jueves, 27 de octubre de 2016

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Escuadrar escuadra económica.
 

Amig@s: Tengo toda una colección de escuadras. Al parecer… ¡No existe el ángulo de 90º exacto! O al menos, pocas escuadras parecen dar la talla a la hora de señalar una línea perfectamente perpendicular.

Para colmo, cuando parece que hemos encontrado la escuadra perfecta –independientemente de su precio, calidad y marca-, Se nos cae o le damos un golpe… Y se estropea.

No voy a ponerme a describiros todas mis escuadras… Sólo voy a referirme a mi última -y no muy acertada- adquisición.
Es esta escuadra de carpintero cuya regla puede deslizarse sobre el mango. Así podemos regular la escuadra a nuestras necesidades. 

 
También tiene burbuja para poder ver si las superficies están niveladas… y hasta un punzón oculto para poder marcar líneas… Todo aparentemente perfecto…

El problema es que con tanta escuadra, me he ido a una de las más económicas de estas características… Y como se suele decir, “lo barato sale caro”. 

Efectivamente, tras la correspondiente espera para recibirla, ya que la compré por Internet, por fin pude examinarla.


Los dos defectos principales: 
No marca los 90º y 
como intentemos apretar el tornillo que fija la regla, la pestaña resbala, ya que le han dejado una muesca demasiado ancha en el carril de la regla, donde ésta baila
y la pestaña que debe apretar la regla contra la base del cuerpo, se sale, al separarse la regla de la pestaña.


Lo segundo tiene fácil solución: meterle un calzo que cierre o ajuste un poco el carril y la regla vaya un poco menos holgada, sin restarle movilidad.

Probé provisionalmente con el cartón de una etiqueta que corté con las tijeras de mi Surge... 
 
Y el resultado ha sido satisfactorio. 

Tendré que estar pendiente a partir de ahora de que el cartón no se salga cada vez que manipule la escuadra… pero cumple su función y espero buscarle algo más estético y duradero, como una chapita de aluminio que pueda pegar dentro de la muesca o carril por la que se desliza la regla.
Ahora vamos por lo principal…

 
Si examinamos el fondo del carril, vemos que tiene dos pequeños salientes… 
Al menos quién hizo la escuadra, pensó en esto… 

Porque la solución es bien sencilla: desgastar uno de los salientes o puntos de apoyo para modificar la inclinación de la regla respecto a la base… Y por tanto, corregir el descuadre.
Eso sí, los dos puntos de apoyo tienen una separación de un par de centímetros y la regla tiene 30cm. Esto significa que basta un ligerísimo desgaste en uno de los puntos para que tengamos mucha variación… O sea, que hay que trabajar con sumo cuidado y comprobando continuamente el resultado.

Para limar el punto externo, que es el que hay que reducir en este caso, voy a usar la lima de mi Leatherman Surge. Por suerte, la excesiva holgura que han dejado en el carril tiene esa ventaja: entra fácilmente la lima para trabajar sobre el punto que queremos reducir.
Así que sacamos la regla del carril, damos dos o tres pasadas de lima, y montamos otra vez la regla en su lugar, con el cartón que le preparé para que quede ajustada y podamos apretar un poco el tornillo de fijación.
 
Repetimos y vemos que, poco a poco, vamos corrigiendo el error.

Especialmente importante es cuidar las últimas pasadas. Hemos de darlas con mucho cuidado de mantener la lima bien derecha y alineada con el carril para evitar dejar  el punto en bisel o con alguna rebaba que nos falsee la medición.

Y ya podemos hacer uso de la escuadra. Podemos sustituir el cartón de ajuste por una chapita –como dije antes- o un plástico rígido. 

Y también podemos comprobar de vez en cuando que no se haya descuadrado. 


En cualquier caso, creo que con este ajuste, la escuadra ha quedado bastante bien y podemos trabajar correctamente con ella. 

Como estas escuadras se suelen usar para comprobar si los cantos de las maderas están a escuadra, ensambles y para medir piezas no muy grandes, tampoco un ligerísimo descuadre va a suponer un grave problema… 

Aunque si yo estuviese en vuestro lugar, compraría sin dudarlo una escuadra de calidad, visto lo visto. 

Pero si queréis gastar lo mínimo para tener una escuadra funcional para llevar en la caja de herramientas sin temor a perderla... En diez minutos podemos dejarla en perfecto uso.

