lunes, 19 de julio de 2010

Ajustar frenos de bici Cantilever. Revisar frenos Cantilever. Reglaje de frenos Cantilever. Frenos Cantilever


Puesta a punto de una bici antigua 3ª parte:

AJUSTE DE FRENOS



En post anteriores dimos un buen empujón a la puesta a punto de la vieja bici: cambiamos las cámaras y os enseñé a ajustar el buje. Y también cambiamos la llanta trasera… Pero aún quedan más cosas pendientes: hoy vamos a revisar y reglar los frenos.

Son frenos Cantilever.





Tras examinar las zapatas para comprobar que no estén gastadas podemos proceder al ajuste en sí Podéis verlo detalladamente aqui.




viernes, 16 de julio de 2010

Cambiar llanta de bici. Ajustar buje de bici. Poner a punto bici antigua. Reparar bici antigua


Puesta a punto de una bici antigua 2ªparte: Ajuste de buje. Sustitución de llanta



Una vez montadas las ruedas de nuevo y colocado el cable de las pinzas de los frenos (os recuerdo que los retiramos para quitar las ruedas), vamos a examinar los frenos.


Pero vemos que al girar la rueda, ésta pendulea mucho. Tiene los radios ligeramente desajustados… pero si nos fijamos un poco más, vemos que al darle movimiento lateral a la rueda, esta se mueve.


Esto se debe a tener el buje flojo. Y esto es lo primero que tenemos que solucionar, ya que con la rueda oscilando libremente, es imposible hacer un ajuste correcto de frenos.


Si a vosotros no os ocurre esto, no debéis apretar el buje, limitaos a pasar al siguiente post, donde veremos los frenos.


En cualquier caso, no se trata del buje porque al darle al pedal y dejarlo fijo, la cadena se destensa por la parte superior rozando la vaina de debajo. Y a veces, al darle al pedal, no se mueve la rueda, el pedalier gira en vacío. El problema es un poco más grave que un ajuste del buje y tendremos que sustituir la llanta. Pero os voy a explicar como se ajusta el buje por si fuera vuestro caso:



Sacamos la rueda trasera soltando previamente el freno y examinamos el buje.




Vemos que tiene en un lado una especie de tuerca con dos lados planos. Junto a ésta, por la parte externa hay otra tuerca normal –aunque delgada-.



Y en el lado contrario otra tuerca normal.


Normalmente, lo que se suele usar para el ajuste del buje es la tuerca con dos lados planos: aflojamos las otras dos, que en realidad son contra tuercas, y ya podemos hacer el ajuste de la tuerca de dos lados planos.


Esto es una operación que requiere cierta vista o tacto: hay que apretar lo justo para quitar la holgura, pero al mismo tiempo no tanto como para que la rueda no gire libremente.

Si vemos que aún tiene holgura, apretamos más y si vemos que no gira bien, aflojamos.


Después apretamos las contratuercas y ya tenemos eliminada la molesta holgura del buje trasero.


A veces la tuerca y la contratuerca están muy apretadas y podéis fastidiar el delicado mecanismo de la rueda si no lo hacéis bien. Os recuerdo que estamos hablando de una bici antigua. Los sistemas modernos son diferentes.


En cualquier caso, si no os atrevéis a hacer esta operación, podéis llevar la bici a vuestra tienda habitual. Si compráis alguna cosa que preciséis y lleváis la rueda desmontada de la bici, el vendedor/mecánico os ajustará en medio minuto el buje sin coste adicional.

Pero no olvidéis que es de bien nacido ser agradecido: comprad alguna cosa que preciséis y así todos contentos.


Pero, como os decía en este caso no vale apretar el buje, el mecanismo está estropeado: quizá lo engrasaron en su día y la grasa seca ha atascado los pequeños muelles que actúan al girar la llanta, o han apretado mal las tuercas del buje…. Así que tenemos que sustituir la llanta, no merece la pena reparar el desperfecto.


Una llanta en realidad no cuesta demasiado dinero, por unos 30€ podemos conseguir una nueva.


Bastaría indicarle al vendedor el número de piñones que tiene el casette y el tamaño de la llanta.

El se ocupará de ponerle el casette de piñones a la nueva llanta en un momento.


Ahora nosotros tenemos que cambiar la junta protectora, la cámara y la cubierta.



La junta de la llanta es una banda de goma que sirve para que la cámara no se pinche con las terminaciones salientes de los radios, que están bajo la llanta.



Para acceder a esta parte, debemos extraer la cubierta ...



y la cámara como hicimos para cambiar la cámara.



