martes, 4 de agosto de 2015

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Reparación de desviador torcido


Amig@s: Hoy vamos a ver un interesante post sobre bicis…

En efecto, a mi mujer le han regalado una bici plegable nueva (de hecho, la he sacado del embalaje de fábrica y montado yo mismo). La verdad, no es ninguna maravilla: frenos de plástico, cuadro de acero, ni siquiera trae reflectantes… 
Pero una bici es una bici y las plegables son una muy buena opción porque siempre podemos dejarlas en un lugar muy reducido. Y al tener 6 velocidades, podemos sacarle cierto rendimiento para dar paseos y disfrutar del buen tiempo.

Pero me decidí a examinarla y lo primero que noté es que la cadena se salía al cambiar de velocidad. Ya vimos cómo se puede ajustar el desviador. Lo hice en un momento con mi Leatherman Surge... y salí a la calle. 

Aquello hacía unos ruidos bastante extraños. Cambiar, cambiaba bien de velocidades, frenaba, tenía una conducción divertida por su corta distancia entre ejes… Pero ese ruido…

Bastó echarle un ojo para ver el problema: el desviador estaba completamente desviado (valga la rendundancia). 

La roldana inferior, que debería estar alineada con la cadena, estaba completamente torcida y la cadena hacía un giro lateral al pasar por las roldanas, cuando debería ir recta por todo el circuito, desde la salida del plato, hasta su entrada por la parte superior. Aparte, que si miramos la cadena por encima, deberían estar alineadas la parte superior y la inferior, cosa que tampoco ocurría. 

Lo sorprendente era justamente que pudiese funcionar en esas condiciones.

Me eché las manos a la cabeza ¿Cómo iba a solucionarlo? ¿Qué parte del desviador es la que está torcida?

Me puse a examinarla con calma y me fijé que las partes móviles del desviador difícilmente se podrían haber doblado… Justamente, porque se mueven y absorben el impacto. 
La parte superior del desviador, donde está sujeto al cuadro de la bici es de metal más grueso incluso que la propia fijación que tiene bici para engancharlo… 

De modo que pensé que probablemente, este sería el fallo: la pieza de las vainas donde se engancha el desviador. 

Pensé que estaría durísimo… Pero, al menos, quise hacer la prueba: quité la cadena –Ya lo hemos visto en otras ocasiones en varias entradas- y con mi Leatherman Surge y su juego de puntas extra (podéis usar llaves allen convencionales), retiré el perno que une el desviador a la bici, con lo que me quedé con la pestaña de la vaína donde se fija el desviador a la vista. 

Cogí con delicadeza la pestaña y traté de moverla ligeramente sujetándola con una llave inglesa pequeña… ¡Y para mi sorpresa, se movió! Estaba sorprendentemente blando. 
Se ve que al ser una pieza que tiende a recibir impactos y más tratándose de una bici plegable, la han hecho justamente para que tenga cierta maleabilidad y se doble antes que partirse por exceso de rigidez.


Monté el desviador y vi que se notaba bastante el ajuste que le había hecho. Con el desviador montado y cuidando de no tocar con la llave inglesa los piñones, que quedan muy cerca de la zona, di un par de ajustes más y monté la cadena.

Con la cadena montada, se puso de manifiesto que el problema estaba ya casi completamente solucionado. Miré la cadena desde arriba y ajusté de nuevo para que las roldanas estuviesen bien alineadas entre sí y con la cadena y que la parte superior e inferior de la cadena quedaran en la misma proyección. Repito: con mucho cuidado de no dañar los dientes de los piñones y haciendo ajustes muy pequeños en cada manipulación. 


A medida que hacía ajustes, se notaba que disminuía el ruido hasta rodar de forma perfectamente silenciosa.
Apretamos bien el tornillo que fija el desviador a la bici. 
Y ya sólo resta volver a ajustar los topes del desviador, que al haber cambiado éste de posición, ya hay que volver a ajustarlo. 

Un ligero ajuste en la tensión del cable… y las marchas suben y bajan perfectamente.

Ahora sí que está la bici en perfecto estado, ¡Cómo recién salida de fábrica! Je, je, je.

Y ahora voy a echarle un ojo a la otra bici plegable, que hacía tiempo que le notaba cierto ruido… y cabe la posibilidad que también tenga una ligera desviación en el desviador. Porque, además, la cadena se ha alargado demasiado pronto…


sábado, 11 de julio de 2015

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REPARAR VENTILADOR
 

Amig@s: Imagino que tod@s conoceréis este tipo de ventiladores: tiene un pie que permite regular su altura; dispone de orientación, para enviar el aire en horizontal, hacia arriba o hacia abajo; y también giro automático, que se puede anular si deseamos que permanezca fijo.

