viernes, 8 de agosto de 2014

Reparar balda de armario. Poner soportes de balda. Tabla de armario suelta. Repair shelf cabinet. Put shelf brackets. Loose Table cabinet. Réparer plateau armoire. Mettez supports de tablette. Table armoire en vrac.



Reparar balda descolgada en armario.

Amig@s: Este es un post extraordinariamente sencillo… Prácticamente solucioné el problema en un par de minutos…. Pero vamos al principio:


En el cuarto de mis hijos tenemos un bonito armario de madera natural. Pero, además de su función de almacenaje de ropa, también tiene otra, la de servir de juguete para mis hijos, que a veces se meten dentro cuando juegan al escondite. 

Evidentemente, el armario no está diseñado para este uso y ha terminado por desprendérsele la balda superior.

El problema es que los pivotes o tetones sobre los que se apoya la parte delantera del estante, se han caído y perdido, con lo que la tabla no tiene donde apoyarse.

En realidad los pivotes son solo unos tubitos macizos que se alojan en unos orificios del lateral del armario, por la cara interna.

Pensé que lo más sencillo sería usar unos simples tubillones o espigas de carpintería para suplir los pivotes perdidos.

Caso que no coincida la medida de los tubillones con la del orificio, tomaríamos un tubillón ligeramente más grueso que el orificio y agrandaríamos éste con una broca del mismo diámetro que el tubillón. 

En este caso no es necesario, pues los tubillones del nº6 entran bien ajustados.


Eso sí, sobresale mucho, con lo que tendríamos problemas para colocar la tabla, ya que dispone del sitio justo para entrar inclinada y después enderezarla sobre los pivotes.

Así que tomo mi Supertool 300, que siempre tengo a mano en casa, y una madera a modo de mártir... 

y con la estupenda sierra de madera, corto un tubillón por la mitad, transversalmente.

Puestos, sobresalen prácticamente lo mismo que los pivotes originales.

Pero, antes de colocarlos definitivamente, añado un poco de cola blanca en las puntas y con un martillo los meto hasta el fondo. 

Basta eliminar el sobrante de cola que ha rebosado y ya podemos poner la tabla. 
La cola al secar, se vuelve transparente y no afeará.

Queda perfecta. Un trabajo, limpio, rápido y efectivo al 100%.




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lunes, 28 de julio de 2014

Puerta acorazada que roza. Calzar puerta acorazada. Bisagras de puerta acorazada. llave dura en puerta acorazada. Armored door that rubs. Fit armored door. Armored door hinges. hard key in armored door. Porte blindée qui frotte. Monter porte blindée. Porte blindée charnières. clé dur en porte blindée.



Puerta acorazada que roza con suelo


Amig@s: Ya hemos visto en otro post cómo logramos salir adelante con una puerta acorazada que estaba un poco baja y no engarzaba bien el pestillo.


Tengo que adelantar que este es, sin duda, uno de los trabajos de bricolaje que más satisfacción me ha producido. Llevaba años soportando las molestias de abrir y cerrar una puerta que rozaba con el suelo y que costaba también girar la llave.
Solucioné en parte el problema calzando la zona inferior de la puerta, donde ésta se une al marco y dio resultado…

Pero esto repercutía en el pestillo y las cerraduras, pero no en el roce de la puerta con el suelo. 

Con el tiempo, el problema se fue agravando hasta llegar al punto que algunas veces había que empujar con todo el peso del cuerpo para poder abrir o cerrar la puerta.

Cansado de esto (y de escuchar las protestas de mi mujer, jejejeje) quería ponerle solución. Normalmente esta operación consiste en retirar la puerta y meter entre las dos partes de cada bisagra, en el bulón o eje, una arandela espaciadora.


El problema es que, por una parte, la puerta acorazada pesa sobre 100kg (al menos eso me dijo en su día el montador que me la instaló). 
Por otro lado, no sabía qué tipo de bisagras tenía montadas, o si éstas tenían algún tipo de regulación. Sólo sabía que eran soldadas al marco y a la puerta. Con lo que no me atrevía a meterle mano. Y, por más que he buscado y rebuscado… no ha habido forma de encontrar en internet unas bisagras similares para estudiarlas. 
Lo único que sabía era que el embellecedor de la parte inferior de cada bisagra, se podía desmontar aflojando un tornillo tipo allen que tiene el remate inferior… Pero no sabía cómo retirar la parte análoga de la parte superior de las bisagras. 

Descubrí, casi por ensayo y error, que retirando el embellecedor inferior y golpeando hacia arriba con un martillo y un destornillador o botador, se sacaba el pasador y que el remate superior salía junto con aquél.


Así que vamos a empezar el proceso.

Compramos unas arandelas adecuadas (como ya había sacado a modo de prueba un pasador o eje, había tomado las medidas). En este caso, son hasta de color dorado.

Eso sí, son de distintos gruesos (es lo que tienen muchos productos orientales), de modo que tuve que escoger cuatro lo más similares posibles. Si tenéis tiempo, es recomendable adquirirlas en ferreterías o centros especializados, donde no tendréis este problema.

