viernes, 11 de diciembre de 2009

Cambiar cadena de bici. Poner cadena de bici. sustituir cadena

CAMBIO DE CADENA DE LA BICI 2. SUSTITUCIÓN DE LA CADENA



En el post anterior vimos los cuidados que precisa la cadena, los factores que aceleran el deterioro y os dije el momento en que hay que sustituirla y las consecuencias de no hacerlo a tiempo. También os comenté las herramientas y materiales necesarios…


Ahora nos vamos a meter en faena y procederemos a sustituir la cadena. Lo primero, por supuesto es adquirir una cadena nueva. Seguidamente empezamos el proceso.


Conviene que mováis la cadena al plato y piñón más pequeños, así tendrá más desahogo todo el sistema.


Si no tenéis en vuestra cadena montados cierres rápidos, que es lo más frecuente, deberéis usar una curiosa herramienta que se llama tronchacadenas.



Este aparato saca uno de los pasadores de la cadena para poder abrirla. Igualmente, sirve para volver a meterlo para cerrarla.


En principio, no importa por cuál eslabón abrir la cadena. Los fabricantes que sí destinan un eslabón para abrirla o cerrarla, suelen colorearlo de amarillo.



Ajustamos el aparato de modo que el émbolo coincida justo sobre u no de los pasadores y empezamos a girar la manivela en sentido horario. El émbolo empujará con bastante fuerza el pasador y lo irá sacando.


Al principio, podemos hacerlo con cierta velocidad –considerando que lo encontraremos un poco duro-.


Pero hemos de tener mucho cuidado al final porque no nos interesa extraer el pasador del todo, sino dejarlo lo suficientemente sacado como para poder abrir la cadena.


Si lo sacáramos del todo, después sería muy, muy difícil volver a colocarlo en su sitio para introducirlo de nuevo.


De todos modos no importa si lo sacáis entero de la cadena vieja, ya que ésta no va a servir más. Pero es interesante practicar con ella para evitar que os suceda en la nueva. Debéis destornillar el tronchacadenas, retirarlo y comprobar si ya se ha soltado la cadena.

Si no es así, se vuelve a poner y le damos un ligerísimo apriete. No os importe repetir esta operación las veces que sea preciso.


De todos modos, al llegar el pasador al final, se nota un poco más duro. Pero mejor prevenir que curar…


Debemos tomar la medida de la cadena nueva para cortarla a la medida de nuestra bici: ya que suele traer algún eslabón de sobra. Yo me he limitado a colocar las dos cadenas extendidas sobre un plástico –la vieja suele estar sucia y la nueva está engrasada- y simplemente poner la cadena nueva a la medida de la vieja (foto inicial).


Hay modos más técnicos de saber la longitud que debemos darle a la cadena nueva, pero este es sencillo y fiable.


Ya os he dicho que la diferencia de longitud entre la cadena nueva y la vieja es muy pequeña, de ahí que coincida el número de eslabones, aunque notaremos la cadena vieja ligeramente más larga.




Nos limitamos a cortar los eslabones sobrantes con el tronchacadenas.



y, aprovechando que la cadena está quitada, podemos limpiar a fondo esas zonas estrechas que siempre tenemos dificultades para su limpieza como es el cambio trasero, roldanas, etc.



Y procedemos al montaje de la nueva cadena: empezamos a introducir la cadena nueva por el desviador delantero y hacia atrás. O sea, la pasamos por encima del plato pequeño, la pasamos por el desviador y vamos deslizándola hacia los piñones.


Si tenemos algún conocimiento de nuestra bici, veremos enseguida el recorrido que debe realizar la cadena por los piñones y roldanas.

Si no estáis muy seguros, mejor que saquéis una foto o hagáis un esquema antes de desmontar la cadena vieja, así no tendréis problema.


Seguimos pasándola por los piñones, roldadas y finalmente, unimos los extremos con el tronchacadenas tras asegurarnos que la cadena no tiene ningún doblez, ya que con las manipulaciones, puede quedarse un bucle que quede oculto tras los platos y descubrirlo cuando ya esté todo montado.


El punto más delicado del proceso y en el que casi todos los autores dan el trabajo casi por acabado es justamente el cierre de la cadena.


Enseguida veremos que tenemos dos problemas: primero: el cambio trasero tiene unos muelles encargados de mantener la cadena con cierta tensión, con lo veremos que es imposible mantener unidos los dos extremos de la cadena y manipular al mismo tiempo el tronchacadenas ¡No tenemos cuatro manos!



