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miércoles, 8 de julio de 2009

Criar pollo de vencejo. Qué hacer si vemos un vencejo en el suelo

CÓMO ACTUAR CON UN VENCEJO CAÍDO


Bueno, esto será una sorpresa para muchos, que esperaban hoy la segunda parte de la forma de hacer un pigtail en casa. Pero el domingo pasado me sucedió una cosa que me ha dado mucho que pensar. Pero no os preocupéis: pronto tendréis vuestro post del pigtail.


La cosa es que estaba paseando a mis perrillos por la mañana. Hacía un calor horroroso, el famoso viento de terral de Málaga, que llevaba ya varios días azotando inclemente a personas, animales y plantas… Y me encontré a un vencejo en el suelo. El animalito parecía indefenso y como es bien sabido, los vencejos son aves del aire, en tierra son totalmente inútiles ya que sus cortas patas sólo les sirven para agarrarse en un sitio elevado, pero en ningún caso les permiten saltar para alzar el vuelo desde tierra.


Así que lo cogí y lo lancé al aire, puesto que estaba en un lugar despejado. El bicho movió las alas, pero aterrizó pocos metros más adelante. Probé a mojarle las patas y hacerle beber de una fuente cercana… Pero al segundo intento de vuelo, otra vez cayó. Lo volví a coger, antes que alguna gaviota lo matara y mientras decidía qué hacer, trepó por mi mano y se aferró al polo que llevaba puesto. Decidí llevarlo a casa para alimentarlo y darle de beber para que se repusiese y volver a soltarlo una vez recuperado.



Sin embargo, he hecho todo mal: en primer lugar, jamás debemos lanzar un vencejo al aire para que vuele: si está preparado, bastará colocarlo a la altura de nuestras rodillas para que logre remontar. En segundo lugar, no debería haber tratado de forzarlo a beber metiéndole el pico en el agua, pues podría haberle entrado agua en las fosas nasales. En tercer lugar, debí haberme fijado que era solo un pollo, que seguramente se vería forzado a abandonar el nido prematuramente por el excesivo calor o por la ausencia de los padres (en el paseo de la tarde, vi montones de vencejos adultos muertos en la calle).




La cosa es que lo llevé a casa y mi mujer lo acogió con los brazos abiertos, pues sabía como yo, que si lo hubiera dejado allí hubiera muerto con seguridad: por hambre y sed, o por las gaviotas, que en esta época se comen los vencejos y las palomas.


Logramos que comiera. Le dimos jamón cocido. Como yo le dije a mi mujer, el bicho no se iba a encontrar jamón cocido volando cuando lo soltáramos. Pero es lo más sano y a mano que encontramos. Después me he enterado que se les puede dar paté de cerdo o carne picada de cerdo, a falta de insectos, que sería lo ideal. Tampoco sabía la cantidad que debía darle de comida y creo que lo dejamos medio desmayado de hambre ante la angustia de que fuera a comer demasiado y ponerse gordo para remontar el vuelo. Después me enteré que se les puede dar comida mientras la acepten.


El agua se la dábamos con una jeringa. Aunque también me he informado que se les puede poner un recipiente con agua.




Lo cierto es que el animalito se mostraba muy cariñoso, no mostraba miedo alguno y aceptaba de buen grado nuestros cuidados.


Tras un par de días, traté de forzarlo a volar de nuevo pensando que ya estaría fuerte para alzar el vuelo. Lo notaba muy asustado y tembloroso, no quería soltarse de mi mano y tuve que cogerlo para lanzarlo. Tras varios intentos, vi que el pobre animal movía desesperadamente las alas para buscar un sitio donde posarse, pero sin volar ni remotamente como un adulto, por lo que pensé que no estaría preparado aún. Después me he informado que si el pollo está preparado, basta ponerlo en la mano y él mismo se lanzará si está listo. No hay que apresurarse, tiene todo el verano para lograrlo.

Eso si, en otoño tiene que emigrar con sus congéneres, por lo que también es necesario que escuche y vea otros vencejos, aunque sea escuchar una grabación de sonido y vea su propia imagen en un espejo. Así no se sentirá diferente de los demás cuando por fin logre volar.

Al principio, lo colocamos en la tapa de una caja de piezas de montaje de mi hijo, que es ancha y baja. Creo que es lo único correcto que hicimos: no meterlo en una caja cerrada o una jaula. Eso sí, al tercer día le pusimos tiras de periódico y el animal lo agradeció acurrucándose entre el papel.

En fin, cometí tal cantidad de errores pese a mi buena voluntad de salvar al bicho, que casi lo maté yo. Por suerte sigue vivo y cada día se le ve más animado y fuerte. Pero he pensado que quizá alguno de vosotros cometa mis mismos fallos y por eso quería comentároslo.




El animal puede parecer feo a primera vista. Pero cuando os acostumbréis a él, lo veréis de otra manera, os lo aseguro. Es un prodigio de la naturaleza y sus aparentes “fealdades” no son sino asombrosas adaptaciones para su supervivencia: su descomunal boca le permite capturar en pleno vuelo una asombrosa cantidad de insectos: come su propio peso de insectos al día. Sus enormes alas le permiten volar a velocidades increíbles y permanecer prácticamente todo el tiempo en el aire. Sus patas cortas y débiles no le permiten caminar… pero no lo necesita, pues está totalmente adaptado al vuelo y unas patas robustas no harían más que darle peso y rozamiento extra con el aire…


La Web que le ha salvado la vida al pobre pollo es esta: Accióecolcogista-agro aquí encontraréis explicado con detalle todo lo que debéis hacer, incluso si se trata de un adulto que ha caído al suelo. Aunque no tengáis ocasión de salvar un vencejo, os agradará leer esta página.

¡Y mañana seguiremos con el pigtail!

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