Una vez con las arandelas, ya podemos hacernos con un surtido de cuñas, una palanca, un martillo de puntas de nylon (o uno normal en su defecto) y un botador o destornillador viejo.

Yo he realizado el proceso con la puerta cerrada. A veces conviene que esté entreabierta. Pero yo lo he hecho así y me ha funcionado.

 

 
 
Lo primero es retirar todos los embellecedores inferiores de las bisagras: una llave allen... 

Y en dos minutos están todos fuera.

A continuación, hay que calzar bien la puerta con cuñas. 


Es un proceso delicado porque podemos rajar o partir una loseta del suelo. 

Por lo que conviene poner bastantes cuñas e ir metiéndolas todas a la vez para repartir la presión. 

Así la puerta queda fijada en su posición y evita que recaiga todo su peso en las bisagras, con lo que podremos sacar fácilmente los pasadores.


Voy a aflojar o sacar ligeramente todos los pasadores de las bisagras, sólo voy a sacarlos un par de milímetros. 

El que cuesta más es el inferior, pues el destornillador no cabe entre la bisagra y el suelo. 

Uso un viejo perno de bisagra que tenía por la caja de herramientas, para ponerlo bajo el pasador de la bisagra y golpear hacia arriba con el martillo... y una vez sacado un milímetro, ya puedo golpear directamente por el remate superior de la bisagra hacia arriba -usando el destornillador plano- para sacar un poco más el eje. Si no tenéis una pieza corta y fuerte, como el perno, que entre dentro de la bisagra, podéis usar un botador, una llave allen, etc.
 
 
 
Y, a continuación empiezo a sacar completamente un eje. Hay que golpear suavemente y evitar que el destornillador estropee la rosca del centro del pasador, donde irá atornillador el remate del embellecedor. La puerta cede un poco y cuesta mucho meter la arandela. 

Es más, saqué el rodamiento original y tampoco entraba después. 


Así que manipulando con mucho cuidado la palanca, introduciéndola entre la parte baja de la puerta y el suelo; y por supuesto, usando una maderita como apoyo en el suelo, elevo lo suficiente la puerta... 
 

Como para que entre el rodamiento y bajo éste, la arandela. Aprovecho para meter un poco más las cuñas y así no tener que volver a usar la palanca para las demás bisagras.


Meto el pasador o eje (¡¡Ojo, si habéis  quitado el embellecedor superior, hay que meterlo antes que el pasador!!) y ya tenemos una bisagra montada con su arandela espaciadora. 

Yo empecé por la bisagra inferior, por ser la más complicada. Seguí con la superior y después las dos de la zona media. 

Siempre trabajando una a una para evitar que la puerta se descuelgue o varíe su posición, que es en realidad lo peor que nos puede pasar. 

Si se desalinea la puerta, nos costará bastante lograr meter el pasador.

Una vez metidos todos los pasadores, los enceité ligeramente y con el martillo de puntas de nylon, los terminé de meter. 
 
Monté el embellecedor de la parte inferior y lo atornillé. Ya solo queda retirar las cuñas… y comprobar que la puerta cierra bien.

Y, amig@s, realmente parece otra puerta: abre con suavidad absoluta, sin esfuerzo, sin ningún roce ni ruido y la llave se gira tan fácilmente que hasta mi hijo pudo hacerlo por primera vez. 

Por supuesto el pestillo superior también encaja, al haber elevado toda la puerta… Asi que ya puedo retirar el calzo que le puse en su día a tal efecto.


Todo el proceso llevó como media hora y el costo fue 0.75€ de las arandelas. 
A veces sorprende que pasemos años aguantando algo pesado o molesto cuando por tan poco tiempo y dinero se ha podido solucionar.

Espero que esta entrada también os ayude si tenéis problemas con vuestra puerta.



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lunes, 21 de julio de 2014

Sandalias rotas. reparar correa de sandalia. sustituir correa de zapato. Broken sandals. repair strap sandal. Belt replacement shoe. Sandales brisées. sangle de réparation sandale. Ceinture chaussure de remplacement.



Reparación de sandalias:


Amig@s: Todos los que tenemos o hemos tenido perros en casa, conocemos el valor de su compañía e incondicional afecto… Pero si los hemos tenido de cachorros, también recordaremos sus travesuras.

En este caso, mi mujer fue a ponerse sus sandalias favoritas para salir de compras… Y se encontró que Coffee, nuestro perro más joven, se había entretenido mordisqueando las correas de cuero, destrozándolas.

Lo bueno es que no mordió la suela ni la banda delantera (quizá por no darle tiempo a ello, jejejejej) y la rotura se limitó a las finas correas. 

Tampoco salieron dañadas las correas del talón. De modo que la cosa puede tener fácil solución.



Llevar las sandalias al zapatero, puede ser una opción… Pero a medias, porque si bien quedarán bien reparadas, nos costará prácticamente como comprar unos zapatos nuevos y, como se aprecia en las fotos, las sandalias ya tienen algo de uso.

