miércoles, 5 de abril de 2017

Instalar ventana de aluminio 1. Colocar ventana.



Poner ventana de aluminio. PARTE l

Amig@s: Hoy voy a pasarme a la albañilería…
Veréis tengo que poner un par de ventanas en casa. 
El piso se convierte en un horno en verano justamente porque la pared se calienta muchísimo al darle el sol toda la tarde. Pero al no tener ventilación en esa parte, no corre el aire lo suficiente como para refrescar la casa.

En su día, hice una ventana pequeña de madera, para hacer la prueba, y tras un par de años comprobando que realmente funciona, me he decidido a poner una ventana en condiciones y otra igual en otra zona de la casa que también tiene el mismo problema.

Si vosotr@s queréis hacer lo propio, aseguraros primero que la pared donde vais a colocarla es viable. Es decir que no sea medianería o una zona donde no esté permitido instalar ventanas. 
Para ello, podéis ver si otras casas de vuestro bloque tienen ventanas hacia esa parte y, por supuesto, pedir permiso a la Comunidad de Propietarios... Haber si compráis la ventana, los materiales, hacéis el boquete… Y tenéis que volver a cerrarlo porque algún vecino “tiquismiquis” se opone. 

Igualmente, es interesante solicitar la Licencia Municipal de Obras en vuestro Ayuntamiento… Haber si alguien se queja del ruido, llegan a comprobar y resulta que no tenéis el permiso correspondiente. 

Además, tenéis que prever cómo vais a eliminar los escombros. Si algún vecino también está de obras y tiene una cuba contratada, podéis llegar a un acuerdo con él… O contactar con alguien que tenga furgoneta y lleve los escombros a un lugar adecuado.

Pero, dado por hecho que ya tenéis la ventana, los permisos y todos los detalles que he expuesto, ya podemos pasar al primer paso.
Vamos a señalar en la pared la ubicación de la ventana colocándola sobre la pared, en el sitio donde queremos ponerla. Es mucho más sencillo si retiramos los marcos de los cristales y dejamos sólo el marco exterior, que es lo que vamos a montar. Asi pesará menos y trabajamos más cómodos.

Si aprovechamos para colocar un nivel de burbuja en el marco, además podemos ganar un paso, pues ya  hacemos las marcas con la ventana nivelada y nos ahorraremos tener que estar retocando después.

Seguidamente, con ayuda de un perfil recto, una regla o similar, trazamos otro rectángulo por fuera del que hemos marcado. 
Con que sea 2 ó 2,5cm mayor que el otro por cada lado es suficiente. 
Como veremos más adelante, es interesante que el marco sea algo mayor por la parte inferior, para dejar más sitio para las gotas. Yo no lo he hecho así.

Y ya podemos empezar a abrir.
Para no hacer un estropicio, prefiero hacer el trabajo por etapas, poco a poco. 
Seguramente un albañil profesional cogería una maza grande y en media hora tendría el agujero abierto… Pero podéis pillaros los dedos rompiendo más de lo debido y después teniendo que arreglarlo. Mejor “despacito y buena letra”.
Así que con un cincel pequeño o mediano y un martillo acorde, vamos marcando todo el contorno exterior. O sea el del segundo rectángulo que hemos hecho. 
Se trata de cortar el yeso hasta el ladrillo para que después no se desconche. 
Podéis saltaros este paso y empezar a romper tomando como referencia el rectángulo… Pero así sale mucho más limpio y tampoco se tarda tanto en perfilar el rectángulo.

Además, es una buena toma de contacto para ver si el yeso es uniforme, si hay zonas donde es más profundo, etc.
El paso siguiente es eliminar toda la capa de yeso del interior del rectángulo. 
No hace falta ser muy minucioso… Basta que quede lo suficientemente limpio para ver los ladrillos o bloques que hay debajo. 
Con  el cincel y el martillo se hace bien. Además, al haber marcado el rectángulo, no nos saldremos de éste.
Para acelerar el proceso he usado básicamente un martillo eléctrico o martillo compresor. 
Eso sí, es un modelo antiguo, económico y muy pesado. Prácticamente, me canso más por tener que aguantar a pulso semejante trasto que si usara cincel y “machota” o maza de albañil. 
En cualquier caso, se puede hacer perfectamente con herramientas manuales.
Una vez eliminado el yeso, podemos empezar a romper el ladrillo.
Para hacerlo, lo más sencillo y eficaz es atacarlos por la zona más débil: sobre las zonas huecas. Éstas se perforan muy fácilmente tanto con el martillo eléctrico como con el cincel y la maza. 