Para resolver este pequeño problema podemos hacernos con un alambre grueso-del que os hablé en el post anterior-, y darle forma de media luna. En la foto vemos un prototipo que yo hice sobre la marcha, algo rudimentario.

En el post anterior os enseñé uno más pequeño y elaborado que me he fabricado para futuros trabajos con la cadena.

Os sugiero que os hagáis un par de prototipos para después no tener que deteneros durante el proceso de montaje de la cadena. Podéis incluso hacer uno pequeño que podéis incluir en las herramientas que siempre llevéis en la bici.


El alambre debe ser lo suficientemente recio para que no se deforme con la tensión que se genera en la cadena, pero suficientemente maleable como para poder aproximar o separar fácilmente los eslabones para que coincidan los extremos de la cadena.



Enganchamos los alambres dos o tres eslabones antes de los extremos y éstos permanecerán cómodamente aproximados mientras realizamos el proceso.


El otro problema que puede surgir es que el pasador no entre recto. Es muy importante que os fijéis muy bien en esto porque podríais estropear la cadena e incluso el tronchacadenas.


Para lograr enderezarlo, deberíamos meter el tronchacadenas por la parte opuesta para volver a sacar el pasador sin llegar a extraerlo del todo, por supuesto. A veces conviene desmontar la rueda trasera para tener un mejor acceso. Yo he podido cambiar la cadena con la rueda montada, pero es más sencillo sin ella.


Y entonces volvemos a repetir procurando que la cadena esté bien derecha, totalmente alineada. Cuando esté el pasador casi totalmente introducido, iremos más despacio, aunque normalmente se nota más duro al llegar a su sitio.


Finalmente, movemos en todos los sentidos el eslabón unido para lograr que no esté rígido en la unión, ya que esto afectaría a su correcto funcionamiento…


Y ya tenemos la cadena nueva montada y lista para aguantar otros 2000km o los que vuestra bici precise.


Y en vista, de la longitud que tenía la cadena vieja, me he propuesto realizar el próximo cambio de cadena varios cientos de kilómetros antes.


Un consejo final: Como seguramente os sobrarán algunos eslabones de la cadena nueva, no los tiréis. Podéis guardarlos junto con las herramientas de la bici. A veces ocurren averías y una de ellas es justamente que se os parta la cadena. Si lleváis unos eslabones extra, sólo tendréis que ensamblar algún eslabón y a seguir andando…

También es interesante llevar unos eslabones de cierre rápido, como os sugería cuando os hablé de las herramientas para la bici.


Y ya solo queda subirnos a la bici y hacerle unos kilómetros para comprobar que va bien.


Y, hablando de herramientas… no olvidéis nunca llevar vuestro juego de herramientas en la bici…

Amigos, la ley de Murphy es inexorable y basta que un día no llevéis la cámara de repuesto y el inflador para que pinchéis o que digáis: “para qué voy a llevar hoy mi estuche de herramientas…” para que se os parta la cadena y os quedéis colgados en mitad de ninguna parte…

Más vale ser precavidos y acostumbrarse a llevar ese pequeño peso extra.


Evidentemente, no podréis solucionar todos los problemas, pero sí los más frecuentes, como un pinchazo o la rotura de cadena. Si dais un repaso periódico a la bici para que no haya ningún tornillo flojo, es difícil que os pueda ocurrir algo más.


Finalmente, quiero dar las gracias a los nuevos seguidores que se han incorporado a este modesto taller de bricolaje por su apoyo y a los antiguos, por su fidelidad.


Más información: mountainbikeymas

Amigosdelciclismo



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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cambiar cadena de bici. Cuándo cambiar la cadena de la bici. Por qué se desgasta la cadena de la bici

CAMBIAR CADENA DE BICI 1: Cuándo cambiarla



Bueno, amig@s, ya le hemos hecho nuestros kilómetros a la bici, de hecho, hemos superado los 2200km y ya ha llegado la hora de una operación que nos va a ahorrar a la larga mucho dinero: sustituir la cadena de transmisión. De hecho, debería haberla cambiado antes de los 2000km.


La cadena está compuesta de muchas piezas que con el uso tienden a estirarse o elongarse un poco.

