lunes, 1 de septiembre de 2014

Copia de llave casera. Hacer copia de llave. Llave rota.



Copia de llave casera


Amig@s: 

El otro día tuve la mala fortuna que se me partió la llave del buzón donde el cartero deja mi correo… 

Como sólo teníamos dos llaves y la otra la tiene mi mujer, eso significaba que, o me hacía una copia, o me tenía que fastidiar sin mirar el buzón.


Pero, dado mi (retorcido) espíritu de bricolador, me dije que podría probar a fabricar yo mismo mi propia copia. Sabiendo más o menos cómo funcionan las cerraduras, es posible hacerlo. 


Basta que la copia pueda entrar en la cerradura, que tenga las mismas dimensiones de alto y ancho y, sobre todo, que tenga los mismos salientes y entrantes (dientes). 

Bueno, podríamos hacerlos diferentes y sacar una llave maestra para abrir todos los buzones… Pero eso ya es ilegal y se sale de mi plan original que es suplir mi propia llave rota.

Saqué un patrón en cartón dibujando el contorno de la llave de mi mujer pensando que sería suficiente… Pero en el último momento, también decidí llevarme la llave. Mal asunto, pues estuve entretenido poniéndole un tornillo de freno a un tornillo de mesa que me había comprado y que venía sin dicho tornillo de freno… 
Cuando me quise dar cuenta, no encontraba tampoco la llave de mi mujer… aunque al menos tenía el patrón que pasé en un cartón con el contorno. Eso hizo que el trabajo fuese más frustrante, y de más dificultad, pues el contorno siempre es mayor que el original y no disponía de las dimensiones exactas. Si hubiese podido encontrar la llave –o al menos el trozo de la punta de mi llave rota- hubiera sido más sencillo… 

Sin embargo, en un par de horas, logré algo bastante bueno. A falta de algún retoque –para lo que sí precisé la llave original, que finalmente encontré-, quedó bastante bien.
Pero no adelantemos acontecimientos y os explico el proceso.


Lo primero es buscar un trocito de chapa adecuada. La llave original es bastante pequeña y estrecha. Tampoco tiene que mover un gran cerrojo o pestillo, por lo que no tiene que hacer grandes esfuerzos. Así que me decanté por una chapa de aluminio de 1mm de grosor. También podría haber usado fleje de acero o similar… pero el aluminio es blando y fácil de trabajar… y a fin de cuentas es un experimento, ni yo mismo pensaba que fuese a funcionar (no se lo digáis a nadie, jejejej).

 
 
Corté un trozo de unas dimensiones algo mayores de la llave con unas tijeras para chapa. Fui tomando las medidas con un calibre.
Lo primero es decidir hasta donde ha de entrar la llave, o sea, las dimensiones del “mango” y del vástago.
 

Con la lima de mi leatherman, que desbasta bastante bien, ya empiezo a comer a lo largo de la punta de la llave afinándola y dejando el escalón en el mango que hará de tope. 

Es muy importante, porque ese escalón es el que tomaremos de referencia para pasar las medidas de la llave original a la copia y lograr hacer unos dientes exactos al original.
Podemos también recortar un poco de largo el vástago si vemos que sobra demasiado. Es bueno dejar 1mm de más, que para limar siempre hay tiempo.


Y ya podemos ir pasando las medidas. 

Lo primero es ajustar el ancho de la punta o vástago de la llave. Ya que vamos a hacer los dientes después, es importante que lo hagamos sobre las medidas correctas del ancho del vástago de la llave. Eso sí, dejando la medida mayor, es decir, midiendo el ancho desde el diente más ancho a su parte opuesta.

Para pasar las medidas, uso un punzón para marcar en la chapa. Es más preciso y se ve mejor que con lápiz o rotulador.

Con la ayuda de un tornillo de mesa (el mismo, por cierto al que puse el tornillo de freno), puedo sujetar la llave para los desbastes más gruesos… 

Para hacer los dientes, se puede sujetar con la mano apoyándonos sobre un mártir de madera. El aluminio es realmente fácil de trabajar.


