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martes, 15 de diciembre de 2009

Arreglar zapatos. Suela de zapato gastada. Reparar calzado. Poner tapas a zapato

REPARAR TACONES DE ZAPATOS GASTADOS 2



Ya vimos en el post anterior los preliminares para poner unas tapas bien niveladas en unos zapatos cuyas suelas estaban desigualmente desgastadas. Dejamos los zapatos con las tapas encoladas y en el proceso de secado…


Podemos ajustar un poco las tapas, ya que lo más normal es que sobre un reborde de la tapa y éstas deben quedar totalmente enrasadas con el tacón.



Los zapateros usan una especie de fleje de acero afilado en un extremo. Corta muchísimo y es muy sencillo de afilar dándole unas pasadas sobre la piedra. Si no disponéis de esta económica herramienta, podéis usar un cúter afilado.



Debemos poner la cuchilla bien perpendicular al borde del tacón, y tirando hacia nosotros, sin movimientos de vaivén, iremos retirando el sobrante de las tapas ¡Cuidadín con las manos, es una cuchilla muy afilada y se escapa facilmente!


Podemos dar el acabado final con una lima, ya que si no tenéis experiencia, os quedarán algunas rebabas o pequeños picos. De todos modos, tras enmasillar, volveremos a repasar, así que no apuréis demasiado… Para quitar siempre hay tiempo.


También es hora de eliminar las rebabas del pegamento, que como veis es de un muy poco discreto color amarillo… También podemos limpiar con la cuchilla los sobrantes de pegamento del borde interno de las zonas más separadas entre tacón y tapa para que quede más sólida la masilla que colocaremos después.


Tras esto, conviene dar un buen apretón con sargentos a la tapa contra el tacón colocando una madera en la tapa y otra en el interior del zapato, como hicimos tras pegar las piezas, ya que el pegamento puede comprimirse un poco dándole mayor solidez.



Tras este proceso, y comprobado nuevamente con el calibre que los dos zapatos están a la misma altura, podemos enmasillar los bordes.


Ahora podemos rellenar los huecos que hayan quedado entre la tapa y el tacón –recordad que os dije que no pusieseis la cola hasta el borde- con masilla epoxi, que es muy dura, moldeable y podremos lijar para lograr emparejarlo todo bien. Los zapateros suelen usar para este proceso una cera especial. Pero no dispongo de ella y la masilla dará un acabado más sólido.

Yo he usado la misma herramienta de recortar el sobrante de la tapa para retirar las zonas donde sobra más grueso de masilla epoxi -una vez seca-, y también aprovecho para retocar un poco los sobrantes de tapa.



Un repaso final con la lima, garantiza que quede todo uniforme, bien nivelado y sin salientes. Trabajo que también hubiera sido muy sencillo y rápido con una lijadora de banda pequeña.


Para lograr el color adecuado, podemos pintar la masilla e incluso todo el tacón con pintura negra, caso que vuestro calzado sea de ese color. Si la masilla que habéis escogido, como es mi caso es de color muy oscuro, prácticamente con el mismo betún de limpiar los zapatos será suficiente.



Ahora vemos los zapatos tras superar la prueba de fuego: me los he puesto al día siguiente de poner la masilla epoxi y os aseguro que están como el primer día: se nota el tacón recto y firme.


Ya solo queda pulir un poco el tacón con una lija para lograr un acabado más profesional, aunque tal y como están, ni se nota.


Puede parecer un poco complicado, quizá porque me extiendo mucho en los detalles para que no tengáis ninguna duda si os animáis a hacerlo vosotros… pero os aseguro que en cuatro ratos está hecho. Y, a fin de cuentas… ¡El bricolaje es nuestro hobby!

Y nos hemos ahorrado unos eurillos… O muchos, si hubiésemos tirado los zapatos y comprado unos nuevos.


Para otra vez que me compre unos zapatos clásicos sin tapas, lo primero que haré será comprar también un par de tapas y ponérselas de primera hora. Así cuando empiecen a gastarse, sólo tendré que sustituir las viejas tapas por otras y me ahorraré tiempo y trabajo.



Tras un par de semanas de uso, y tras comprobar desde el primer día que los zapatos han recuperado su comodidad, doy fe que el arreglo ha sido plenamente satisfactorio: no se ha abierto ni una grieta entre el tacón y la tapa y ésta está muy bien fijada.


Animáos a hacer estas pequeñas tareas de bricolaje: Os entretendréis un rato, lo pasaréis bien y os ahorraréis un dinerillo ¡Estamos en crisis!


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domingo, 13 de diciembre de 2009

Reparar calzado. sustituir tapas de tacones. zapatos desgastados.

REPARAR TACONES DE ZAPATOS GASTADOS 1



Amig@s, estamos por cambiar las piezas desgastadas: vimos cómo sustituir la cadena de la bici y ahora estamos con los zapatos…

Normalmente, los zapatos de calidad suelen tener en los tacones unas suelas llamadas tapas que se sustituyen cada cierto tiempo, ya que es la parte del calzado que más se gasta.

Sin embargo, tengo un par de zapatos que me gustan mucho porque son muy cómodos y elegantes, pero quizá por el abaratamiento de costos, el tacón está hecho de una pieza, no tiene tapas.



Yo tiendo a gastar más las suelas de los tacones por el lado externo y esto es mucho más acusado en la parte trasera, con lo que llega un momento que resulta bastante incómodo andar, el zapato queda totalmente ladeado.
Y sin embargo, están bastante nuevos, de hecho están en perfecto estado. Así que ha llegado el momento de hacer algo al respecto.