El problema es que los dientes de platos y piñones siguen a la misma distancia y eso ocasiona que sufran mucho más de lo normal al tener que adaptarse a la nueva medida de la cadena y ese desgaste hará que tengamos que sustituir con el tiempo no solo la cadena, sino también platos y piñones (en especial los segundos), con lo que por no cambiársela a tiempo puede salir bastante más caro.


Naturalmente, el desgaste o elongación de la cadena varía mucho del tipo de bici y del uso que se le dé. Sufren más las bicicletas con cambios de velocidad usadas en terreno desigual: carriles, campo, etc, ya que sufren muchos tirones y tensiones que acelerarán el desgaste.


También acelera considerablemente la elongación de la cadena el mal uso de los cambios de velocidades.

Ya os comenté que debemos usar los cambios con la cabeza, o sea, procurando que la cadena se mantenga lo más paralela posible al eje longitudinal de la bici, es decir, usar plato grande con piñones pequeños, plato pequeño con piñones grandes y plato medio con piñones intermedios.

Simplemente, con usar estas combinaciones, lograremos alargar considerablemente la vida de la cadena.


Finalmente, otro factor de desgaste es el tipo de mantenimiento. Debemos procurar tener la cadena siempre limpia y bien lubricada.

Esto no quiere decir que esté chorreando en aceite, pues aunque estaría engrasada en abundancia, el exceso de lubricante sólo serviría para que el polvo, la tierra y la arena se peguen a la cadena y actúen como abrasivos, acelerando el desgaste.


Por eso debemos proceder periódicamente pulverizando con desengrasante, lo dejaremos actuar y retiraremos todo el aceite y suciedad acumulados.


Yo, cuando dispongo de tiempo suficiente para dedicarle un rato extra, suelo además de lo anterior, pasar una esponja con agua y detergente de cocina -del de lavar los platos- por toda la cadena, para retirar los restos de aceite y desengrasante.


Y con las mismas, le doy un repaso a la rueda, los radios, piñones -procurando que no penetre demasiado el agua jabonosa en éstos últimos- y al resto de las partes de la bici que estén sucias. Así queda perfectamente limpia de arriba abajo.


Y, por supuesto, la cadena se queda sin ningún rastro de suciedad. Eso sí, hay que aclararla y secarla muy bien o se podría oxidar.


Y volveremos a lubricar la cadena sin excesos por toda su superficie.


Una vez añadido el lubricante, debemos mover la cadena girando los pedales para que el lubricante se distribuya uniformemente y penetre a fondo.

También debemos cambiar a todos los platos y piñones para que estas piezas también se lubrifiquen.


Finalmente, cuando vayamos a coger la bici, procedemos a pasar un papel absorbente o trapo de algodón para retirar todo el exceso de lubricante que haya por fuera de la cadena, ya que es el que hará que se acumule porquería en ella.



En cualquier caso, sea antes o después, deberemos cambiar la cadena. No penséis que se va a alargar un palmo. La diferencia de una cadena nueva a una vieja, es de sólo cinco ó seis milímetros –si hacemos el cambio a tiempo-.

Por eso debéis proceder al cambio periódicamente.


El cuentakilómetros de la bici es interesante no sólo por saber cuánta distancia hemos recorrido, sino para poder llevar un correcto mantenimiento de nuestra bici.


De todos modos, hay métodos para saber si ha llegado el momento de cambiarla antes de llegar a cierto kilometraje: en mi bici, por ejemplo, el fabricante dice que si medimos doce eslabones de la cadena, la medida no debe sobrepasar los 30.8cm.


Podemos tomar esta medida con una regla… pero ya os digo que es muy poca diferencia entre la cadena nueva y la vieja y costará un poco (la cadena nueva debería medir 30.48cm para los doce eslabones).


También hay calibres específicos para medir la cadena, de modo que si los extremos de la pieza entran con holgura, es que hay que cambiar la cadena.


En cualquier caso, si lleváis un mantenimiento adecuado de la bici y la usáis en montaña, os recomiendo que la cambiéis cada 1500km como mucho. Y si le dais un trato más suave, de paseo, la podéis cambiar a los 2000 ó 2100km.


Lo más sencillo y fiable es Comparar la longitud de la cadena vieja y la nueva, una vez superado cierto kilometraje. Veréis si os habéis quedado cortos y podéis apurar un poco más la vieja cadena. O sabréis si el próximo cambio debéis hacerlo antes.


