueladora y abrimos por la trasera, sacamos esta pieza, ponemos la masa, los émbolos y roscamos otra vez… Se hace en medio minuto. 

Cuando fije los dos émbolos con la pieza que empuja a éstos, bastará con sacarlo todo por la trasera y nos ahorramos abrir las dos roscas.



En cualquier caso, he hecho una asombrosa cantidad de churros más rápidamente que nunca –pese al tiempo dedicado al rellenado de la churrera- y sin ningún esfuerzo, ya que el gatillo de la pistola se aprieta con una sola mano sin hacer apenas presión y con la otra mano nos ocupamos de ir sacando y cortando los churros a la medida. Y el resultado final lo podéis ver en la foto inicial ¿Os apetece?



Los materiales de esta churrera no deberían dar problemas de toxicidad… aunque, obviamente, no está pensada para alimentación. Pero el aluminio es un metal inerte, como lo es el pvc que hemos empleado para la pieza troqueladora…En cualquier caso, no conviene dejar mucho tiempo la churrera con la masa en su interior, es preferible cargarla y hacer los churros de inmediato y así evitamos cualquier problema.


En cualquier caso, no debemos emplearla para aplicar masillas y siliconas que no vengan en tubo. En caso contrario, los residuos de estos productos, sí podrían ser potencialmente tóxicos. De todas formas, como siempre digo… Os doy la idea y os muestro cómo lo he hecho yo… cada cual puede tratar de repetirlo bajo su responsabilidad.

 
Respecto a nuestra vieja churrera, que reparamos hace poco, no se va a quedar como un elemento decorativo… todavía puede prestarnos servicio usándola para rellenar buñuelos, decorar tartas, etc… Ya estoy pensando en fabricar churros de mayor grosor y rellenarlos con crema de chocolate…. ¡¡¡¡UMMMMMM!!!!


Ajustar mango de cacillo. Mango de cacillo flojo. Reparar asa de olla. Sustituir asa. Bucket handle loose. adjust pot handle. ajuster poignée de la cuve. Leatherman



Ajustar mango de cacillo

 

Amig@s: Ya hace tiempo que tenemos en casa este cacillo. Nos ha salido muy bueno y como se ve, ya tiene su uso…

 

La cosa es que cada vez presenta más holgura el mango. Como vemos en la foto, llega a girarse casi por completo. 



Pero esto no quiere decir que tengamos que tirar el cacillo… Simplemente, hay que ajustarlo.


 

En efecto, por causa de los cambios de temperatura, movimientos, etc, el tornillo que une el mango al cacillo se suele aflojar.



Basta colocar el mango en la posición correcta y apretar este tornillo, 

 

cosa que hemos hecho rápidamente con nuestra querida multiherramienta Leatherman. En este caso, he usado un destornillador plano, aunque también se puede usar uno de estrella. 

 

Para mí, es mucho más sencillo echar mano de la Leatherman, que siempre tengo a mano, que no tener que sacar la caja de herramientas, buscar un destornillador adecuado, volver a guardarla…


Nos aseguramos que tenga solo un ligero apriete… tampoco hemos de apretar en exceso, pues sólo serviría para correr el riesgo de partir la bakelita del mango o bien desgastar la cabeza del tornillo o la rosca. En cuanto veamos que empieza a aflojarse de nuevo, en unos instantes podemos dejarlo otra vez perfectamente.


Este sencillo truco sirve también para sartenes, asas de ollas –incluso ollas exprés-, cacerolas, woks… prácticamente todos los fabricantes que hacen estos artículos de calidad, suelen dar la opción de sustituir el asa si ésta se quema o rompe y esto nos ofrece la posibilidad de ajustar el asa original si se ha aflojado el tornillo que la fija.


Una vez más, vemos que tener esta multiherramienta a mano nos puede sacar de algún apuro… Es cierto que la calidad tiene su precio, pero también es cierto que nos permitirá tener varias herramientas en una sola, ahorrando espacio; pudiéndola tener más a mano que cualquier caja de herramientas; y ahorrándonos dinero a la larga, dada la cantidad de herramientas que sustituye… Y la durabilidad de la Leatherman, que no en vano, tiene 25 años de garantía.

