lunes, 22 de marzo de 2010

Cuñas. cómo hacer cuñas de madera. Cómo usar las cuñas. Empleo de las cuñas


Cuñas de madera



Amig@s: Ya hemos visto muchas herramientas en nuestro modesto Taller de bricolaje: unas son caras aunque se usan poco y otras son económicas, muy económicas, pero se pueden usar en un sinfín de trabajos.


Hoy le toca el turno a las cuñas de madera.

Una cuña no es otra cosa que un trozo de madera –generalmente dura- plana y afinada hacia un extremo.


Podemos hacerla del grosor que queramos y del ancho deseado, dependiendo del trabajo y del trozo de madera del que dispongamos. Incluso podemos encontrarlas de material plástico en ferreterías.


Su utilidad no tiene fin: sirve para encajar dos piezas, mantenerlas separadas, fijarlas….

Para colocar una ventana o puerta, por ejemplo, podemos usar las cuñas para mantener el marco fijo y que no se mueva mientras lo fijamos con yeso o mezcla.

En las obras, suele usarse en los alicatados unas cuñas diminutas para mantener los azulejos con una llaga uniforme, aunque actualmente son más usadas las crucetas para este fin.

He visto incluso, en una fábrica de moldes de escayola cómo fijaban las dos partes del molde con unas piezas de hierro en forma de herradura y para afianzar la unión, metían una cuña de madera entre el hierro y el molde y la golpeaban con un martillo.

También he visto usar cuñas de hierro para abrir los leños, duros y secos, y así poder trocearlos para hacer leña; basta insertar la cuña en un extremo, aprovechando alguna grieta natural y golpear con fuerza con un martillo pesado.

Y en el uso cotidiano pueden ser muy útiles para encajar ligeramente las puertas y evitar que den portazos o los niños pequeños puedan cerrarlas y pillarse los dedos… Realmente las uso tanto que la lista sería interminable.


Lo cierto es que hacen muchísima fuerza y sin embargo es algo que podemos fabricar fácilmente en casa con cualquier resto de madera.



Nos bastará, efectivamente, un trocito de madera de una longitud algo superior al de la cuña, para poder manipular cómodamente la madera.

Cuanto más dura sea la madera, mejor.

Si usamos pino, que es la madera más frecuente por mi zona, escogeremos una madera bien seca. Son ideales las maderas de las ventanas antiguas porque son muy, muy viejas y duras.

Las maderas como el roble o el haya, o las tropicales de grano fino –de gran dureza- también son perfectas.


Respecto al grosor, hay que considerar que cuanto menor sea el ángulo de la cuña, hará mas fuerza al ser golpeada y/o tendrá un encaje más fino. Pero corremos el riesgo que al ser muy delgada, se rompa; o que no dé el ancho suficiente.


Por eso yo suelo tener cuñas de muchos tamaños y ángulos ¡Y se hacen en un momento! Las que veis en la foto inicial, son solo algunas que he cogido en un momento para mostraros un ejemplo.



Para hacer las cuñas, suelo usar el tornillo de mesa: fijo la madera –siempre con un sobrante que después cortaremos- en ángulo.



Vamos pasando el cepillo de carpintero horizontalmente hasta que nos quede por ese lado una arista delgada. Ya os hablaré en otro post del cepillo de carpintero.



Hemos de comer uniformemente para que los dos lados sean del mismo grosor y también evitaremos que la parte central quede elevada sobre los bordes. Para entendernos: que quede todo el desnivel plano y con el mismo ángulo.


Una vez realizado el ángulo, podemos pasar una lija para terminar de emparejar y que la superficie quede más lisa y suave.

También es importante redondear todas las aristas, que es por donde la madera puede astillarse al ser golpeada con un martillo.



Con una escuadra y un lápiz señalamos el sobrante y lo cortamos con una sierra de dientes pequeños para evitar desportillar mucho la madera.



Un repaso final de lija en el corte y Ya tenemos la cuña terminada… ¡En menos de cinco minutos!


Si la cuña es de madera buena y deseo conservarla mucho tiempo, suelo darle cera para impermeabilizar el poro de la madera y que haga la función de protección. Si tenéis cera para abrillantar muebles, mejor que mejor. Si no la tenéis, frotadla con una vela.

Eso sí, dad la cantidad justa para evitar que quede la madera demasiado resbaladiza.


Este accesorio del taller es tan funcional que dedicaré otro post a cómo usarlas y os daré ejemplos de su empleo.


Más información: Wikipedia

5 comentarios:

  1. Jó, muy curioso, como siempre Carlos. No sabía que unas cuñas dieran para tanto.

    Saludos.

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  2. Gracias, Carmen... Y eso no es todo, espera a que publique el post donde pongo ejemplos concretos de sus usos....¡Increíble!
    Saludos

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  3. Me gustaria saber si puedo poner una cuña a un armario de 150cms, pues tengo un desnivel de 2,5cm
    el armario es blanco y no me gustaría que se viera hueco por debajo.
    Qué debería hacer?
    Gracias

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  4. Hola, Merche: Pues la cuña es un accesorio perfecto para calzar el armario y que quede bien nivelando, superando esos 2.5cm de los que me hablas.... Pero evidentemente se vería la cuña o el hueco entre la pata y el suelo.
    Si quieres evitarlo, y sabes exactamente el desnivel, puedes hacerte con un listón de madera de ese grueso. Cortas un trozo al ancho de la pata, lo pintas de blanco y lo colocas. Pasará totalmente desapercibido.
    También puedes calzar con la cuña la pata por donde menos se vea e introducir un trozo de "corcho blanco", que puedes encontrar en cualquier embalaje. Lo cortas a la medida con un cúter y lo encajas en el hueco. ASi la cuña hace la fuerza levantando la pata y el poliestireno se encarga de tapar el hueco... eso sí, que quede la cuña bien fija, pues si se mueve, aplastará el poliestireno y tendrás que volver a repetir el proceso.
    Espero haberte dado alguna idea que te sirva.
    Un saludo

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  5. Gracias
    Me ha sido de mucha ayuda.
    Enhorabuena por el blog, me gusta mucho.

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