lunes, 23 de marzo de 2015

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Reparar tornillo de cámara para trípode


Amig@s: Los que me sigáis de hace tiempo, sabréis que le estoy cogiendo el gustillo a hacer vídeos para Youtube

Es más cómodo para vosotr@s ver un vídeo que leeros mis explicaciones. 

Para mí supone un trabajo extra… 

Pero lo cierto es que ciertas cosas se ven mejor en vídeo, aunque los post del blog expliquen detalles que no puedo exponer en el vídeo por razones de duración… Digamos que se complementan.


Pero, la cosa es que me hice con una cámara de segunda mano a muy buen precio y ¡Obtenida legalmente por su antiguo propietario! La cosa es que la vi perfecta y completamos la transacción… 


Hice varios vídeos de prueba e iba de maravilla…Hasta que fui a ponerle el trípode ¿pero dónde (piiiii…..) está el sitio donde se atornilla el tornillo del trípode? Buscando… descubrí una pegatina en la que no había reparado anteriormente… tapaba justamente la tuerca donde debería ir el tornillo del trípode… 


Pero al retirar la pegatina, la tuerca estaba rota, completamente suelta en la carcasa de la cámara y ésta agrietada en la zona ¡Al menos, conserva la tuerca, y eso nos ahorrará trabajo!


No importa… en elTallerdeCarlos…. ¡Todo tiene arreglo! Y lo vamos a reparar de un modo relativamente rápido y sencillo. Y quedará completamente firme.

En principio, tenemos que fijar la tuerca en su posición exacta. Para eso, limpio muy bien tanto la tuerca como la zona donde debe ir alojada mediante un algodón impregnado en alcohol. 
Como siempre digo, la limpieza es, al menos, el 80% del pegado… si no hay limpieza, el pegamento no actuará como debería y se soltará.

Seguidamente, preparamos pegamento de dos componentes. Con una pequeña cantidad es suficiente.
Comprobamos cómo debe quedar la tuerca y cuánto debe sobresalir. Ésta tiene una pestaña metálica por la que va atornillada a la cámara… Pero la pestaña también está rota. 

Pero sí que nos puede servir de referencia para ver la posición y profundidad donde hay que colocar la tuerca.


Ponemos un poco de pegamento bien mezclado bajo la tuerca y la colocamos en su sitio exacto. 

Como faltan fragmentos  de plástico de la carcasa, añado también pegamento a modo de relleno, para que todo quede hecho una pieza. 
Procuro no pasarme y que quede el adhesivo en la zona rellenada ligeramente bajo el nivel del cuerpo de la cámara. 

Tras aplicar el pegamento, limpio los alrededores con un algodón impregnado en alcohol.


Voy  a añadir otro refuerzo. De todos modos, con esto creo que sería suficiente para que quedase lo suficientemente fuerte… Pero como esta tuerca es la que va a mantener la cámara sujeta en el trípode a cierta altura del suelo, no quiero correr riesgos.
 
Así que preparo una chapita de aluminio delgado, de 0.8mm de grosor. 

Puede parecer muy fina, pero al ser pequeña y quedar hecha una pieza con la cámara, reforzará bastante.
La corto fácilmente con la tijera de cortar chapa.


Con la lima de mi Leatherman Surge, le doy un repaso por los lados para eliminar posibles rebabas. También es buena idea ponerla sobre una superficie plana y dura y darle unos golpecitos con el martillo de puntas de nylon para evitar cualquier alabeamiento como resultado de las tijeras.

Marcamos la posición donde va la tuerca y practicamos un orificio. 
Primero con una broca fina y después con la definitiva. Así nos aseguramos que salga en el punto exacto donde queremos. Al ser una chapa muy pequeña, la coloco sobre una madera que hará de mártir y que ayudará a mantenerla sujeta durante el mecanizado.

Una vez que comprobamos que el orificio está bien ubicado, podemos perfeccionar la pieza redondeando las esquinas con la lima de mi multiherramienta
No es Imprescindible, pero quedará más bonito y las esquinas son una zona por donde se nos puede enganchar a la ropa, por ejemplo. Así queda mejor terminado y más seguro.
 