Finalmente... ¿Cómo comprobar si nuestra escuadra marca bien los 90º? O ¿Cómo saber si una escuadra que entra nueva en nuestro taller es fiable? La comprobación es muy sencilla:
pegamos un cartón o cartulina lisa sobre un cristal con tres o cuatro trocitos de cinta adhesiva. Podemos usar otra superficie en vez del vidrio, pero es imprescindible que sea lisa y, sobre todo, que uno de los lados esté bien liso y recto. Por eso uso este vidrio, pues sé que cumple estas características.

 
Pues bien, basta poner la escuadra bien pegada al borde del vidrio, y trazar una línea sobre la cartulina.

 
Seguidamente, giramos la escuadra sobre sí misma de modo que podamos trazar una línea lo más cerca posible del trazo anterior.  


Si la escuadra está bien, las dos líneas serán perfectamente paralelas o incluso coincidirán... De lo contrario -En el caso de la escuadra que estamos tratando en esta entrada- ya sabemos de qué lado debemos desgastar para corregir la desviación.   
Como podéis ver... he aprovechado para comprobar varias escuadras, de ahí la cantidad de líneas trazadas. 
Como no, he visto que alguna escuadra que había dado por buena, tiene una ligera desviación... ¡No existe la escuadra perfecta! Je, je, je. 
Por suerte, la última ha tenido solución. 
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lunes, 10 de octubre de 2016

Reparar tapón embellecedor de retrovisor de Yamaha Sr Special,






Amig@s: Un pequeño problema en mi moto… Se me ha salido en un par de ocasiones el tapón embellecedor que tiene mi Yamaha sr 250 Special en el retrovisor. En el lado derecho.

Y como dice el refrán: “De tanto llevar el cántaro a la fuente… acaba por romperse” Y mi tapón se cayó en la calle, donde lo perdí.

Esta moto, que empezó a fabricarse hace más de 20 años (este modelo en concreto, que lleva mucho más), ya no tiene recambio para esta pieza. Es más, en todo caso, podría comprar el retrovisor completo, pero el tapón embellecedor no consta como pieza de recambio… Así que toca buscar una solución.

Tras mirar por ferreterías y Centros de Bricolaje, he descubierto que la mejor solución es…¡Hacerlo yo mismo! 

Empecé, antes de comenzar mi cruzada personal en busca de la pieza perdida, por recortar un círculo de goma sacado de una cámara de bicicleta vieja. 
Colocándola, podría "dar el pego", pero queda mucho más hundida que el tapón del lado izquierdo y dudo que proteja debidamente contra el polvo y la lluvia, que pienso, será el motivo de llevar ese tapón.


Así que he recurrido a mi amiga, la masilla epoxídica.

Como sabéis, esta masilla es una barra con dos componentes: uno en la parte interna y otro en la externa.

Pero antes de empezar a manipular la masilla, voy a hacer unos pasos previos:

Puse un poco de aceite de silicona dentro de la zona del tapón. Así no tendré que enceitar más adelante. Y el aceite impedirá que la masilla se agarre con demasiada fuerza a las caras internas. 

El motivo de poner aceite de silicona y no otro, es que éste aceite no suele perjudicar las juntas de goma y así no deterioro nada que haya dentro de esa pieza.
 

Voy a tomar un trocito de papel fino y lo voy a meter dentro de la pieza de la que se ha salido el tapón. 

Pues dentro de esta pieza va un tornillo y como meta la masilla epoxi muy adentro, se hará una pieza con el tornillo y las paredes haciendo muy difícil su extracción si más adelante queremos desmontar el retrovisor o colocar un tapón como el original (no pierdo la esperanza de encontrar más adelante algo más parecido). 

 
Con la hoja destornillador pequeño/lima/regla de mi Rev, se mete pefectamente. 
Si no tenéis una Rev, siempre podéis usar un destornillador plano pequeño.

En tercer lugar, voy a enmascarar toda la zona de dicha pieza por fuera para evitar que se pegue la masilla, la pintura que daremos posteriormente y evitar que al lijar podamos rozarla. 
En este caso, en vez de cinta de carrocero, he usado celo o cinta adhesiva normal y corriente. 
Se van poniendo trocitos hasta cubrir todo lo que deseamos proteger.

Seguidamente, con la cuchilla de mi Leatherman Rev, corto un trocito de la barra de masilla epoxi. 
Con el trozo que veis, me sobró bastante, casi la mitad. Lo menciono por si a vosotr@s os pasa algo parecido.

Hay que mezclar muy bien los dos componentes de la masilla hasta que adquiera un color uniforme.

Seguidamente, la metemos en el orificio y vamos moldeando para conseguir la forma curvada superior.

