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lunes, 21 de septiembre de 2009

Lavar a presión una bici. Lavados con agua a presión de bicicletas

LAVADO A PRESIÓN DE UNA BICI



Ya os adelanté en el post dedicado al mantenimiento de la bici que debemos mantenerla limpia. Yo suelo pasarle el plumero tras una buena pedaleada y se mantiene impecable… pero también hay que recurrir al agua y el jabón para limpiar restos pegados y mantenerla perfecta. Un cubo y una esponja resultarán perfectos para esta tarea.


El problema es que muchos tendréis la bici en un piso y os resultará complicado realizar estos procesos en casa y os preguntáis si no podríais usar un lavado a presión de los que suele haber en gasolineras.


La respuesta es sí. Podemos usar perfectamente un lavado a presión siempre y cuando tengamos algunas precauciones. Vamos a verlas.


En primer lugar, debemos colocar la bici bien apoyada en una pared para evitar que el chorro a presión la mueva y la haga caer y veamos nuestra bici cayéndose al suelo y con las manos ocupadas con la manguera a presión funcionando…


Una vez encontrada una buena posición, debemos elegir el modo de lavado. Hay que descartar en principio el agua caliente y el jabón. Os preguntaréis por qué… pues muy sencillo: no sabemos la temperatura que llevará el agua y si es muy caliente y encima con jabón, desengrasará en exceso los rodamientos como el del pedalier o bujes y podemos estropearlos.


Tampoco debemos escoger los lavados que tengan cera, pues ésta podría afectar a los frenos, y en consecuencia pasaremos una temporada con los frenos patinando. Es muy peligroso ir con los frenos funcionando mal.


De modo que podemos escoger los lavados tipo aclarado con agua desmineralizada en frío.



Una vez seleccionado el tipo de lavado, podemos seguir: vamos aplicando el chorro a presión por todas las zonas. Cuadro, ruedas, radios…. Pero cuando lleguemos a la horquilla, bujes y pedalier, debemos mantener una separación de la manguera de unos 60cm como mínimo. y Procurad que el chorro no incida directamente en estas zonas.


Así la presión no será tan fuerte y minimizamos el riesgo de eliminar la grasa protectora de estas zonas. Por supuesto, tras el lavado debemos proceder a engrasar la cadena y rodamientos.


Respecto a la suspensión delantera, si tiene algo gastados los retenes, cabe la posibilidad de que pueda entrar un poco de agua en las botellas y que se mezcle con el aceite, de modo que evitaremos aplicar el chorro mas que lo imprescindible y manteniendo la distancia antes mencionada.



En cualquier caso, es muy importante mantener estas zonas siempre muy limpias. Es aconsejable que os hagáis con un cepillo especial para limpiar entre los piñones.


Es una zona muy susceptible de coger porquería: tierra, arena e incluso piedrecitas que se quedan pegadas por efecto del aceite de la zona y que en un momento dado pueden caer en el buje acelerando el desgaste de la pieza. Ya os dije en su día que este accesorio no es caro y aunque podemos usar el truco del alambre y el trapito, el cepillo está especialmente diseñado para esta función y nos dará un resultado mejor en menos tiempo.



Y, por supuesto, si la limpieza la realizáis en casa, podéis usar un soporte, ya sean poleas o un soporte fijo para elevar la bici y poder hacer la labor infinitamente más sencilla y eficaz.



Y siempre, tras la limpieza, nos aseguraremos que todo queda bien seco y con las partes que lo necesitan debidamente engrasadas.


Con un paño suave podemos proceder al secado. Si lavamos la bici y la guardamos de inmediato, pueden quedar restos de humedad que pueden oxidar algunos elementos, incluso las cabezas de los tornillos y la siguiente vez que la cojamos podemos llevarnos la desagradable sorpresa de ver la bici limpia, reluciente…. Pero con óxido en algunas partes.


Mantengamos siempre nuestra bici limpia y en perfecto estado de uso...¡Y a disfrutarla!


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miércoles, 13 de mayo de 2009

cómo limpiar barbacoa. mantenimiento de barbacoa

Limpieza y mantenimiento de barbacoas


Ya llega el buen tiempo y nos apetece ponernos en el jardín, azotea o terraza a hacernos unas chuletitas asadas en la barbacoa…. Pero siempre nos pasa los mismo: disfrutamos de la comida pero después no sabemos qué hacer con la barbacoa: si tirarla directamente a la basura, o dejarla para limpiarla en otro momento….


Os voy a dar algunos consejos y trucos para que hacer una comida en barbacoa no sea después un suplicio.



Hay barbacoas de muchas clases. Voy a referirme a la más común: la de chapa de acero, portátil y para usar con carbón o leña.


El primer truco es cubrir la cubeta donde se va a poner el carbón con papel de aluminio. Esta sencilla práctica nos permitirá que los restos carbonizados, junto con la grasa que se desprende de los alimentos no vayan a parar directamente a la cubeta. Si tenemos la precaución de no arañar o romper el papel de aluminio al remover el carbón o leña, al finalizar la barbacoa, sólo tendremos que retirar el envoltorio y darle una limpieza superficial a la cubeta.



En segundo lugar, tenemos la rejilla. La rejilla al estar en contacto con los alimentos y recibir las llamas y la grasa directamente, se pone fatal. Hay cepillos especiales para sacar la suciedad. Incluso hay quien recomienda dejarla sucia para que así se proteja del óxido.

