miércoles, 1 de junio de 2016

Iman para recoger tornillos y piezas metálicas.



Accesorio para recoger piezas metálicas perdidas

Amig@s: Ya sabéis que he creado multitud de entradas. Unas con cierto grado de dificultad. Otras extremadamente sencillas…

La de hoy es de las segundas. De hecho, puede parecer una tontería, pero sin embargo, pocas cosas son tan útiles como el pequeño aparato que he fabricado.

Pero dejémonos de adivinanzas y vamos al grano… ¿Alguna vez se os ha caído al suelo un tornillo, a veces un tornillo diminuto (como los de óptica) y habéis sido incapaces de encontrarlo?¿Cuántas veces habéis recogido el serrín del taller y habéis hallado tuercas, arandelas, tornillos, pernos… en su interior, y os habéis preguntado cuántos habréis tirado sin querer a la basura?


Para esto y para localizar rápidamente cualquier pieza metálica con contenido férrico en su composición, podemos hacernos un práctico recogedor.

La pieza principal es un imán. En mi caso, procede de un pequeño altavoz. Es un imán potente, de reducido peso y tamaño y forma de anillo. 

Basta que destripéis un altavoz o parlante estropeado de una radio, o similar que vayáis a tirar y encontraréis esta preciada pieza.

En mi caso, le he dejado una especie de arandela dorada y un vástago que termina en cabeza plana, pues los voy a aprovechar para la fijación.


Bueno, tengo que decir que este imán lo he usado tal cual en infinidad de ocasiones… Pero en un momento de inspiración, se me ocurrió lo de ponerle mango, con lo que accederemos a lugares más inaccesibles, como rincones, bajos de muebles, etc. Con relativa facilidad.
Como mango, voy a usar un delgado listón de madera que me sobró de un trabajo anterior… 


Podemos montar el imán de muchas formas. Incluso atornillado directamente al listón, aprovechando su forma circular… Pero yo he optado por otra solución.
He cortado con la tijeras de mi Leatherman Surge un hilo fuerte, lo he puesto sobre el imán, bien centrado y le he colocado la pieza que tenía éste con el vástago. 
 
Queda tan apretada que sujeta firmemente el hilo. Ahora basta atar el hilo en el extremo del listón o palo y darle unas vueltas al sobrante entre éste y el imán. Podemos incluso calzar un poco con una pequeña cuña entre el imán y el palito para que el imán quede con un poco de ángulo, según la zona en la que vayamos a usarlo.

Podemos mejorarlo aún más si con la sierra de la multiherramienta –o la que tengáis a mano- hacéis un par de muescas en el extremo del listón para que el hilo no tenga posibilidad de deslizarse hacia fuera.
 

Vemos que es muy práctico. Puede llegar a quedar completamente cubierto de tuercas, tornillos, arandelas… Recuerdo que no hace mucho se me volcó en el suelo del taller  –cubierto de aserrín, por añadidura- una caja con toda clase de tornillos, tuercas, arandelas… Una verdadera pesadilla que nos hubiera obligado a por lo menos media hora de paciente búsqueda… En unos minutos logré recoger todas las piezas gracias al imán.


Si hay posibilidad de que haya restos de haber cortado o limado metal, podéis curaros en salud y cubrir el imán con un plástico. De este modo, tras recoger el material que interese del mismo, podéis eliminar rápidamente las limaduras retirando la bolsa.

Como veis, el ingenio no podía ser más económico y sencillo… Y su utilidad queda fuera de toda duda.

Con el tiempo, espero mejorar el sistema. Todavía podemos ponerle un palito o mango más ergonómico, que le dé la orientación adecuada al imán, o incluso que ésta sea variable, y que permita sortear obstáculos, para acceder, por ejemplo a la zona que hay justo tras la pata de un sofá, armario o estantería… 

Pero para empezar, este sencillo sistema funciona perfectamente. Y los tornillos –en especial los pequeños, que cuesta más ver y coger- saltan, literalmente, hacia el imán al pasar éste cerca de ellos. 

Un aparato muy útil, muy sencillo de hacer, y muy económico.. ¿Qué más se puede pedir?.






viernes, 20 de mayo de 2016

Trucaje del grifo de gasolina de Yamaha Sr, final del proceso, Eliminar tubo de succión del grifo de gasolina,



Grifo de gasolina trucado. Remate final
 

Amig@s: Ya os mostré el inconveniente que presentaba el grifo del depósito de la gasolina de mi moto, una Yamaha Sr. De hecho, es el punto débil de la moto, que por lo demás es “un hierro”, casi indestructible.


Os mostré como suprimir el mecanismo de succión del grifo para que no tuviésemos que depender de la membrana del grifo, que es lo que suele fallar, y transformar el grifo en uno convencional con tres posiciones: Cerrado, normal, y reserva.

 
Pero dejamos algo pendiente: el latiguillo o tubito  que se encargaba de la succión lo dejamos desconectado del grifo y con ese extremo tapado… 

Perfecto salvo por un pequeño inconveniente: se queda colgando del otro extremo, que está en la tobera de admisión.


La tobera es la pieza de goma (negra) que hay entre el carburador y el cilindro. Y tiene por la parte superior un pitorro metálico que es adonde va a parar el latiguillo de succión que retiramos por la parte del grifo.

Al ser una pieza de goma, es susceptible de agrietarse con el tiempo creando serios problemas de carburación, al entrar aire en una mezcla de aire-gasolina ya bien equilibrada desde el carburador, dando falsas explosiones y mermando el rendimiento del motor.


