domingo, 16 de mayo de 2010

arreglar mesa plegable 2. Reparar enganche de mesa. Arreglar fijación de mesa


Reparar pestaña de mesa plegable rota



Amig@s: Ya reparamos esta mesita plegable en otra ocasión, pues traía un defecto de fábrica: la varilla era asimétrica y esto provocaba que la mesa no quedara horizontal y estable…



A consecuencia de la manipulación para tratar de que quedase nivelada, acabó por romperse parcialmente una patilla de un lado y justamente, la que solemos usar más frecuentemente, ya que deja la mesa horizontal.


Digo que se ha roto parcialmente, porque todavía se puede enganchar la varilla en el trozo que queda de patilla, pero es inestable y con un leve movimiento o golpe se puede salir.


Y esta mesa, como os dije, suelo usarla para el portátil… no es cosa de broma que el portátil acabe bruscamente en el suelo.


Así que vamos a repararla. Se puede hacer de muchas formas, pero lo más sencillo y rápido que se me ocurre es usar nuestra preciada masilla epoxi.



Basta tomar un trocito adecuado al trabajo a realizar .



Y lo amasamos hasta lograr un color uniforme.



Lo vamos aplicando de modo que recubra ligeramente los laterales de la pestaña rota y que sobresalga ligeramente.


No se trata de reconstruir la pestaña para que quede perfecta, igual a las demás, sino que debemos alargar ligeramente la sujeción de la pestaña para que aunemos la resistencia de la pieza y la estabilidad de la mesa.


Para darle más fuerza, en vez de poner la pestaña dividida por la mitad, como las otras, la hacemos de un solo cuerpo y rellenamos también la zona que hay entre los dos lados de los restos de la pestaña original para darle más resistencia y adherencia.


Para no dejar más separación o menos de la necesaria, podemos buscarnos una varilla del grosor de la varilla de la mesa o algo superior. Así no corremos el riesgo de dejar la abertura demasiado estrecha y que tengamos que andar después limando para lograr agrandarla. Si no encontramos algo similar, bastará usar un cilindro hecho con papel enrollado.

Lo bueno de este trabajo es que he puesto la masilla en medio minuto.


Como en este caso tengo el trocito del extremo de la varilla que se partió al enderezarla, la cubro con un papel fino para evitar que se pegue a la masilla y la meto y saco varias veces hasta que la masilla empiece a endurecer. Me aseguro que entra a tope y que no hay ninguna rebaba de masilla que obstaculice esto.



Tras un buen rato, ya podemos pintarla. Ya que como vemos, es una masilla muy oscura. Podría haberme ahorrado el trabajo de la pintura si hubiese usado masilla epoxi blanca… Pero no disponía de ella y sí de ésta.




Así que le daremos un repaso con pintura y aprovecharemos para darle unos retoques a los pequeños desconchones que surgieron al doblar el extremo de la varilla en el otro post en que la doblamos para lograr la simetría.


Casi no se aprecia la reparación salvo que nos fijemos y cuando la mesa esté montada, las pestañas quedarán hacia abajo siendo ya totalmente invisible la reparación.


Si no se os da mucha maña al poner la masilla, siempre podréis dar un repaso final con una lima o lija. A veces hasta se puede repasar con una cuchilla o cúter.


Y como digo, he tardado medio minuto en reconstruir la pestaña y menos de cinco minutos en pintar, incluyendo el tiempo de limpiar el pincel.


Y tras bastantes sesiones de uso, doy fe que el arreglo ha sido eficaz al 100%. La masilla no ha cedido, quebrado o despegado y la mesa esta, por fin, totalmente preparada para su uso.

jueves, 13 de mayo de 2010

Arreglar mesa plegable. Mesa plegable defectuosa. Enderezar y doblar varillas metálicas


REPARAR MESA PLEGABLE



Amig@s: Otro post típico del Tallerdecarlos. Es algo sumamente sencillo, pero eficaz.

Tenemos esta cómoda mesita en casa. Seguramente la habréis visto anunciada en TV.


Es muy práctica porque al tener solo dos patas, se puede usar cómodamente en el sofá y al ser totalmente regulable en altura y hasta inclinación, podemos usar cualquier silla, o asiento y darle múltiples usos.


Nosotros la tenemos para el portátil, porque es muy cómodo usarlo en el sofá. Y para levantarnos, basta retirar la mesa y no hay que estar retirando el portátil, el ratón y demás elementos.


