sábado, 1 de junio de 2013

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REPARACIÓN DE SECADOR

 


Amig@s: Este secador de pelo lleva muchos años en la familia… Ya lo tenía mi mujer años antes de casarnos y nunca nos dio ningún problema: un secador ligero y suficiente para las necesidades de la casa.  Y por su tamaño, también sirve como secador de viaje…


Pero un día, de repente, dejó de funcionar. No calentaba y ni siquiera se encendía el ventilador… Había muerto.


Vamos a abrirlo para ver si podemos hacerle algo o si realmente ha llegado la hora de comprar uno nuevo…


 

Tiene dos tornillos en la parte trasera del mango. 

A veces estos tornillos son de una cabeza “rara” en la que no encaja ninguno de nuestros destornilladores. Es lo que hacen muchos fabricantes que prefieren que sea su servicio técnico y no los usuarios lo que reparen los aparatos.


Pero en este caso hemos tenido suerte y con el destornillador de estrella de nuestra Leatherman Charge TTi podemos extraerlos. 

Por supuesto, podemos hacerlo con cualquier destornillador que tengamos en casa… pero me resulta más cómodo hacer uso de la Leatherman, que siempre tengo a mano, que sacar la pesada caja de herramientas, rebuscar en su interior repleto de utensilios y después volver a colocarla en su lugar.

 

Hay que actuar con cuidado. Algunos secadores tienen pestañas o adornos que impiden que se puedan abrir aún retirados los tornillos. 

En este caso, no tenemos problema siempre y cuando empecemos a abrir la parte del mango y terminemos por el cuerpo del secador. 

Si nunca habéis abierto vuestro secador, actuad con cautela, sin forzar nada.

Y, por supuesto…¡¡¡El secador desenchufado de la corriente!!! Hay que actuar con cabeza. Así evitaremos muchos accidentes; la mayoría, si no todos.

 

Vemos que la resistencia del interior está enfundada en una especie de tubo de cartón con un revestimiento similar al papel de aluminio. 

 

Pero basta tirar para extraer dicho tubo de cartón y ya vemos la resistencia al aire, enrollada en su soporte… Y con unas cuantas vueltas sueltas. 

 

Se ve que la resistencia se ha partido y eso hace que la electricidad no pueda correr a su través y tampoco pueda conectarse el ventilador. Vamos a tratar de repararlo.

Lo más importante que hemos de tener en cuenta es que hay que procurar que las vueltas del alambre de la resistencia no se toquen entre sí. 

 


Así que lo primero es volver a enrollar en espiral las vueltas que se han soltado siguiendo las ranuras del soporte y procurando tensar para evitar que con los movimientos se puedan tocar. 


Es normal que ahora queden algunas vueltas un poco más separadas y otras más juntas entre si. Lo importante es que tenga el alambre cierta tensión para que no se aproximen al mover el secador mientras se usa.

 
Y llegamos al meollo de la cuestión: puede suceder que la resistencia se haya partido en el punto donde se une al secador, lo que sería el contacto, o bien que se haya partido por un punto cualquiera.

 

En este caso, vemos que ocurre lo segundo: se ha partido cerca del extremo, pero nos queda un trozo de alambre aún unido al contacto.


Simplemente vamos a aproximar los extremos por donde se ha partido y con los alicates de la Leatherman los retorcemos un poco entre sí para que se queden fijos. 

No daremos todavía el apriete final… Primero hemos de dar un repaso a todo el alambre que enrollamos antes para asegurarnos que las vueltas no están montadas o muy próximas. Si vemos que dos vueltas están muy juntas, podemos hundir un poco una de ellas para separarlas. 

 
Empezaremos a separarlas con una hoja de la multiherramienta. 

 

En este caso, me ha venido muy bien la hoja dentada, pues en el extremo tiene una zona afilada y otra roma, con lo que podemos separar los alambres con la zona afilada y hundir o separar uno de ellos con la parte roma. 