¡A disfrutarla!

martes, 12 de febrero de 2013

Reparar churrera. Trucos para hacer los mejores churros. doblar PVC. pvc molding. Repair fritter seller. Congelar churros



REPARAR CHURRERA

 
Amig@s: Ya os comenté mi afición a hacer churros los domingos por la mañana… le hemos cogido el tranquillo y no tienen nada que envidiar a los que podemos comprar congelados e incluso los comprados en las churrerías… he descubierto un par de trucos que os comentaré al final… 

 

Pero primero tenemos que resolver un problemilla: tras uno o dos usos, casi estrenándola y en pleno proceso de elaboración de los churros, se me ocurrió dejar la churrera llena de masa y vertical sobre la encimera. 
Un descuido… y cayó al suelo con tan mala fortuna que se dio en la rosca. Esta pieza se hizo añicos.

 
Le di una solución provisional colocando la pieza en su sitio, pegando las distintas partes y revistiéndola con hilo fuerte, tipo Perlé, y poniéndole pegamento para ligarlo todo y hacerlo una pieza. 

 

Finalmente, lo cubrí con cinta americana para reforzar y embellecer… Aún así, tenía una rendija por la que escapaba la masa amenazando con terminar de romper esta anilla roscada. 

Cada vez que hacía churros tenía que meterle bajo la anilla y la placa que da forma a los churros un trozo de lámina de plástico de cocina para evitar ese escape… Pero era molesto y provisional.

Ha llegado el momento de tomar una decisión: la reparamos o la tiramos y compramos otra, que, para qué engañarnos, no cuesta más que 5 ó 6€. Me da pena tirarla porque me la regalaron y –salvo por la parte rota- va de maravilla. Así que vamos a intentar repararla, que si no queda bien, siempre hay tiempo de tirarla.


Tras varias opciones me he decantado por hacerle una caperuza de PVC, material con el que está fabricada la churrera. Quedará subsanada la avería y quedará hasta más fuerte que cuando la empezamos a usar.

El PVC no es un material desconocido. Ya he hecho algunas cosas de fontanería con él. Pero también otras cosas totalmente diferentes para lo que fue diseñado. Por ejemplo, el soporte de linterna que hice para la bici.
Es un material que es muy maleable cuando está caliente y al endurecer queda tan duro y rígido como antes de calentarlo. 
Empecemos con los preparativos: 
Hacemos una base reflectora. Con un cartón y papel de aluminio que lo cubra, ya tenemos una bandeja que hará que el calor sea absorbido mejor por el pvc.

Buscamos un trozo de PVC. He usado un resto de tubo de PVC que me sobró de montar un extractor de gases en una cocina. 

Es un PVC delgado. Perfecto porque será más maleable y dará la suficiente robustez. Uno más grueso podría habernos valido también, pero costaría más calentarlo y darle la forma.


Sigamos: para lograr que se amolde bien a las curvas de la rosca de la churrera, voy a hacer una anilla que ajuste el PVC ablandado a esa forma. 

Como no encuentro una abrazadera del tamaño adecuado, empalmo dos. Basta sacar los extremos de los aros aflojando los tornillos y meter cada uno en la cabeza de la otra. 

Dejamos la abrazadera con holgura con vistas a ajustarla posteriormente. Si no entendéis bien lo que pretendo hacer, no pasa nada, luego lo veréis cuando emplee la abrazadera.

 
También retiramos la cinta americana que pusimos en la rosca de la churrera. Pero voy a dejar el hilo, que ha quedado muy fuerte y aportará resistencia. Si lo quitásemos… probablemente la rosca antigua no aguantaría y se nos desharía en el proceso, complicándose todo el asunto.

Retiramos la placa que da forma a los churros para evitar que pueda deformarse y volvemos a montar la rosca sin apretar a tope.