Sacamos la banda muy fácilmente, pues no va pegada.



La ponemos en la nueva llanta procurando que coincidan los orificios de la válvula y repasamos para lograr que quede bien asentada y cubra bien todas las zonas sobresalientes.


Seguidamente metemos un lado de la cubierta, la cámara y metemos el otro lado de la cubierta para cerrar la cubierta.


Inflamos y ya tenemos la nueva llanta lista para montarla en la bici.


Vemos que el proceso es bastante sencillo. Igual que para reparar un pinchazo o sustituir la cámara, pero sacando los dos lados de la cubierta, ya que vamos a colocarla en la nueva llanta y también la banda protectora, que también colocaremos en su nueva ubicación.


Comprobamos que ahora va perfectamente y nos disponemos a ajustar los cambios y los frenos.


martes, 13 de julio de 2010

Poner a punto bici vieja. Cambiar cámara de bici. Revisión de bici antigua



Puesta a punto de una bici antigua 1º



Ya hemos dedicado bastantes post a la bici. Pero este es un caso diferente.


Hasta ahora me había limitado a hacer el mantenimiento de mi moderna bici, de tan solo unos tres años de antigüedad…

Pero puede ocurrir que tengáis una vieja bici arrinconada en un trastero y no os atreváis a ponerla a punto. Ya sea por no saber hacerlo o por el temor de que la factura del taller que os haga la puesta a punto se vaya por las nubes…


Así que vamos a hacerle nosotros los ajustes básicos y veremos que con muy poco dinero lograremos que nuestra vieja bici ande de nuevo.


Por lo pronto, el primer problema que se presenta es que las ruedas se deshinchan muy rápidamente. Los frenos también precisan revisión y ajuste. El buje trasero está flojo y también requiere una limpieza y engrase general.


También tendremos que examinar si la cadena está en buenas condiciones y por supuesto, los platos y piñones, que no tenga los dientes gastados. Que en un primer examen, vemos que cambia bien de piñones, pero no alcanza a ponerse la cadena en el mayor, o sea, que hay que regular al menos el desviador trasero.


Lo primero es examinar bien la bici. Generalmente, una buena limpieza no le vendrá mal, porque podremos eliminar restos de suciedad, aceite y grasa resecos, que sólo servirán para que parezca que todo está mucho peor de lo que en realidad está.


Para la limpieza podemos hacer igual que cuando os expliqué el mantenimiento de la bici: un poco de agua con detergente de los platos y una esponja suave. Enjabonamos a fondo y después aclaramos hasta eliminar cualquier vestigio de espuma. Secamos y ya tenemos la bici lista para revista.



En este caso es una bici que un familiar compró hace unos años de segunda mano y que justamente dejó de usar porque las ruedas se desinflaban de un día para otro. Pero vemos que es una bici de bastante calidad, con desviadores Shimano Alivio, bastante buenos y precisos. Y no presenta demasiados deterioros externos, salvo algún que otro arañazo sin mayores consecuencias.


Compramos un par de cámaras por 6€ y basta proceder como vimos para extraer las cámaras en caso de pinchazo. Como llevaban las cámaras bastante tiempo deshinchadas, el proceso es sorprendentemente sencillo.




Abrimos las pinzas del freno liberando el cable y así podemos sacar las ruedas sin trabas.

Normalmente, para extraer el cable basta apretar con las manos las pinzas (como si apretásemos la maneta del freno, pero en vez de accionar el cable, apretamos los brazos del freno contra la llanta con las manos) y sacar éste por la ranura que presenta con tal fin. Es un sistema sencillo e ingenioso.


Ya solo es preciso actuar sobre el palanquín para poder extraer la rueda.


Metemos los desmontables entre la cubierta y la llanta y así podemos levantar y sacar la cubierta de la llanta.



Metemos el pitorro de la válvula y extraemos la cámara vieja.


Es importante examinar el interior de las cubiertas antes de meter las cámaras por si hubiera un objeto cortante o punzante que pueda dañar la cámara al primer inflado.



Metemos la cámara nueva y volvemos a cerrar la cubierta



Ya sólo resta inflar las ruedas.


Como es un proceso extraordinariamente sencillo y ya he publicado abundantes fotos sobre ello cuando os hablé de reparar pinchazos en bici, no me parece necesario poner más fotos ni hacer explicaciones más detalladas.


Teóricamente, con esto ya la bici podría andar, pues era el principal fallo que obligó a desecharla en un rincón. Pero vamos a hacerle una puesta a punto más exhaustiva, pues lleva mucho sin mantenimiento.