Viene a ser como un mini despacho portátil y todavía nos queda sitio para algunos accesorios: los auriculares –que siempre suelo dejar conectados para no despertar a los niños de noche-, la alfombrilla del ratón, la alfombra o base refrigerante del ordenador –ya que suelo tenerlo mucho tiempo encendido y así se calienta menos y trabaja menos el ventilador- y hasta el bocata y la cervecita, jejejeje.


Pero tenemos un problema: al principio no usábamos la mesa. Ha sido recientemente cuando hemos empezado a utilizarla.


Y hemos visto que se queda desnivelada por completo.

Si colocamos la fijación en los mismos enganches, debería quedar horizontal y no es así.


Tras examinarla, vemos que tiene un pequeño defecto: Al doblar el hierro, han dejado una varilla de mayor longitud que la otra, con lo que es imposible que la mesa quede horizontal. Una solución es enganchar solo un lado, pero así queda más débil e inestable.


Si la diferencia es poca, podríamos alabear ligeramente el lado mayor. Se puede hacer relativamente bien con las manos.


Pero en este caso habría que doblar mucho, porque la diferencia es de casi un par de centímetros y entonces lograríamos que quedase horizontal a base de doblar la varilla, pero ésta se convertiría en un muelle que cedería al menor peso, dificultando el teclear en el ordenador o apoyarnos bien en la mesa.


Así que vamos a recurrir a nuestras herramientas y vamos a doblar la patilla más larga por su extremo para lograr igualarlas.



Lo primero es extraer la varilla de ambos lados, cosa sumamente sencilla porque va metida simplemente en los agujeros. No se sale por la propia presión de la misma varilla, pero cede lo suficiente como para extraerla.


En estos casos, el principal problema que puede surgir es que al enderezar la parte doblada, se parta la varilla, pues tiene un ángulo muy agudo.

Pero en cualquier caso, tenemos que doblarle casi tanto como lo que tiene ahora doblado, así que si se rompe al enderezar no sería problema.


Si en vuestro caso hay que doblarle menos, deberíais calentar bien la zona con un soplete justo antes de enderezar o doblar de nuevo con vistas a volver más flexible el metal y que ceda sin partirse.

Aunque, evidentemente, después deberíais pintar de nuevo toda la varilla, pues el soplete estropearía la pintura.



Efectivamente, ponemos la parte doblada en el tornillo de mesa para tratar de enderezarla y se parte enseguida.

Como ya dije, no tiene mayor importancia.

Pero ahora hay que ser muy cuidadosos a la hora de dar el nuevo doblez, porque puede partirse igualmente.


Vemos que los dobleces originales tienen en la parte interna una muesca.

Es justamente para facilitar que se doble en un ángulo muy agudo.



Vamos a imitar esa muesca aplicando un cincel afilado en el lugar del doblez y golpeando con una machota o maza de albañil…¡Pero cuidado, si nos pasamos podemos hasta cortar la varilla!


Hay que golpear suavemente al principio hasta ver el efecto que produce.



Ahora sí que podemos fijar en el tornillo de mesa el extremo de la varilla, dejando por fuera la muesca y vamos golpeando suavemente con un martillo de puntas de nylon, que evitarán dañar más de lo necesario la pintura.



Se trata de dar muchos, muchos golpes de modo que la zona se vaya calentando y vaya cediendo lentamente, logrando que se doble sin partirse. Si tratamos de hacerlo de forma rápida, es casi seguro que partirá.


Vemos que poco a poco, va cediendo y logramos el ángulo deseado.


Podríamos pintar la zona del doblez, que la pintura se ha descascarillado un poco, pero eso se puede hacer en cualquier momento y apenas se aprecia a la vista.



Montamos la mesa y vemos que queda perfecta.



Y un detalle: estas bolitas que vemos es lo mejor de su diseño: basta apretarlas por los dos lados para poder plegarla o montarla en un instante o incluso variar su altura.


Basta meter las bolitas, sacar, meter o girar un tubo dentro del otro hasta que coincidan los orificios. Se sueltan las bolitas, y ya queda fijado sólidamente.