Una vez rotas las caras, ya podemos atacar los nervios o zonas transversales de los ladrillos. Incluso podemos golpearlas de arriba hacia abajo o viceversa directamente con la maza y partirán enseguida.

Un consejo: para atacar las zonas de cemento que hay entre los ladrillos, procurad golpear con el cincel colocado transversalmente, lo más pararelo a la pared que podáis. 
Así el golpe da hacia el lado o hacia abajo, y no tiende a hundir la pared. 
Es más silencioso, efectivo y evitáis causar un estropicio.
Algunas paredes, como es mi caso, tienen dos capas de obra y una de aire entre ambas. 
De modo que hay que romper primero una rasilla sencilla. Después encontramos hueco y seguidamente una rasilla doble o bloque.
Para atacar el bloque, lo hacemos exactamente igual: rompiendo las caras de los ladrillos, luego sus nervios y finalmente la mezcla que había entre los bloques.
Eso sí, cada vez nos acercamos más a la parte exterior del muro de la casa y corremos el riesgo de que caiga material hacia afuera, pudiendo incluso ocasionar un accidente.

De modo que cada vez se hace más necesario atacar la pared con el cincel bien oblicuo.

Una vez llegado a la última capa de ladrillo, podemos actuar de varias formas: si ya se os ha abierto algún orificio, podéis sacar la maza y golpear el muro hacia dentro hasta tener hueco para sacar el cincel y seguir perfilando el agujero. 

Si no es así, podéis taladrar con una broca de widia muchos orificios juntos para hacer una zona de menor resistencia por donde se romperá, sin caer un trozo muy grande. 

Importante que si la pared da a la calle o a un patio donde pueda haber personas, animales o objetos que se puedan dañar, que toméis las medidas oportunas.
 
En mi caso, como véis en las fotos anteriores, he logrado dejar la capa de revestimiento exterior de cemento sola. De modo que basta sacar la mano con la machota y golpear suavemente hacia dentro para terminar el orificio. 
También conviene atacar siempre tomando como referencia las marcas iniciales -el recuadro que dibujamos con lápiz- Y procurad que el muro no tenga zonas que sobresalga de esas marcas. 
Es más, en la zona inferior, suelo procurar que tenga cierto desnivel hacia afuera, para dejar sitio a las gotas o losas que pondremos como poyete.

Otra opción sería marcar desde el principio el segundo marco dejando un poco mas de separación por abajo respecto al primer marco que dibujamos.

En mi caso, el muro está recubierto por el exterior con una capa de cemento o mezcla de cemento y arena… Pero vosotros podéis tener un revestimiento de losas, u de otro tipo. Hay que adaptar el trabajo a las circunstancias de cada uno, evidentemente.

Lo más pesado es sin duda este trabajo inicial… que si realizáis a ratos perdidos os puede llevar varios días. O una mañana o tarde si lo hacéis de un tirón. También depende del tamaño de vuestra ventana, el material de la pared, y de vuestra propia fuerza y resistencia, naturalmente.
 
Una vez que hemos abierto el boquete, podemos cerrar la zona hueca que hay entre los dos muros. 

Podemos hacerlo metiendo papel de periódico o diario enrollado por todo el contorno de modo que quede uno o dos centímetros bajo el nivel del marco y podemos proceder a rellenar con yeso o mortero la zona que hay entre el papel y el resto de la obra. 

Obviamente, aquí las posibilidades se disparan en función de vuestras habilidades, disponibilidad de materiales, dimensiones de la cámara de aire… Podéis usar incluso espuma de poliuretano, que se coloca en el hueco y se expandirá, sellando la zona.


En mi caso, la cámara tiene una anchura de un par de centímetros y de esta forma -con papel y mortero- se tapa de un modo rápido y sencillo. También podeis usar trocitos de rasilla de los mismos que habéis sacado al romper la pared… Ya digo, según los materiales que tengáis y las características de vuestro muro, podréis escoger unas cosas u otras. 