Siempre podéis sacar la cadena vieja para medirla en toda su longitud, que nos dará una medida más fiable que midiendo sólo doce eslabones… pero si no tenéis cierres rápidos de la cadena no es una tarea que convenga repetir mucho, ya que una cadena corre más riesgo de romperse cuanto más veces la abráis.



En el próximo post os explicaré detalladamente cómo cambiar la cadena vieja por otra nueva. Os comentaré las cosas que todos los expertos dicen… y las que no. También os diré algunos trucos. Espero que os sea útil.



Eso sí, id preparando la cadena nueva, un tronchacadenas, un trozo de alambre fuerte, unos guantes y un plástico grande para realizar correctamente el proceso.


También es conveniente que dispongáis de una superficie de trabajo suficientemente amplia para que podáis trabajar con cierto desahogo y si disponéis de un sistema de poleas o un soporte para mantener la bici elevada y la cadena bien accesible, mejor que mejor... De lo contrario, siempre podéis ponerla con las ruedas hacia arriba para manipular la cadena.


¡Nos vemos en el siguiente post!


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lunes, 7 de diciembre de 2009

Afilar destornillador. Destornillador gastado. Recuperar destornillador viejo


RECUPERAR DESTORNILLADOR VIEJO



Amig@s, ¿Quién no tiene en casa ese viejo destornillador que ya nunca se utiliza para poner o quitar tornillos, y en vez de eso se usa para abrir botes de pintura, como cincel…? Pues hoy vamos a dejarlo como nuevo en unos instantes.


Es importante que sepamos usar los destornilladores. Sí, sí, que nadie se ría… Pero es cierto que muchas personas a la hora de coger un destornillador para poner o quitar un tornillo se limitan a fijarse si son de punta plana o de estrella.


Deberíamos fijarnos además, si la ranura del tornillo es ancha, media o fina… Si es de estrella, puede ser tipo pz, que es un modelo más nuevo que además de tener la forma en cruz, también tiene otra cruz más pequeña para aumentar la tracción…


Quiero deciros que debéis tener un destornillador para cada tipo de tornillo. Si de primera hora compráis un juego completo de destornilladores y os molestáis en escoger el adecuado para cada tipo de tornillo, os durarán muchísimo mas tiempo y no estropearéis tampoco las cabezas de los tornillos.


De lo contrario, los destornilladores se gastarán prematuramente y las cabezas de los tornillos también se fastidiarán y como tengáis que retirarlos de nuevo os costará bastante.



Pero ahora ya tenemos el mal hecho: tenemos un viejo destornillador plano que ha sido usado en infinidad de tareas que no tienen nada que ver con el uso para el que estaba diseñado….

Pues bien, bastará coger una lima y darle primero un repaso a la punta.




Para ello atacaremos la punta manteniendo la lima bien perpendicular al destornillador. Así logramos eliminar la terminación redondeada que presenta.



Seguidamente, hemos de afinarla por los dos lados por igual, de modo que recupere su forma original. Como esta superficie es mayor que la primera, nos llevará algo más de tiempo. Pero en cosa de un minuto habréis terminado.



Finalmente, volvemos a repasar el filo para dejarlo otra vez bien recto y sobre todo, con la anchura adecuada.

Muchas personas piensan que el destornillador debe tener filo en la punta, cuando en realidad la punta ha de ser plana, para adaptarse a la ranura de la cabeza del tornillo.

Lo mejor es que os fijéis en otro destornillador para ver la anchura que debéis darle.


Y ya está el destornillador listo. Si es de calidad, os durará mucho tiempo. Si no, deberíais darle un repaso con la lima de vez en cuando ¡La ventaja de comprar herramientas de calidad!


Espero que este post os sea de utilidad… ¡A atornillar!


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viernes, 4 de diciembre de 2009

Soporte de bici para linterna. Doblar o manipular PVC. Pistola de aire caliente. Soporte para linterna

SOPORTE DE BICI PARA LINTERNA



Ya os comenté cuando hice el soporte para el MP4 que quería hacerle a la bici otro soporte más: uno para una linterna.


Esta linterna es relativamente potente, ligera, está alimentada por una batería recargable y funciona con cuatro leds, con lo que dura bastante tiempo encendida, unas cuatro horas….


Por otra parte, la tengo para el uso diario, pero puedo estar varios meses sin recargarla, lo que tampoco es bueno.