¡Y a disfrutar del ordenador en el sofá! Cuando ya no lo usemos, podemos plegarla y meterla en cualquier sitio ¡Otra de sus ventajas!Bueno, y antes de ir a comprar una mesa de este tipo (je, ejjeje)... ¡No olvidéis haceros seguidores de elTallerdeCarlos! No os costará nada y es mi única recompensa.

lunes, 10 de mayo de 2010

Como adaptar soporte de hierro a jardinera. Colocar jardinera en soporte. Modificar soporte de macetero

ADAPTAR SOPORTE DE JARDINERA



Amig@s: seguimos con la jardinería: ya vimos cómo dividir una maceta de claveles para ponerlos en una jardinera… También veremos más adelante, cómo sacar esquejes de los claveles y otras plantas en general…


Pero de momento tenemos que colocar los claveles ya trasplantados en la jardinera en su lugar definitivo.


A nosotros nos gusta poner las jardineras en unos prácticos soportes de hierro que las dejan suspendidas de las barandillas de mi terraza, aunque firmemente sujetas…

Pero en este caso, no teníamos a mano una jardinera igual a las otras y ésta es un poco más ancha, con lo que no entra bien en el soporte.



Estamos hablando de un soporte hecho de pletina de hierro.

Es bastante duro para doblarlo o enderezarlo a mano… así que más vale maña que fuerza y vamos a usar algunas herramientas, que a fin de cuentas para eso están: para multiplicar nuestra fuerza, para sujetar con precisión….


En este caso usaremos un tornillo de mesa de tamaño medio/grande y una llave grifa, usada normalmente en fontanería para sujetar tubos de hierro o tuercas muy grandes.


No es la mejor forma de hacerlo, pero tenemos estas herramientas a mano y nos va a quedar perfecto.


Solo tenemos que buscar la posición correcta de uno de los lados que queremos abrir ligeramente y fijarlo al tornillo de mesa. Si el tornillo está suelto, deberíamos sujetarlo con firmeza al banco de trabajo con unos sargentos.



Seguidamente, colocamos la llave grifa en el otro lado de la pieza a enderezar o abrir y tiramos.

Muy importante: debemos pensar con la cabeza: cómo estamos haciendo la fuerza y cómo se comportará el metal.


Si nos limitamos a apalancar, puede que consigamos abrir la pieza, pero a costa de dejar los tramos rectos con formas curvas… lo ideal es que enderezar justo por donde tiene el doblez.


Siempre podríamos enderezar un poco las partes dobladas con el mismo tornillo de mesa colocando la parte a enderezar entre las mordazas o bien golpeando la zona curvada con un martillo pesado sobre una superficie dura y lisa… pero si lo hacemos bien a la primera, nos ahorramos trabajo.



Tras realizar el proceso en ambos lados, vemos que hemos logrado abrir un poco el ángulo, con lo que la jardinera entrará en el soporte hasta el fondo.


En mi caso no es suficiente con hacerlo en un lado. Así que repetimos para abrir un poco el otro lado también (aunque esto lo hice posteriormente al proceso que vamos a ver a continuación).


Todavía queda colocar el soporte con la jardinera y meterle un calzo para que quede bien nivelada, ya que la barandilla de mi terraza tiene un saliente que hace que el soporte de la jardinera quede con demasiada inclinación.

Basta ver la separación que tiene el soporte de los hierros verticales donde debería apoyarse y buscar una madera de ese grosor.



Practicamos un taladro en el hierro del soporte por la parte trasera.



Y atornillamos el taco de madera con un simple tirafondo que nos garantice que no se va a caer accidentalmente el taco.


Este calzo queda totalmente invisible a la vista y sin embargo, hace que la jardinera permanezca completamente horizontal, con lo que al regar no se saldrá el agua y la tierra por la zona más baja.


Vemos que con un ratito de trabajo, que ha resultado entretenido –siempre digo que el bricolaje no solo nos ahorra dinero, sino que también es un verdadero hobby- y un poco de paciencia, hemos logrado adaptar perfectamente la jardinera en nuestra barandilla.

viernes, 7 de mayo de 2010

Como reparar desconchones y grietas en paredes. Arreglar paredes estropeadas


REPARAR DESPERFECTO EN PARED



Ya hemos visto varios post sobre desconchones y desperfectos en paredes. Os comenté que uno de mis perros, de cachorro, le daba por hacer agujeros en la pared cada vez que se quedaba solo en casa y eso me ha convertido en un experto en el tema, jejejej Como dice el dicho: “no hay mal que por bien no venga”.


La cosa es que algunos desperfectos aparecen como por arte de magia, sin motivo aparente.

