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martes, 21 de abril de 2009

Cómo elegir accesorios para radial o amoladora angular

Radiales o amoladoras ll: tipos de discos.



Como ya adelanté en el post anterior, hay un gran surtido de discos para nuestra radial.

Para empezar, podemos dividirlos en dos grandes categorías: para metal y para piedra.



Discos para metal

Como el nombre indica, sirven para trabajar con metal. Son de color negro y su superficie es áspera y surcada por fibras que son las que le dan elasticidad y rigidez. son los de color azun en la primera foto.

Los grandes, para radiales de 230mm, suelen ser sólo para corte y con grosor estándar.

Sin embargo los pequeños son más versátiles y podemos encontrarlos en tres tipos de grosores según su función:

Finos: son unos discos con un grosor muy delgado que permite cortar metal con bastante precisión. El inconveniente es su rápido desgaste.

Medio: también son para corte, aunque ocasionalmente se pueden usar para repasar una superficie oxidada o pintada. Son los más extendidos.

Grueso: son disco para desbarbar, o sea, eliminar los restos que sobresalen de las soldaduras, rebabas que se producen en los bordes de los metales cortados… dado su grueso, prácticamente el doble que el anterior, no se usa para corte, sino exclusivamente para el proceso de desgaste.



Discos para piedra:

Se usan para cortar azulejos, gres, cerámica, ladrillo, teja, mármol, granito…. Dentro de esta categoría, los podemos dividir en:

Discos normales (etiqueta verde en la primera foto): son parecidos a los de metal, de color negro y superficie áspera. Dan un corte fino en el sentido que no desportillan demasiado la superficie de corte, pero tienen el inconveniente que se desgastan con relativa rapidez, ya que a medida que van comiendo el material, van desprendiendo pequeñas partículas abrasivas del mismo disco.

Suelen ser de grosor estándar, a diferencia de los de metal. Igualmente, podemos encontrarlos para diferentes tamaños de radiales.



Discos de diamante: son metálicos y se caracterizan por tener el borde con incrustaciones de diamante, que le dan un gran poder de corte y una gran durabilidad. De hecho, yo he gastado un montón de discos para piedra y sigo con mi primer disco de diamante como el primer día, y eso que me costó bastante barato.

Tienen el inconveniente que tienden a desportillar la superficie de corte, quizá por su dureza. Sin embargo, es muy práctico para ciertos cortes bastos, ya que los realiza rápido. También los hay segmentados y lisos. Los segmentados cortan más rápido, pero desportillan un poco más.

Como veréis, también los hay de distintos tamaños, según el tamaño de vuestra máquina.

Si os compráis una radial, os sugiero que no tardéis demasiado en compraros discos de repuesto de distintos tipos, pues se van gastando y de un trabajo a otro, os podéis encontrar que se os han acabado.

Una sugerencia que os hago: procurad guardar los discos ordenados y debidamente protegidos. Tendría mala sombra que se os cayeran al suelo y se rompieran, o lo que es peor, que se agrietasen y se rompieran al montarlos en la máquina. Asimismo, siempre que terminéis de trabajar con vuestra radial, desmotad el disco y guardadlo. No es lo mismo que un disco caiga al suelo si esta suelto, que fijado a la radial. El golpe lo estropearía casi seguro…

Si podéis haceros con un estuche para conservarlos ordenados y protegidos, mejor. Si no, podeis usar una caja de cartón que deberéis guardar en un lugar donde no corra riesgo de golpearse.

Más información:

consumerErosky

lunes, 20 de abril de 2009

Radial o amoladora angular.

Radiales o amoladoras l



Las radiales son unas herramientas muy versátiles. Vendría a ser como un taladro, pero en vez de perforar, está diseñada para cortar y desbastar. Al igual que el taladro le podemos poner diferentes brocas, podemos acoplarle a la radial discos de distintas clases, con lo que podemos atacar infinidad de materiales: cerámica, barro cocido, acero, aluminio y cualquier metal en general…



Podemos encontrarla en varios tamaños en función del disco que podemos acoplarle: de 115mm y de 230mm. También es cada vez más frecuente la radial de 125mm.