 
Ahora preparamos el tubo de PVC. Con una escuadra y un rotulador, marcamos la línea de corte en sentido longitudinal, pues lo primero es abrirlo. 

 

Podemos usar una segueta o sierra para metal. 

Mi Leatherman, armada con una sierra de madera de dientes finos o una hoja para metal, funciona de maravilla y cortamos en un momento la pieza. 

Marcamos otra línea para conseguir una pieza más o menos cuadrada y así eliminar de primera hora lo que nos sobra y no tener que calentar todo el tubo de PVC abierto. Cortamos y listo. 

Si nos equivocásemos o estropeásemos esta pieza cuadrada, tenemos todavía de sobra para hacer más intentos con lo que hemos separado.

 
Ponemos el cuadrado de PVC que hemos cortado sobre la bandeja y aplicamos la pistola de aire caliente. 

 

Se ablanda en un instante y ya podemos colocarlo sobre la rosca. 

 

Vemos que coge bien la forma, pero quedan unos pliegues difíciles de moldear. Es como cuando ponemos un mantel de tela en una mesa redonda: la falda queda con pliegues. 

 

Para eso hemos hecho la arandela: la metemos y damos un ligero apriete.
Como el pvc es delgado, se calienta rápidamente…Pero también se enfría deprisa y la arandela está fría. Así que mejor no forzarlo y aplicar calor con cuidado de no darle a la churrera, o la dejaríamos inutilizada.

Hemos de calentar la abrazadera, y las zonas aledañas de PVC. Por suerte, también se calienta enseguida y podemos ir empujando la abrazadera hacia abajo -¡Ojo, usad unos guantes fuertes que os aíslen del calor!- hasta que quede enrasada con la superficie de la churrera. 

 

Damos un ligero apretón a la abrazadera y examinamos el resultado.

 
En mi caso, voy a  calentar una vez más, pues quiero que la abrazadera y el pvc que hemos puesto queden a ras de la base de la rosca. 

Sin problemas: aflojamos ligeramente la abrazadera y volvemos a calentar como antes. Bajamos un poco la abrazadera, ya hasta su lugar definitivo, y apretamos. 


Hay que tener cuidado con el apriete, pues la abrazadera hace muchísima fuerza y corremos el riesgo de romper la boca de la churrera. Hay que hacerlo con cabeza y apretar lo justo para amoldar el PVC, pero sin romper lo que hay debajo. 


Una vez enfriado el PVC y la abrazadera, podemos aflojar los tornillos ligeramente y reapretarlos para que tenga la tensión justa.

 
Vemos que se puede abrir la rosca, aunque se nota un poco más dura.

 
Vamos a retirar el exceso de PVC. Vuelvo a coger la Leatherman Surge y con la hoja de sierra para metal -una sierra para metal o una segueta harían la misma función- y un poco de cuidado voy retirando las rebabas y salientes a ras de la abrazadera. 

 

Es muy sencillo. 

Podemos también hacerlo con esta pieza retirada de la churrera y así minimizamos riesgos de dañarla, pero así también nos sirve la misma churrera de agarre. Y si tenemos cuidado, no nos pasaremos. 

Podemos dar un repaso con la lima. De momento, lo dejo así y paso a la siguiente fase: 


tenemos una estupenda caperuza… pero es cerrada y necesitamos abrirla para que los churros puedan salir por el orificio. Además, la churrera tiene otras bocas tipo pastelería que también se pueden usar. Para ello hay que cortar el PVC a ras del orificio de la pieza original, la que se rompió.
Pensaba usar una broca de corona, pero me parece un tanto arriesgado, pues podemos desviarnos un poco y estropear la pieza. 


También podemos hacer muchos agujeros con un taladro… Pero al hacer un orificio con el punzón de la Surge, veo que salen muy bien y con suma facilidad: apoyamos el punzón, lo giramos mientras aplicamos un poco de presión… y enseguida tenemos un orificio perfecto. 

