viernes, 16 de septiembre de 2016

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Taburete multiusos
Amig@s: Como sabéis tengo afición por el bricolaje… Y por muchas facetas del mismo: Desde carpintería, electricidad, fontanería y albañilería hasta mecánica.
Hace no mucho me hice un soporte para un motor de reserva -y entrenamiento- para mi moto.
 
Queda muy bien el motor en su soporte metálico que le hice...

Pero tiene el inconveniente que hay que ponerlo en una mesa o banco de trabajo, si no queremos estar levantando sus casi 40kg a pulso desde el suelo. Con lo cual, mi banco de trabajo plegable, que es el que más uso para las tareas sencillas, está siempre ocupado.
 
Pero ayer me encontré un taburete -sin asiento- en muy buen estado. Está sin barnizar, pero es muy sólido. 
Puedo usarlo para poner sobre él el motor –quedaría éste como en un pedestal- o incluso para colocar el tornillo de mesa. 

Pero, lo primero es hacerle un asiento, ya que carece de él.


Ya en otra ocasión hice algo similar, aunque el taburete estaba barnizado y terminó como asiento  para el cuarto de mis hijos (Ya os enseñaré, por cierto, cómo lo hice).

Esta vez haré algo más sencillo, rústico y diferente.
Para empezar, he estado buscando por el taller un resto de tabla de pino que pudiese tener el tamaño adecuado… Pero los trozos eran demasiado grandes y había que recortarlos… 
O demasiado pequeños y habría que añadir... Es triste, pero a veces en las cuestiones de bricolaje, puede salir más caro -o casi al mismo precio- comprar la madera para reparar el taburete, que comprar uno ya fabricado y terminado-. Por eso, siempre procuro recurrir a los restos que tengo por el taller. De este modo, la reparación tiene costo 0.


Como para cortar siempre hay tiempo, decidí tratar de pegar un listón del mismo grueso que la tabla a ésta. Si quedase mal, simpre puedo cortar otra tabla mayor, dándole sus medidas.

Empiezo por ver si las dos maderas -la tabla y el listón- casan bien. Basta que una o ambas estén descuadradas, alabeadas o combadas para que haya que retocarlas. 

En este caso, encajan perfectante. Y, aunque el listón tiene un color ligeramente diferente, la tabla está hecha de listones encolados, con lo que apenas se notará el añadido. Aparte que siempre podremos barnizar para igualar tonos.
No voy a usar ensambles complicados… Simplemente cola blanca. Ya que creo quedará lo suficientemente fuerte. Además, la unión de tabla y listón quedará sobre las testas de las patas.

 
Eso sí, voy a hacer unas marcas en los cantos a encolar para que la madera sea más porosa y la cola tenga más agarre. Esto se suele hacer golpeando con el canto del filo de un formón. 
Pero como tengo mi apreciada Leatherman Surge a mano, lo voy a hacer con ella.  Podemos usar el punzón o la punta de la cuchilla. 

Y enseguida tenemos las dos superficies a unir punteadas.

Preparamos unos sargentos. Dos han de ser lo suficientemente largos para abarcar la longitud de la tabla y su añadido.
Y también nos hacemos de unos listones rígidos y rectos. 
Como alternativa, podemos usar retales de hierro o aluminio.

 El objeto es alinear la tabla y el listón para que queden bien derechos, en el mismo plano. 

Cuanto más trabajemos el encolado, menos tendremos que trabajar después quitando los fallos.
Y ya podemos encolar las dos caras. No hace falta mucha cola… Porque todo lo que sobre lo eliminaremos y se desperdiciará.
Ponemos en contacto las dos caras a pegar y colocamos el conjunto sobre dos listones fuertes y rectos. Como veis, he puesto unos plásticos entre las piezas encoladas y los listones-guía, para evitar que éstos se unan a la tabla
Sobre la tabla pondremos otras dos maderas planas y sujetaremos con dos sargentos estos listones –los superiores con los inferiores- de modo que presionen éstos contra la tabla y el añadido y que ambos queden alineados. También vemos que he puesto unos papeles de periódico para evitar que que se peguen la tabla y las maderas que las presionan.
Pero dejamos todavía sin terminar de apretar los sargentos.
Ahora hay que colocar los sargentos principales que presionarán la tabla contra el listón.

Para no marcar los cantos de éstos con los sargentos, también pongo unos listones de desecho entre los sargentos y la madera.

Le damos un ligero apriete y seguidamente apretamos los sargentos pequeños. Podemos ir aflojando y apretando unos y otros para lograr que queden perfectamente alineados y presionados.
 Finalmente, ya se puede apretar el conjunto.



Eliminamos toda la cola que ha rebosado que podamos y podemos añadir algún sargento más para terminar de alinear la tabla con los travesaños, si es necesario.