Hay dos soluciones: o llevarlos a un zapatero, o tratar de repararlos nosotros mismos.
Vamos a recurrir a la segunda alternativa, porque para llevarlos al zapatero siempre hay tiempo y es un reto que me he planteado ¡Si he logrado hacer cosas mucho más difíciles, por qué no ésta!

Sé de un sitio donde puedo comprar un par de tapas por menos de un euro, precisamente se dedican a arreglar zapatos. Y aunque me falta alguna que otra herramienta, el proceso es sencillo. Podéis ver las tapas junto con el pegamento y la cuchilla de zapatero que usaré, en la primera foto.
Se pueden adquirir de material sintético -como es mi caso- o de cuero.

Si el zapato tuviera tapas, bastaría retirar las tapas viejas haciendo palanca con un destornillador fuerte, por ejemplo. Limpiaríamos la superficie, pondríamos cola de contacto en ambas superficies –tapa y tacón- y las uniríamos. Sólo quedaría cortar el sobrante de tapa.

Pero en este caso concreto, si hiciésemos eso, sólo lograríamos subir un poco la altura del zapato, y seguiría torcido.

Lo suyo, que es lo que haría un zapatero, es meter el tacón en una máquina que desgastara la parte más ancha para dejar todo el tacón del mismo grueso. Podríamos hacerlo en casa con una lijadora de banda sujeta en un banco de trabajo, con la lija hacia arriba.

El problema es que no tengo de momento esa herramienta y una lijadora orbital no desgastaría lo suficiente.
Y es arriesgado tratar de hacerlo a mano porque quedaría irregular, no asentaría bien y después sería más complicado lograr que los dos zapatos queden exactamente igual, requisito imprescindible si queremos que después no tengamos dolores de espalda o rodillas….

Así que la solución que he encontrado es usar un pegamento de montaje de calidad que además de pegar, rellena.
Este pegamento queda muy sólido, como una goma dura y además de unir la tapa al tacón, podemos añadir un poco más por el lado más gastado para lograr que la tapa quede nivelada.

Empezaremos por hacer varias ranuras haciendo dos cortes con el cúter en cada una para dejar un desnivel en forma de V en ambas superficies a unir. Es para mejorar el agarre de la cola.
Esto es particularmente importante en la tapa, que es totalmente lisa. Haremos varias muescas distribuidas en toda la superficie.



Por supuesto, debemos dejar la suela del tacón totalmente limpia de polvo y suciedad, cosa que podremos hacer rápidamente con una lima. También conviene pasar la lima o una lija a la superficie de la tapa a pegar.

Una vez preparadas las superficies, ponemos una primera capa de pegamento en ambas partes.

Lo normal sería ponerlo en una, unir las dos piezas, separarlas de nuevo y esperar que el pegamento endurezca para volver a unirlas ya definitivamente. Pero vamos a simplificar haciéndolo así.



Una vez que ha empezado a endurecer, añadimos en las partes gastadas un poco más de pegamento, procurando añadir lo mismo en ambos zapatos y sin llegar al borde de la suela.



Pegamos las tapas procurando que la presión sea homogénea y tratando que quede la tapa en su posición correcta, o sea, que no quede ninguna zona de la suela del tacón sin cubrir con la tapa, ya que lo que sobre podremos retirarlo después, pero si falta, tiene mala solución….

Un sargento puede ayudarnos a lograr que el apriete sea el adecuado para una buena unión: metemos un taco de madera dentro del zapato, otro que cubra toda la suela del tacón y apretamos las dos maderas con el sargento.

Podemos retirar los sargentos una vez dado el apriete inicial para poner unas puntillas o clavos.

No olvidéis poner los calzos entre el sargento y el zapato, pues podría llegar a deformarlo por dentro irreparablemente y dejar la suela combada.



Ahora reforzaremos con unos clavos o puntillas. Para clavarlas, podéis poner un taco de madera dentro del zapato y apoyar éste en una mesa en posición invertida, o sea con la suela hacia arriba… no suele costar demasiado clavar, ya que es un material relativamente blando.

Podéis poner dos o tres en la parte central para fijar el tacón y la tapa y que ésta no se deslice.
Seguidamente, podéis poner algunos más cerca del borde, ya que hará más fuerza en esta zona al no ser el tacón hueco por ahí.
Eso sí, tened en cuenta que la tapa sobresale un poco del tacón y procurar clavar las puntillas ligeramente hacia dentro para que no asomen por fuera del tacón.



Es muy importante que las tapas queden exactamente a la misma altura por todas partes y los dos zapatos entre sí, o sea que el tacón con la suela tenga el mismo grosor por todos los lados.
Yo he usado el calibre para lograr este resultado.

Ahora estamos a tiempo de apretar un poco más por un lado u otro para lograr que estén iguales, puesto que la cola está fresca y cede un poco. Simplemente clavamos un poco más las puntillas por el lado donde haya más separación.

En cualquier caso, no importa que pongáis más puntillas porque eso es un refuerzo, no va a perjudicar en nada.

Antes que endurezca del todo el pegamento, podéis dar un repaso por si precisara apretar con un sargento para lograr ajustar la medida.

Es importante dejar que seque muy bien el pegamento de montaje porque hemos puesto una capa de pegamento bien gruesa y tardará en endurecer bastante.

Conviene, eso sí, dejar los zapatos en sitio bien ventilado: terraza, alféizar de una ventana… porque el olor del pegamento es bastante intenso e incluso puede ser tóxico.
Cuando deje de oler, es que el disolvente se ha evaporado del todo y ya podremos seguir con el proceso.

Tras un par de días, habrá secado. Después deberemos realizar el perfilado de la tapa, el enmasillado y el acabado final… Todo esto lo veremos en el siguiente post.


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