Al tener la protección de la cinta adhesiva, no tenemos que preocuparnos de manchar nada.
Ya seca por completo, esta masilla es muy dura y, al mismo tiempo, se lija muy fácilmente. 
Procedo a pasar la lima de mi Leatherman Surge para retocar, eliminar salientes, y dejarla ligeramente rugosa -sin brillo- para que se adhiera mejor la pintura.
He cometido dos fallos: tuve un imprevisto al poner la masilla y me quedaron dos zonas ligeramente hundidas… Estas cosas hay que hacerlas sin interrupciones externas.

El segundo fallo fue no pasar la lija antes de pintar… La masilla epoxi se lima y lija muy fácilmente, como dije antes, y la lija quizá hubiera dado un acabado más uniforme y eliminado toda imperfección.
 
No obstante, pinté -Con pintura normal y corriente, y un pincel- y el resultado ha sido bastante bueno. 

Si se mira muy de cerca, se ven esas imperfecciones… Pero tiene el mismo aspecto que el otro retrovisor. Y nos puede servir mientras no encuentre un tapón como el original. 


Obviamente, también se pueden retocar esas imperfecciones con un poco de masilla, lija y otra vez pintura… pero realmente creo no merece la pena. 

Si en un tiempo no encuentro el tapón, ya consideraré esta reparación provisional como algo permanente y procederé a retocar.

Si encontrase el tapón, bastaría taladrar la masilla por el centro y dando golpecitos suaves con un destornillador, se podría ir sacando toda fácilmente, máxime por haber puesto el papel de tope para que no penetre demasiado, y por el aceitado del interior.


El trabajo ha sido muy sencillo de realizar y me ha llevado, en realidad, mucho menos tiempo que si hubiera salido a comprar la pieza u otra similar. 
Y hemos logrado que la moto siga teniendo un aspecto estupendo, sin que le falte nada.


viernes, 16 de septiembre de 2016

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Taburete multiusos
Amig@s: Como sabéis tengo afición por el bricolaje… Y por muchas facetas del mismo: Desde carpintería, electricidad, fontanería y albañilería hasta mecánica.
Hace no mucho me hice un soporte para un motor de reserva -y entrenamiento- para mi moto.
 
Queda muy bien el motor en su soporte metálico que le hice...

Pero tiene el inconveniente que hay que ponerlo en una mesa o banco de trabajo, si no queremos estar levantando sus casi 40kg a pulso desde el suelo. Con lo cual, mi banco de trabajo plegable, que es el que más uso para las tareas sencillas, está siempre ocupado.
 
Pero ayer me encontré un taburete -sin asiento- en muy buen estado. Está sin barnizar, pero es muy sólido. 
Puedo usarlo para poner sobre él el motor –quedaría éste como en un pedestal- o incluso para colocar el tornillo de mesa. 

Pero, lo primero es hacerle un asiento, ya que carece de él.


Ya en otra ocasión hice algo similar, aunque el taburete estaba barnizado y terminó como asiento  para el cuarto de mis hijos (Ya os enseñaré, por cierto, cómo lo hice).

Esta vez haré algo más sencillo, rústico y diferente.
Para empezar, he estado buscando por el taller un resto de tabla de pino que pudiese tener el tamaño adecuado… Pero los trozos eran demasiado grandes y había que recortarlos… 
O demasiado pequeños y habría que añadir... Es triste, pero a veces en las cuestiones de bricolaje, puede salir más caro -o casi al mismo precio- comprar la madera para reparar el taburete, que comprar uno ya fabricado y terminado-. Por eso, siempre procuro recurrir a los restos que tengo por el taller. De este modo, la reparación tiene costo 0.


Como para cortar siempre hay tiempo, decidí tratar de pegar un listón del mismo grueso que la tabla a ésta. Si quedase mal, simpre puedo cortar otra tabla mayor, dándole sus medidas.

Empiezo por ver si las dos maderas -la tabla y el listón- casan bien. Basta que una o ambas estén descuadradas, alabeadas o combadas para que haya que retocarlas. 

En este caso, encajan perfectante. Y, aunque el listón tiene un color ligeramente diferente, la tabla está hecha de listones encolados, con lo que apenas se notará el añadido. Aparte que siempre podremos barnizar para igualar tonos.
No voy a usar ensambles complicados… Simplemente cola blanca. Ya que creo quedará lo suficientemente fuerte. Además, la unión de tabla y listón quedará sobre las testas de las patas.

