martes, 8 de abril de 2014

Funcionamiento de hornos y cocinas solares. Fabricar o comprar un horno solar. Hornos y cocinas Idcook



Hornos y cocinas solares

 

Amig@s: Ya vimos la forma de fabricar un horno solar. Pero no os he hablado de los distintos tipos de aparatos para cocinar con el sol. Hoy vamos a profundizar en este interesante tema y también os daré alguna sugerencia para poder adquirir uno de estos dispositivos.


Supongo que ya no un misterio para ningun@ de vosotr@s que podemos aprovechar la energía del sol para nuestras necesidades… Ya sea para obtener energía eléctrica o calorífica. 


Hoy nos centraremos en la segunda, y más concretamente en la aplicación para cocinar nuestros alimentos.


Parece increíble… Pero es totalmente cierto que podemos aprovechar la luz solar para cocinar. El costo de la operación es nulo, pues el sol nos da su energía de forma gratuita.


Los requisitos son: disponer de un aparato capaz de aprovechar la luz solar… Y que vivamos en un lugar donde tengamos suficientes horas de insolación, por supuesto.


Aunque la clasificación de estos aparatos puede ser más amplia (visitad este enlace para más información), yo destacaría dos grandes grupos de aparatos para cocinar con el sol:
En primer lugar los que concentran la luz en un punto –bajo una olla, sartén, etc-. Serían las cocinas solares. Y actuarían como una hornilla convencional, ya sea eléctrica o de gas.


Otro tipo de aparatos son los que captan el calor del sol y lo almacenan en su interior, alcanzando elevadas temperaturas que se pueden aplicar para cocinar. Son los llamados hornos solares y actuarían de modo similar a los hornos convencionales.

Es realmente sorprendente la temperatura que pueden llegar a alcanzar estos aparatos. En muchos casos, igualan en prestaciones a una hornilla u horno convencional.


Ya os mostré un vídeo de mi horno solar durante el proceso de cocción de unas verduras en agua. Se apreciaba perfectamente el agua en ebullición.


Tanto la cocina como el horno solar, tienen sus ventajas e inconvenientes. Del mismo modo que para ciertos alimentos usamos en casa la hornilla y para otros el horno.

 
La cocina solar es perfecta para hacer frituras. Aunque si colocamos un recipiente cerrado, igual podemos hacer postres, pan, guisos… Pues el recipiente actuaría como un horno.

 

El horno solar nos permite cocinar lentamente deliciosos guisos, cocer verduras, y realizar postres, como las deliciosas magdalenas que realizo en mi horno.


La ventaja es que la cocción es lenta, uniforme. Suele llevar más tiempo que en un horno convencional… Simplemente es cuestión de poner los alimentos con más antelación para que se cocinen. 

Un truco es poner los trozos más pequeños para acelerar el proceso. 
Bastará orientar cada cierto tiempo el horno para que el sol incida de frente para que la eficacia sea máxima.


Ya vimos que existen distintas formas para fabricar un horno solar. También podemos construir en casa cocinas solares.


Sin embargo, no siempre disponemos de tiempo, materiales, herramientas o conocimientos para hacer uno de estos aparatos. 


Tengo que confesar que yo mismo tuve que emplear bastantes horas de trabajo para fabricar el mío… 

Y al final resultó algo aparatoso –por las dimensiones que le di-. 

Otro inconveniente es que se estropea con la lluvia, pese a la pintura impermeable que usé. 
Esto me obliga a tener que estar cubriéndolo con un toldo impermeable cuando no lo uso y amenaza lluvia.


Por ello, la opción de adquirir uno de estos aparatos ya construidos y listos para usar, no es descabellada. 


Estos artilugios vienen diseñados para tener un peso mínimo, un máximo rendimiento, Y...


a veces, hasta son plegables. De modo que si no lo vais a usar durante un tiempo, os vais de vacaciones o de excursión un fin de semana… Lo podréis plegar y guardarlo y/o llevarlo a cualquier parte. Algunos modelos son de tamaño tan reducido una vez plegados…¡Que hasta os cabrá en la mochila!


Dada la crisis a nivel mundial que estamos padeciendo, y el elevado (yo calificaría casi de abusivo) precio de la electricidad, gas y petróleo… No es mala opción tener estos interesantes electrodomésticos en casa… Por poco que los usemos los amortizaremos seguro.


