lunes, 19 de febrero de 2018

Afilado de cuchillas, afilar cuchillos, base de afilar, Leatherman, eltallerdecarlos, el Taller de Carlos




Amig@s: Ya os he mostrado cómo uso continuamente mis Leatherman, cuchillas y demás herramientas cortantes.
Con el uso, el filo se va perdiendo.

Así que os he mostrado en un vídeo la manera como yo repaso los filos para que se conserven. 
Y digo conserven porque es infinitamente más sencillo conservar un filo que volver a sacarlo de una herramienta roma y embotada.

Yo suelo dar un repaso a las cuchillas periódicamente y así conservo el buen filo y se tarda un momento en hacerlo.
Pero, vamos al grano: 
He descubierto que la mejor herramienta de afilado no es una costosa guía, o piedra de afilar. 

Basta un pedazo de madera, un trozo de lija y algo de cinta adhesiva de doble cara. 

¿Ventajas? Todas: es más ligero, económico, transportable y resistente que una piedra de afilado. Nos durará muchísimos afilados y cuando la lija no dé para más, basta sustituirla por otro trozo nuevo.

Empecemos:
Buscamos cualquier retal de madera del taller. No tiene que ser una madera de calidad. En mi caso, se trata de un trozo de madera de las tablas que se usan en construcción para las rampas y los encofrados… Pero sencillamente, porque es lo que encontré a mano.
Sus medidas son de unos 11x4x2cm. Es un tamaño muy apropiado para afilar las Leatherman.
El proceso es muy sencillo…
Como nos interesa que la madera sea lo más uniforme y lisa que nos sea posible, podemos pasarla sobre un papel de lija apoyado en una superficie plana, o bien sobre una base de lijado. 

Si la madera está bien cortada, no es necesario. Pero siempre nos da tranquilidad y no cuesta nada hacerlo. Ojo, sólo hay que hacerlo en la cara donde vayamos a poner la lija. La cara opuesta, si está áspera, mejor.
 
Tras eliminar los restos del polvillo de lijado con un trapo humedecido, cubrimos la cara lijada con cinta adhesiva de doble cara, procurando no dejar ningún borde o esquina sin ella. Si vuestra cinta es estrecha, se puede poner perfectamente varias tiras juntas.

Seguidamente, podemos pegar lija al agua de grano muy, muy fino -600 u 800- sobre la cinta de doble cara, ajustando las esquinas para que no se desperdicie. Con una cuchilla o tijeras, en mi caso las tijeras de mi Leatherman Surge, cortamos el sobrante… y ya está terminado.

Las bases del afilado son: 
-Humedecer la lija con agua, ya que esta es al agua. Así el afilado será más suave.
-Mantener siempre el mismo ángulo de la cuchilla respecto a la lija. Si hacemos pequeñas variaciones, el filo será redondeado y nos durará muy poco, si es que llega a ser cortante.
-No apretar con fuerza la hoja sobre la madera. Al contrario, deslizarla suavemente. Si apretamos, perderemos fácilmente el ángulo y el afilado será un desastre. 

Es cuestión que practiquéis con un cúter o cuchilla desechable hasta que cojáis práctica.

Yo siempre suelo usar la parte opuesta a la lija para empezar. 

Esto pule y asienta el filo, enderezando ligeras rebarbas. 

Sólo con esto, bastaría si no hemos empleado la cuchilla en trabajos duros. Notaréis la diferencia antes y después de este asentado del filo.

Como comenté en el vídeo, si tenéis pasta para pulir metales, podéis extender un poco sobre esta cara para que resulte más abrasivo y haga más efecto. Si no, no pasa nada. Yo no se la pongo, y me va perfecto.

Si no es suficiente con asentar el filo, tendréis que usar la zona con lija. Los movimientos son exactamente iguales, pero la lija acelera el proceso. Al ser una lija muy fina, desgastará muy poco.
Si vuestro filo está demasiado romo, quizá deberíais hacer otra base de lijado con una lija de grano más grueso, como de 300 ó 400 para acelerar el desgaste, antes de pasar a la lija fina. Incluso podéis pegar esta lija más basta en un lateral del mismo trozo y así tendréis en una misma base de afilado todo cuanto necesitéis para afilar, esté como esté el filo.

