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martes, 16 de febrero de 2010

Cómo montar encimera. Silicona en cocina. restaurar encimera



RESTAURAR ENCIMERA ll. Silicona y montaje


Ya vimos en el post anterior los trabajos previos a la colocación de la silicona en una encimera usada que presentaba cierto deterioro en las juntas y bastante suciedad.

Ahora debemos aplicar la silicona nueva.



Si no tenéis aplicador, más vale que os compréis uno de calidad, o al menos no de los más económicos. Os costará muy poco más y os durará muchísimo tiempo.

Tampoco os vayáis a un modelo eléctrico de los que tienen motor incorporado. Es tontería comprarse ese aparato para usarlo ocasionalmente en casa.



Es muy importante que no quede ni un hueco, por pequeño que sea entre la pared y la encimera, sin silicona. Para ello añadiremos a todo lo largo de la zona de unión de ambas un grueso cordón de silicona.


Podemos hacer que penetre un poco y darle uniformidad pasando un dedo humedecido en agua jabonosa.

No importa que sobresalga un poco porque todo quedará oculto bajo el embellecedor.


Ahora toca colocar el soporte, con la silicona todavía fresca para que se amolde a éste.


Tiene dos juntas de estanqueidad: una en la parte superior y otra en la inferior.


Debemos atornillar este soporte a la encimera presionando ligeramente hacia la pared y la encimera para que quede bien pegada a ambos.


Podemos fijarnos en las juntas para que tengan un aspecto similar, pues si apretamos más por un sitio que por otro, esta junta aparecerá al final más sobresalida y lo suyo es que quede uniforme.


Gracias a estas juntas, el embellecedor quedará perfectamente recto, con buen aspecto estético, a pesar de estar la encimera ligeramente deformada por algunos sitios.



Podemos poner los tornillos al lado de los orificios antiguos, ya que éstos están demasiado abiertos porque saqué la junta a la fuerza.

Pero poniéndolos al lado y tapando los orificios antiguos con silicona, quedará perfecto.



Y ya solo queda colocar el embellecedor, que va metido a presión en las pestañas del soporte de arriba hacia abajo.


Finalmente, fijamos el remate de la esquina con pegamento para plásticos rígidos o también con pegamento de cianocrilato, que es el que usaron los montadores en su día.

Pero previamente, rascaremos todo el pegamento viejo para mejorar la adherencia.


Si la deformación que ha sufrido la encimera ha sido leve, podremos seguir usando la encimera muchos años más… si no, sólo podremos apurarla un tiempo.



También aplicaremos una ligera capa de silicona entre las uniones de la hornilla y el fregadero con la encimera.

Si os salís, podéis usar una servilleta de papel seca para retirar inmediatamente los restos de silicona.



Tras poner la silicona en el borde, pasamos un dedo humedecido en agua jabonosa para que penetre y quede uniforme por fuera.


Es importante que os limpiéis cada cierto tiempo el dedo en una servilleta para que no se acumule demasiada silicona y se esparza por los lados, ensuciándolo todo.


En vista que la encimera ya presenta cierto deterioro y que es totalmente imprescindible que no entre absolutamente nada de humedad, repaso igualmente las juntas de estanqueidad del copete con silicona.


Si lo hacemos con cuidado, quedará prácticamente invisible y sin embargo tendrá una protección extra.

Así queda asegurado que apenas se colará el agua en lugares donde las juntas están algo más separadas, como en las llagas de azulejos.


El trabajo es laborioso, sobre todo el retirar la silicona vieja y limpiar, que lo hicimos en el post anterior.

El colocar la silicona es más rápido y agradecido.


En cualquier caso, si aprovecháis una tarde de sábado, fría y lluviosa para hacerlo, estaréis entretenidos, haréis algo de provecho y ahorraréis mucho dinero, pues el arreglo sólo nos ha costado un par de euros de la silicona y nos hemos ahorrado el cambiar toda la encimera en poco tiempo.


Más información: Gratiszona.com .



