viernes, 27 de agosto de 2021

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Antena de coche partida


Amig@s: Hace poco compramos un coche de segunda mano. 

Queríamos algo práctico, que no nos costara una fortuna, pero nos llevara a dónde quisiéramos… Ciertamente, funciona bien y nos ha permitido hacer un viaje de vacaciones a toda la familia, niños, perro y pájaro incluído. 

Pero, no está exento de pequeños fallos que hay que solucionar: gomas de limpiaparabrisas viejas, faros opacos y… Lo que nos trae aquí hoy: La antena de la radio está partida a ras de la base.

 

Ciertamente, la radio sintoniza y se escucha, pero la señal es débil y basta que nos pongamos tras otro coche para que no se reciba la señal de la emisora.

 

Al parecer, el anterior propietario intentó sacar el tornillo partido, pues se aprecia un surco que atraviesa dicho tornillo y zonas aledañas. 

Pero el tornillo está hecho una pieza, es blando y se deforma antes de girar.

 

Tras informarme me di cuenta que había dos opciones: o retirar la base y poner todo el conjunto nuevo; o taladrar sobre el tornillo partido, pasarle un macho de roscar y poner una antena sobre el soporte original.

 

La dificultad de taladrar es que es un poco incómodo hacerlo con la base de la antena montada sobre el techo del coche y más si lo hacemos en la calle.

 

De modo que voy a retirar el soporte y, de paso, véis lo sencillo que es de retirar por si en vuestro caso queréis cambiar también dicho soporte.

 

La base de la antena está sujeta al techo por un tornillo, que a su vez fija también el cable de la antena que va hasta el aparato receptor. 

 

Para acceder a ese tornillo, se hace desde dentro, desmontando el cajetín de la luz de la cabina.

 

Y, amigos, ésta es toda la dificultad: una vez que descubramos cómo abrir el portabombillas, el trabajo es fácil.

 

 

Vi varios vídeos y descubrí que cada coche es diferente: unas partes van atornilladas y otras hay que sacarlas primero apalancando o presionando con un destornillador plano pequeño. 

Es cuestión de intuición. Si no estáis seguros de cómo va montada vuestra luz, recurrid al manual del coche o preguntad en alguna tienda de recambios o taller, ya que este compartimento es necesario abrirlo para cambiar la bombilla.


En mi caso, vi que el cerco exterior montaba completamente sobre el tapizado del techo y no tenía ninguna muesca o ranura… 


por lo que me fui directamente a apalancar con un destornillador sobre un lateral de la tulipa. Una vez desmontada, vi que debí hacerlo sobre la parte más cercana al parabrisas. Pero no obstante, actuando con suavidad y sin forzar nada, logré sacar esta pieza sin dañarla.


Queda retirar los conectores de los cables de la bombilla. 

En mi caso, son dos. Pero no hay confusión posible porque uno tiene dos pines en L y el otro es sencillo. 

Se retiran tirando suavemente y ya tenemos la tulipa y porta bombilla fuera.


Seguidamente, vemos que hay dos tornillos que fijan el cerco. 

Retiramos éste y ya vemos el hueco para acceder fácilmente con un destornillador al tornillo de la antena.


En mi caso es un tornillo Torx. Lo retiro con cuidado de no se caiga el tornillo ni su arandela 


y ya queda libre el cable de la antena y el soporte de la antena exterior.


Con el soporte en casa –o en mi caso, mi pequeño taller- fijo la base de la antena y procedo a pasar varias brocas cada vez de mayor grosor. Yo tenía la muesca hecha. 

Pero si no es vuestro caso, marcad el centro con un puntero o clavo antes de empezar a taladrar. 

Hay que procurar que el orificio esté bien centrado y alineado... ¡No queremos que la antena nos quede mirando "Pa Cuenca"!, Je, je, je.


 

 

Empecé por la de 2mm y terminé con la de 4, con vistas a pasar un macho M5.


Cuidado, porque es muy fácil partir las brocas e –independientemente que las brocas sean más o menos caras-, el problema es que se parta la broca dentro y deje el orificio bloqueado. 

Insisto: fijad bien la base y no forcéis la broca para nada. Debe entrar suave y recta.

 


Pasamos el macho de roscar… y ya tenemos la base lista para colocar nuevamente en el coche y montar la antena nueva.

 

Pero he decidido hacer un pequeño apaño que me permita sintonizar bien la radio mientras compro la antena. 

 

He buscado un tornillo y una arandela que encajen bien y he buscado un alambre eléctrico muy fino y un trocito de  alambre de acero.


El alambre de acero, metido entre la arandela y el tornillo, queda muy firme. Cuestión de darle forma para que encaje y quede lo más recto posible. 

 

El alambre de cobre, lo pelamos por la punta y enroscamos la parte pelada en la arandela. 

Seguidamente, enrollamos en espiral este alambre de cobre, sobre el de acero, haciendo una bolita en el extremo. 

 

 

 

Sólo queda revestir con cinta aislante o, en mi caso, con cinta de caucho autovulcanizante. 

 

Para una mejor estética, rellené con trocitos de espuma de embalaje el alambre cerca de la base.

 

Para el montaje, ya que no disponía de ayuda, coloqué la antena en su lugar, limpiando primero el polvo acumulado en la zona, y la fijé por arriba con cinta de carrocero. 

Así fue muy sencillo atornillar desde dentro y finalizar el montaje sin que se moviese. 

 

Cuidad, antes de apretar, que quede bien puesta, sin montar en irregularidades de la chapa o la pintura por las que pueda entrar el agua por el exterior.