Una vez realizado el proceso, podemos volver a asentar el filo (usando la cara sin lija), dejando la cuchilla perfectamente afilada.

Es obvio que al sujetar el taco de madera, debéis hacerlo con los dedos por debajo de la zona de lija para evitar un posible accidente al pasar la cuchilla por la madera. Aparte de eso, es una tarea relativamente segura. 

Podéis ver el proceso de asentado/afilado en el vídeo de mi canal de Youtube.

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miércoles, 7 de febrero de 2018

Carburador sucio, limpiar carburador, chiclés sucios, reparar carburador, carburador sucio, elTallerdeCarlos



 
Amig@s: Ya os he mostrado cómo abrir y desmontar un carburador de moto. En este caso, la mía, una Yamaha Sr 250.
 
 
Sin embargo, hoy vamos a darle una limpieza más a fondo.
Si usáis la moto a diario, tenéis el depósito de gasolina limpio y sin óxido y realizáis un mantenimiento periódico del carburador y grifo de combustible, No será necesario llegar a realizar esta limpieza a fondo.

Pero si habéis tenido la moto parada algún tiempo, los residuos gomosos que deja la gasolina, pueden dejar los chiclés y conductos internos del carburador con una película que puede dificultar o impedir el paso correcto de la gasolina.

 
Para este proceso necesitamos los útiles que ya vimos para desmontar el carburador:
-Destornillador de estrella grande (si los tornillos están muy duros, se puede usar el destornillador de impacto con suavidad)
-Destornillador plano mediano (en mi caso, he usado mi Leatherman Surge).
-Destornillador plano pequeño.
-Llave fija del nº12
-Alicates finos (también he usado los de mi Surge)
-Palito de madera (mango de pincel, por ejemplo)
Y, para la limpieza extra que vamos a realizar:
-Tarro pequeño con tapa.
-Latas grande y pequeña, o recipientes que tengáis a mano.
-Spray limpiador de carburadores.
-Spray de aire comprimido.
-Aceite lubricante fino, tipo 3en1, Wd40…
-Trapo limpio

Pues bien, comencemos.
 

Una cosa que no hice en el vídeo fue retirar el Starter o estrangulador. 
 

Basta aflojar la tuerca con la llave del número 12,
desenroscar y sale la pieza. 

También desmontamos la cuba y la parte superior, como vimos en el vídeo…

Y podemos sacar el tornillo de baja, con cuidado de no perder el muelle, la arandela y la tórica; los chiclés de alta, baja y el que está en la parte superior; y, por supuesto, el difusor con su arandela (la que olvidé mostrar en el vídeo).

En realidad, el spray limpiador está pensado para usarlo  en la entrada del aire, con el motor arrancado para que penetre junto con el aire y limpie los circuitos. 
Eso está muy bien si, como dije, usáis la moto con frecuencia. 
Pero como queremos limpiar los chiclés a fondo, vamos a coger los chiclés uno a uno, con los alicates finos y por la parte más ancha, introducimos el pitorro del spray y hacemos pasar el líquido por el interior… Ojo, es más que probable que salpique líquido hacia todas partes. Usad gafas de protección, ropa adecuada (que no os importe manchar) y en un sitio ventilado.
Hay que hacer hincapié en el chiclé de ralentí, por ser el más fino. 
Para el difusor, podéis tapar un extremo con un dedo, y en el extremo opuesto metéis el pitorro del spray. Veréis cómo sale líquido por todos los diminutos orificios.
 
 

Una vez realizado este proceso, podemos meter las piezas en un bote pequeño y añadir más líquido, para dejarlo actuando. 
 
En mi caso, al tener el tarro un tapón, pude moverlo de vez en cuando para que el líquido entre en contacto con todas las piezas.
Mientras actúa, también podemos limpiar el interior del carburador y sus conductos. 
 