Yo sugiero que cuando hayamos terminado de poner alimentos a cocinar en la barbacoa, bajemos la rejilla para que los restos de carbón la calienten bien. Así caliente, podemos darle con un poco de detergente de los platos de cocina con una esponja humedecida en agua. Hay quien usa el líquido para encender la barbacoa, que también actúa de quitagrasa... ya depende de lo que tengáis a mano. Dejando actuar el jabón en caliente, actuará con sorprendente eficacia. Si hay alguna mancha que se resiste, podéis pasar del estropajo al cepillo, aunque no suele ser necesario y es mucho más agresivo. Si además usamos agua caliente –que también podemos calentar en las brasas-, evitaremos que se enfríe enseguida la parrilla y acentuaremos la acción quitagrasa. Un buen aclarado nos garantizará que no haya ningún resto de productos químicos en nuestra próxima comida.



Para mantener la rejilla, si no es inoxidable, podemos pasarle un trapo untado en aceite de cocinar. El aceite protegerá del óxido hasta el siguiente uso y al ser comestible no generará ninguna sustancia química que pueda dar mal sabor a los alimentos o incluso evitaremos posibles intoxicaciones.


La cubeta no es necesario protegerla: si la dejamos limpia y la chapa tiene la pintura en buen estado, no es necesario nada más, salvo evitar que esté en un sitio con excesiva humedad. Evidentemente si la tenemos junto a la ducha de la piscina, por ejemplo, y está permanentemente mojada, será difícil que se conserve en buen estado.


Y para poder poner en práctica estos trucos y consejos, nada mejor que hacer una deliciosa barbacoa en su punto, para lo cual podéis seguir los consejos de mi amigo José en su estupendo blogg.


Más información:

pepekitchen

weber.eu

how to do things




viernes, 27 de marzo de 2009

Cómo limpiar y engrasar la cadena de la bici. Engrase de bici

Bici: limpieza y engrase cadena



No hay cosa que me desagrade más que ver a alguien que va montado en una bici que va chirriando. Lo más molesto, no es el ruido en sí, sino pensar lo que estarán sufriendo los engranajes y la cadena con semejante trato –o falta de trato, más bien- y sabiendo lo sencillo que es hacerle una puesta a punto y lo que vamos a alargar la vida de nuestra bici con esta sencilla operación….



Para esta limpieza necesitamos aceite para la cadena, desengrasante, trapos viejos o papel de cocina, guantes de látex o goma, cepillo especial o en su defecto trozo de alambre algo grueso

Primero es eliminar restos de polvo, arena y grasa vieja. En efecto, el polvo y la arena se quedan adheridos a la grasa vieja actuando como verdaderas lijas que aceleran considerablemente el desgaste. Pero su eliminación es muy sencilla. Aplicamos un producto para ablandar y eliminar la grasa vieja y sucia de la cadena, platos y piñones. Basta aplicarlo directamente sobre la cadena dejando una fina capa. Suelen venir en spray, de modo que su aplicación es sencilla y rápida. Previamente, habremos puesto en el suelo unos periódicos para evitar ensuciarlo.

Un truco que suelo usar es colocar en un eslabón de la cadena un alambre fino y maleable con el fin de saber si le he aplicado el producto a toda la cadena: empiezo a pulverizar cerca del alambre y voy girando la rueda hasta volver a llegar al mismo punto.



Dejamos actuar el producto (el tiempo requerido suele depender de la marca, mirad las instrucciones). Nos ponemos unos guantes para evitar ponernos las manos perdidas de grasa y suciedad y comenzamos a frotar la cadena con un trapo. También puede servir el papel absorbente. Hemos de dejar la cadena resplandeciente. Si vemos que no sale toda la suciedad, debemos volver a aplicar quita grasa.



Este proceso lo hacemos al mismo tiempo en los piñones y platos y demás engranajes, como los variadores y engranajes de los cambios. Para lugares poco accesibles, usaremos el cepillo especial o el alambre fuerte (al que podemos hacerle un bucle en la punta para que no arañe) para cubrirlo con el trapo o papel y llegar a las zonas más inaccesibles. Es muy importante que seamos muy escrupulosos y que evitemos dejar suciedad. Sobre todo si llevamos mucho sin realizarle la limpieza. La diferencia va a ser tardar cinco minutos más, pero nos garantiza un funcionamiento silencioso y una mayor duración de todos los elementos.

Finalmente, aplicamos una ligerísima capa de grasa o aceite a todos los elementos.

Para engrasar los piñones, bastará aplicar aceite en su eje, ya que los dientes ya quedarán engrasados con la cadena. Lo mismo haremos con los platos: lo que interesa es engrasar el eje, no los dientes ni los platos en sí, ya que, de lo contrario, lo que lograremos es que se nos pegue la suciedad y al desprenderse, caiga sobre los ejes de platos y piñones.

Han de quedar ligeramente humedecidos, pero sin chorrear. Si ponemos demasiada grasa, el polvo empezará a adherirse enseguida y el resultado será contraproducente. Con un poco es suficiente.

Retiramos el alambre que habíamos puesto en la cadena a modo de guía visual, y ya tenemos la bici lista para pedalear.



Si podemos dar un paseo en ese momento para que el aceite se distribuya homogéneamente, mejor. De lo contrario, le daremos al menos varias vueltas a la rueda trasera y haremos girar la cadena y usar todos los cambios para lograr la distribución homogénea. Si nos hemos pasado con el aceite, mejor que retiremos el exceso ahora que está líquido y limpio. Después será una capa sólida de suciedad.

Éste es un momento muy bueno para hacer esta operación de mantenimiento, pues ahora comienza un tiempo fenomenal para pedalear. Merece la pena invertir un rato de nuestro tiempo en hacer una puesta a punto a nuestra bici.

Aprovechamos para eliminar el polvo de las ruedas y radios.

¡Y no os olvidéis revisar los frenos! Pero esto es tema para otro post.

Más información aqui

y aqui