En el siguiente post, continuaremos con el trabajo.



miércoles, 7 de julio de 2010

Pizza casera deliciosa. Como hacer una pizza. Preparación de pizza


Pizza sencilla (y exquisita)



Amig@s: Hoy nos vamos a salir un poco del tema del blog. Bueno, dicen que en la variedad está el gusto ¿no? Y hoy vamos a tratar un tema con mucho gusto, vamos muy sabroso… vamos a hacer pizza.


No pretendo hacerle la competencia a los muchos y muy buenos blogs de cocina, como el de mi amigo pepekitchen, Solo pretendo divulgar esta sencilla receta. Veréis que es mucho más sencillo hacer la pizza en casa que llamar a las pizzas a domicilio…¡Y mucho más económico!


Para empezar, no precisaremos ingredientes raros como la harina de fuerza… que todavía no sé muy bien qué es ni dónde conseguirla… y en cualquier caso, seguro que cuando la necesitemos no la tendremos en casa.

Pretendo hacer una pizza exquisita y con los ingredientes que tenemos todos a mano.


Por lo pronto os adelanto que usaremos harina normal, de marca blanca que podemos encontrar en cualquier supermercado y que ni suele especificar el uso.


Eso sí, absteneros de usar harina fina, de repostería, pues saldrá apelmazada, dura.


Es fundamental la adecuada proporción entre el agua y la harina en la masa: para 400gr de harina (para hacer dos pizzas grandes), hay que poner 250ml de agua y si queréis que la masa salga más gruesa, tipo pan, podéis poner 500gr de harina para 312,5 ml de agua.


Otro truco para que salga más fina o más gruesa consiste en dejar que suba un poco más o menos tras colocarla en la base… pero no nos adelantemos, todo a su tiempo.


Pues bien, ponemos en un bol la harina –yo siempre uso uno de cristal, que es muy sencillo de limpiar-. Añadimos un sobrecito de levadura seca de panadería. Y una cucharadita de sal. Mezclamos todo en seco y añadimos una cucharada sopera de aceite de oliva.


Entonces añadimos el agua. Conviene que esté templada, algo más caliente que la temperatura de la mano, y la vertemos en un hueco que haremos en la parte central de la harina.


Vamos mezclando con una cuchara de palo o similar hasta que ya no haya restos de agua y entonces, espolvoreamos un poco de harina en la encimera de la cocina y sobre ella ponemos la masa, rebañando cualquier pequeño resto que haya quedado pegado a la pared del bol ¡aquí se aprovecha todo!


También podemos espolvorar harina en las manos para que no se nos pegue demasiado y vamos amasando procurando no tocar las partes de masa desnuda. Así no se nos pegará mucha masa en los dedos.



Seguimos amasando hasta hacer una bola como la de la foto.


La textura ha de ser ligeramente pegajosa, La experiencia me dice que así sale una pizza más jugosa que si añadimos más harina para que no se nos pegue en las manos.


No penséis que se tarda una hora… que todo este proceso lo hemos hecho en tres minutos… casi que se tarda más en pesar los ingredientes que en el amasado.


Ahora viene el proceso más lento: cubrimos la bola de masa con harina y añadimos un poco más de harina en el fondo del bol, pero muy poca, y lo cubrimos con un paño limpio.

Podemos humedecer ligeramente el paño con agua para que esté algo húmedo y no se reseque la masa.


El proceso de fermentado depende mucho de la temperatura ambiente. Así que en invierno, suelo calentar la placa inferior del horno con el gratinador inferior y coloco el bol sobre una tabla de madera. Así acelero el proceso. Si la temperatura es de 21­­ a 23 ºC, no es necesario hacerle nada más, aunque si está algo más alta, fermentará antes ¡Siempre y cuando no asemos los hongos de la levadura!



En cosa de hora u hora y media, veremos que la masa ha subido hasta duplicar el tamaño inicial. Prácticamente se nos sale del bol. Yo prefiero retirar la masa un poco antes de alcanzar su volumen completo para darle forma y dejar que suba ya sobre la bandeja.


Entonces debemos tomar la mitad de la masa si vamos a hacer las dos pizzas por turno, o toda la masa si vamos a prepararlas las dos a la vez y vamos haciendo un cilindro, lo estiramos, doblamos por la mitad, retorcemos en espiral y volvemos a convertirlo en un cilindro… repetimos esta operación durante unos minutos. No es imprescindible, pero la masa subirá mejor.