 

Con una arandela grande marco un círculo que nos dé la posición aproximada de los límites del orificio... 

 

y hacemos agujeros en su interior.

 
Con la hoja de corte dentada (curiosamente me ha venido mejor que la hoja de corte recta para esta tarea) Corto las zonas entre los agujeros, y ya tenemos un orificio hecho bastante grande y en muy poco tiempo. 

El siguiente paso pensaba hacerlo con una lima para rebajar el exceso y emparejar… 

 

Pero nuevamente la hoja dentada de la multiherramienta nos da un resultado bastante bueno cortando finas lonchas y permitiéndonos aproximarnos con facilidad hasta la pieza roja, la que se había roto. 

 

Pronto queda el orificio de la pieza de PVC enrasado con la pieza original. 

 
Sólo queda desenroscar la boca, ponerle nuevamente la placa para los churros, la que tiene un agujero en forma de estrella, y empezar a usarla, el trabajo está terminado.

No obstante, voy a retirar la abrazadera metálica, pues aunque garantiza una enorme resistencia, también es cierto que es un elemento extraño que resulta poco estético, poco higiénico y a la larga puede darnos problemas al oxidarse.

 
De modo que procedemos a retirar la abrazadera y veo que la pieza que hemos hecho se ha quedado completamente fija a la de debajo. Pensaba retirarla y volverla a fijar con pegamento epoxi o similar… pero no es necesario. 


Sí que voy a reforzarla –aunque no sea imprescindible- para garantizar que no tengamos que volver a repetir el proceso en el futuro. 


Así que pongo pegamento, doy unas cuantas vueltas apretadas con hilo para perlé, muy fuerte, y coloco más pegamento encima para que lo haga todo una pieza. Finalmente, pongo un poco de cinta de teflón mayormente por razones estéticas. Otra opción hubiera sido calentar una rodaja de tubo de PVC de 50mm, agrandarlo hasta que entrara muy justo, y meterlo a presión con pegamento… Pero ya digo, con la pieza que hemos hecho es suficiente.



Y, finalmente, el truco que os dije para mejorar el sabor de los churros: añadirle a la masa un par de cucharadas de azúcar. Así aunque un churro se quede sin azúcar tras rociarlos una vez hechos, tendrá un poco de sabor.
Y otro truco: cuando pongáis el aceite a calentar, poned en él un trozo de corteza de limón. Éste quitará el sabor a aceite –ya sea nuevo o refrito- y dará un gusto excelente a los churros. 
Yo suelo freír el mismo trozo de corteza que suelo añadir al agua y la leche que uso para hacer la masa. Una vez retirada la cáscara de limón de la masa, la frío en el aceite.
También un poco de mantequilla ¡Ojo, mantequilla natural… no esa cosa que llaman margarina y que es todo química, artificial! (quizá ya hable de ello en alguna ocasión) en la masa contribuye a darle un toque diferente de sabor.
¡Ah, y otra cosa! Si os pasáis en las cantidades y hacéis churros de más, siempre podéis esperar que se enfríen, meterlos en el congelador y posteriormente pasarlos a una bolsa. Se conservarán bastante bien y en la siguiente ocasión que os apetezca comer churros, no tendréis ni que preparar masa: basta sacarlos del congelador y freírlos directamente.


Espero que este post os sea de utilidad… Aunque no tengáis la churrera rota, puede que os sea aplicable a otro tipo de reparación. 

Y aunque parezca que no merece la pena el trabajo para un objeto de tan poco precio, lo cierto es que ha acabado más fuerte que al principio y no ha llevado tampoco mucho tiempo ni trabajo. Y el coste ha sido un resto de PVC practicamente inservible, un poco de pegamento y un trozo de hilo. 
Y lo que sí que no tiene precio es la satisfacción de haber reparado nuestra querida churrera con nuestras propias manos.


De todos modos, pronto os mostraré la forma de hacer una churrera económica y mucho más funcional que ésta… Haréis los churros sin esfuerzo alguno y rápidamente ¡Os espero!

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