Y si os sentís capacitados para fabricarlos con vuestros medios y conocimientos… ¡Adelante! Es la opción más ecológica y económica de cocinar, pues ni tan siquiera tendremos que quemar gas, leña o carbón produciendo CO2 y consumiendo oxígeno.


No hay modo más natural, sencillo y económico de preparar nuestros alimentos.


Animaos a  hacer recetas con un horno solar. Es limpio, económico, saludable… Y delicioso.



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miércoles, 26 de marzo de 2014

Baños ce contraste. Manos hinchadas. Sabañones. Recuperación de accidente de taller. Bathrooms ce contrast. Swollen hands. Chilblains. Recovery workshop accident. Salle de bain CE contraste. Gonflement des mains. Engelures. Accident de l'atelier de récupération.



Los baños de contraste. La recuperación tras la lesión.


Amig@s: Ya os comenté la lesión que tuve en la mano, que me obligó a llevar durante un mes férula y a mantener el brazo en cabestrillo…
Como bien sabréis los que habéis sufrido un esquince, fractura u otra lesión que os ha obligado a usar cabestrillo durante bastante tiempo, la mano tiende a hincharse al retirar el cabestrillo, es como si no fuese capaz el sistema circulatorio de hacer subir de nuevo la sangre hacia el hombro y quedara ahí estancada, provocando la hinchazón, a no ser que se procure mantener la mano elevada. 

Desgraciadamente, al retirarme el cabestrillo, no me lo dijeron y se me puso la mano como una bota –Más bien como un globo, jejejeje-. Pero por suerte, un par de días después me atendió la amable doctora de rehabilitación que me recomendó hacer baños de contraste. Y Ahí es a dónde vamos a parar hoy en esta entrada…

¡Os aseguro que un mes de inmovilidad total os deja la mano completamente tonta, o sea, sin fuerza y con movilidad bastante reducida! Se os hinchará simplemente por dar un paseo con la mano hacia abajo y se os descamará la piel de toda la zona… vamos, una alegría.

 
Los baños de contraste son muy buenos para los problemas circulatorios e inflamatorios de las extremidades, como los sabañones, cuyo mejor remedio o prevención es hacer este proceso antes de la llegada del frío, para entrenar el sistema circulatorio.

Pero…¿Qué son los baños de contraste? Pues, sencillamente alternar baños de agua caliente y fría, de modo que el calor dilate las venas y el frío las estimule a contraerse. 

Esto las flexibiliza y hace que se reduzca o elimine la inflamación. 

También facilita el aporte de nutrientes en zonas con poco riego sanguíneo y la eliminación de sustancias de deshecho, favoreciendo la regeneración de tejidos dañados… Y os aseguro que funciona (mirad el enlace de terapias naturales). 

El problema es que no encontraba en mi casa dos ollas lo suficientemente grandes para meter la mano hasta la mitad del brazo, Y para calentar y enfriar esa cantidad de agua, precisaba tiempo y bastante hielo, respectivamente…

Veréis, no hace falta que el agua caliente esté hirviendo, ni la fría a 0ºC… Pero sí es necesario que haya diferencia de temperatura y calentar y enfriar dos ollas grandes se lleva su rato y hace que resulte muy pesado –en las dos acepciones: por el peso de las ollas y por lo aburrido que resulta esperar-. Yo he encontrado un sistema sencillo y rápido que os puede ser útil si os ha pasado algo similar.

En principio, busqué dos recipientes altos y estrechos, para minimizar la cantidad de agua usada y que así ésta se enfriase con unos pocos cubitos de hielo o se calentase rápidamente en un cacillo al fuego.

 
Así que con mi Leatherman –en este caso he usado la pequeña Juice- En un momento preparo dos recipientes a partir de dos botellas de refresco de dos litros: retiro la etiqueta cortándola con la cuchilla y separándola. (Como véis, el filo hacia afuera, jejejeje).

Con el punzón, perforo en la parte superior, justo donde se estrecha hacia la boquilla de la botella.
 