Esperamos unas horas a que la cola seque y ya podemos darle la terminación que queramos: lijar, fresar los cantos, redondear las esquinas, barnizar o pintar…

Yo he retirado el exceso de cola seca con la cuchilla de mi Leatherman Surge.

Ahora ya podemos recortar el sobrante para ajustar al tamaño del taburete. Con mi sierra de mesa, se hace de forma limpia y rápida... Si no disponéis de una sierra de mesa, siempre se puede hacer con lo que tengáis a mano... Desde una sierra de calar a un serrucho manual.
Como lo quiero es algo rústico para el taller, me voy a limitar a dar una lijada suave, en la que mataré un poco el filo de los cantos y posteriormente, daré una barnizada rápida con spray. Simplemente, para que la suciedad no penetre en la madera por si más adelante quiero darle otro uso y mejorar el acabado. 

Ya queda fijar la tabla al taburete... Para ello, coloco la tabla en el banco de trabajo y el taburete invertido bien centrado en ella.

Marco el contorno interno para que después quede todo bien centrado.

Y Con una broca fina, practico un orificio pasante en la mitad de cada travesaño, procurando que quede bien perpendicular.

Con una broca de un diámetro algo menor que el grueso de los tirafondos que voy a usar, hago un orificio pasante sobre el anterior.

Para no usar unos tornillos demasiado largos, hago otro orificio con una broca de un grueso algo superior a la cabeza de los tirafondos. Así éstas entraran en el listón hasta la profundidad que taladremos y podremos usar unos tirafondos más cortos y quedarán más disimulados.

Es importante calcular bien la longitud del tirafondo y la profundidad a la que tiene que entrar la cabeza del mismo. Para ello, medimos bien con un calibre. Si nos equivocamos, el tirafondo no agarrará lo suficiente en el tablero, o la punta asomará hacia arriba.


También podemos hacer unos orificios guía en el tablero para que los tirafondos se atornillen a éste sin crear tensiones que puedan abrir la madera. Podemos usar la broca con la que abrimos el orificio inicial

Con mi estupenda Leatherman Surge, atornillo los tirafondos, metiendo primero los tornillos hasta que asomen por el otro lado y después con el tablero debajo. Sin apretar demasiado para no crear demasiada tensión en la tabla y... 
 
 
¡A disfrutar del taburete! 

Por cierto... Respecto al soporte metálico del motor, os lo mostraré en otra entrada. Es realmente sencillo y funcional. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Mantenimiento de las multiherramientas Leatherman, evitar el óxido de las Leatherman, mantenimiento Leatherman,

Mantenimiento de las Leatherman.
Amig@s:
 
Sabéis que me encantan las multiherramientas Leatherman. 

He acabado haciéndome con una verdadera colección. Pero no son unos simples objetos decorativos, que ya me habéis visto usarlas en multitud de tareas, siendo en ocasiones incluso más efectivas que las herramientas convencionales…

Pero una cuestión que he tocado muy poco es el mantenimiento de estas joyas.

Con un poco de cuidado, y en condiciones normales, se pueden conservar impolutas muchos, pero que muchos años. No es por gusto que el fabricante nos ofrezca una garantía de 25 años… En realidad, la garantía podría ser de 50 años… o de por vida.
 

Yo todavía conservo mi Supertool300, la más veterana de mi colección, como si estuviese recién sacada de su caja cuando la conseguí –y la uso casi a diario, que los post son sólo ejemplos de las cosas que realizo-. Y exactamente igual con todas las demás… Incluso la pequeña Skirt PS4, que es la que siempre llevo encima. 
Realmente es muy sencillo conservar estas herramientas en perfecto estado. La calidad de su acero inoxidable es extraordinaria y sus acabados, insuperables…

Pero, ojo, "acero inoxidable" no quiere decir que no se oxide. En realidad quiere decir “acero resistente a la corrosión”. Cualquier acero inoxidable acabará por oxidarse si está en condiciones adversas y no se cuida debidamente.

Esto es particularmente significativo en ambientes muy húmedos, especialmente en el mar. O cuando está en contacto con tierra o barro.
Muchas personas piensan, efectivamente, que el acero va a mantenerse reluciente hagamos lo que hagamos con la herramienta, ya que asocia inoxidable a “que jamás se oxidará”. Ésta, al tener recovecos, muelles, seguros, etc, irá acumulando la suciedad y el salitre que junto con la humedad –prácticamente permanente- de la zona, terminará por oxidarse.

En realidad es muy, pero que muy sencillo mantener nuestras queridas multiherramientas en perfecto estado y conservarlas así de por vida.
Para el mantenimiento, bastaría mantenerla siempre limpia.