En este caso, ha aparecido una grieta en la pintura que creo que se debe a que cuando montaron la puerta acorazada, dieron un repaso con yeso todo alrededor y la pintura con el tiempo se ha despegado ligeramente en la zona de unión, creando una grieta, aunque poco antiestética.


Mi hijo mayor la vio y tuvo la feliz ocurrencia de rascar, con lo que sacó una buena lasca de pintura, que esto sí que es bastante visible y requiere una reparación urgente.

Pero es tan sencillo hacerlo, que no merece la pena dejarlo así ni un día más y vamos a repararlo en un momento. No puedo enseñaros una foto inicial del desperfecto, porque me puse a repararla nada más verlo... Pero os podéis imaginar: una grieta en la pared con las lascas de pintura de alrdedor retiradas...



Con una espátula delgada, saneamos primero el interior de la grieta, que vemos que el yeso está un poco suelto y es imprescindible que pongamos la masilla sobre una superficie bien asentada. Si vuestro caso es una grieta más profunda, no tengáis reparo en profundizar y hasta ensancharla, porque eso garantizará que entre bien el material de relleno y el resultado será más estético y duradero.


También vemos que la pintura está un poco suelta alrededor de la grieta.

Con cuidado y aprovechando el filo de la espátula, que suele estar afilado por usarla también para el rascado, recorto un poco de la pintura, evitando meter la espátula entre la pintura y la pared, pues en ese caso, empezaríamos a sacar lascas de pintura y acabaríamos retirando la pintura de toda la habitación.

Con repasar los bordes es suficiente. Si Vuestra espátula no tiene buen filo, podéis usar un cúter o cuchilla para retirar la pintura de los bordes.


Podemos hacer dos cosas: o dar una mano de pintura aguada para que fije el yeso del fondo de la grieta y pegue los bordes de la pintura, o aplicar directamente la masilla. Es cuestión de que hagáis la prueba en vuestro caso para ver qué os da mejor resultado.



En mi caso, he acelerado el proceso aplicando ligeramente la masilla. Como es una grieta algo profunda, y uso una masilla que tengo que preparar, la hago algo más espesa de lo que recomienda el fabricante, para que rellene mejor.



Aplico con la espátula la masilla, empezando por el fondo de la grieta para que no queden burbujas de aire y a continuación, enraso por la parte superficial con el resto de la pintura.


Normalmente, las masillas suelen mermar un poco, así que os sugiero que no tratéis de dejarlo perfecto a la primera, al contrario, dejad más bien hundido el enmasillado. Así cuando seque la primera mano de masilla, podréis dar una segunda y así admitirá un poco más, con lo que quedará más firme.


Si tratáis de hacerlo de una vez, probablemente tendréis que lijar para emparejar y es más trabajoso y sucio.



En mi caso, ha faltado esta segunda mano de masilla para dejarlo perfecto, pero ha quedado bastante aceptable y si no nos fijamos, no se nota.


Ya solo queda aplicar la pintura. Yo siempre recomiendo dar una primera mano de pintura aguada, a modo de imprimación y después, una vez seca, ya dar la capa definitiva, más espesa.


Si aprovechamos un desperfecto como éste para dar un repaso a los demás desconchones, desportillones y arañazos que se suelen hacer inevitablemente en el resto de las paredes, podemos dejar en un rato toda la casa impecable.


Si usáis una masilla de secado rápido, lograréis acelerar el proceso, pero si no, simplemente se trata de hacerlo en ratos sueltos.


En aplicar la masilla se tarda menos de un minuto, lo mismo que en aplicar la pintura.

¿Quién no dispone de un par de minutos?

Y aunque la primera vez no logréis un acabado perfecto, seguid insistiendo. Veréis con el tiempo lográis mejorar la técnica y obtener un resultado impecable.

lunes, 3 de mayo de 2010

Cómo dividir claveles. Transplantar claveles. Sembrar claveles

División y transplante de claveles



Amig@s: Ya llega el buen tiempo y apetece dedicar un rato a nuestras plantas. El que más y el que menos tendrá en su casa alguna maceta ¿no?

Con la primavera, llega una explosión de colores y aromas y más de un@ deseará comprarse alguna planta para disfrutar del espectáculo.



En nuestro caso, hemos comprado una bonita maceta de claveles rojos y olorosos, que a mi mujer le encantan.


Esta planta es muy agradecida, pues no suele presentar plagas, no sufre si la ponemos a pleno sol y nos dará una abundante floración.