Así matamos dos pájaros de un tiro y aparte de darle mayor uso, nos vendrá muy bien una luz extra en la bici, pues como os comenté, suelo ir de madrugada y hay zonas de total oscuridad y, lo que es peor, zonas no iluminadas, pero que con las luces de fondo, anulan por completo la escasa luz de la luz que suelo llevar en la bici, que mayormente es para ser visto, no para iluminar.


Podría hacer el soporte de chapa, tal y como hice con el Mp4, pero voy a dar otra solución para enseñaros a manipular un poco el PVC.


De modo que este post puede serviros no solo para hacer el soporte, sino también para fontanería.


Se trata, efectivamente, de un tubo de PVC de 40mm, del usado en conductos de desagüe en las instalaciones de fontanería.


El problema de este tubo es que es de sección totalmente circular y la linterna tiene una forma más elíptica u ovalada. Así que vamos a empezar cortando el tubo de PVC



Un buen truco para hacer el corte del tubo de PVC bien recto es coger una hoja de papel y enrollarla en el tubo de forma que casen bien el principio y el final del papel, que quede bien superpuesto.

El mismo borde del papel marca el sitio de corte, sólo tenemos que desplazarlo hasta donde queramos cortar y si se mueve con demasiada facilidad, fijarlo con un trozo de cinta adhesiva o de carrocero.

Cortamos con la sierra para metal al borde del papel y el corte saldrá perfectamente perpendicular.



Seguidamente, tenemos que hacer un corte longitudinal, para lo que marcamos la línea de corte, fijamos el trozo de tubo a la mesa de trabajo por la parte inferior mediante un sargento y procedemos al corte.


Hasta aquí no hay ninguna dificultad. El problema es darle la forma al tubo.



Para darle la forma vamos a proceder en dos partes. En la primera, vamos a abrirlo un poco por el corte longitudinal para empezar a acercarnos a la forma definitiva.

Para ello, abrimos un poco con una cuña de madera e insertamos un trozo de madera de un par de centímetros.



Ahora se trata de aplicar calor para lograr que el PVC se vuelva maleable y coja la nueva forma, ya que si sacamos la madera sin calentarlo, el material recuperará la forma original.


Podemos aplicar calor con un soplete de fontanero o con la pistola de aire caliente. Como mi soplete se ha quedado sin gas y además es más delicado porque puede provocar quemaduras en el pvc si nos descuidamos y aplicamos demasiado calor seguido en un mismo punto, vamos a proceder con la pistola de aire caliente.


Esta herramienta es relativamente económica y nos sirve para muchos trabajos, ya que podemos usar como decapante y hasta puede servir para soldar tubos de cobre –aunque para esto prefiero mi soldador de gas de toda la vida…-


Pues bien, aplicamos calor con la pistola –que viene a ser como un secador de pelo, pero mucho más potente-, de modo que todo se vaya calentando por igual. En un par de minutos a lo sumo, tendremos el tubo totalmente blando.


Si os ponéis unos guantes de trabajo gruesos, hasta podréis moldearlo a mano.


En el momento en que se enfríe, volverá a la rigidez original… pero con la forma que le demos.


Para lograr una forma lo más aproximada posible a la de la linterna, he hecho un cilindro con un periódico enrollado y lo he aplastado un poco para que quede con una forma muy parecida a la de la linterna.



Lo he fijado en el tornillo de mesa y he colocado encima el tubo de PVC ya abierto. Si hacéis primero el molde de papel, podéis hacer todo el proceso casi de un tirón: primero abrís el tubo, y con los guantes y un poco de cuidado, lo cogéis y lo colocáis en el periódico.


Estiráis hacia abajo los laterales del tubo para que queden más rectos y dejáis enfriar.


En un momento, hemos logrado moldear el PVC y ya se quedará con esa forma mientras no lo calentemos a elevadas temperaturas.


Seguidamente, hacemos dos orificios, con el taladro, en la parte inferior para unir el PVC con un soporte para fijarlo a la bici.



Yo he usado un soporte que tenía de la bici plegable para poner una luz en la tija del sillín. Como la medida viene bien, lo voy a poner de momento en la potencia de la BTT.


Este soporte tiene una ventaja añadida: podemos regular la inclinación mediante un tornillo. Así que hasta podremos regular el ángulo de iluminación de la linterna para aprovechar al máximo su luz.



Ya solo queda atornillar el soporte y el PVC, cortar los tornillos si son demasiado largos (yo lo he hecho en un momento con una sierra de metal). Y ajustar el ángulo de la linterna.