Bueno, y pasamos a hacer los dientes. Esto es lo más importante de la llave y nos debemos esmerar.


Como adelanté antes, yo fui empezando a tomar las medidas del tope hacia la punta y fue aproximándome poco a poco a las medidas definitivas. 

Como lima, la de la Leatherman ya es demasiado poderosa para este delicado trabajo, así que usé una diamantada muy fina con forma de media caña, que me permitía dar la forma precisa.

En poco tiempo (se tarda realmente más tiempo en tomar y pasar las medidas que en el limado en sí, de ahí que me hubiera ahorrado tiempo y trabajo si en vez de usar como original el patrón en cartón, hubiese usado la llave orginal), Logré algo bastante aproximado a la llave perdida.


Pese a usar chapa de 1mm de grosor, no entraba bien en la cerradura. Tuve que hacer dos pequeños rebajes longitudinales en el vástago de la llave a tal fin (con el canto de la lima de media caña, se hace rápidamente). Pero no lograba abrir la cerradura pese a que conseguí que la nueva llave entrase hasta el fondo.

 
Justo cuando ya había terminado de hacer todo esto, apareció la llave de mi mujer y descubrí que la copia no entraba lo suficiente, tenía que hacer que entrase un pelín más, apenas medio milímetro. 

Un par de pasadas para hacer retroceder ligeramente el tope hacia el mango con la lima de la Leatherman… y la llave ya funciona perfectamente. Es más, cada vez que la uso, me parece que funciona mejor.

Para el remate final, repasé todos los bordes pasando suavemente la lima por los cantos para eliminar bordes y, finalmente, 


con un taladro y apoyando la llave sobre una madera de mártir, le hice su orificio para ponerla en el llavero.

La llave es de aluminio. Es de metal flexible y será difícil que se nos vuelva a partir. Es más ligera que la original y abulta y pesa mucho menos. 


Estoy tan satisfecho que voy a renunciar a hacerme una copia profesional de la llave de mi mujer.


Eso sí, si hacéis lo mismo, y vuestra llave tiene que mover un cerrojo o pestillo con muelle o pesado, necesitaréis usar un material más resistente: un fleje o chapa de acero, o similar.

En cualquier caso, por 1€ que cuesta hacer la copia de una llave sencilla en un sitio especializado, no merece la pena tomarnos el trabajo de hacer la copia casera… Pero a efectos de experimento y reto personal… ha sido un rotundo éxito. Y aquí lo dejo por si a alguien le sirve.


Eso sí, como siempre digo, expongo mis trabajos y pruebas a título divulgativo… no me responsabilizo si os sale mal y acabáis estropeando vuestra cerradura o si no lo usáis con fines legales.


Y os dejo… ¡Voy a mirar si tengo correo en mi buzón!

.

viernes, 8 de agosto de 2014

Reparar balda de armario. Poner soportes de balda. Tabla de armario suelta. Repair shelf cabinet. Put shelf brackets. Loose Table cabinet. Réparer plateau armoire. Mettez supports de tablette. Table armoire en vrac.



Reparar balda descolgada en armario.

Amig@s: Este es un post extraordinariamente sencillo… Prácticamente solucioné el problema en un par de minutos…. Pero vamos al principio:


En el cuarto de mis hijos tenemos un bonito armario de madera natural. Pero, además de su función de almacenaje de ropa, también tiene otra, la de servir de juguete para mis hijos, que a veces se meten dentro cuando juegan al escondite. 

Evidentemente, el armario no está diseñado para este uso y ha terminado por desprendérsele la balda superior.

El problema es que los pivotes o tetones sobre los que se apoya la parte delantera del estante, se han caído y perdido, con lo que la tabla no tiene donde apoyarse.

En realidad los pivotes son solo unos tubitos macizos que se alojan en unos orificios del lateral del armario, por la cara interna.