 Para evitar hacer un supermegapost que nadie sea capaz de leer, dejo el trabajo así y en otro capítulo os mostraré el siguiente paso.
No os lo perdáis, pues voy a mostraros cómo fijar el marco. Después tendremos que hacer los dinteles, colocar las gotas y emparejar por dentro para pintar.
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martes, 7 de marzo de 2017

Mejora de tripode, Tripode de mesa, tripode pequeño,



Mejora de trípode de mesa
 
Amig@s:
Ya conoceis de sobra mi pequeño trípode de mesa. Un poco justo de tamaño, pero permite llevarlo encima mucho más fácilmente que los otros que se colocan en el suelo. 
En otra ocasión, reparamos una pata que se le había salido. El arreglo fue muy efectivo, pero este trípode tiene un problema: 
Pese a que el cuerpo tiene una anilla roscada que permite regular la apertura de las patas, cuando extendemos totalmente las patas, quedan demasiado abiertas. Incluso en la posición en que la anilla las deja lo más cerradas posible.

Esta mañana he hecho unos churros
 
He abierto un brick de Chocolate a la taza y he visto que el tapón que éste trae viene a tener prácticamente la misma medida que la anilla roscada de regulación.

Así que voy a tratar de convertir el tapón en una anilla retirando la parte superior y dejando sólo la parte lateral. A ver si logramos que las patas queden más cerradas.

Para retirar la parte superior del tapón, me fijo que éste tiene una rebaba por la parte superior externa y que coincide con un entrante en la parte opuesta en el interior del tapón.
 
De modo que con la cuchilla dentada de mi Leatherman Supertool 300, que tantos buenos servicios me presta, corto el saliente. 
 
Tal y como pensaba, el círculo superior del tapón queda enseguida separado de los laterales, que es lo que nos interesa.

Pero, Ojo… Si hacéis esta operación, tened mucho cuidado porque el plástico del tapón es rígido y estamos cortando una sección muy delgada. Manipulad la cuchilla SIEMPRE con el filo hacia fuera de vosotros y de la mano que sujeta la pieza.

Enseguida, ya podemos probar si esta anilla encaja bien.

Para introducirla en el trípode, dejamos las tres patas a diferentes medidas para que las bases de las mismas no nos estorben. 
 
Llevamos la anilla hasta arriba, donde toque a la anilla roscada y probamos: 
 
 

¡Perfecto! Mucho mejor de lo que esperaba. La anilla que hemos colocado queda en su sitio y al ser plástico blando, cede ligeramente, dando a las tres patas un poco de amortiguación. Pero al mismo tiempo, limitando un poco más la apertura de las patas y haciendo que la cámara quede más elevada.
Seguimos pudiendo regular la apertura, pero con otro rango más cerrado. 
 
Y el proceso es totalmente reversible: si queremos usar el trípode en la posición más baja, y nos interesa que abra más las patas, basta extraer la anilla de plástico para volver a dejarlo como estaba inicialmente.

Podemos retocar un poco más la anilla dándole una pasada con la lima de mi multiherramienta o afinándola si queremos que no limite tanto la apertura de las patas… Pero para mí, así está perfecto.

Un trabajo que hemos realizado en cinco minutos máximo, sin coste alguno y que nos deja el trípode a nuestro gusto… ¡Vamos a usarlo!



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miércoles, 8 de febrero de 2017

Leatherman Wave



Leatherman Wave
Amig@s:
Hoy voy a mostraros mi nueva Leatherman, la Wave.
 
Para mí, es una multiherramienta muy especial, porque es muy similar a la poderosa Surge, que tantas veces me ha servido con eficacia en el taller, pero de un tamaño menor; lo que la hace más transportable.

En general, vemos que su aspecto es sencillo y compacto. Y lo primero que se aprecia es que las cachas están abiertas hacia afuera mostrando ya alguno de sus secretos.

En efecto, en esta herramienta, como en la Surge, las hojas grandes se abren sin tener que abrir las cachas y se puede hacer con una sola mano… 

Así podemos acceder a una afilada hoja de corte, una sierra para madera y plásticos, una lima para madera/metal y otra diamantada, y la hoja de corte dentada. 

La eficacia y utilidad de cada una de estas funciones ya la he mostrado en el blog a lo largo de docenas de entradas… Es absurdo extenderme en mostrar las virtudes de estos elementos tan eficaces.

Al abrir las cachas, aparecen los característicos alicates de las Leatherman: fuertes, y con una punta fina y precisa que podemos usar como una delicada pinza y acceder con ellos a lugares difíciles. 

Por supuesto, con una zona para agarrar con firmeza tubos, pernos y demás superficies gruesas; y el corta alambre normal y para alambre grueso… 
Como sabréis, los alambres más gruesos y duros, se cortan fácilmente usando la parte del cortador más próxima al eje, donde justamente tiene una hendidura.

