lunes, 1 de julio de 2013

Sustituir T empotrada, sustituir llave de paso, reparar latiguillo viejo y mecanismo de cisterna que no corta el agua. Reparación de fontanería, segunda parte. Replace T-ground, stopcock replacing, repairing old hose flushing mechanism that does not shut off. Plumbing Repair, Part 2. Remplacez T-terrain, robinet remplacement, la réparation vieux tuyau mécanisme qui ne s'éteint pas de rinçage. Réparation de plomberie, partie 2.

REPARACIÓN DE FONTANERÍA:
Sustituir T empotrada, sustituir llave de paso, reparar latiguillo viejo y mecanismo de cisterna que no corta el agua.
PARTE 2: Montar, soldar T, revocado y pintado.




Ya tenemos la primera fase completada al haber retirado la pieza rota. Ahora entramos en otra fase: introducir y soldar la pieza nueva, que hemos comprado por menos de 2€ en una ferretería.

Un inciso: cuando soldamos un codo o una T en una tubería de cobre, hay que procurar que el cobre entre hasta el fondo de la pieza. 

En este caso, no es posible porque no tendríamos juego para meter la T. 

Tendríamos que mover toda la tubería de un lado al menos y eso supondría una enorme zanja o arrebola en la pared. 

Así que tenemos que dejar una separación entre los extremos del cobre cortado tal que podamos meter a tope la T en una parte –la inferior en mi caso-, y después subirla hasta que quede centrada entre los dos tubos, con el cobre penetrando hasta la mitad de su alojamiento de la T. 
Si hacemos correctamente las soldaduras, debería queda bien.

 

El siguiente problema es que al estar los dos tubos alineados, la T no entra, es físicamente imposible. Hay que mover ligeramente uno de ellos para introducir la T.

Después volver a alinearlo y desplazar la T para que abrace el otro tubo. 

Como os dije antes, normalmente, al soldar tubos con T o codos, debemos lograr que el tubo entre a tope en la pieza… pero ya digo que en este caso no puede ser porque los dos tubos están fijos y no se pueden desplazar. 

Pero vamos por partes:

 
Lo que voy a tratar es que la T quede lo más centrada posible entre los dos tubos, de modo que no nos quede “cogida por los pelos” en un lado y metida a tope en el contrario. 


Para ello, planteo la T –sin meter todavía en los tubos, sólo por encima- y hago una marca en el tubo superior con un rotulador en el sitio donde se ve la T centrada entre los tubos.

Como esta zona marcada quedará cubierta con estaño, flux, etc, tomo el ancho de la sierra de metal como referencia y hago otra marca por encima de la anterior

Asi una vez la pieza puesta, basta colocar la sierra sobre el codo para ver si está a la distancia precisa de la marca y podemos subirla o bajarla para su centrado.
Lo veréis mejor cuando ponga la T y la mida, unas fotos más adelante.


Para meter la T, ya dije que hay que desalinear los dos tubos. O al menos uno de ellos.

Pero para no forzar demasiado el tubo de cobre, hay que descarnar un trozo más de pared. Asi garantizamos que el tubo tenga más flexibilidad y absorba mejor la curvatura sin deformarse. 

 

Dicho y hecho… Cincel, machota... y en un periquete ya tenemos un trozo más del tubo inferior a la vista. como véis, el tubo ha de quedar totalmente suelto por detrás, o no servirá de gran cosa haber descarnado la pared por delante, seguirá fijo.

Para doblarlo, podemos usar un cincel, apalancando ligeramente contra el lateral del hueco y presionando la tubería… Pero mucho cuidado, que el tubo de cobre es blando y podemos deformarlo fácilmente. Y, sobre todo, no empujar justo en el borde del tubo. Esta zona no puede sufrir la más mínima deformación o no nos entrará luego la T, que va bastante ajustada.

Si vemos que está muy duro, tendremos que descarnar más.


Cuando ya vemos que cede lo suficiente como para insertar la T, damos otra pasada de lija a los dos extremos del tubo y ponemos el flux en los mismos. También podemos poner un poco de decapante en la T, en las zonas que han de soldarse.

Ponemos la T sobre la tubería inferior y con suaves golpecitos con el mango de un destornillador, por ejemplo, la vamos metiendo en el tubo.

Seguidamente, apalancamos en dirección opuesta para volver a alinear el tubo que hemos doblado y ya podemos ir metiendo la T en el tubo superior, también con suaves golpecitos, si no entra por simple presión de los dedos. 


Una vez que nos aseguremos que está en su posición, colocando la sierra -con la que tomamos la medida de referencia entre la marca y la posicón que vimos debía tener la T-, ya está listo para soldar. 


Pero primero, debemos asegurarnos que los tubos permanecen alineados. Normalmente, el tubo que hemos forzado, quedará con una ligera curva. 
Un mezclón de los que salieron al descarnar la tubería, colocado entre el hueco de la pared y la tubería curvada, puede servirnos para mantener el tubo que hemos doblado en su posición original. 