Con el rodillo le damos la forma a cada mitad de masa para que se pueda poner en la placa del horno. En mi caso, tengo un horno con microondas que tiene una placa redonda, con lo que sólo tengo que colocar la masa encima, darle la forma y alisar con la mano si en algún punto está más gruesa. También suelo dejar un pequeño saliente en los bordes para evitar que el relleno se salga. Si queremos acelerar el proceso y tenemos otra placa de horno, podemos poner también la segunda.

Es importante que antes de realizar el aplanado con el rodillo, extendamos nuevamente algo de harina sobre la superficie de trabajo y el rodillo. Así no se nos pegará.



Para cogerla, suelo enrollar la masa aplanada en el rodillo y la desenrollo sobre la placa. previamente enceitada. Así no se rompe ni estira y lograremos la forma final más rápidamente.



El truco está en el tiempo que dejemos la masa en reposo. A más tiempo, más subirá y nos saldrá una pizza más tipo pan.

Si la dejamos poco tiempo, saldrá fina.



A mí personalmente, me gusta más tipo pan, pienso que es más fácil de digerir y sale realmente deliciosa: Sale crujiente por fuera y apetitosa por dentro.


Siempre hemos de tener en cuenta que al meterla en el horneado final, subirá más.


Ya es hora de ir colocando los ingredientes:



Yo suelo ponerle tomate, queso, orégano, cebolla, pimiento, bacon o panceta, jamón cocido, zanahoria, aceitunas, champiñones…. Lo bueno de la pizza es que se le puede poner lo que tengamos a mano.



Se trocea y pica todo en un momento.



Yo suelo empezar por poner una capa de tomate frito.


Antes lo preparaba yo mismo, pero al ir el tomate en la parte más alta de la masa y la más baja de los ingredientes, recibe menos calor y podemos usar perfectamente tomate del que ya venden en supermercados frito y listo para su uso.

Seguidamente espolvoreamos con un poco de orégano, que le da un sabor especial.



Cubrimos con queso. En este caso ponemos queso de barra Edam, pero podéis poner el que tengáis a mano.


Como veis no es preciso cubrir completamente con el queso, ya que al fundir, prácticamente se esparcirá rellenando los huecos y así no es demasiado pesada.

También puedo colocar bacon ahumado o fresco, según el gusto, e incluso jamón cocido (suelo ponerlo cuando no me queda suficiente bacon). Añado zanahoria cortada en rodajas muy finas, algunos trocitos de champiñones en conserva, Cebolla cortada muy fina y pimiento verde, también muy fino. Suelo poner encima unos trocitos de chorizo, que al asarse soltará aceite que facilitará que se haga el pimiento y la cebolla y también añado un chorrito de aceite de oliva con tal fin.

Se puede decorar con unas aceitunas negras de sabor suave.



Pero vosotros podéis echarle lo que tengáis a mano. La clave está en el equilibrio de sabores: si algo tiene un sabor fuerte, como podría serlo el chorizo, hay que ponerlo en poca cantidad, o matará los demás sabores. Si le ponéis atún o anchoas, también ha de ser con moderación.


Y tampoco interesa mucha cantidad. A mayor número de ingredientes, hay que poner menor cantidad de los mismos, o será una pizza “empachosa” o sea que tendrá demasiados sabores y no estará tan rica que si fuese más sencilla.


Si sois amantes del queso, hasta podéis espolvorearla por encima con queso rallado, aunque con el que tiene debajo tiene de sobra.



En mi caso, mi horno tiene una función específica para hacer pizzas: basta meterle el peso y automáticamente la hace. Suele tardar unos 8 o 9 minutos, para cada una pues emplea también microondas. En un horno normal, habría que ponerla unos 20 ó 25 minutos a una temperatura de 220 ºC dependiendo de vuestro horno.


Sí, ya sé que tardará más… pero todo lo bueno se hace esperar ¿no? Ya depende de vuestro horno para que se haga antes o después o que haya que darle más o menos temperatura. Pero en líneas generales, podeís poner el tiempo y temperatura que os digo y corregís sobre la marcha.


Si véis que se os tiende a quemar por el centro, podéis poner unas finas rodajas de tomate en esa zona.



Yo siempre suelo hacer al menos dos pizzas porque tengo un truco: una vez sacadas de la placa, las corto en ocho porciones, las envuelvo en film transparente y las congelo… así podemos ir tomándola cuando nos apetezca. Y os aseguro que sale como recién hecha. Una cena deliciosa y equilibrada si la acompañamos con una ensalada, por ejemplo.


