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jueves, 30 de abril de 2009

Cómo soldar tubos de gas. Instalar hornilla de gas

CAMBIO DE HORNILLA: SOLDADURA DE TUBO DE GAS



Este post es complementario al anterior. Si vemos que no coincide el vástago que hace la conexión del tubo del gas a la hornilla, deberemos sustituirlo por el que ésta trae de fábrica.

Es cierto que es un tema delicado en cuanto que hay que realizar soldaduras en un tubo para gas que, teóricamente, debería hacerlo un instalador autorizado. Pero si habéis realizado alguna soldadura de tubos de cobre, veréis que es prácticamente igual y si seguís todos mis consejos, os saldrá bastante bien. Aparte que después podréis comprobar si hay alguna fuga e incluso cuando os hagan la revisión periódica de la instalación, os darán el visto bueno



En nuestro caso, no sólo no coincidía, sino que además, era otro sistema basado en cierres hermeto. Un sistema bastante antiguo –aunque aún se utiliza- en el que dos piezas se enroscaban deformando una arandela de bronce que garantizaba la estanqueidad


Asi que el primer problema que nos encontramos es justamente dicha arandela, que como está muy apretada, no podemos retirarla sin dañar el tubo. Si vemos que sobra tubo, podemos cortarlo por debajo de la arandela con una sierra de metal, limar los bordes y listo. Incluso si sobra todavía más, podemos usar un cortador de tubos de cobre de los usados en fontanería.



En nuestro caso, el tubo tiene la medida justa y no queremos meternos en sustituir todo el tubo. Así que recurro a mi minitaladro (también llamado herramienta multifunción, y de la que os hablé en un post anterior, cuando la reparé) con un disco de corte. Manipulándolo con cuidado de no rozar el tubo, logro cortar perfectamente la arandela en un instante y sacarla tras apalancar con la punta de un destornillador plano en ambos lados del corte para abrirla.



El tubo es demasiado grueso en el extremo y no entra bien la pieza. Pero no sobra mucho y de todos modos para soldarlo deberemos retirar la parte exterior plateada. Así que cogemos la lima y limamos ligeramente un par de centímetros del extremo del tubo.



No ha de quedar ningún rastro del recubrimiento plateado en esa zona. Para asegurarnos de cuánta longitud del tubo hemos de limar, podemos examinar el interior de la pieza para ver hasta dónde entra el tubo. Normalmente tiene un tope interior.

Una vez que logramos introducir en el tubo la pieza de empalme, la retiramos y procedemos a estañar el extremo que hemos limpiado del tubo.

Untamos la zona a estañar con pasta decapante para facilitar el estañado. Basta una pequeña cantidad.



Calentamos con el soplete la zona y cuando cambie de color aplicamos la punta del hilo de estaño. Vemos que éste se funde sobre el tubo y queda bastante extendido. Como podéis ver, he colocado una chapa para evitar que la llama del soplete pueda dañar el mueble o la pared de detrás.



De todos modos, podemos coger una brocha que no tenga pelos sintéticos y pasarla para retirar el exceso de estaño cuando éste está aún fundido, pues si se queda un poco más de la cuenta, no entrará la pieza en el tubo.



Una vez que comprobamos que la pieza entra (debería entrar ajustada), la sacamos y aplicamos un poco más de decapante sobre el extremo del tubo estañado. Introducimos la pieza hasta que haga tope y volvemos a calentar con el soplete. Calentamos las dos partes a la vez, la pieza y el tubo. Cuando veamos que cambian de color, vamos aplicando estaño en la unión del tubo con la pieza y vemos que el estaño penetra entre ambos. Para asegurarnos que no queda ningún hueco, podemos presionar ligeramente con la varilla de estaño por varios sitios, mientras seguimos calentando con el soplete ¡sin pasarse, o el estaño penetrará en el tubo dejándolo ciego! Aunque esto no suele ser preciso (pero tratándose de un tubo que llevará gas….¡cuidadín!).



A simple vista, no debe quedar ningún resquicio entre el tubo y la pieza. De todos modos, después comprobaremos la estanqueidad.

Y ¡OJO! Antes de realizar la soldadura, aseguraros de haber introducido la tuerca de fijación y que esté en la posición correcta: con la rosca hacia arriba. De lo contrario, tendréis que desoldar la pieza del tubo para meterla y volver a soldar.



Lo demás es igual que vimos en el post anterior: mover ligeramente el tubo para que case bien con la toma de gas de la hornilla, meter la junta y apretar con firmeza.


La prueba del jabón es imprescindible (ver el post anterior) y más tratándose de gas. Debemos consultar con un instalador que compruebe que todo está en orden.