Una vez soldada la T y relleno el hueco con mezcla, quedará perfecto.
Como siempre, para soldar los tubos han de estar perfectamente secos. Ya os mostré un truco cuando colocamos un grifo en un patio para sacar rápidamente el agua del interior de la tubería.

Aplicamos calor procurando calentar sobre todo la T, que al tener más material tarda más en coger calor que el tubo de cobre. 

Y metemos bastante estaño, sobre todo en la soldadura inferior, ya que el estaño ha de subir hacia arriba. En este caso, prefiero derrochar un poco de estaño que no quedarme corto y tener que repetir el proceso. Pero tampoco os paséis, que el estaño podría penetrar dentro de la tubería o la T y llegar a obstruir total o parcialmente el interior.

Ponemos un tapón con cinta de Teflón en la rosca de la T -en cuanto se haya enfriado la tubería- y ya podemos abrir la llave de paso y comprobar si la soldadura es estanca y si el tubo de cobre está intacto (a veces al forzarlo ligeramente, sobre todo si es viejo, puede rajarse). 

Es interesante limpiar todos los restos de flux, que al calentarse se suele ablandar y chorrear por la tubería, dando la sensación de que está mojada incluso días después.

Pasado un día o dos para estar completamente seguros que no sale ni la más mínima humedad, ya podemos tapar con mezcla el hueco. 

El mezclón que pusimos para enderezar la tubería no es necesario retirarlo, se quedará presionando la tubería separándola del lateral del hueco y cuando tenga la mezcla quedará integrado en ella.


He preparado una mezcla rica en arena, para que no sea demasiado dura. Y con una consistencia tirando a espesa, para que podamos rellenar de un tirón todo el hueco, que tiene una profundidad considerable.


Empiezo rellenando la parte inferior, que es más sencilla por tener menos profundidad. 

Es importante que la mezcla quede sin huecos de aire, de modo que tendremos que meterla también tras la tubería. 


Yo la he ido colocando con la punta de un palustre y presionando para que se vaya introduciendo por los recovecos. Si tenemos la precaución de poner una porción de mezcla sobre la llana, ir tomando de ella un poco con la punta del palustre y mantenemos la llana cerca de la pared bajo el agujero, apenas ensuciaremos nada.


Después, he ido avanzando hacia arriba introduciendo la mezcla por el lado izquierdo del tubo de cobre hasta que ha salido por el opuesto. Siempre procurando que llegue hasta el fondo.


Cuando ya he cubierto todo el fondo, he añadido unos cascotes sacados -a golpes de canto de palustre- de una pilastra (bloque de ladrillo) que he insertado a presión en las zonas con más profundidad, Esto hace que la mezcla fragüe antes y podamos seguir metiendo más grueso. 

Lo ideal es que los cascotes estén impregnados de agua (de hecho, también conviene mojar todo el hueco a rellenar antes de poner mezcla), pero no me importa demasiado que quede menos duro, pues no tiene ninguna función estructural, lo que deseo es terminar de un tirón. 

 

Así que sigo colocando mezcla hasta sobresalir ligeramente del nivel de la pared.

 
Con la llana de acero, corto todo el sobrante: basta pasarla sobre la pared, deslizándola desde la parte lisa del exterior del hueco y avanzando sobre la mezcla recién puesta. 

Y con los bordes, la llana irá sacando toda la mezcla que la sobrepase. 


Quedará un poco basto, pero con suaves pasadas del palustre, lograremos homogeneizar y mejorar el aspecto.


Finalmente, tomo una esponja humedecida muy ligeramente (si la mezcla llevase un buen rato puesta, podríamos pasarla más mojada) y damos un repaso haciendo hincapié en las zonas de los bordes o donde veamos algún ligero desnivel, ya sea hacia fuera o hacia dentro. La esponja retirará mezcla de las zonas donde sobresalga y la depositará en las que tengan ligeras depresiones. Vemos que incluso tapa una antiguas grietas que tenía la pared.


Es importante pasar la esponja muy suavemente o dejaremos un surco. 


Podemos hacer con ella suaves movimientos circulares y terminar con una pasada muy ligera que eliminará el dibujo que se haya quedado. 



Todo este proceso de colocar la mezcla, lleva de quince a treinta minutos.
Y ya está… queda tan bien que una vez pintado no necesita ni un retoque.

 
En la foto vemos el acabado tras una primera mano de pintura. Con una segunda mano, ni se notaría que hemos hecho nada en la pared.

Ahora bien, si queréis un acabado aún más fino, podéis usar en la capa final una mezcla hecha con arena cernida. También podéis dar un acabado con algún producto más fino como yeso de pintor, masilla, etc. Todo depende del acabado que tenga vuestra pared alrededor de la zona reparada.

Ya queda poner la llave de paso, el latiguillo hacia la toma de agua de la cisterna, y reparar el mecanismo de la misma.

Parece un proceso muy largo… Pero mayormente es por la cantidad de detalles explicativos que doy. 
En realidad, se tarda menos en hacerlo que en decirlo y en unas tres horas podemos tener la tubería reparada. 


En la siguiente parte, os mostraré como reutilizar el viejo latiguillo y cómo reparar el mecanismo, completamente obstruido por la cal y el óxido.

2 comentarios:

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