Aunque esto lo haremos mejor sobre la marcha, así que conviene que nos llevemos un destornillador para hacerlo cuando estemos en sitio oscuro y veamos bien hasta donde ilumina el haz de la linterna.


Puedo aseguraros que ha sido un invento sencillo… pero maravilloso: ahora puedo ir mucho más rápido y seguro por esas zonas de oscuridad en las que antes iba muy despacio para poder sortear las piedras y baches… y como sólo tengo que encenderla en varios puntos, puedo usarla en muchas salidas sin tener que recargarla.


Y también sirve para llamar la atención de algún operario de la limpieza con el que solemos tropezarnos de madrugada y así hacernos ver y evitar que se nos eche encima... Je, je, je.


Y lo mejor… cuando llego a casa, puedo retirar cómodamente la linterna de su soporte y seguir usándola como una linterna normal.


Bueno, y además de la linterna, el soporte también se puede retirar muy fácilmente aflojando un único tornillo, cosa que se hace en diez segundos. Así no tenéis que llevarlo montado cuando cojáis la bici de día.


Próximamente, veremos otro interesante post sobre la bici: cuándo y cómo cambiar la cadena de la transmisión ¡No os lo perdáis!


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jueves, 3 de diciembre de 2009

Arreglar mochila. Hacer remates para correas de mochila. Rematar mochila

HACER REMATE PARA CORREAS DE MOCHILA



Amig@s: tenemos un problema: tengo esta vieja mochila que me es muy útil para meter las brocas y demás accesorios del taladro, tiene la forma y tamaño perfectos y es muy resistente y transportable.



Pero tiene un problema que haría que más de uno optase por tirarla: se han perdido los remates de las cintas y cuesta bastante introducirlas para lograr cerrarla.

No sé si habrá en mercerías o tiendas similares algo que pueda servirnos… pero en menos de lo que tardaremos en vestirnos para salir a la calle, voy a reparar la mochila haciéndole mis propios remates.


Para ello, recurro a mi querida chapa de conducto de aire acondicionado de la que ya os he hablado en multitud de post: es delgada, inoxidable y resistente.



Lo primero es tomar la medida de la pieza metálica por la que tiene que entrar la cinta para hacer el remate algo más estrecho, pero lo suficientemente ancho para abarcar la mayor parte del ancho de la cinta.

En este caso vemos que podemos darle unos 20mm de ancho.



Cortamos con la tijera de chapa un trocito de material y marcamos por donde vamos a hacerle los cortes.


Por supuesto, ya sabéis cómo enderezar la chapa: con un martillo y sobre una superficie dura y plana.



A la pieza rectangular le hemos retirado dos rectángulos algo mayores que la longitud total de la chapa.

Con lo que quedan dos lenguetas laterales que empezaremos a doblar en el banco de trabajo para marcar el doblez, pero sin terminar de doblar del todo.


También doblamos la chapa por la mitad. Esta vez, debemos plegar casi del todo procurando que no quede el pliegue muy agudo, pues nos interesa que entre bien la cinta hasta el fondo de la chapa.


Procedemos a meter la cinta en la pieza hasta el fondo. No importa si sobresalen algunos hilos, al contrario, esto le dará fuerza al quedarse los hilos pillados por varios sitios, por eso no los he cortado.



Apretamos la lengüeta principal.



y seguidamente las dos laterales, ajustando con el martillo si vemos que se ha aplastado la chapa por el borde y queda más ancha de lo que habíamos previsto.



Yo he tardado cinco minutos en realizar todo el trabajo y ha quedado perfecto, como podéis ver. No hemos tenido que hacer ni una costura y queda muy sólido.



Un arreglo permanente que nos ha salvado la mochila y podremos seguir usándola mucho, mucho más tiempo para nuestras brocas.



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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Calibre o pie de rey. Como usar el calibre. Tipos de calibre. Cuidados del calibre o pie de rey

EL CALIBRE O PIE DE REY



Vamos a ver hoy una interesante herramienta que nos servirá en casi todos los trabajos de bricolaje: el calibre o pie de rey.


Sirve para tomar medidas de precisión tanto externas, internas como de profundidad.


Los hay de varios tipos. Aunque fundamentalmente lo importante es distinguir si es digital o no.



Los digitales tiene sus ventajas y sus inconvenientes: la principal ventaja es que vemos la medida en el acto, sin tener que usar lupa (si no tenéis muy buena vista).