El proceso puede parecer lento y laborioso… pero ya os digo: el amasado inicial es muy rápido, así como la preparación de la base tras el fermentado. Mientras sube la base, podemos preparar los ingredientes, que tampoco se tarda mucho. Y mientras se hace, podemos limpiar los cacharros y disfrutar de los aromas.


Y podemos hacer pizzas para varias veces, con lo que la próxima vez que se nos apetezca, no tenemos más que sacarla del congelador y calentarla ¡ya no tendremos que esperar sentados en la mesa y mirando con impaciencia el reloj mientras esperamos la llegada del repartidor de pizzas a domicilio! Y tendremos una pizza deliciosa, económica y de total garantía.

viernes, 2 de julio de 2010

Reparar cuentakilómetros de bici. Cable cuentakilómetros partido. Soldar cable cuentakilómentros. Soldar cable




Cable de cuentakilómetros de bici partido



En varias ocasiones hemos hablado del cuentakilómetros de la bici.


Este interesante y útil aparato consta como vimos, de un sensor situado en la horquilla y que detecta los movimientos de un imán colocado en los radios.


En la parte opuesta, en el manillar o la potencia, está el lector, el cuentakilómetros propiamente dicho que nos dirá la velocidad, los kilómetros realizados, el tiempo transcurrido….


Pero lo que hoy nos interesa es el cable que une el sensor con el cuentakilómetros: en una ocasión se nos enganchó y partió.


Lo empalmamos pelando un poco los extremos rotos, retorciendo entre si los pelos y envolviéndolos en cinta aislante… Y de momento funcionó.


Aunque a veces he notado alguna que otra irregularidad en el funcionamiento, como que en plena marcha dejase de medir la velocidad.


Así que vamos a realizar una reparación más eficaz, permanente y fiable.


Empezamos por retirar la cinta por completo. Vemos que en su día hasta soldamos los cables, pero vemos que quizá por calentar en exceso a la hora de soldar, la funda de los cables está rota, agrietada, y posiblemente haga mal contacto, sobre todo cuando haga humedad.


Así que lo primero es sanear un poco el cable: recortamos algo más de funda, lo imprescindible, y pelamos las puntas de los cables con mucho cuidado.


La clave de la soldadura en este caso está en dos puntos: usar un líquido de soldar, que facilitará la soldadura y esta se realizará más rápido y por tanto con menos calentamiento del cable.


Y en segundo lugar, evitar que el soldador esté demasiado caliente: hay que usarlo en el momento justo, ni demasiado frío o demasiado caliente.



Si hacemos esto, veremos que basta poner los cables a soldar juntos, ponemos el soldador, añadimos el estaño y en un instante ha quedado perfecto.



Se ha calentado justo la punta del cable y la funda no se ha quemado.



Separamos los dos cables Y cortamos las puntas sobrantes.



Y los orientamos para que quede cada extremo soldado orientado en direcciones opuestas. Así minimizamos el riesgo de cortorcircuito y el empalme será más discreto.



De todos modos, vamos a cubrir toda la zona con silicona caliente o pegamento termofusible: este producto aislará perfectamente las soldaduras del polvo y la humedad como si fuesen una verdadera funda.

Realizaremos el proceso aplicando el pegamento termofusible bien extendido, en capas y una vez cubierto todo, podemos hacer pasadas con la misma punta bien caliente de la pistola para afinar el resultado, ya que derrite superficialmente el pegamento y éste queda liso.



El resultado será más visible y por tanto menos estético que si no usáramos el pegamento, pero mucho más eficaz.



Finalmente. Cubrimos con cinta aislante y ya solo queda montar otra vez el cable.

Os recuerdo que las bridas que fijan el cable no es necesario cortarlas para retirarlas. Ya os expliqué cómo se pueden retirar sin romperlas y así poder reutilizarlas cuantas veces queramos.


Ahora el funcionamiento es perfecto y tampoco se nota mucho el arreglo, pues queda pegado al cuadro de la bici. Hay que fijarse mucho para poder verlo.


En cualquier caso, podéis evitar poner silicona caliente y en su lugar usar unos manguitos que suelen vender en tiendas de material eléctrico que se calientan sobre los cables pelados y se quedan adheridas sobre éstos, creando una verdadera funda aislante.


Nuevamente vemos que con un poco de dedicación hemos podido rescatar nuestro cuentakilómetros de ser tirado a la basura.


El proceso ha llevado diez o quince minutos y con una lupa –ya vimos el aparato que suelo usar en estos casos: una lupa con unas pinzas articuladas- podemos realizar el trabajo con limpieza y garantías.