Para que quede en su posición, y para evitar que el pegamento que rebose pueda manchar permanentemente el plástico de la carcasa de la cámara, hago un cerco con cinta de carrocero que mantendrá la chapita en su lugar durante el secado.

Vuelvo a preparar pegamento de dos componentes y aplico un poco en las zonas de la carcasa donde todavía precisaba algo de relleno. Seguidamente, aplico una capa fina y uniforme por toda la chapita, la pongo en su sitio, aprieto para que haga contacto y limpio el exceso con un algodón humedecido en alcohol.

Para garantizar que no se mueva, fijo la chapa con dos trocitos de cinta de carrocero. 
Y, finalmente, garantizo la presión durante el secado del pegamento usando el mismo trípode con una arandela.

Al día siguiente, ya podemos retirar el trípode y la cinta de carrocero. 

Pese a todo, la chapita se ha ladeado ligeramente. Pero fuerte, fuerte sí que ha quedado. 

Con la cuchilla de mi Leatherman limpio un poco el pegamento que ha rebosado, antes que endurezca más aún.

Finalmente, voy a hacerle el orificio extra. 

Los trípodes suelen tener un pivote que sirve para que la cámara no se pueda girar en el soporte y que suele hundirse caso que la cámara no tenga el orificio análogo… Pero ya puestos, vamos a hacerle el orificio en la chapita, ya que la cámara tiene el hueco. 

Medimos bien... 

Y volvemos a hacer un orificio con una broca muy fina y seguidamente con una de diámetro algo mayor que el tetón o saliente del trípode. 

 
 
Termino el trabajo pasando una broca algo más gruesa a modo de avellanado para eliminar rebabas. Por cierto, las marcas de rotulador indeleble se eliminan fácilmente con alcohol (en la foto aún no lo había hecho).

La cámara ha quedado perfecta. Se sostiene sin problema en el trípode y ha quedado realmente fuerte.

El trabajo en sí es fácil de realizar y rápido y hemos conseguido una cámara a precio de ganga… que ya tiene todas las prestaciones de una cámara recién comprada….


Bueno aún le falta una cosa… La cámara viene con su cargador de batería, pero me gustaría ponerle un alimentador para que pueda cargar la batería y usarla conectada a la red eléctrica mientras la utilizo… Pero eso ya es tema de otra entrada…
¡Me voy a grabar un rato!

viernes, 20 de febrero de 2015

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Reparar mango de cepillo de carpintero


Amig@s: Ya sabéis que me encanta trabajar la madera. 


Sin embargo, mi cepillo era bastante sencillo. Prácticamente, el modelo más económico. 


Es cierto que con él he podido hacer bastantes cosas: redondear palos, afinar listones, arreglar puertas con roces... 

Pero su ajuste deja mucho que desear, porque hay que estar trabajando con los dos tornillos de ajuste a la vez para lograr que la hoja quede derecha. 

Y si queremos meter la cuchilla un poco, tenemos que aflojar los dos tornillos, hacer retroceder la cuchilla y después volver a apretarlos para evitar que la cuchilla retroceda al primer roce con la madera...

Sin olvidarnos de aflojar y apretar después el tornillo que bloquea la cuchilla. Aparte, ésta se desafilaba y mellaba enseguida…
 
Así que me he decidido a comprar un cepillo de calidad. 

Como ando algo justo de presupuesto, me decidí a mirar si había alguno de segunda mano… Y así fue.



El cepillo está impecable. Parece recién comprado en la tienda, pese a ser un modelo antiguo de Stanley –antiguo pero no pasado, que aún se fabrican y venden-. 

Al tacto, se nota la diferencia con respecto a mi viejo cepillo… el peso, la calidad y la facilidad de ajuste de la cuchilla, que basta darle un giro al tornillo para meter o sacar la cuchilla. Y si queda algo torcida, basta darle a la palanca para que inmediatamente quede derecha… ¡Y a un precio increíble!

