sábado, 4 de enero de 2020



Amig@s: Ya os he mostrado cómo poner un refuerzo en la cúpula o paraviento de la moto para que ésta no vibre tanto y resulte más cómoda.

No obstante, no estaba nada satisfecho –desde el principio, cuando la instalé-, porque no ajustaba en el faro. 
Se quedaba la parte inferior sobresaliendo hacia afuera del faro y muy levantada, con mucha separación. Es lo que tiene comprar una cúpula universal. No obstante, se puede solucionar.

Como el principal problema son los anclajes, que no permiten una mejor regulación de la posición, 

lo que hice fue alargar el anclaje atornillándole a cada lado un trocito de abrazadera.
De este modo, ese metal extra atrasaba la base de la cúpula haciendo que ya se pudiese colocar justo sobre el borde del faro.

Bueno, ya sabéis que estamos hablando de una Yamaha Sr 250. Pero si en tenéis otra moto en la que la cúpula tampoco se adapta bien, podéis hacer algo similar.

Aunque la cúpula así queda justo donde queremos, surgen dos problemas:
En primer lugar, el soporte añadido –la abrazadera- es de un material muy maleable. Vamos… muy blando, hablando con propiedad. De modo que en el momento que el viento empiece a forzar la cúpula, es posible que se doble esta chapa y la cúpula se quede “mirando pá Cuenca”.
En segundo lugar, al haber alargado el soporte, será también más proclive a rotar la cúpula sobre los tornillos del faro, al hacer el añadido de palanca.

Esto segundo lo solucioné rápidamente… Iba a sustituir los tornillos que fijan la abrazadera al soporte con unos tornillos más cortos. 
Sin embargo, observé que los vástagos sobrantes de los tornillos se podían apoyar fácilmente sobre los brazos de la araña del faro. Este apoyo es muy bueno y hace que todo el sistema quede más firme sin tener que forzar los tornillos del faro.

Lo primero lo solucioné usando una chapa más fuerte. En este caso, corté un ángulo de los usados para ensambles de carpintería, por el mismo vértice. Obteniendo así dos chapas de la medida justa.
Bastó taladrar usando como medida los trozos de abrazadera que usé antes, y volver a montar.
En muy poco tiempo, la cúpula ha quedado en su sitio. La he probado y va mucho mejor y es más efectiva.

Aún así, si sigue cimbreando con el viento –aunque, según la prueba inicial tras este cambio, el viento pasa rozando la parte superior del casco y ya no lo mueve-, siempre se puede colocar el refuerzo que os mostré en el otro post.

La última mejora, aún pendiente de realizar, es revestir los vástagos de los tornillos que apoyan en la araña con un tubito de goma (podría valer un macarrón de los de gasolina), o plástico (de los que vienen con las baterías nuevas). De éste modo, el tornillo no marcará la pintura de la araña.

Además, jugando con el grueso del revestimiento, podremos variar ligeramente el ángulo de la cúpula para lograr que quede más vertical o inclinada.

Espero este sencillo truco os permita disfrutar también de vuestra cúpula.



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