Pero tenemos un pequeño problema: la planta viene en una maceta redonda y nosotros preferimos que esté en una jardinera o contenedor alargado, pues así lucen mucho más las flores y no produce la sensación de que el tiesto sea voluminoso.


Aparte que, generalmente, las plantas recién compradas suelen precisar antes o después un cambio de tiesto si queremos que nos duren, pues en los viveros suelen dejarle el tiesto mínimo.


También tenemos que sanear un par de jardineras con claveles envejecidos y que debemos renovar, ya que con el tiempo se vuelven muy leñosos, la tierra se vuelve muy pobre y es preciso rejuvenecerlos y sustituir la tierra… Pero esto es tema de otro post….



En este caso, vemos que la maceta trae tres tallos principales, con lo que nos viene ni que pintado para distribuirlos en una jardinera.



Las raíces de esta planta son muy finas y ramificadas, de modo que lo mejor que podemos hacer es ir desgajando con las manos el cepellón dejando una parte proporcional del mismo para cada tallo.



Empezamos por la parte superior del mismo y lo vamos abriendo hasta llegar a la parte inferior y así obtenemos tres plantas de la misma maceta. Es importante no tirar de los tallos: metemos los dedos por donde queramos abrir el cepellón y vamos separando los trozos de forma progresiva de arriba hacia abajo.


Eso sí, debemos tener varias precauciones:


No hacerlo a pleno sol, porque las raíces sufrirían mucho, se secarían y supondría un shock para la planta del que probablemente no se recuperaría.


Evitar caer en la tentacion de eliminar más tierra de la necesaria de cada cepellón obtenido, pues la planta está sin aclimatar, viene cuajadita de flores y capullos y es una pena tener que hacer la poda que, de hecho, convendría hacer tras una operación de este tipo.


Y en tercer lugar, dejar la planta varios días sin exponerla al sol directo e ir acercándola paulatinamente a éste para que tenga tiempo de recuperar las raíces rotas y perdidas.


Pues bien, sigamos con el transplante.

Preparamos la jardinera examinando bien el fondo. Si no tiene al menos un par de buenos agujeros de drenaje, se los haremos usando un cuchillo con punta, o incluso un taladro. También es muy práctico usar un clavo muy caliente para abrir el orificio.


En este caso, se trata de una jardinera de resina. Si fuera de cerámica, deberiamos usar un taladro con broca de Widia sin percusión y sin apretar excesivamente al taladrar.



Seguidamente, es conveniente poner una capa de drenaje. Puede ser grava volcánica, arlita, gravilla….


En mi caso uso unas bolitas de arlita de uso para construcción, pero que lavo a fondo para evitar residuos.


De todos modos también venden una arlita especial para drenaje de macetas. Son unas bolitas de arcilla cocida que son ligeras, drenan muy bien permitiendo muy buena oxigenación del fondo del tiesto y al mismo tiempo retienen parte de líquido, suponiendo una pequeña reserva de agua.



Seguidamente, añadimos una capa de buen sustrato para macetas. Suelen tener turba y perlita, que son unos granitos blancos que dan ligereza y aireación al mismo.



A continuación colocamos los cepellones obtenidos de forma que las plantas queden bien alineadas, derechas y a la profundidad adecuada, o sea, que la parte superior del cepellón quede al nivel que va a quedar el sustrato de la jardinera: aproximadamente de 1 a 2 cm del borde.



Apretamos un poco el sustrato contra el cepellón para asegurarnos que no haya huecos de aire entre ambos y así las raíces no tengan problema en extenderse por el nuevo substrato.



Yo suelo añadir antes de colocar la última capa de tierra un poco de humus de lombriz. Este producto es un abono de liberación lenta, rico en oligoelementos y que además, favorecerá la adaptación de la planta al nuevo sustrato.



y sólo queda un buen riego, suave y abundante que permita que la tierra se asiente bien.

Y como dije antes: no poner la planta directamente a pleno sol, sino dejarla en semi sombra, con bastante luz, durante varios días.


Este post va a ser el primero de una serie dedicado a las plantas. Mas adelante os explicaré cómo sanear una jardinera con unos claveles muy envejecidos e incluso también os explicaré cómo esquejar los claveles…¡No os lo perdáis!


viernes, 30 de abril de 2010

Reparar puerta metálica que roza. Puerta atascada. Cómo ajustar puerta de hierro


Puerta atascada

Amig@s: Otro interesante post, interesante y real, pues es un caso que le ha ocurrido a un pariente que recurrió a mí para solucionar el problema:


Se trata de la puerta de hierro de la salida a una azotea.