Claro, la cosa estaba, como descubrí cuando lo examiné más tarde, en que el mango estaba partido. 

La verdad, no me importa en absoluto, pues todo lo demás está perfecto. 


Pensé en fabricar un mango yo mismo para reemplazar el roto… Pero, al menos provisionalmente, voy a repararlo, ya que me resulta muy complicado adquirir una madera de calidad para tallar el mango.


Lo cierto es que esta es la pieza más delicada del cepillo, porque éste tiene cierto peso y el mango está sobresalido y es relativamente delgado, con lo que un golpe puede hacer que fácilmente se rompa, como de hecho le habrá pasado a éste. Por eso quiero deciros cómo lo he reparado, por si a vosotr@s os pasa lo mismo.


Vamos a empezar a desmontar el mango.



Levantamos la lengüeta de la pieza que sujeta la cuchilla y la sacamos. 

Seguidamente, sacamos también la cuchilla y la contracuchilla que está fijada a ella y ya tenemos acceso al tornillo situado en la parte superior del mango. 
Con el destornillador plano grande de mi Leatherman Rev, que siempre tengo a mano, extraigo en un momento el tornillo y se nos queda el mango al aire. 

Ahora se aprecia claramente la rotura. 

Además de ser un mango relativamente delgado, tiene un orificio para que pase el tornillo. El agujero es de unos 8mm de diámetro, lo que también le quita resistencia al mango.

 
Pero vamos al grano: debemos empezar por sanear la pieza. A juzgar por el olor, deben haberle puesto masilla de cola de pescado para disimular el roto… Pero también tiene algunos restos de pegamento seco. 


Todo esto hace que las piezas no encajen bien. 

Si en vuestro caso se acaba de partir y no tiene restos de cola… cuanto menos lo toquéis mejor. En mi caso, no había más remedio.


Asi que con la cuchilla de mi Rev raspé bien los restos de cola y masilla.
Para garantizar que no haya fibras sueltas que puedan estorbar, he dado unas pasadas con un cepillo de púas de alambre.

El encaje sigue sin ser perfecto. 

Por otra parte, veo que es realmente difícil poder presionar las piezas tras el encolado, porque tienden a desplazarse entre sí en cuanto apretamos un poco.

Así que esto me obliga a usar un pegamento fuerte que tenga efecto relleno, ya que para usar cola blanca, las dos superficies deberían casar perfectamente, y además darle suficiente presión.
 

Para lograr que se mantengan las dos piezas en su  posición al apretarlas entre si, he buscado por el taller un perno largo de 8mm de grueso y lo he atornillado de modo que sobresalga un poco por la zona rota y ahí se pueda apoyar la otra parte del mango, evitando que se desplacen entre sí al apretar. 
A lo largo del proceso, encontré un perno un poco más corto que hace la misma función pero sin sobresalir tanto.


Por supuesto, también probé a meter el perno largo entero y ponerle una tuerca por el otro lado para presionar las dos partes… Pero quedaban las dos partes del mango desalineadas. 

Se ve que le orificio lo han hecho perforando por un lado y por el otro, de modo que no están totalmente alineados. De ahí que sea un orificio bastante más grueso que el tornillo que fija el mango al cepillo.


Pero, sigamos, tras la limpieza de la zona rota, pensé en añadirle un tirafondo por la parte de la base, hacia arriba, para que al encolar, hiciera presión… Pero no dio resultado porque quedaban las dos partes mal ajustadas. 

Creo que lo mejor es poner pegamento epoxi de dos componentes, presionar las piezas con varios sargentos cruzados que logren un buen ajuste y, una vez seco el pegamento, poner el tornillo.

Así que procedo: coloco el mango sobre una tabla de madera, con la precaución de poner un papel entre el mango y la tabla (¡No queremos que el mango se pegue a la tabla!), y con dos mordazas o pinzas mantengo las dos piezas apretadas contra la madera, logrando de este modo que estén alineadas en el mismo plano.

