En el anterior post, vimos cómo hacer una limpieza interna del mando a distancia. Esta limpieza suele ser eficaz por si sola para que funcione correctamente, y podemos realizarla cada vez que veamos que empieza a fallar. Pero a veces, se produce un desgaste que hace que haya una mayor separación de la debida entre la goma y el circuito integrado. También puede ocurrir que la capa conductora que hay en los botones de goma, se haya deteriorado o desgastado.
En ambos casos, podemos cortar trozos de papel de aluminio del usado en cocina de modo que queden encajados en el hueco de la goma de modo que la cara brillante quede hacia fuera. podemos cerrar el mando para ver si con esto es suficiente. Si no es así, podemos colocar los trocitos de papel de aluminio doblados dos o tres veces, hasta que el mando funcione debidamente.
Podemos dejarlo asi, pero hemos de tener en cuenta que los papeles de aluminio están sueltos y pueden desprenderse, provocando un falso contacto que haga que el mando se vuelva loco. Por esto es recomendable pegar el papel de aluminio a la goma. Teniendo la precaución de poner la cantidad de pegamento mínima para que no rebose y nos estropee el botón.
Un truco para facilitar el trabajo de coger los diminutos pedacitos de papel de aluminio, es frotar un bolígrafo de plástico contra un jersey de lana. Éste se cargará de electricidad estática y al tocar el papel de plata, el papel quedará pegado al extremo del bolígrafo. Lo colocamos sobre el botón de goma con pegamento, y se quedará fijado a éste.
Finalmente, podemos examinar los contactos de las pilas... A veces están oxidados y no hacen buen contacto, perjudicanto el buen funcionamiento del mando. Bastará raspar un poco las zonas oxidadas para corrergirlo. Esta operación la he realizado en mandos a distancia que estaban para tirarlos y han quedado como nuevos.
Sin duda, os pasará que cuando lleváis cierto tiempo usando un mando a distancia, cada vez tenéis que apretar más los botones para que funcione. Le cambiáis la pila y parece que se mejora un poco…. Hasta que veis que sigue igual.
No es preciso que sustituyáis el mando. Simplemente, está sucio.
Os voy a explicar cómo volver a ponerlo a punto para que funcione como el primer día. Os sorprendereis de lo sencillo que es y el cambio tan espectacular tras realizar esta sencilla operación…
En primer lugar debemos abrir el mando. Esta es la operación más delicada. Algunos, como es el caso del ejemplo, tiene un par de tornillos en los extremos. Otras veces, el tornillo está oculto en el compartimento de las pilas. En otros casos, las dos carcasas que componen el mando están encajadas a presión mediante unas pestañas. Debemos ir probando a separar las carcasas por los extremos, preferiblemente por la parte donde tenga menos botones hasta lograr abrirlo.
En este caso, con un destornillador de precisión, retiramos los dos tornillos y lo abrimos.
Vemos que tiene bajo la carcasa de los botones una lámina de goma en la que están integrados los botones. Ésta lámina incide sobre un circuito integrado que es donde los botones han de conectar el circuito para activar el mando.
Suele ocurrir que entra suciedad entre el circuito integrado y la lámina de goma que impide que se cierre correctamente el circuito y por tanto que el mando no se active correctamente.
Procederemos a coger un bastoncillo de los de limpiar los oídos y humedecerlo en alcohol de farmacia. Limpiaremos con cuidado todo el circuito integrado haciendo hincapié en las zonas donde han de incidir los botones.
Nos sorprenderemos de la cantidad de suciedad que sale. De hecho, deberemos sustituir el bastoncillo las veces que sean precisas.
Este proceso también podemos realizarlo con un trapito de algodón limpio.
La pieza de goma también ha de ser limpiada a conciencia. En este caso, la meteremos en agua tibia y frotaremos con una esponja suave y jabón de limpiar los platos. Lo secaremos muy bien. Pero, ojo, jamás le daremos con alcohol a la parte de goma, pues tiene una capa conductora que es la que hace contacto contra el circuito integrado y el alcohol dañaría esa capa dejando el mando inservible.
Mirad bien primero la zona de los contactos, en la pieza de goma. A veces vemos una especie de aceite o líquido difícil de eliminar y no se trata de otra cosa que un líquido encargado de hacer el contacto. Si lo eliminamos por completo, la pieza de goma que ha de contactar con el circuito integrado ya no hará su función. Podemos probar a mojar con la punta de un lápiz que no esté afilado (para no dañar la goma) en el líquido e ir untándolo por las zonas de los contactos de la goma. A veces, simplemente limpiando el circuito integrado y haciendo esta sencilla operación, es suficiente para dejar el mando como el primer día.
Finalmente, también limpiaremos la carcasa superior, en especial por dentro, ya que es por ahí por donde le habrá entrado la mayor parte de la suciedad y posiblemente, tenga restos de grasa y/o polvo. También podemos hacerlo con la misma esponja y repasar los recovecos interiores con un bastoncillo con alcohol.
Finalmente montamos el mando y ya estará perfecto. Como el primer día.
Puede ocurrir que el mando esté realmente roto, o que sea que el receptor del aparato sea el que está defectuoso. Para comprobarlo, miramos la bombilla que tiene el mando en el extremo, que es por donde emite el rayo infrarrojo a través de una cámara digital, ya sea de vídeo o de fotos. Si el mando funciona correctamente, al pulsar el botón del mando, se debe ver la luz por la pantalla de la cámara. En ese caso, lo que está mal es el receptor del aparato, pongamos la tele. Si no emite luz… o tendremos que cambiar la pila o bien que se ha estropeado con algún golpe que le hayamos dado, o por desgaste de alguna pieza.
En este caso, deberemos repararlo o sustituirlo, que suele ser la opción más lógica.