Un ligero apriete final de los extremos que hemos retorcido garantizará que tenga cierta tensión. 

Es normal que tengamos que retirar una vuelta para lograr que haya suficiente alambre en los extremos como para poder retorcerlos entre sí. No pasa nada, aunque tampoco podemos confiarnos y retirar más, porque podría afectar al funcionamiento del secador.

Finalmente, doblamos la parte de alambre retorcido, pues no queremos que quede tieso ni que pueda tocar el resto de la resistencia o la carcasa del secador.


La reparación en sí está terminada. Podemos aprovechar para hacer un poco de limpieza, que puede haber pelusas e incluso pelos que hayan podido introducirse en el interior. Las aspas del ventilador suelen acumular un poco de polvo… Estos detalles harán que el secador no nos falle en breve por otro motivo diferente al que nos ocupa.

Y empezamos el montaje: metemos con cuidado el cono de cartón sobre la resistencia, montamos las piezas y cables del mango y cerramos el secador. El apriete ligero de los dos tornillos que retiramos al principio ya deja el secador listo para su uso.

Lo conectamos con cuidado y si lo hemos hecho bien y el secador no tiene ningún otro fallo que no hayamos visto, debería funcionar perfectamente. 

Es normal un ligero olor a quemado al principio por el hecho de haber tocado la resistencia con los dedos. Éstos suelen dejar una ligera película grasa que con el intenso calor se quema. Pero en cuanto volvamos a encenderlo, ni siquiera notaremos ningún olor inusual.

Un trabajo que se puede hacer en quince o veinte minutos y que nos ha permitido salvar nuestro viejo y querido secador de la basura y nos ha ahorrado el dinero para comprar un nuevo secador. 

Al menos no tendremos que hacerlo durante una buena temporada…. De hecho, esta es la segunda vez que hago esta reparación. Si os fijáis en las fotos, veréis que la resistencia ya está empalmada en otro punto… y la reparación la hice hace dos o tres años, lo que indica que hemos alargado bastante la vida de este secador. Y, a unas malas que se volviese a romper, siempre podemos conseguir una nueva resistencia de las mismas características y sustituir la vieja, que será más económico que comprar el secador nuevo. 




Estos pequeños electrodomésticos no suelen ser caros, pero con frecuencia, tampoco son muy duraderos. Éste ha demostrado que sí es de calidad y merece la pena conservarlo.

miércoles, 22 de mayo de 2013

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ANTIRROBO PARA MANILLAR Y SILLÍN. MEJORAR LA SEGURIDAD. TRUCOS Y CONSEJOS.

 

Amig@s: Ya hemos hecho bastantes post sobre bicis: reparación de frenos, cámaras, amortiguación, cambio de cadena, ajustes de desviadores y cambios, mantenimiento, restauración y pintura, fabricación de algunos elementos como el soporte de linterna y del mp4… Y ya tenemos la bici a punto… 

Salimos a comprar unas cosas que faltan en nuestra despensa y la dejamos aparcada fuera del Súper ¿La encontraremos intacta a nuestro regreso? Aquí el que no corre, vuela, y toda la bici se puede desarmar con un destornillador, una llave inglesa pequeña y un par de llaves tipo allen… 


Hoy os voy a enseñar un par de consejos y de trucos sencillos que se lo van a poner un poco más difícil a los amantes de lo ajeno. 

Nos va a costar muy poco dinero y trabajo, pero nos dará cierta seguridad. 

Digo cierta, porque nadie nos garantiza que aparezca uno con una cizalla bajo el abrigo, nos corte las cadenas o cables de nuestro/s candados y en diez segundos, antes que nos haya dado tiempo de entrar en el súper, nuestra bici haya desaparecido… 


Eso le pasó a un amigo -Cristóbal- con un ciclomotor que tenía aparcado y sujeto con una gruesa cadena… Fue a abrir la puerta de su casa para meterlo en el portal y antes que pudiese meter la llave, escuchó el sonido de la cadena al caer al suelo y el sonido del motor de su moto alejándose… Y os aseguro que la cadena era bien gorda…
Pero al menos, como os decía, dificultará un poco la tarea a los cacos.