Para soldar la pieza que va al extremo opuesto del tubo, para conectar la goma del butano al tubo, si no la teníais colocada (ahora es obligatorio, al menos en España). Procederemos de igual modo: limar ligeramente el tubo para quitar la cobertura plateada, estañarlo y soldarlo a la pieza.


Si no habéis hecho nunca una soldadura de este tipo, os recomiendo comprar un trozo de tubo para gas, varias piezas de acople, e ir practicando. En realidad es muy sencillo.



viernes, 24 de abril de 2009

Cómo cambiar una hornilla de gas

CAMBIO HORNILLA DE COCINA



Hoy vamos a abordar un tema no apto para cardíacos. Nuestra vieja hornilla se ha quedado antigua, no podemos limpiarle los chiclés porque es un modelo antiguo que no los tiene accesibles y debemos sustituirla. O bien que teníamos una de vitrocerámica y estamos cansados de los impresionantes recibos de la luz a fin de mes y queremos optar por una de gas.

Hoy voy a centrarme en el primer caso, pues podemos aprovechar la conexión de gas antigua. En otro post os comentaré cómo habría que realizar la instalación de gas nueva.

En cualquier caso, si la toma antigua es igual que la nueva, sólo habrá que poner la junta de estanqueidad nueva y listo.

Por supuesto, hemos de empezar por retirar la hornilla vieja. Antes las fijaban casi exclusivamente con silicona. Después se puso de moda una banda de goma con adhesivo por las dos caras para adherirse a la hornilla y a la encimera. También tenemos que mirarla por abajo para ver si está sujeta con tornillos a la encimera por la parte inferior. Suele ser conveniente retirar el horno, que suele estar montado bajo la encimera, para tener mejor acceso.



También habrá que separar la hornilla del tubo de la toma del gas. Normalmente, va roscado a un tubo que sale hacia abajo perpendicular a la hornilla. Suele estar bastante apretado y más por llevar una junta de estanqueidad. Este proceso podremos realizarlo bien con una llave inglesa grande.

Ahora ya tenemos todo desmontado y listo para empezar a colocar la hornilla nueva.

Colocamos la hornilla nueva en el hueco para ver si las medidas son las correctas.



Si es así, pasamos a comprobar que la toma del gas coincide con la antigua y está en buen estado. Nos ahorraremos trabajo si es así. De lo contrario, tendremos que sustituir la toma, pero eso lo dejo para un futuro post, donde trataré sobre estas soldaduras. De momento damos por sentado que no es preciso sustituir esa pieza.

Limpiamos bien todo el borde de la encimera, donde se va a acoplar la hornilla para que el adhesivo de la junta de goma y la silicona agarren perfectamente. Podemos hacerlo con alcohol. Si vemos que hay mucha suciedad acumulada, le daremos primero con algún producto quita grasa.



Ponemos un buen cordón de silicona en la zona que queda bajo el borde de la hornilla donde ésta hace contacto con la encimera. Si tiene la junta de goma, podemos respetar esta zona sin darle silicona. Podemos ponerla un poco más hacia el borde.



Colocamos la hornilla en su hueco. Va sujeta a presión mediante unas pestañas. Así que con unos suaves golpes quedará embutida en su hueco. Si ha sobresalido silicona por algún punto. Podemos extenderla por todo el borde con un dedo mojado en agua jabonosa. También así podremos retirar el sobrante. Si no ha sobresalido la silicona, podemos ponerle un fino cordón justo donde la encimera se une a la hornilla. Extendemos con el dedo humedecido en agua jabonosa y quedará perfecto. Mucho cuidado con dejar restos de silicona en la hornilla o la encimera, pues una vez seca, cuesta mucho retirarla.



Y, finalmente, conectamos el tubo del gas. Para ello vemos que la junta del tubo encaja perfectamente contra la toma del gas de la hornilla. Deben estar lo más alineados posible. Como el tubo del gas es maleable, podemos doblarlo ligeramente para lograrlo.



Entonces solo queda meter la junta de estanqueidad (es una especie de arandela de goma) en la pieza del tubo. Introducir éste en la toma de gas de la hornilla y apretar la tuerca con firmeza.

Finalmente, hemos de conectar el gas y mojar toda la zona con agua jabonosa. Si vemos que hace burbujas o incluso huele a gas, y ya no se puede apretar más. Deberíamos sustituir la junta de estanqueidad y procurar alinear mejor las dos partes de la conexión del gas.

En cualquier caso, no olvidéis consultar con un instalador de gas para que compruebe que la instalación ha sido correcta.

Como en muchos casos, la conexión vieja del gas no coincide con la conexión que trae la hornilla, os enseñaré cómo solucionarlo en otro post. Si tenéis la suerte de que coincide la pieza vieja con la nueva hornilla, ya sabéis cómo hacerlo.