Explorando la parte interna de las cachas –que al abrir el alicate quedan hacia afuera- vemos otras funciones muy interesantes: 
 
la base de destornillador de tamaño normal, que trae una punta tipo Philips por un lado y plana por el otro y al que podemos acoplarle una punta diferente del Kit de puntas o incluso un alargador para poder acceder a lugares más difíciles. 

Esta función es particularmente interesante porque con una sola punta, tenemos dos funciones… o más, si queremos añadir el Kit de Puntas o el alargador. Y, por supuesto, nos permite sustituir la punta cuando se haya gastado por el uso continuado, pese a que durará bastante por su excelente calidad. 
En cualquier caso, podemos usar y abusar del destornillador en el taller sin miedo a que se deteriore, ya que podemos sustituir fácilmente las puntas.

Junto a esta función, tenemos otra: el abrebotellas, el abrelatas y el pela cables, al que me estoy aficionando cada vez más. 
Gracias a las dos primeras, podemos hacer uso de esta herramienta en un picnic, acampada o excursión, junto con la sierra para madera, haciendo de esta Leatherman una todoterreno.

Y en la cacha opuesta, nos encontramos con unas pequeñas tijeras plegables, 
un destornillador plano grande –muy adecuado también para apalancar, como en el caso de abrir latas de pintura-; 
 
y una base de destornillador de precisión plano/de estrella, que nos permitirá desde abrir nuestro reloj para cambiarle la pila, o para ajustar las patillas de nuestras gafas de sol preferidas.

Personalmente, hubiera preferido que el fabricante hubiese colocado un buen punzón en lugar de las tijeras. Como bricolador, le doy más uso al primero que a las segundas. Pero tengo que reconocer que en más de una ocasión he tenido que recurrir a las tijeras de mis Leatherman para recortar un patrón realizado en papel, un hilo o cordel, etc. Realizando éstas un corte más sencillo y preciso que con la cuchilla.
Por supuesto… También tiene una anilla abatible a la que podemos poner un cordel para llevarla al cuello cuando la estemos usando, o simplemente, para añadirle otra función, como lo sería llevar el cordel para usar como torniquete o prensa.
Y, ni hace falta decirlo, todas, pero todas, todas las funciones se quedan trabadas por un seguro que impide cualquier cierre accidental. Y el acabado es impecable. Basta abrir la herramienta para percibir el suave ajuste de las hojas. Y la sencillez de su diseño, liso y práctico, le da un encanto irresistible.
La funda en sí, también se podría considerar como una función extra; ya que, aparte de protegerla y permitirnos llevarla cómodamente en el cinturón, 
nos permite llevar algunos accesorios extra, como lo sería un pequeño rollo de alambre que nos servirá para un montón de tareas; unas pinzas; Una cuchilla fina y desechable; aguja e hilo; cerillas, el Kit de puntas; o incluso el extensor de puntas. 
Y ,de este modo, realmente podemos decir que llevamos una caja de herramientas y, además, un kit de supervivencia en un bolsillo.
Bueno, quizá no sea yo el más indicado para hablaros de esta herramienta, porque el amor es subjetivo y yo me he enamorado de ella nada más tenerla en mis manos. Pero sí puedo decirlo desde la experiencia de haber tenido en mis manos muchas multiherramientas.
Si sois neófitos y no queréis gastar mucho en una herramienta Leatherman, una como la Rev os puede sacar de muchos apuros y es relativamente económica, pese a tener, como todas, su garantía de 25 años… Pero si ya habéis tenido una, sabréis que estas herramientas son para toda la vida y no escatimaréis para haceros con una como ésta, la Wave.
Estoy seguro que, a partir de ahora, la veréis en muchos de mis post del blog y en mis vídeos de Youtube.

Con muy pocos cuidados y mantenimiento tendréis una fiel compañera que os sacará, seguro, de más de un aprieto.
Pero, aunque sean pocos, os recuerdo que debéis corresponder al fiel servicio que os brinda vuestra Leatherman con algunos cuidados: limpieza, enceitado, afilado… Ya hemos tratado alguno de estos temas y espero seguir mostrándoos lo sencillo que es mantener estas herramientas 100% funcionales durante muchísimos años (por no decir de por vida).
Y, os dejo…¡Voy a trabajar un rato con mi Wave!
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