 
Preparo el pegamento de dos componentes y lo aplico con cierta generosidad en uno de los lados. Lo colocamos, y empezamos a fijarlos poniendo las dos pinzas.
Seguidamente, voy probando colocando los sargentos de modo que presionen uniformemente las dos piezas entre sí… 


Espero que podáis distinguir bien la foto. 


Eso sí, es importante procurar presionar en las partes más sólidas de los extremos. Si el sargento aprieta en uno de los salientes, corremos el riesgo de que éste se parta.
Al día siguiente, examinamos la pieza. Parece bastante fuerte, aunque no me fío aún de probarla… 
Pero sí que podemos: 
1º Extraer el perno, 
2º Retirar el exceso de pegamento, antes que endurezca completamente, y...
3º Meterle ya el tornillo de refuerzo. 
Para lo primero, me ayudo de los alicates de mi Rev... la estrella de este post (tenía ganas de estrenarla, y ha superado la prueba con méritos). 
El perno había pillado un poco de pegamento que había rebosado hacia el orificio interno... Pero ya digo, con estos alicates, sin problema.


Para lo segundo, uso la cuchilla de mi Rev. Con mucho cuidado y siempre evitando manipular el filo hacia nosotros y que no tengamos la mano delante del mismo, vamos raspando y cortando el sobrante de pegamento. 

Se ve que por el exterior aún tenía restos de cola de pescado, porque el adhesivo sale con cierta facilidad y sin estropear el barniz.
Tras retirar lo más basto, podemos pasar la lima de la misma multiherramienta para lograr un mejor acabado.

Respecto al tornillo de refuerzo, como ya tenía hecho el orificio en la parte de la base (os recuerdo que traté de poner el tornillo antes del encolado), sólo tengo que meter la broca fina para que haga el agujero guía en el fondo e impida que el tornillo abra la madera. 

El orificio de la parte donde queda la cabeza del tornillo lo hice más grueso con el fin que el tornillo no se atornille en esa zona, logrando que tire desde la otra pieza presionando las dos partes entre si.
Pensaba meterle un tornillo de 35 ó 40mm de largo… Pero si metemos uno más corto, hará la misma fuerza, pero se atornillará más fácilmente; debilitará menos la madera;


y nos será más fácil encontrarlo con la cabeza pequeña, ya que si la cabeza del tornillo es grande, puede estorbar al tornillo que fija el mango al cepillo.
Así que dicho y hecho, con el destornillador de estrella de mi nueva multiherramienta, meto el tornillo y lo dejo bien apretado. 


Se ve que no estorba para nada al orificio por el que tiene que entrar el tornillo del mango. ya que éste queda en el borde del agujero grande que vemos (se ve mejor tres fotos más arriba, donde está antes del encolado).

A falta del acabado del mango, ya podemos volver a montarlo. Queda muy sólido.


Para disimular el pegamento blancuzco que asoma por la unión, podemos pintar, poner una cinta adhesiva, etc… Lo importante es que el cepillo sea funcional.


Pero a fin de cuentas, es la terminación, y quería que el cepillo quedase también bonito, aunque sea algo provisional... 

Quería usar masilla de madera. Es específica para esto e incluso podría haberla comprado de un color igual o similar al del mango...

Pero ya tenía ganas de terminar. Además, repito, se trata de un arreglo provisional, ya que quiero hacerle el mango nuevo. 


 
De modo que preparé una masilla con cola blanca, aserrín de madera más bien oscura y en vez de agua, usé café. 

Aún así, se veía un poco más claro, de modo que retinté con un rotulador indeleble marrón oscuro.



El resultado ha sido ligeramente más oscuro en la zona de la rotura... pero con el uso tenderá a clarearse un poco con el roce y apenas se notará. 

Aun así, vemos que es bastante discreto... vamos que si no le decimos a nadie que lo hemos reparado, ni se daría cuenta.

El proceso ha sido relativamente sencillo y rápido... y tenemos un estupendo cepillo en el taller... Y ya os contaré cómo funciona... ¡Me voy, que quiero cepillar algunos listones!
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