martes, 7 de marzo de 2017

Mejora de tripode, Tripode de mesa, tripode pequeño,



Mejora de trípode de mesa
 
Amig@s:
Ya conoceis de sobra mi pequeño trípode de mesa. Un poco justo de tamaño, pero permite llevarlo encima mucho más fácilmente que los otros que se colocan en el suelo. 
En otra ocasión, reparamos una pata que se le había salido. El arreglo fue muy efectivo, pero este trípode tiene un problema: 
Pese a que el cuerpo tiene una anilla roscada que permite regular la apertura de las patas, cuando extendemos totalmente las patas, quedan demasiado abiertas. Incluso en la posición en que la anilla las deja lo más cerradas posible.

Esta mañana he hecho unos churros
 
He abierto un brick de Chocolate a la taza y he visto que el tapón que éste trae viene a tener prácticamente la misma medida que la anilla roscada de regulación.

Así que voy a tratar de convertir el tapón en una anilla retirando la parte superior y dejando sólo la parte lateral. A ver si logramos que las patas queden más cerradas.

Para retirar la parte superior del tapón, me fijo que éste tiene una rebaba por la parte superior externa y que coincide con un entrante en la parte opuesta en el interior del tapón.
 
De modo que con la cuchilla dentada de mi Leatherman Supertool 300, que tantos buenos servicios me presta, corto el saliente. 
 
Tal y como pensaba, el círculo superior del tapón queda enseguida separado de los laterales, que es lo que nos interesa.

Pero, Ojo… Si hacéis esta operación, tened mucho cuidado porque el plástico del tapón es rígido y estamos cortando una sección muy delgada. Manipulad la cuchilla SIEMPRE con el filo hacia fuera de vosotros y de la mano que sujeta la pieza.

Enseguida, ya podemos probar si esta anilla encaja bien.

Para introducirla en el trípode, dejamos las tres patas a diferentes medidas para que las bases de las mismas no nos estorben. 
 
Llevamos la anilla hasta arriba, donde toque a la anilla roscada y probamos: 
 
 

¡Perfecto! Mucho mejor de lo que esperaba. La anilla que hemos colocado queda en su sitio y al ser plástico blando, cede ligeramente, dando a las tres patas un poco de amortiguación. Pero al mismo tiempo, limitando un poco más la apertura de las patas y haciendo que la cámara quede más elevada.
Seguimos pudiendo regular la apertura, pero con otro rango más cerrado. 
 
Y el proceso es totalmente reversible: si queremos usar el trípode en la posición más baja, y nos interesa que abra más las patas, basta extraer la anilla de plástico para volver a dejarlo como estaba inicialmente.

Podemos retocar un poco más la anilla dándole una pasada con la lima de mi multiherramienta o afinándola si queremos que no limite tanto la apertura de las patas… Pero para mí, así está perfecto.

Un trabajo que hemos realizado en cinco minutos máximo, sin coste alguno y que nos deja el trípode a nuestro gusto… ¡Vamos a usarlo!



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