 
Eso sí, voy a hacer unas marcas en los cantos a encolar para que la madera sea más porosa y la cola tenga más agarre. Esto se suele hacer golpeando con el canto del filo de un formón. 
Pero como tengo mi apreciada Leatherman Surge a mano, lo voy a hacer con ella.  Podemos usar el punzón o la punta de la cuchilla. 

Y enseguida tenemos las dos superficies a unir punteadas.

Preparamos unos sargentos. Dos han de ser lo suficientemente largos para abarcar la longitud de la tabla y su añadido.
Y también nos hacemos de unos listones rígidos y rectos. 
Como alternativa, podemos usar retales de hierro o aluminio.

 El objeto es alinear la tabla y el listón para que queden bien derechos, en el mismo plano. 

Cuanto más trabajemos el encolado, menos tendremos que trabajar después quitando los fallos.
Y ya podemos encolar las dos caras. No hace falta mucha cola… Porque todo lo que sobre lo eliminaremos y se desperdiciará.
Ponemos en contacto las dos caras a pegar y colocamos el conjunto sobre dos listones fuertes y rectos. Como veis, he puesto unos plásticos entre las piezas encoladas y los listones-guía, para evitar que éstos se unan a la tabla
Sobre la tabla pondremos otras dos maderas planas y sujetaremos con dos sargentos estos listones –los superiores con los inferiores- de modo que presionen éstos contra la tabla y el añadido y que ambos queden alineados. También vemos que he puesto unos papeles de periódico para evitar que que se peguen la tabla y las maderas que las presionan.
Pero dejamos todavía sin terminar de apretar los sargentos.
Ahora hay que colocar los sargentos principales que presionarán la tabla contra el listón.

Para no marcar los cantos de éstos con los sargentos, también pongo unos listones de desecho entre los sargentos y la madera.

Le damos un ligero apriete y seguidamente apretamos los sargentos pequeños. Podemos ir aflojando y apretando unos y otros para lograr que queden perfectamente alineados y presionados.
 Finalmente, ya se puede apretar el conjunto.



Eliminamos toda la cola que ha rebosado que podamos y podemos añadir algún sargento más para terminar de alinear la tabla con los travesaños, si es necesario.

Esperamos unas horas a que la cola seque y ya podemos darle la terminación que queramos: lijar, fresar los cantos, redondear las esquinas, barnizar o pintar…

Yo he retirado el exceso de cola seca con la cuchilla de mi Leatherman Surge.

Ahora ya podemos recortar el sobrante para ajustar al tamaño del taburete. Con mi sierra de mesa, se hace de forma limpia y rápida... Si no disponéis de una sierra de mesa, siempre se puede hacer con lo que tengáis a mano... Desde una sierra de calar a un serrucho manual.
Como lo quiero es algo rústico para el taller, me voy a limitar a dar una lijada suave, en la que mataré un poco el filo de los cantos y posteriormente, daré una barnizada rápida con spray. Simplemente, para que la suciedad no penetre en la madera por si más adelante quiero darle otro uso y mejorar el acabado. 

Ya queda fijar la tabla al taburete... Para ello, coloco la tabla en el banco de trabajo y el taburete invertido bien centrado en ella.

Marco el contorno interno para que después quede todo bien centrado.

Y Con una broca fina, practico un orificio pasante en la mitad de cada travesaño, procurando que quede bien perpendicular.

Con una broca de un diámetro algo menor que el grueso de los tirafondos que voy a usar, hago un orificio pasante sobre el anterior.

Para no usar unos tornillos demasiado largos, hago otro orificio con una broca de un grueso algo superior a la cabeza de los tirafondos. Así éstas entraran en el listón hasta la profundidad que taladremos y podremos usar unos tirafondos más cortos y quedarán más disimulados.

Es importante calcular bien la longitud del tirafondo y la profundidad a la que tiene que entrar la cabeza del mismo. Para ello, medimos bien con un calibre. Si nos equivocamos, el tirafondo no agarrará lo suficiente en el tablero, o la punta asomará hacia arriba.


También podemos hacer unos orificios guía en el tablero para que los tirafondos se atornillen a éste sin crear tensiones que puedan abrir la madera. Podemos usar la broca con la que abrimos el orificio inicial

Con mi estupenda Leatherman Surge, atornillo los tirafondos, metiendo primero los tornillos hasta que asomen por el otro lado y después con el tablero debajo. Sin apretar demasiado para no crear demasiada tensión en la tabla y... 
 
 
¡A disfrutar del taburete! 

Por cierto... Respecto al soporte metálico del motor, os lo mostraré en otra entrada. Es realmente sencillo y funcional.