 
 
Yo he pulverizado a través de la chimenea del tornillo de baja, por el chiclé de la campana, el de alta y el de ralentí, repitiendo varias veces y moviendo el carburador para que el líquido pase por todos los conductos. 
No olvidemos el starter, que fue lo primero que hice.

Así mismo, podemos desmontar los flotadores, la válvula de aguja y limpiar su asiento y el conducto de entrada de la gasolina.

También podemos pulverizar la cuba y demás superficies del interior si vemos que tienen residuos y suciedad. 

El producto es sorprendentemente efectivo y disuelve en un momento la suciedad. Secamos con un trapo limpio, y seguimos.

Es muy importante sacar los restos de líquido, ya que la suciedad está disuelta en él y si lo dejamos ahí, también dejaremos la suciedad. 
 
Así que podemos repetir el proceso de introducir el líquido limpiador para arrastrar el anterior y, finalmente, meter aire a presión por los conductos.
 
El aire a presión es muy, muy eficaz. 

Arrastra los restos hacia afuera y al mismo tiempo deja los conductos secos.
 

Con los chiclés hay que hacer exactamente lo mismo: podemos meterle un poco más de líquido y, a continuación, secamos bien por fuera con un trapo y aplicamos el aire a presión por el interior.
 
 
Si no vamos a usar el carburador en breve, podemos aplicar un poco de aceite lubricante tipo 3en1 por fuera del chiclé y secarlo con el trapo, para que quede una fina película que impida que pueda oxidarse. 
Hay que tener en cuenta que si ponemos aceite, hay que apretar lo mínimo, ya que el aceite hará que se apriete con más facilidad y después podemos encontrarnos el chiclé agarrotado.
 
 
Sólo queda terminar de montar el carburador, con la precaución de montar la membrana en su posición correcta (haciendo coincidir su pestaña con la muesca correspondiente del carburador) y evitando pellizcarla (recordad el truco de la cinta adhesiva que os mostré en el vídeo).
Con este proceso dejaréis el carburador como el primer día, salvo desgaste de alguna pieza.

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sábado, 13 de enero de 2018

Reparar imperdible



 

Amig@s: ¿Sabéis cuál es el colmo de los colmos? Perder un imperdible. Je, je, je

Bueno, chistes aparte… ¿Quién no se ha encontrado alguna vez con que necesitaba un imperdible para un apaño rápido y no lo tenía? ¿O lo tenía, pero estaba con la cabeza aplastada por haberlo pisado accidentalmente y quedar inutilizado?
Pues de eso va este post. No todo van a ser reparaciones o restauraciones más o menos sofisticadas en la moto o en complicados electrodomésticos. 
A veces, reparar algo tan económico y sencillo como un imperdible, nos puede sacar de un apuro. De hecho, yo adjunto a mi Skirt ps4 –que siempre llevo encima- una aguja, un trozo de hilo… y un imperdible.

Pues bien… tenemos el caso que el imperdible tiene la cabeza aplastada, por lo que la parte punzante no entra en ella, quedando inutilizado. Es domingo, las tiendas están cerradas y no podemos comprar otro… ¡Esto es una emergencia!
 
Bueno, basta coger un par de Leatherman. En este caso, Mi fiel Supertool 300 y una de las últimas que conseguí: la Signal. Vale cualquiera, pero son las que tenía a mano en ese momento.
 
 
Basta sujetar con los alicates el imperdible y con la cuchilla o el punzón de la otra, ir abriendo la cabeza por la zona donde debe entrar el pincho del imperdible. 
En un instante tendremos el imperdible nuevamente en uso, como si no hubiera pasado nada.

Hago hincapié en sujetar con alicates el imperdible mientras agrandamos la zona de la cabeza que se ha cerrado, porque si se nos escapase la cuchilla mientras sujetamos la cabeza con los dedos podríamos lastimarnos. Hasta en las chapucillas más sencillas, tenemos que tener cabeza y tomar las necesarias precauciones.