Suelen ser económicos y duraderos… si sabemos tratarlos debidamente y conocemos sus puntos flacos.

Por ello quiero dar un par de recomendaciones antes de meternos en la reparación de uno de estos ventiladores.

En primer lugar, son unos aparatos que se desarman muy fácilmente. Entonces ¿Por qué no conservar la caja y desmontarlos tras el verano para su correcto almacenaje? Ocupará muy poco sitio.

Hay quien los deja montados todo el invierno metidos en un trastero, y cuando van a cogerlo a la primera manifestación del calor estival, se lo encuentran lleno de polvo o en el peor de los casos, roto.

En segundo lugar: la inmensa mayoría de estos ventiladores suele morir porque toda la parrilla protectora descansa en la cubierta de plástico frontal del motor. Por tanto, éste es el principal punto débil, ya que la parrilla suele ser la pieza más externa, voluminosa, y la que recibe más golpes…
Y ahí vamos. Tenemos un estupendo ventilador al que se le ha partido la rosca que fija la parrilla trasera, así como los tetones o salientes que hacen también de soporte de dicha rejilla. 

Se podría usar desmontando la rejilla protectora… Pero sería muy peligroso, ya que podría provocar un accidente (para algo les ponen a los ventiladores la rejilla).

Pero, en elTallerdeCarlos todo tiene arreglo y vamos a darle una solución. Ciertamente, esto que os voy a explicar, no se puede hacer en todos los ventiladores de este tipo… Si el ventilador es de calidad, seguramente tendrá el plástico más grueso y fuerte y se podrá reparar fácilmente… Si es de los baratos, de los que solemos ver en bazares orientales, probablemente el plástico sea tan fino que haya que buscarle otra solución.

El arreglo que propongo es pegar la pieza partida con pegamento epoxi de dos componentes, y hacer que la fijación principal de la parrilla sea unos alambres que la unan a la carcasa.

Para ello, empezamos mezclando un poco de los dos componenetes del adhesivo epoxi 
Y pegamos la rosca partida de la carcasa. 


Mientras seca, buscamos un alambre que sea maleable, ya que si es muy duro, grueso o rígido, no se adaptará bien a la forma e incluso forzará demasiado el plástico. 

En segundo lugar, tenemos que buscar qué orificios de los que tiene la carcasa,  para la ventilación del motor, pueden valernos para fijar la parrilla trasera. Planteamos la parrilla trasera en su sitio, y buscamos los más idóneos.
 
Con los alicates de mi Rev, cortamos unos trocitos de alambre, 
 
 
le damos forma curvada de modo que podamos meter cada alambre por un orificio de la carcasa y sacarlo por otro.
 


Hacemos esto con cuatro trozos de alambre para conseguir cuatro fijaciones. A más fijaciones, menos esfuerzo soportará la pieza pegada, pero se complicará el montaje. Creo que cuatro fijaciones es suficiente y no nos dará demasiado trabajo.
Tras meter estos cuatro alambres, colocamos la parrilla en su posición, con cada alambre metido en su correspondiente hueco. 

Y con los alicates vamos retorciendo los alambres por parejas, de modo que abracen parte del soporte de la parrilla, dejando la parrilla y la carcasa fijados sólidamente. 

Es importante aplicar la presión justa, ya que si no retorcemos lo suficiente, quedarán holguras. Si apretamos demasiado, corremos el riesgo de dañar el plástico e incluso partirlo.

Un inciso:
Si no tenéis mucha experiencia en el uso de alambre para hacer fijaciones, os sugiero que cojáis los dos extremos con las puntas del alicate. Entonces dais un ligero tirón que asentará la base del alambre por la parte interna (así no quedará un asa que puede rozar con el motor) y a continuación giráis en el sentido horario un cuarto de vuelta. Volvéis a tirar y a girar… hasta que veais que ha desaparecido el bucle de alambre entre la base y el que habéis retorcido.

Tras comprobar que queda bien fijo, podemos cortar el alambre dejando unos tres centímetros de sobrante de cada extremo. Esto nos permitirá facilitar el desmontaje cuando queramos guardar el ventilador. 

Finalmente, con los alicates vamos recolocando los extremos de los alambres sueltos para que no rocen con las aspas, no puedan entrar hacia el motor, y que no se vean demasiado.

Colocamos la tuerca de la pieza pegada sin apretar mucho (a fin de cuentas, ahora son los alambres los que sujetan ambas partes). 
 