Lo mejor, sin duda, es no dejar la bici estacionada en lugares solitarios. 

No dejarla siempre a la misma hora en los mismos sitios, que eso ya induce a los ladrones a examinar “la mercancía” e ir ya preparados debidamente para dar el golpe… 

Y evitar dejarla mucho rato fuera de la vista. 

Por supuesto, una bici de carbono de 2000€ atraerá mucho más la atención que una como la mía que se ve que es vieja, está repintada y no tiene un gran valor para venderla como bici de segunda mano.

Pero, aparte de todo esto, podemos evitar que se lleven alguna pieza.

 
 

En mi caso, voy a reforzar la seguridad de la vieja bici que restauré y lo más llamativo de ella es su bonito y brillante manillar de aluminio de doble altura. 

Podrían llevarse el manillar… o si se tercia, sacar la potencia de la pipa de dirección y llevarse el manillar con ésta. Ambas piezas están sujetas con un tornillo de cabeza allen cada una… ¡Como para dejar la bici tranquilos mientras vamos de compras!


La solución más sencilla es taponar los huecos de estos tornillos allen de manera que no pueda entrar la llave y de éste modo se lo pondremos muy, pero que muy difícil a los cacos.


Eso sí, antes hay que asegurarse de dos cosas: que tengamos bien regulada la posición del manillar y que los tornillos de la potencia y el manillar estén debidamente apretados, para evitar tener que manipularlos durante una buena temporada.


Podemos rellenar sin más con masilla epoxi de dos componentes los huecos… Esto lo pondría muy difícil a los ladrones… pero también a nosotros si queremos retirarla para algún ajuste u operación de mantenimiento…


Lo que propongo es rellenar parcialmente los orificios de los tornillos con papel. 
 

Yo he usado papel fino, tipo cebolla o similar. 
Suele encontrarse en el interior de camisas y otras prendas al desembalarlas. 
 

Bastará coger un trocito, amasarlo con los dedos e ir metiéndolo a presión en los huecos. 

 

Yo he presionado con una varilla de acero que con frecuencia encuentro tiradas en las calles procedentes de los vehículos de limpieza… 

 

Pero igual podéis usar el punzón de la Leatherman, un destornillador... 

 
Podéis dejarlo aún más metido si con la misma llave allen que sirve para ese tornillo, presionáis el papel. 

 

El objetivo es dejar uno o dos milímetros sin rellenar.

 

Entonces, tomamos un poco de masilla epoxi de dos componentes y los mezclamos hasta homogeneizar el color. 

 


Ponemos una bolita sobre cada hueco de los tornillos y vamos presionando y moldeando. Podríamos dar una pasada con lija o lima e incluso pintar… Pero lo cierto es que cuando el caco vaya a meter la llave allen y no encuentre el hueco, al menos esa vez se tendrá que irse de vacío. 

 

Además, en mi bici, los tornillos allen quedan con la cabeza completamente embutida, con lo que tampoco se podrían retirar con unos alicates o tenazas.


Otro elemento susceptible de robo es el sillín. Sobre todo en las bicis con fijación de la tija con cierre rápido, es cuestión de un segundo abrir el cierre y extraer el sillín. 

Podemos evitarlo si sustituimos el cierre rápido por uno de tuerca tradicional. Ciertamente, con una o dos llaves se puede abrir fácilmente, pero ya se lo ponemos un poco más difícil. Para dejar la bici con el cierre rápido del sillín, es preferible que lo saquemos nostros y lo llevemos encima, a arriesgarnos a dejarlo… Y que sea otro el que se lo lleve, Je, je, je.

 

Otra solución para los sillines que van sujetos a la tija por dos rieles es pasar un candado de cable que una el sillín al cuadro. Pasando el cable tras los rieles o barras que trae el sillín.