No obstante, son el calzado favorito de mi mujer para pasear, ir de compras… y esto es algo que no tiene precio. Trataremos de repararlas de un modo casero y eficaz.


Para ello, sustituiré las finas correas de cuero por unos cordeles de cuero trenzado de similar grosor que podemos encontrar en mercerías… Pero vamos a empezar a hacer el trabajo.

Una vez conseguido el material, tenemos que retirar los restos de correa estropeados. 

Un zapato está poco dañado y podemos usarlo como referencia para poner las correas a su medida, quizá lo más complicado del proceso. 

Por lo que voy a ir por partes y reparar sólo el zapato más roto tomando como medidas el otro. 

Una vez reparado el primero, lo usaremos para arreglar el segundo. 

Es más lento, pero así nos aseguramos que ambos queden como estaban originalmente.



Para retirar las correas rotas, hemos de abrir ligeramente la suela por donde las correas entran en el zapato. Está todo sólidamente pegado y costará un poco.

 
Yo he empezado con el destornillador plano pequeño de mi Supertool300
Al no tener filo, hay menos probabilidades de perforar o cortar el cuero y así podemos ir presionando, apalancando y girando el destornillador para ir separando las piezas pegadas. 

Al realizar una gran fuerza en un punto pequeño, enseguida empezaremos a ver los frutos y pronto podremos pasar al destornillador plano medio (más largo que el grande y por tanto, penetrará más).


Vamos metiendo dicha herramienta bien pegada a la correa por la parte superior e inferior de ésta, hasta que logremos separarla y extraerla. 

Repetimos el proceso por el otro lado.


En realidad, creo que el zapato está hecho pegando las correas sobre la parte inferior de la plantilla y después fijando ésta a la suela… pero creo que así quedará bastante bien, pues vamos a meter un buen trozo de cordón y quedará bien adherido. 

Si no fuese así y se despegara, siempre podemos despegar la plantilla de la suela para hacerlo igual que cuando se fabricó.

Así será más sencillo, como decía. Lograremos también que las medidas de referencia sean más exactas.

Pero sigamos: una vez extraídas las correas viejas, limamos un poco el interior del zapato para retirar restos de pegamento y piel sueltos. 

Procuramos limpiar después para sacar todo el polvo y partículas sueltas con vistas a una mejor adherencia del pegamento. La lima es perfecta para todo este proceso.


Y empezamos el montaje.

 
Anudamos la correa nueva en el ojal del zapato procurando dejar suficiente correa a cada lado para que no nos falte luego.

 
Introducimos la correa del talón en su posición correcta por ambos extremos del cordón, y con ayuda del calibre, o con la misma escala graduada que trae nuestra multiherramienta, pasamos las medidas de la longitud que han de tener los cordeles nuevos. 

Dejamos tres o cuatro centímetros de sobra... 

Y cortamos con la afilada cuchilla de la herramienta.


Para evitar manchar de pegamento el cordel que va a quedar fuera del zapato, y para meter justo lo que es necesario para conservar las medidas, he puesto un poco de cinta de embalar para marcar la zona donde la correa debe quedar fuera del zapato… si introducimos la correa más de la cuenta, el zapato quedará muy estrecho y las correas provocarán marcas y rozaduras. Si lo dejamos muy hacia afuera, quedará muy suelto… así que marcando el límite, lograremos ponerlo en su posición exacta, pues como usaremos pegamento de contacto, hay que acertar a la primera.

Y eso hacemos: con una varilla metálica, vamos untando pegamento de contacto transparente por el interior del hueco. 

También lo untamos en el cordón por la zona que ha de entrar en el zapato, procurando extenderlo bien y que no queden zonas sin pegamento.


Esperamos unos minutos. Teóricamente, habría que esperar hasta que el pegamento seque al tacto… pero entonces, apenas podríamos introducir el cordón, pues éste quedaría adherido al momento. Por eso prefiero anticiparme y meterlo un poco antes con ayuda de la misma varilla que usé para untar el pegamento…

Olvidaba decir que también es importante que el cordón entre en su punto exacto. Para lo cual, podemos tomar la medida desde la correa o banda delantera con ayuda del calibre… Ojo que no es igual la medida en el lado derecho que en el izquierdo… un fallo así arruinaría el trabajo.


Una vez introducida la correa por ambos lados, comprobamos que está metida hasta su sitio y en la ubicación correcta y le aplicamos presión.


Para no dañar la suave y blanda plantilla, uso una madera por la parte superior con un papel separando éste de la plantilla y aprieto con un sargento. También podemos poner una madera en la suela para no dañarla.

Pasadas unas horas, podemos retirar éste.

Y entonces, podemos repetir el proceso en el otro zapato. Tomando las medias, como dije antes, del que ya está reparado.

El proceso, así explicado, puede parecer enormemente largo y laborioso… Pero os aseguro que se tarda más en decirlo que he hacerlo y en un par de ratos, los zapatos estarán nuevamente en buen uso.

Y tan sólo hemos necesitado nuestra multiherramienta, un sargento, un trozo de cordón trenzado de cuero y un poco de pegamento.


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