Con la cuchilla de mi multiherramienta, corté las partes superiores aprovechando el orificio realizado con el punzón para introducir por ahí la hoja y así hacerlo más rápido y con mayor seguridad…


Incluso si os desviáis un poco, podemos usar las tijeras para quitar algún pico que pueda molestarnos.


Vemos una vez más la versatilidad de esta herramienta… Por supuesto, podéis usar un cúter, cuchillo y tijeras convencionales si no disponéis de una Leatherman.

Pero el problema es que el agua caliente se enfriaba muy deprisa al no haber mucho volumen de agua en el recipiente ¡No existe la solución perfecta!... ¿O quizá sí?


Pues sí, la solución que he encontrado es poner el recipiente de agua caliente en un cacillo con un poco de agua… Vamos, al baño maría de toda la vida. 

Una vez alcanzada la temperatura, basta poner el fuego al mínimo y se mantendrá. 


Eso sí, como el calor viene de abajo, hay que homogeneizar la temperatura del agua subiendo y bajando la mano dentro del agua un par de centímetros para removerla. 


Es mano de santo, pues tendremos el agua a la misma temperatura todo el tiempo, amén de calentarse rápidamente simplemente subiendo el fuego al principio. 

Y como el fuego es pequeño y a la mínima potencia durante el resto del proceso, el consumo es reducido. 

Podemos incluso apagar el fuego antes de terminar, pues con el agua del cacillo, que está a más temperatura, la de la botella se conservará más tiempo caliente. 

En vuestro caso, deberéis ir probando, pues según la potencia de vuestra hornilla, la temperatura ambiente y demás, deberéis apagar el fuego antes o después para evitar que se caliente demasiado.


Respecto al agua fría… Prácticamente no es necesario añadir hielo durante el proceso, aunque yo suelo añadir tres cubitos al principio y después uno o dos a mitad del proceso, para lograr una temperatura más uniforme a lo largo del baño. 

También conviene, igual que hicimos con el agua caliente, hacer algunos movimientos con la mano dentro del recipiente para homogeneizar la temperatura. 


Por supuesto, si en vuestra zona el agua del grifo está muy fría, no es necesario añadir hielo… pero en mi zona sale más bien tibia y es preciso enfriarla


Siguiendo las recomendaciones de mi fisioterapeuta –Miriam-, debo alternar tres minutos de agua caliente y uno de fría  y se deben hacer tres repeticiones, terminando siempre en agua fría.


Haciendo estos baños de contraste de dos a tres veces al día, veréis cómo mejora la circulación y se reduce la inflamación rápidamente.


Por supuesto, y esto es muy importante, asesoraos primero por un profesional. 
En algunos casos conviene terminar con agua fría y en otros, con caliente. También varía el tiempo y las repeticiones… 

No pretendo que este post sea una guía para hacer baños de contraste, sólo os expongo mi experiencia y la solución que he encontrado personalmente a los problemas que me han surgido –y esto sí que os puede venir bien-.

 

Aprovecho la ocasión para animar y felicitar al equipo de fisioterapeutas del Hospital Clínico de Málaga. Un pedazo de equipo de profesionales, que deberían ser más valorados.

En especial quiero felicitar a Miriam –mi fisioterapeuta-, que me hace ver las estrellas cada vez que la veo… ¡De dolorrrr! Pero en fin, es algo por lo que hay que pasar y gracias a su labor, poco a poco, voy recuperando movilidad en la mano y el dedo afectado por el accidente. 
Le estoy profundamente agradecido por su dedicación y profesionalidad. 

Se merecen un 10.


Igualmente, felicito al equipo de enfermería que me trató durante todo el proceso de cambios de vendaje, retirada de puntos… Sin duda su trabajo –casi desde el anonimato- es el que realmente consolida la intervención, evitando infecciones y llevando el control de la cicatrización. 

Eso sí, no comprendo todavía cómo me dejaron varios restos de sutura bajo la piel –aún tengo un trocito que estoy deseando quitarme en cuanto terminen las sesiones de rehabilitación-. 

No tengo mucha experiencia con el tema de los quirófanos y las suturas e imagino que no será algo fuera de lo corriente… 

En cualquier caso, su trabajo fue satisfactorio y lo de los puntos de sutura es un mal menor que yo mismo pude solucionar con unas pinzas y un alfiler para levantar un poco la piel –ambos esterilizados-. Yo les daría un nueve.