 

Repito, si queréis cambiar todo el conjunto, basta colocar la antena y soporte nuevos y atornillarlos tal y como estaba el soporte antiguo. 

 

No olvidéis poner el conector del cable de la antena entre el techo y el tornillo, y no apretéis demasiado. Sólo lo justo para que no se mueva el soporte.

 

Tras eso, montamos el cerco de la luz con sus dos tornillos tipo Phillips; montamos los conectores en el portabombillas, comprobando que la bombilla se encienda correctamente y lo colocamos metiendo primero la parte con pestañas.

 

Es un trabajo muy rápido y sencillo.

 

Dada la manía de algunas personas por estropear las cosas ajenas, son muchos los que se ven obligados a reparar o sustuir las antenas de sus coches.

 

Realmente, no me explico qué satisfacción puede dar hacer la puñeta a otra persona que ni siquiera conoces. La estupidez humana no tiene límites... 

 

Pero, elucubraciones aparte, espero el post os sirva y ayude. 

¡Un fuerte abrazo!

martes, 30 de marzo de 2021

Reparar esquina de suelo roto

 

Amig@s: Ya os he mostrado cómo se puede reparar un azulejo al que se le ha roto una esquina. El problema era que esa zona estaba hueca, no tenía cemento o pegamento debajo y al darle un golpe, rompió por ahí.

En este caso ocurre exactamente lo mismo… Pero en el suelo. Se nos ha roto la esquina de una losa. 

Estos suelos están hechos para colocarlos sobre la solería ya existente. 

O bien, para ponerlos sobre una superficie pareja. 

En este caso, lo colocaron con un pegote central de cemento cola, dejando al aire los bordes. 

Evidentemente, habrá que cambiar la losa o todo el suelo y ponerlo en condiciones… 

Pero de momento, vamos a repararlo para salir del paso, ya que no tenemos suficientes losas para cambiarlo todo, ya no hay losas de ese color y tamaño y… 

En el TallerdeCarlos todo tiene arreglo.

Para hacer este trabajo, necesitamos una espátula, una varilla plástica plana en un extremo (en mi caso, un palo de los de las jaulas para pájaros, aunque puede servir el émbolo de una jeringa desechable, por ejemplo), Pegamento termofusible (También llamado silicona caliente), cemento cola o mortero y cemento blanco.

Comenzamos sacando posibles restos que impidan que la pieza pueda extraerse. Ya que, a simple vista, la esquina aparece hundida, pero fija.

 


Aplicamos la pistola de silicona caliente al trozo roto, procurando calentar la pieza más que añadir pegamento. Así logramos que éste pegue mejor. 

Una vez pasado un par de minutos, ya podemos aplicar un poco del adhesivo y enseguida colocar la base plana de la varilla de plástico. 

Dejamos enfriar y vamos moviendo la varilla hasta lograr sacar la pieza adherida a ella.

 

 

Es habitual que en la parte inferior de la pieza rota quede un saliente de la parte inferior de la losa. 

Podemos partir este trocito para facilitar luego la introducción. En mi caso, lo rompí con los dedos. 

Si es un trozo grueso, podéis usar un alicate o tenaza. Cuidado con todas las manipulaciones, pues corremos el riesgo de partir el trozo y aumentar la dificultad.

 

Es interesante limpiar con la espátula restos del viejo lecheado o rejuntado. Así, después nos entrará mejor la pieza al colocarla.

 

 

Podemos rellenar el hueco con cemento cola o mortero no demasiado espeso para facilitar que entre rellenando los huecos que quedan bajo la losa. 

Así evitamos que en futuro se pueda repetir la rotura al lado de la que hemos reparado. 

 

Si la zona rota es lo suficientemente grande, lo suyo es que el mortero sea más bien espeso para que se quede fijo donde queremos. 

Como en mi caso es una esquina pequeña, he optado por empezar vertiendo mortero aguado y después un poco del mismo mortero más espeso para que aguante bien la esquina rota.

 

Es interesante, tras poner el mortero, limpiar los bordes. Así evitamos que la pieza tenga dificultad para ocupar su sitio.

 

 

Metemos la pieza con la misma orientación con la que la sacamos y, si es necesario, podemos dar unos golpecitos suaves con el mismo mango de la espátula para encajarlo a su sitio. 

IMPORTANTE si entra muy fácil es casi preferible dejar la pieza ligeramente sobresalida a que entre más de la cuenta y se quede hundida. 

Además, una vez metida con el cemento, ya costará mucho más sacarla de nuevo para recolocarla.

 

 

Con una esponja húmeda limpiamos todo el mortero.

Ya sólo queda el rejuntado o lecheado. 

Para lo cual preparamos una mezcla de cemento blanco y agua  de forma que quede muy aguado, lechoso. Así penetrará y dará mucha fuerza. 

 

En mi caso, he puesto un poco de café en el agua para dar un poco de color y quede más disimulado.

Tras pasar la espátula con la lechada, podemos poner un poco de cemento blanco algo más espeso si es necesario para tapar algún desportillón o ranura que no lo tape la anterior lechada y dejamos reposar un ratito.

 

Finalmente, pasamos un trapo seco con precaución de no quitar en exceso en las juntas y grietas.

 

 

Como veis, el resultado es expectacular. Hay que fijarse mucho para darse cuenta que hay una esquina rota. Se tarda más en decirlo que en hacerlo… 

El proceso completo puede llevar quince minutos y hemos solucionado ese roto antiestético. 

Si tenéis cualquier duda, con gusto os la solventaré en la sección de comentarios.

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