Y ya podemos montar la hélice en el eje, su tornillo –no olvidemos que lleva la rosca invertida- y la parte delantera de la parrilla protectora.
Vemos que apenas se nota la reparación. Los alambres quedan prácticamente ocultos, salvo que miremos la zona del eje lateralmente. Y no afectan para nada al motor ni al giro del aspa.

Si tratamos este ventilador con cuidado, nos puede durar muchos años. Y si tomamos las precauciones que os dije al principio del post, seguro que no dará ningún problema.

Nosotros llevamos mucho tiempo con este ventilador. Unos doce años. Y funciona como el primer día… Eso sí, en cuanto pasa el calor del verano… ¡A su caja! A dormir durante el invierno. 
Después, se monta en cinco minutos y a seguir refrescándonos otro verano más. Plegado abulta muy poco y cabe en cualquier hueco de un armario.

  Y os dejo... ¡Voy a tomar un rato el fresco!

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martes, 9 de junio de 2015

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Adaptar funda de móvil


Amig@s:
Los tiempos cambian y poco a poco nos invade la tecnología. Los móviles ya no se parecen en nada a los de hace unos años… Todavía recuerdo mi primer móvil: grande, pesado y que no servía para otra cosa que llamar y recibir llamadas. Su reducida pantalla daba lo justo para poder escribir algún mensaje breve…


El anterior al actual, ya me permitía escuchar música, ver vídeos, etc. Pero tras empezar a fallarme, tuve que rendirme a la evidencia y pasar a un Smartphone ¡La revolución del watssapp! 


Así que me recogí un modelo bastante modesto y sin marca reconocida. Mi operador me lo ofreció a buen precio y justo cuando ya estaba pensando que mi viejo móvil estaba en las últimas y tenía que reemplazarlo…

Pero bueno, no divaguemos y vamos al grano: me puse a buscar una funda para el móvil nuevo y me volví loco buscando y rebuscando en tiendas y bazares. 


Hasta que por fin, di con una funda que le podría venir bien… 

Salvo por el hecho que el hueco lateral para accionar el volumen estaba demasiado bajo y dicha tecla quedaba presionada.


Vamos a solucionarlo en cinco minutos (o menos) de un modo muy sencillo y así lograremos tener el móvil debidamente protegido… que si los viejos se rompían…no digamos de éstos que la pantalla cubre una cara entera.
Lo primero es plantear cuidadosamente el móvil y su futura funda.


Introducimos el móvil en la funda y con el calibre medimos la parte del botón del volumen que queda a la vista, a través del orificio de la funda.
Basta sacar nuevamente el móvil y así vemos fácilmente los milímetros de botón que quedan bajo la funda y, por tanto, cuánto tenemos que agrandar la rendija.

Lo marcamos con bolígrafo o rotulador.

Ahora llega la parte peliaguda: tenemos que agrandar el orificio de forma que no se casque el fino plástico. La sierra es demasiado basta y daría continuamente tirones del plástico, rompiéndolo por cualquier parte.

 
Así que recurro, una vez más, a mi supertool300, cuya lima nos va a ser de inestimable ayuda, ya que va dentada por los cantos y éstos son rectos.


Probamos… y vemos que el plástico se va comiendo muy deprisa y sin provocar tensiones que puedan romperlo. De todos modos, lo hago con la funda cerrada para que la misma tapa sujete el canto del plástico y trabajemos más seguros con la lima.
Enseguida alcanzo la marca de rotulador y pruebo a meter el móvil para asegurarme que vamos bien y que la rendija recién abierta está bien centrada. Tras lo cual, procedo a sacar el móvil y comer hacia el lado que convenga con la parte plana de la lima para lograr la anchura necesaria.
Y ya está. En un momento, tenemos el botón del volumen perfectamente accesible y a la vez, sin estar presionado por el lateral de la funda.

No ha costado ningún esfuerzo y ya tenemos el móvil perfectamente protegido.

Ciertamente, parece un trabajo de poca envergadura, al menos mucho menos importante que otros post que he realizado anteriormente, como reducir el tamaño de una cama litera, hacer una valla de protección infantil… y tantas cosas que hemos realizado en mi modesto taller de bricolaje… 

Pero si a vosotr@s os pasa lo mismo y no encontráis una funda adecuada a vuestro móvil, ya sabéis que al menos podéis adaptar una. 

Y una funda de este tipo, es bastante económica, con lo que el miedo de meter la pata y que se os rompa la funda en el proceso tampoco es para echarse para atrás.

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