Respecto al cirujano que me atendió en urgencias… Bueno, también le agradezco su rápida intervención. 
A veces pienso que quizá hubiera sido mejor haber esperado un poco para hacerlo con tranquilidad en un quirófano, con más luz, medios y tiempo. 

Todavía recuerdo el momento de la intervención, en un cuarto pequeño, atestado de cosas, personas entrando y saliendo, operándome bajo la luz de un flexo halógeno y las moscas revoloteando alrededor de los fluorescentes del techo… 

La cosa es que me cortó un nervio que al final no sé si resultó ser un nervio que afectaba a la sensibilidad del dorso de el pulgar –como me dijo- (no he notado ninguna pérdida de sensibilidad, por cierto), o un nervio motor sin el cual la mano no quedará nunca al 100%, pues tengo serias dificultades para abrir completamente el pulgar.... 

La cicatriz tampoco puede considerarse muy limpia, para proceder de una intervención hecha por un médico de cirugía plástica. 

Pero al menos los tendones quedaron bien ligados –que es lo más importante-, así como las venas afectadas –el formón no perdonó ni diferenció tejidos al seccionar la carne-. A este señor, le daría un siete. 

Realmente, no sé si en estos casos lo mejor es intervenir lo antes posible para un mejor resultado… en cuyo caso, su puntuación subiría un poco, pues lo cierto es que me intervino al momento de llegar e imagino que lo inadecuado del lugar de la operación no era culpa suya, sino del Centro Hospitalario (Carlos de Haya) que no le ha ofrecido un lugar mejor acondicionado para estas curas de urgencia. Y, dentro de lo que cabe, la mano ha recuperado su funcionalidad.


Aprovecho para mencionar a mi mujer, Carmen, que tanto apoyo y ayuda me ha dado en esos difíciles momentos en los que tenía que ir al trabajo sí o sí, con cabestrillo o sin él. Y gracias a su ayuda podía vestirme, asearme, y hasta disfrutar de una pieza de fruta tras la comida… ¡Eres un ángel, Carmen! Tú sí que mereces Matrícula de Honor.


En fin, una experiencia que hará que a partir de ahora, extreme las precauciones en el taller. Y, asimismo, os aconsejo –nuevamente- que también lo hagáis vosotr@s y uséis protecciones (gafas, guantes, ropas adecuadas..), las herramientas que os garanticen un trabajo seguro (sargentos, gatos, tornillos de mesa…). Y la mente puesta en lo que estéis haciendo, concentrad@s y relajad@s. Y así nunca tendréis que preocuparos por tener que reponeros de lesiones, como me ha ocurrido a mí.

Yo llevo ya casi tres meses liado con el problema: cabestrillo, espera para rehabilitación, rehabilitación… Después tendré que seguir, casi con toda probabilidad, ejercitando la mano por mi cuenta, haciendo autorehabilitación en casa… 

Tiempo, dolor y trabajo que me habría ahorrado si hubiese sujetado aquella tabla con un simple gato o sargento. ¡Que no os pase lo mismo!


Y ni que decir tiene que… ¡Mucho cuidadín al cortar el jamón serrano! 
Es cierto que se pueden producir lesiones muy serias abriendo una nuez con la punta de un cuchillo (esto es real), Picando verduras sobre una tabla… 

Pero los típicos cortes serios se suelen producir por manipular mal el jamón serrano al cortarlo, justamente porque estamos en casa relajados, con la boca hecha agua esperando el delicioso manjar, con la guardia bajada, y lo último que esperamos es que el cuchillo se resbale y… Si lo tenemos cogido como os dije en el otro post, no os pasará nada… Pero si el filo se encuentra con la otra mano o nuestro propio cuerpo… Nunca hay que bajar la guardia. ¡¡Mejor prevenir que curar, os lo aseguro!!


Aprovecho también para agradeceros a tod@s los que os habéis preocupado e interesado por mi recuperación a lo largo de todo este tiempo… ElTallerdeCarlos seguirá en activo –por muchos años, espero- y está a vuestra entera disposición para resolver cualquier duda que tengáis sobre mis entradas o cualquier reparación que tengáis que hacer en casa.