Es una puerta antigua y una casa antigua.

Ha funcionado bien mucho tiempo… hasta que ha dejado de hacerlo.


En efecto, a veces es casi imposible abrirla porque se queda atascada. Así que lo primero que haremos es evaluar la situación: por dónde roza, a qué puede deberse… y así podremos buscar una solución.


Veo enseguida que roza por la parte de arriba: por la zona del dintel y más bien por la parte central del marco.


Si fuese por un extremo u otro, podría ser por haberse roto o torcido una bisagra. Pero al ser por la parte central, ya podemos descartar las bisagras como posible problema.


En cualquier caso, midiendo la holgura que hay entre el pestillo y su hueco en el marco, podríamos ver si hay cabida de poner o quitar las anillas espaciadoras que hay en las bisagras.



Podemos jugar poniendo anillas más o menos gruesas para subir o bajar ligeramente la puerta con respecto al marco… De hecho, la solución más sencilla sería poner unas anillas más delgadas, con lo que la puerta bajaría ligeramente.



Pero vemos que no nos sirve esta solución porque precisamente, la puerta roza por la parte inferior del lado de las bisagras con el suelo…


Y, amig@s, ésta es la verdadera causa del problema: al rozar en esta zona, la puerta queda ligeramente elevada y es por eso por lo que roza por arriba.

De hecho, vemos que las bisagras no apoyan del todo en sus goznes y las anillas espaciadoras se pueden mover libremente, señal que no reciben presión alguna.


Lo más sencillo es tratar de eliminar cualquier resto de arena, piedrecitas o suciedad que pudiese haberse incrustado en el suelo, pero vemos que apenas sale nada, pues el problema es que con la humedad, el suelo debe haberse hinchado ligeramente en esa zona.


Como se trata justamente de un escalón, y en una esquina, es un poco problemático rebajarlo un poco…. Es más sencillo darle un repaso a la parte inferior de la puerta en la zona donde roza.


Así que sacamos la puerta de sus bisagras.



Para sacar una puerta relativamente pesada como ésta, que es de hierro y cristal, deberemos meter una palanca o algo que sirva como tal, como un cincel largo, cuya punta entre bajo la puerta y seguidamente se apoye en una madera u objeto sólido. Puede servir la cabeza de un martillo, un cincel…


Pisamos el extremo libre de la palanca y veremos que toda la puerta sube fácilmente liberándose de las bisagras ¡Ojo, que no os pille desprevenidos y se os caiga la puerta!

Para estas tareas, conviene que tengáis ayuda de alguien con cierta fuerza.



La colocáis con cuidado de forma que tengáis buen acceso a la parte inferior, con el lado de las bisagras hacia arriba y podéis proceder a comer un poco con una lima en la zona donde roza con el suelo…


Ya os digo que lo suyo sería rebajar el suelo, pero en ese sitio y con ese material es algo más complicado y tampoco es mucho lo que le sobra. Tampoco os recomiendo comer el sobrante con una radial, porque corremos el riesgo de desgastar mucho más material del necesario.


Ya solo queda montar la puerta… Pero no es lo más sencillo precisamente, porque es una puerta pesada y debemos colocar las bisagras bien alineadas y acertar lo antes posible porque normalmente, siempre hay alguna bisagra que hace contacto antes que las demás, y si apoyamos la puerta en esa bisagra, el pivote puede desalinearse un poco, haciendo prácticamente imposible la colocación de la puerta mientras no recupere la bisagra la posición inicial…


Siempre podemos ayudarnos de un destornillador para apalancar ligeramente un pivote con el fin de que recupere su posición.


Por supuesto, aprovecharemos para poner un poco de aceite en los goznes.


Y tenemos la puerta como el primer día: cierra y abre suave, silenciosa y ya no se atasca.


Y como podréis ver los/as seguidores/as habituales, hemos hecho algunas mejoras en el blog: He colocado un traductor al inicio para que el idioma ya no sea problema para hacer bricolaje casero.

Y he creado una cuenta en Facebook para que los lectores del blog puedan estar en contacto y dinamizar el blog.

Incluso he creado un grupo llamado LosbricoladoresdeCarlos en Facebook...¡Pero no dejéis por ello de apuntaros como seguidores en el blog!