Pensé que lo más sencillo sería usar unos simples tubillones o espigas de carpintería para suplir los pivotes perdidos.

Caso que no coincida la medida de los tubillones con la del orificio, tomaríamos un tubillón ligeramente más grueso que el orificio y agrandaríamos éste con una broca del mismo diámetro que el tubillón. 

En este caso no es necesario, pues los tubillones del nº6 entran bien ajustados.


Eso sí, sobresale mucho, con lo que tendríamos problemas para colocar la tabla, ya que dispone del sitio justo para entrar inclinada y después enderezarla sobre los pivotes.

Así que tomo mi Supertool 300, que siempre tengo a mano en casa, y una madera a modo de mártir... 

y con la estupenda sierra de madera, corto un tubillón por la mitad, transversalmente.

Puestos, sobresalen prácticamente lo mismo que los pivotes originales.

Pero, antes de colocarlos definitivamente, añado un poco de cola blanca en las puntas y con un martillo los meto hasta el fondo. 

Basta eliminar el sobrante de cola que ha rebosado y ya podemos poner la tabla. 
La cola al secar, se vuelve transparente y no afeará.

Queda perfecta. Un trabajo, limpio, rápido y efectivo al 100%.




.

lunes, 28 de julio de 2014

Puerta acorazada que roza. Calzar puerta acorazada. Bisagras de puerta acorazada. llave dura en puerta acorazada. Armored door that rubs. Fit armored door. Armored door hinges. hard key in armored door. Porte blindée qui frotte. Monter porte blindée. Porte blindée charnières. clé dur en porte blindée.



Puerta acorazada que roza con suelo


Amig@s: Ya hemos visto en otro post cómo logramos salir adelante con una puerta acorazada que estaba un poco baja y no engarzaba bien el pestillo.


Tengo que adelantar que este es, sin duda, uno de los trabajos de bricolaje que más satisfacción me ha producido. Llevaba años soportando las molestias de abrir y cerrar una puerta que rozaba con el suelo y que costaba también girar la llave.
Solucioné en parte el problema calzando la zona inferior de la puerta, donde ésta se une al marco y dio resultado…

Pero esto repercutía en el pestillo y las cerraduras, pero no en el roce de la puerta con el suelo. 

Con el tiempo, el problema se fue agravando hasta llegar al punto que algunas veces había que empujar con todo el peso del cuerpo para poder abrir o cerrar la puerta.

Cansado de esto (y de escuchar las protestas de mi mujer, jejejeje) quería ponerle solución. Normalmente esta operación consiste en retirar la puerta y meter entre las dos partes de cada bisagra, en el bulón o eje, una arandela espaciadora.


El problema es que, por una parte, la puerta acorazada pesa sobre 100kg (al menos eso me dijo en su día el montador que me la instaló). 
Por otro lado, no sabía qué tipo de bisagras tenía montadas, o si éstas tenían algún tipo de regulación. Sólo sabía que eran soldadas al marco y a la puerta. Con lo que no me atrevía a meterle mano. Y, por más que he buscado y rebuscado… no ha habido forma de encontrar en internet unas bisagras similares para estudiarlas. 
Lo único que sabía era que el embellecedor de la parte inferior de cada bisagra, se podía desmontar aflojando un tornillo tipo allen que tiene el remate inferior… Pero no sabía cómo retirar la parte análoga de la parte superior de las bisagras. 

Descubrí, casi por ensayo y error, que retirando el embellecedor inferior y golpeando hacia arriba con un martillo y un destornillador o botador, se sacaba el pasador y que el remate superior salía junto con aquél.


Así que vamos a empezar el proceso.

Compramos unas arandelas adecuadas (como ya había sacado a modo de prueba un pasador o eje, había tomado las medidas). En este caso, son hasta de color dorado.