El principal inconveniente es que para que sea exacto –no olvidemos que es una herramienta de precisión y lo principal es su exactitud- os saldrá de un precio relativamente elevado.

Por otra parte, deberéis estar pendientes de la pila, pues si vais a estar sin usarlo mucho tiempo, deberíais quitarla y volverla a colocar antes de un nuevo uso.

Yo tengo uno de este tipo y a veces no lo usaba por ahorrarme el tener que estar poniendo y quitando la pila…

Y éste es precisamente otro inconveniente: tener que estar sustituyendo la pila cuando se gaste. No olvidemos que es una pila de botón y saldrá más cara que una normal y también es más contaminante para el medio ambiente.

También son más delicados en cuanto a que tienen un circuito electrónico y si en un descuido se os moja, podría averiarse incluso de un modo irreparable.



No obstante, la ventaja supera con creces los inconvenientes siempre y cuando no os importe gastaros un poco más de dinero y estar un poco pendientes de la pila.



Los otros no precisan pila y teóricamente, son para toda la vida. Debéis mantenerlos limpios y resguardados de los golpes –en realidad esto es para todos los calibres-



Se puede usar fundamentalmente de tres formas: las patillas largas sirven para medir las superficies externas. Basta aprisionar el objeto entre estas pinzas y ver la medida –ahora veremos cómo-.



Para las medidas internas, como por ejemplo el diámetro interior de un tubo, usamos las patillas pequeñas: metemos estas patillas cerradas dentro del tubo y las abrimos hasta que hagan tope en las paredes.



También podemos medir profundidades. Así si hemos hecho un boquete y queremos saber si tiene la profundidad necesaria, bastaría poner el aparato vertical, con la parte opuesta a las pinzas sobre el boquete y abrirlo. Sale una varilla que hará tope en el fondo del orificio y nos marcará su profundidad.


Para tomar la medida, debemos fijarnos en la escala pequeña. En este caso, la superior es en pulgadas y la inferior en centímetros.



Debemos fijarnos la medida que señala la pestaña del cero de la escala pequeña sobre la escala principal. Si la medida no es exacta, que nos marca por ejemplo algo más de 12mm, o sea mas de 12mm y menos de 13mm, nos fijamos en la escala pequeña y donde coincidan las dos escalas es la medida en décimas que hemos de tomar. Si coincide la marca del nueve de la escala pequeña con una marca de la escala principal, ya sabemos que la medida a tomar es 9.

O sea, que la medida sería: 12mm y 0.9mm: 12.9mm.


Al manejarlo, no olvidéis nunca que estáis tratando con una herramienta de precisión… que puede dejar de serlo por un golpe, suciedad que se le meta, o por deformarse por estar bajo un objeto pesado.


Por eso es conveniente que lo conservéis siempre en su estuche y en un lugar donde no vayáis a poner nada encima y donde no se caiga fácilmente.


Y por supuesto: si vais a taladrar, limar, lijar o cualquier otro proceso que suelte polvo, aserrín o virutas, no lo pongáis cerca, o tenedlo bien protegido.


También es conveniente que esté bien lubricado con aceite fino, que hará que funcione más suave, no le entre suciedad y no se oxide.


Yo tengo tres calibres, como podéis ver en las fotos: uno digital, otro bastante corriente que compré en un bazar de todo a 0,60€ y el tercero, que me han regalado por mi cumpleaños…


El digital, ya os he comentado el problema: falta de precisión al no ser muy bueno y la pila… El segundo, es totalmente impreciso, pues tiene unas marcas muy gruesas, holguras… ni siquiera funcionaba bien el freno cuando lo compré, aunque he logrado repararlo… mayormente sirve para tomar distancias o medidas sin demasiada precisión para tareas de bricolaje, como medir una broca y ver si el tornillo es de ese diámetro, tomar una distancia aproximada… etc.

El último es mucho mejor… tiene una gran precisión y si lo cuidamos, nos durará mucho tiempo. Es de acero inoxidable y aunque tengo que usar una lupa para ver bien la escala, nos permite una gran exactitud al tomar medidas.


Simplemente os comento las posibilidades para que cada uno escoja la que le venga mejor.


Finalmente, sólo deciros que si no tenéis un calibre, os lo recojáis si pensáis hacer algo de bricolaje, pues es realmente muy útil en infinidad de tareas.


Más-información: clickstarrett.com


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