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viernes, 24 de abril de 2009

Cómo cambiar una hornilla de gas

CAMBIO HORNILLA DE COCINA



Hoy vamos a abordar un tema no apto para cardíacos. Nuestra vieja hornilla se ha quedado antigua, no podemos limpiarle los chiclés porque es un modelo antiguo que no los tiene accesibles y debemos sustituirla. O bien que teníamos una de vitrocerámica y estamos cansados de los impresionantes recibos de la luz a fin de mes y queremos optar por una de gas.

Hoy voy a centrarme en el primer caso, pues podemos aprovechar la conexión de gas antigua. En otro post os comentaré cómo habría que realizar la instalación de gas nueva.

En cualquier caso, si la toma antigua es igual que la nueva, sólo habrá que poner la junta de estanqueidad nueva y listo.

Por supuesto, hemos de empezar por retirar la hornilla vieja. Antes las fijaban casi exclusivamente con silicona. Después se puso de moda una banda de goma con adhesivo por las dos caras para adherirse a la hornilla y a la encimera. También tenemos que mirarla por abajo para ver si está sujeta con tornillos a la encimera por la parte inferior. Suele ser conveniente retirar el horno, que suele estar montado bajo la encimera, para tener mejor acceso.



También habrá que separar la hornilla del tubo de la toma del gas. Normalmente, va roscado a un tubo que sale hacia abajo perpendicular a la hornilla. Suele estar bastante apretado y más por llevar una junta de estanqueidad. Este proceso podremos realizarlo bien con una llave inglesa grande.

Ahora ya tenemos todo desmontado y listo para empezar a colocar la hornilla nueva.

Colocamos la hornilla nueva en el hueco para ver si las medidas son las correctas.



Si es así, pasamos a comprobar que la toma del gas coincide con la antigua y está en buen estado. Nos ahorraremos trabajo si es así. De lo contrario, tendremos que sustituir la toma, pero eso lo dejo para un futuro post, donde trataré sobre estas soldaduras. De momento damos por sentado que no es preciso sustituir esa pieza.

Limpiamos bien todo el borde de la encimera, donde se va a acoplar la hornilla para que el adhesivo de la junta de goma y la silicona agarren perfectamente. Podemos hacerlo con alcohol. Si vemos que hay mucha suciedad acumulada, le daremos primero con algún producto quita grasa.



Ponemos un buen cordón de silicona en la zona que queda bajo el borde de la hornilla donde ésta hace contacto con la encimera. Si tiene la junta de goma, podemos respetar esta zona sin darle silicona. Podemos ponerla un poco más hacia el borde.



Colocamos la hornilla en su hueco. Va sujeta a presión mediante unas pestañas. Así que con unos suaves golpes quedará embutida en su hueco. Si ha sobresalido silicona por algún punto. Podemos extenderla por todo el borde con un dedo mojado en agua jabonosa. También así podremos retirar el sobrante. Si no ha sobresalido la silicona, podemos ponerle un fino cordón justo donde la encimera se une a la hornilla. Extendemos con el dedo humedecido en agua jabonosa y quedará perfecto. Mucho cuidado con dejar restos de silicona en la hornilla o la encimera, pues una vez seca, cuesta mucho retirarla.



Y, finalmente, conectamos el tubo del gas. Para ello vemos que la junta del tubo encaja perfectamente contra la toma del gas de la hornilla. Deben estar lo más alineados posible. Como el tubo del gas es maleable, podemos doblarlo ligeramente para lograrlo.



Entonces solo queda meter la junta de estanqueidad (es una especie de arandela de goma) en la pieza del tubo. Introducir éste en la toma de gas de la hornilla y apretar la tuerca con firmeza.

Finalmente, hemos de conectar el gas y mojar toda la zona con agua jabonosa. Si vemos que hace burbujas o incluso huele a gas, y ya no se puede apretar más. Deberíamos sustituir la junta de estanqueidad y procurar alinear mejor las dos partes de la conexión del gas.

En cualquier caso, no olvidéis consultar con un instalador de gas para que compruebe que la instalación ha sido correcta.

Como en muchos casos, la conexión vieja del gas no coincide con la conexión que trae la hornilla, os enseñaré cómo solucionarlo en otro post. Si tenéis la suerte de que coincide la pieza vieja con la nueva hornilla, ya sabéis cómo hacerlo.