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viernes, 21 de marzo de 2014

Abanico roto. Varilla de abanico rota. Reparar abanico. Broken fan. Broken rod fan. Repair range. Fan brisé. Fan de tige cassée. Gamme de réparation.





REPARACIÓN DE ABANICO


Amig@s: Mi mujer tiene varios abanicos, pero éste es el que más suele usar en verano. Este artilugio alivia en las horas de calor veraniegas y se convierte en un querido accesorio que siempre gusta tener cerca….
Pero cayó en manos de mi hijo pequeño y cuando quisimos darnos cuenta… ¡Vaya desastre! 


El abanico estaba roto: se habían salido varias varillas del eje y una estaba rota. Vamos a tratar de repararlo.


Lo primero tiene fácil solución: bastaría meter en el eje todas las varillas, ponerle la pieza de remate –que viene a ser como un remache, como veremos- y darle unos golpecitos con el martillo para achatar el extremo y que no se puedan salir las varillas.

Pero lo segundo tiene peor solución: vemos que se ha desgajado o partido la segunda varilla por la zona donde está el orificio del pasador. Por otra parte, viendo la delgadez de la madera, lo sorprendente es que no haya ocurrido antes. Vamos a tratar de pegarlo y reforzarlo.

Para ello, uso un adhesivo de dos componentes transparente. Dará una unión sólida y al mismo tiempo, no se notarán posibles restos. También es viable hacerlo con cola blanca.


Así que empiezo poniendo el producto, ya mezclado, en un lado de la varilla y en la zona de la rotura. Como así no tendría fuerza ni podríamos ponerlo en su posición correcta, lo pego a una cartulina fina por la parte más brillante de ésta y repito la operación por el otro lado. 


Es interesante dejar secar un poco el pegamento antes de proceder por la cara opuesta de la varilla para que las dos partes de la madera no se muevan y permanezcan unidas.


Aunque el pegamento tarde un día en adquirir su máxima resistencia, pasados entre 30 y 60 minutos ya habrá endurecido y podemos empezar a adelantar trabajo: 


 

con las tijeras de mi Leatherman voy recortando la cartulina sobrante. 

Podemos finalizar el ajuste poniendo las varillas unidas y con la cuchilla podemos emparejar un poco más. No es preciso llegar a la madera porque tras el siguiente paso lo haremos más fácilmente y sin riesgo de estropear la madera o su pintura.

Como estaba un poco impaciente he adelantado un poco, aunque hubiera sido mejor hacerlo con el pegamento ya totalmente endurecido: con la cuchilla he ido sacando tajadas de cartulina, por la zona plana, para ir quitándole grosor a la zona pegada. En la medida de lo posible, he procurado no llegar a la madera, porque eso se hace con más precisión usando la lima.


Por cierto, nuestro agapornis no pierde detalle del proceso.. ¡Un buen aprendiz!


En efecto, al día siguiente, con la lima de mi multiherramienta, en un momento elimino la mayor parte de la cartulina sobrante. 

Podemos dejar un poco para que gane en resistencia, o dejar la madera vista con una película de pegamento, si queremos dejarlo lo más parecido a su estado antes de la rotura. 
De todos modos, las dos láminas de madera están pegadas y una película de pegamento recubre la varilla por ambos lados, dando resistencia.


Si es preciso, podemos retocar con barniz, pintura o ambos. En este caso, no es necesario.


El orificio ha quedado tapado, de modo que con una broca fina y el taladro o el destornillador eléctrico, podemos abrirlo de nuevo, teniendo la precaución de no presionar, dejando que la broca se abra paso por sí misma, y de poner un mártir detrás. De lo contrario, podríamos volver a desgajar la madera.


 

Queda meter las varillas en el eje, poner sobre éste el remache embellecedor, introduciendo la varilla por el orificio del remache y dar unos golpecitos con un martillo sobre el extremo del eje que sobresale (¡Con suavidad, o doblaremos el eje!).

Vemos que el remache tiene una caperuza redondeada que se pliega sobre el remache propiamente dicho para darle un aspecto más bonito, cosa que haremos cuando ya estemos seguros que no se va a salir el remache del eje.
 
 
El abanico ha quedado otra vez en perfecto uso, vamos, que aquí no ha pasado nada, jejejeje.