Eso sí, son de distintos gruesos (es lo que tienen muchos productos orientales), de modo que tuve que escoger cuatro lo más similares posibles. Si tenéis tiempo, es recomendable adquirirlas en ferreterías o centros especializados, donde no tendréis este problema.

Una vez con las arandelas, ya podemos hacernos con un surtido de cuñas, una palanca, un martillo de puntas de nylon (o uno normal en su defecto) y un botador o destornillador viejo.

Yo he realizado el proceso con la puerta cerrada. A veces conviene que esté entreabierta. Pero yo lo he hecho así y me ha funcionado.

 

 
 
Lo primero es retirar todos los embellecedores inferiores de las bisagras: una llave allen... 

Y en dos minutos están todos fuera.

A continuación, hay que calzar bien la puerta con cuñas. 


Es un proceso delicado porque podemos rajar o partir una loseta del suelo. 

Por lo que conviene poner bastantes cuñas e ir metiéndolas todas a la vez para repartir la presión. 

Así la puerta queda fijada en su posición y evita que recaiga todo su peso en las bisagras, con lo que podremos sacar fácilmente los pasadores.


Voy a aflojar o sacar ligeramente todos los pasadores de las bisagras, sólo voy a sacarlos un par de milímetros. 

El que cuesta más es el inferior, pues el destornillador no cabe entre la bisagra y el suelo. 

Uso un viejo perno de bisagra que tenía por la caja de herramientas, para ponerlo bajo el pasador de la bisagra y golpear hacia arriba con el martillo... y una vez sacado un milímetro, ya puedo golpear directamente por el remate superior de la bisagra hacia arriba -usando el destornillador plano- para sacar un poco más el eje. Si no tenéis una pieza corta y fuerte, como el perno, que entre dentro de la bisagra, podéis usar un botador, una llave allen, etc.
 
 
 
Y, a continuación empiezo a sacar completamente un eje. Hay que golpear suavemente y evitar que el destornillador estropee la rosca del centro del pasador, donde irá atornillador el remate del embellecedor. La puerta cede un poco y cuesta mucho meter la arandela. 

Es más, saqué el rodamiento original y tampoco entraba después. 


Así que manipulando con mucho cuidado la palanca, introduciéndola entre la parte baja de la puerta y el suelo; y por supuesto, usando una maderita como apoyo en el suelo, elevo lo suficiente la puerta... 
 

Como para que entre el rodamiento y bajo éste, la arandela. Aprovecho para meter un poco más las cuñas y así no tener que volver a usar la palanca para las demás bisagras.


Meto el pasador o eje (¡¡Ojo, si habéis  quitado el embellecedor superior, hay que meterlo antes que el pasador!!) y ya tenemos una bisagra montada con su arandela espaciadora. 

Yo empecé por la bisagra inferior, por ser la más complicada. Seguí con la superior y después las dos de la zona media. 

Siempre trabajando una a una para evitar que la puerta se descuelgue o varíe su posición, que es en realidad lo peor que nos puede pasar. 

Si se desalinea la puerta, nos costará bastante lograr meter el pasador.

Una vez metidos todos los pasadores, los enceité ligeramente y con el martillo de puntas de nylon, los terminé de meter. 
 
Monté el embellecedor de la parte inferior y lo atornillé. Ya solo queda retirar las cuñas… y comprobar que la puerta cierra bien.

Y, amig@s, realmente parece otra puerta: abre con suavidad absoluta, sin esfuerzo, sin ningún roce ni ruido y la llave se gira tan fácilmente que hasta mi hijo pudo hacerlo por primera vez. 

Por supuesto el pestillo superior también encaja, al haber elevado toda la puerta… Asi que ya puedo retirar el calzo que le puse en su día a tal efecto.


Todo el proceso llevó como media hora y el costo fue 0.75€ de las arandelas. 
A veces sorprende que pasemos años aguantando algo pesado o molesto cuando por tan poco tiempo y dinero se ha podido solucionar.

Espero que esta entrada también os ayude si tenéis problemas con vuestra puerta.



.