 
 Si se ha mojado en agua de mar o agua con barro o sucia,  deberíamos limpiarla primero con agua limpia. Yo suelo añadirle al agua un poco de jabón de lavar la vajilla. 

No cuesta trabajo ir abriendo y cerrando cada hoja y pasando un cepillo de dientes viejo o que no utilicéis para procurar eliminar los restos sobre todo en las zonas más comprometidas de los ejes y los seguros. 

Si está realmente sucia o ha estado mucho tiempo expuesta al salitre, podéis dejarla un ratito sumergida en el agua jabonosa antes de pasar el cepillo. 
No olvidemos zonas como el interior de las cachas.



Una vez hecho esto, aclaramos con agua sin jabon... Simplemente, repetimos el proceso de pasar el cepillo, pero para retirar cualquier resto de agua jabonosa que haya quedado.
La secamos muy bien con un paño limpio, seco y suave. 

Si estamos en un ambiente frío y/o con humedad ambiental alta, podemos asegurarnos de un correcto secado con un secador de pelo... Pero normalmente con el paño es suficiente. 


Ya seca, podemos añadirle un poco de aceite que proteja el metal de la humedad y el salitre. Lo recomendado es aceite lubricante.

El aceite con teflón que se suele usar para las cadenas de las bicicletas puede ser una opción muy interesante, porque el teflón lubrica y repele la suciedad, facilitando futuras sesiones de mantenimiento… Pero se puede usar perfectamente aceite fino, del usado en máquinas de coser o incluso aceite de silicona, que suele venir en formato aerosol y se aplica rápidamente, dejando una película fina y transparente que se lo pondrá muy difícil al óxido. 

Yo me he decantado por el aceite de silicona por tenerlo a mano. 
Tras aplicar el aceite -haciendo hincapié en las zonas articuladas-, abrimos y cerramos cada hoja para que penetre bien. 

Para garantizar que se forme una película protectora en todas las hojas y no solo en los recovecos y articulaciones, se puede pasar un bastoncillo de algodón, de los usados para la higiene doméstica, humedecido en el mismo aceite. 
Así incluso, podemos aprovechar la mayor parte del aceite que rebose. 
Finalmente, pasamos un papel o paño para retirar el exceso… ¡Y ya tenemos la herramienta lista!

Es un proceso, que parece largo y tedioso. 
En realidad se tarda mucho más en decirlo que en hacerlo. Y para mí, es muy gratificante, porque sé que le estoy dando vida a la multiherramienta.
En cinco minutos podéis dejar vuestra herramienta limpia, impoluta y protegida del salitre y suciedad que son suceptibles de estropear vuestra querida herramienta.


Si ya es demasiado tarde para vosotr@s y vuestra multiherramienta presenta signos de óxido, se pueden hacer aún varias cosas: con mucha delicadeza, pasar una lija al agua fina en la zona donde haya óxido. Mojar esta zona con vinagre, ya que este producto ha demostrado cierta eficacia en eliminar el óxido, y quizá algún producto específico…

Pero sin duda lo mejor es evitar el óxido. Si el óxido alcanza cierto grado, afectará al funcionamiento de la multiherramienta convirtiéndola en algo inservible, pues puede llegar al punto que no podamos abrir las hojas o que se malogren sus funciones, como el eficaz seguro que presentas las hojas y que garantizan nuestra seguridad.
Las multiherramientas nos dan la posibilidad de hacer una enorme cantidad de tareas. Realmente, se hacen querer. No es mucho pedir darles a cambio un poco de cuidado de vez en cuando. 
Es tan sencillo que me resulta realmente doloroso ver herramientas que están gravemente deterioradas por negarles un mínimo de mantenimiento, a sabiendas que en zonas costeras o haciéndolas trabajar con suciedad, corren este peligro, como cualquier acero inoxidable.

De hecho, alguno pensará: "dejo mi herramienta a la intemperie y cuando se oxide que me la cambien por una nueva, que para eso la cubre una garantía de 25 años". 

Lo cierto es que la garantía cubre defectos de la herramienta, que como cualquier cosa hecha por humanos, puede presentar alguna falla... Pero no cubre los malos tratos que le demos. El mal uso que hagamos de estas herramientas es algo que es responsabilidad nuestra, no de la herramienta ni del fabricante.

Por otra parte, son herramientas robustas, fiables y con las que podemos realizar infinidad de tareas... Pero, insisto, como herramientas que son, debemos darles un uso adecuado al que están destinadas y el cuidado necesario para su conservación, como cualquier otra herramienta del taller... 
A nadie se le ocurre (o eso espero) usar su formón favorito para usarlo como cincel para hacer una arrebola en la pared, o usar un móvil como martillo... De igual modo hay que darle a las herramientas Leatherman un uso adecuado... Y nos durarán toda la vida.