Y, justamente, el sitio por donde más suele fallar la tobera, es por su unión al latiguillo de succión, quizá por las vibraciones que éste transmite por el tubito metálico de succión… ¡Y nosotros le hemos dejado el tubo puesto y colgando! Vamos a solucionarlo rápidamente.

Además, así no se verá el tubo suelto, que da la sensación que algo está mal… cuando la realidad es que justamente  ahora es cuando la moto va bien y no volverá a dar problemas por la membrana del grifo.

El proceso, a todo esto, es totalmente reversible. Al igual que lo fue el trucaje del grifo. 
De modo que si queréis volver a reparar el grifo, poner uno nuevo o, simplemente, dejar la moto como estaba inicialmente, basta con deshacer los pasos y solucionado.
Nos hacemos con un trocito de manguito de gasolina, un trozo de cámara de bici, una cuchilla y una varilla roma. 

El manguito es de un material resistente y está preparado para aguantar bien la gasolina, con lo que no nos dará problemas. Basta que tenga la longitud del pitorro metálico de la tobera y un poco más, como veremos.

Respecto a la cámara de bici... Esta goma también es muy resistente y elástica y tampoco debería darnos problemas con el tiempo… Aunque siempre podemos sustituirla pasados unos años si notamos algún fallo al carburar la moto.

Opcionalmente, podemos usar también una abrazadera de las de alambre, que van a presión (por su peso menor que  las de tornillo). Yo no la he usado porque considero que no es necesaria y sólo añadiría peso.
Sacamos el latiguillo de succión de la tobera. Si no lo hemos movido últimamente, puede estar pegado… Apalancamos suavemente, sin tirar nunca del manguito o se nos agarrará aún más al tubo metálico, forzando la goma de la tobera. Conviene sacarlo presionando suavemente desde abajo, desde el extremo, empujando con un destornillador plano. Yo he usado el de mi Leatherman sidekick.

También con mi Leatherman Sidekick corto rápidamente un trocito de tubo de gasolina y una tira de cámara de bicicleta. 

El tubito ha de tener la longitud del tubo metálico de la tobera más lo que vaya a ocupar el tapón, unos 8 ó 10mm, como veremos.

Con una varilla con el extremo redondeado –podéis usar un lápiz romo, un clavo sin punta… lo que tengáis a mano-, vamos metiendo el trocito de cámara en un extremo del tubito. 
 
 
 
Hay que procurar que no entre mucho en profundidad, pero sí que ocupe todo el hueco interior… Vamos que tapone por completo el extremo del tubito.
 

 
Ya solo queda soplar por el tubo para comprobar que no tiene fugas de aire y meterlo en el tubito metálico de la tobera, con el tapón hacia arriba, naturalmente.


También podríamos hacerlo un poco más corto y usar una abrazadera de alambre. O bien cortar el mismo latiguillo de succión dejando un sobrante y hacerle un doblez… Sin embargo, de la forma que yo lo he hecho, queda estético; el tubito metálico queda cubierto y protegido de cambios de temperatura que puedan afectar a la goma donde está fijado.

Y, como dije antes, es un proceso totalmente reversible: basta sacar el trozo de manguito y poner el manguito original para recuperar la función de succión.

Un trabajo que se hace en cinco minutos, es económico y probablemente alargue la vida de una pieza vital del motor como lo es la tobera ¿Se puede pedir más?




















lunes, 18 de abril de 2016

Reparar coche de juguete, reparación de quad,



Reparación de coche juguete
Amig@s: Hoy vamos a ver una sencilla reparación…
 
En efecto, le han regalado unos coches sencillos a mi hijo. Son de muy baja calidad, porque ha sido empezar a jugar con ellos y comenzar a romperse.

Vamos a realizar un arreglo muy sencillo y rápido para que pueda aprovecharlos un rato más…Porque inexplicablemente, le gustan más que otros juguetes mucho más sofisticados y caros, incluídos coches de radiocontrol.
El problema principal que presentan estos quad de juguete es que tienen muy débil la fijación del eje de las ruedas, con lo que al partirse las pestañas de plástico, quedan sueltos los ejes con las ruedas. Y el juguete queda, lógicamente, inservible.

Pero vamos a solucionarlo rápidamente.
Empezamos por hacernos con pegamento termofusible, una pajita de las de beber refrescos y nuestra Leatherman ChargeTTi, que siempre tenemos a mano.
 

Medimos a ojo la distancia que hay entre las dos ruedas, para cortar un trocito de paja algo menor que la zona del eje visible.

Con las tijeras de la multiherramienta, lo hacemos rápidamente.
Seguidamente, sacamos una de las ruedas del eje, sujetando éste con los alicates y tirando de la rueda. E introducimos el eje por el interior de la pajita cortada y volvemos a colocar la rueda.
 
Con el pegamento termofusible, también llamada silicona caliente, pegamos la pajita al lugar donde debería ir el eje, procurando que quede la pajita bien alineada. Si no tenéis pistola de pegamento podéis recurrir a otro adhesivo: cianoacrilato, epoxi de dos componentes, masilla epoxi…

Y ya tenemos el coche reparado. Rueda perfectamente, mejor incluso que alguno que aún no se ha roto. Y, pese a lo sencillo de la reparación, tras meses de uso, mi hijo aún juega con estos coches reparados.
Ha resultado ser una solución duradera… Pero rápida y económica.