Si no queréis gastar ni un céntimo, podéis usar un trozo de cadena desechada de vuestra propia bici: con el tronchacadenas cortáis la cadena al largo deseado y empalmáis el sillín por un extremo y el cuadro por el otro. 

Es conveniente revestir la cadena con un trozo de cámara o de manguera, por ejemplo, para no arañar el cuadro y disimular la naturaleza de nuestro antirrobo. No es frecuente que el caco lleve un tronchacadenas. Y aunque podría cortarla con una cizalla, ya es una herramienta más aparatosa para sacarla en un lugar con público. 


Si no os parece buena idea… al menos –repito- jamás dejéis la bici aparcada con el sillín puesto. Es preferible cargar con la tija y el sillín a encontrarnos después que no tenemos dónde sentarnos.

Y otro elemento que suele ser fácilmente objeto de robo es la rueda delantera… también lo es la trasera, pero con la rueda delantera, que no suele fijarse junto con el cuadro y basta darle a la palanquita y sacarla… está chupado. 

No cuesta trabajo sacar esta rueda, ponerla junto a la trasera y fijarlas las dos al cuadro y a algún elemento fijo de la calle (tubo en forma de aro en el caso de los aparcamientos de bicis) para evitar tener que regresar a casa cargando con la bici sin una rueda.

Por supuesto, para fijar la bici al soporte fijo, jamás uséis un cable delgado –ojo, me refiero al cable, que a veces tienen un revestimiento grueso para dar más “apariencia”, pero el cable en sí es fino-. Es preciso usar un cable grueso, de 10mm o más para que una cizalla no pueda abarcarlo. 

 

También son muy prácticos los clásicos pitones hechos con cilindros de acero y revestidos de plástico –en la foto se ve enrollado a la tija para llevarlo cómodamente-. 

 

Los antirrobos articulados. 

 

Y los famosos candados con forma de U, aunque a veces dan problemas para poder enganchar la bici a un soporte grueso. 


Finalmente, el cierre ha de ser bueno. De poco sirve un pitón, cadena o cable de considerable grosor, si después su cierre se abre con un simple bolígrafo, como he visto en algunos vídeos en internet. 

Un buen antirrobo costará dinero, evidentemente, pero nos dará más garantía y nos durará muchísimo tiempo. Incluso para varias bicis.


Un consejo final. Aparte de todos los consejos que os he dado, que encontréis en Internet u os digan l@s amig@s, a veces lo más instructivo es convertirse en “caco virtual”. Es decir, aprovechar cualquier paseo para estudiar con disimulo cómo están fijadas las otras bicis… No con ánimo de robarlas, sino para tomar nota mental de lo que debemos y no debemos hacer… 

 

En ocasiones veo, por ejemplo, una bici que podría estar con el pitón rodeando el cuadro, la rueda trasera y el elemento fijo de la calle… Sin embargo, sólo fija la rueda trasera a éste, con lo que retirando la rueda, se pueden llevar la bici casi entera.


Y una sugerencia: no compréis bicis o accesorios de segunda mano… estamos incentivando el robo de vehículos para ese fin ¡Puede que la próxima bici que roben sea la vuestra! 

Si nadie comprase estos artículos de segunda mano, los que los venden no les darían salida y acabarían por no querer conseguir más, con lo que los chorizos tendrían que dedicarse a otra cosa y dejar las bicis ajenas tranquilas. 

Hay muchas bicis nuevas a módico precio ¡Seamos honrados! No hay excusa para caer en este círculo.


Una bici expuesta en la calle y sin vigilancia, siempre puede ser expoliada, pero si tomamos algunas precauciones, los amantes de lo ajeno se irán a por la de al lado, o al menos, no podrán llevarse gran cosa.

Bueno… y dejo abierta la sección de comentarios para que vosotros también comentéis vuestras anécdotas o bien los trucos que habéis encontrado para tener una “bici antirrobo”.