Es una herramienta que no es cara y nos puede servir de gran ayuda en muy diversos trabajos. Para realizar trabajos de soldadura, como los post anteriores, nos servirá para cortar los hierros, limpiar las rebabas de corte, pulir las superficies oxidadas o pintadas, emparejar la soldadura con el resto del metal…

En construcción, podemos usarla para cortar todo tipo de losas. Incluso de gres, que muchas veces tienen un dibujo en relieve por la parte inferior que impide un buen corte con la máquina específica de cortar azulejos (de la cual ya hablaremos…). Podemos realizar agujeros en azulejos en los lugares donde es preciso para las tomas de agua y bajantes…

Y acoplándole un soporte, podemos incluso incorporarle lijas.

Y todo ello con la misma máquina. Simplemente tendremos que cambiar el disco para realizar una función u otra.

El inconveniente de esta máquina es que es bastante peligrosa si no se usa adecuadamente. Tiene mucha fuerza y si doblamos ligeramente el disco una vez que está realizando el corte, nos dará un buen latigazo, pudiendo incluso llegar a romperse el disco y salir los restos despedidos como proyectiles. Es por eso que siempre se debe manejar en plenitud de facultades (nada de alcohol o alguna medicina que pueda producir laxitud, somnolencia o falta de concentración).

Por ello, es muy recomendable asirla con firmeza, esperando en cualquier momento un movimiento brusco para poder contrarrestarlo. Y no dejar de prestarle atención para que el disco se mantenga siempre en la misma posición respecto al corte.

Una precaución extra que siempre que puedo suelo practicar es evitar que el disco penetre profundamente en el material a cortar. Por ejemplo: si queremos cortar un tubo de hierro de sección cuadrada de 40 X 40mm, no trataremos de hacerlo de una vez, aunque el ancho del disco lo permita, sino que cortaremos un lado, giraremos el hierro y cortaremos por el lado opuesto, y finalmente los dos lados restantes, poniendo especial cuidado en el último corte, para evitar que los dos trozos se unan entre si y puedan dejar el disco atrapado.

Por supuesto, siempre usaremos un disco del tamaño adecuado (nunca mayor del tamaño máximo que admita nuestra máquina) y JAMÁS, usaremos la radial sin el escudo protector del disco, que se encarga de evitar que las chispas y partículas nos den en la cara y también nos protegerá en caso de que se rompiera el disco.



Debemos comprar discos de calidad, pues los discos buenos son elásticos y tienen en su interior unas fibras que dificultan que el disco se rompa y salga despedido en pedazos si se quiebra durante el uso.



Es conveniente usarla siempre con guantes, y gafas de protección. Como utillaje adicional, sugiero unos tapones, aunque sean trozos de algodón o papel, para los oídos; pues producen un sonido muy penetrante que esta sencilla práctica de usar tapones mitigara bastante.

Como vemos, es una herramienta que entraña cierto riesgo. Pero si se usa con sentido común, es muy práctica, casi imprescindible en multitud de trabajos de bricolaje.

Un consejo es que si la usáis, no tratéis de cortar el material a base de apretar el disco contra él. Es una práctica bastante generalizada y lo único que lograremos es desgastar prematuramente el disco sin ganar mucho tiempo… Lo ideal es rozar suavemente el disco contra la superficie a cortar y dejar que éste haga su trabajo. Gira a bastantes revoluciones, con lo que en unos instantes habrá realizado el corte sin realizar presión. También debemos evitar el movimiento de vaivén hacia adelante y hacia atrás. Sobre todo con las grandes, conviene mantenerla estática y una vez marcado el corte ir avanzando en el sentido del disco, pero para retroceder para hacer otra pasada, levantaremos el disco y empezaremos otra vez por el principio, dejando avanzar suave y lentamente el disco sobre el corte.

Al igual que ocurría con el taladro, no os recomiendo una máquina muy cara. Evidentemente, si es de marca, es una garantía de calidad, pero al ser una herramienta relativamente sencilla y que se suele usar para trabajos que son sucios (por el polvo y suciedad que producen), tampoco nos interesa gastarnos una pequeña fortuna. Y más para realizar trabajos ocasionales con ella.

Y respecto al tamaño, os sugiero que os compréis una de las más pequeñas, de 115mm o 125mm. Las grandes son máquinas realmente poderosas y pesadas, pero hay que saber manejarlas muy bien y con las pequeñas podréis hacer infinidad de trabajos.

La ventaja que tiene la de 125mm respecto a la de 115mm, es que siendo sólo ligeramente mayor de tamaño, admite discos mayores. al ser el disco mayor, tarda más en gastarse y tendrá mayor rendimiento.

Respecto a los accesorios, los discos, hablaré de los distintos tipos en un próximo post. No os lo perdáis.

Más información en:

pasarlascanutas.com

ConsumerErosky