miércoles, 10 de junio de 2009

Montaje de fontanería. Replantear tubos de cobre

CAMBIAR TOMAS DE AGUA DE DUCHA




Este es un interesante post sobre un tema que habíamos tratado poco, siendo muy sencillo, económico y perfectamente abordable por cualquiera.

Para realizarlo, precisamos de cincel plano y maza de albañil, radial o amoladora angular con disco de corte fino de metal, lima y lija de esponja delgada y fina, cortador de tubos de cobre, trozo recto de tubo de cobre y varias piezas de empalme de cobre: codos, puentes...


En este caso, tenemos un cuarto de baño, recientemente reformado, en el que se montaron las tomas del agua fría y caliente de la ducha intercambiadas. Vamos a poner cada toma en su lado correspondiente.

Lo primero es retirar los dos azulejos implicados. Ver post sobre el tema. También vimos el final: el montaje del grifo. Ahora abordamos lo principal.

Para empezar, es conveniente marcar el lugar que ocupan las tomas actualmente para que después queden aproximadamente en el mismo sitio. Y más porque como uno de los dos azulejos ha salido entero, la toma ha de coincidir forzosamente con el orificio que éste tiene hecho. Para ello, basta poner un listón bien horizontal a la altura del centro de la toma y marcar con un rotulador los azulejos de cada lado. También hacemos marcas con el listón vertical.

Seguidamente, hemos de profundizar en la pared para dejar los tubos totalmente al aire, ya que hemos de manipularlos: cortarlos, limpiarlos, soldarlos… Para ello podemos hacer uso de un cincel y una machota o maza de albañil. Hay que tener cuidado de no dañar los tubos, pues si los golpeamos accidentalmente y se deforman, tendremos que cortar por lo sano. Por supuesto, el agua estará cortada para evitar que un golpe accidental pueda ocasionar una pequeña catastrofe….

Lo más importante en estos casos en los que “el fontanero” no tiene mucha experiencia es comprar algunas piezas de más y también un buen trozo de tubo de cobre. Más vale que nos sobren algunas piezas a que nos arriesguemos a que no quede bien por no haberlo podido replantear correctamente por falta de piezas. Hemos de fijarnos en el grueso del tubo de la instalación para comprar las piezas y el tubo del mismo grueso. Lo más habitual son los tubos de 18mm de diámetro.


Vemos que por la parte superior sobresale un trozo de tubería de hierro (se ve bien en la foto inferior de la lima). Como de momento no queremos cortarla, pese a estar muerta, las posibilidades se limitan considerablemente.


Hemos de cortar los dos tubos a diferente altura: el que quede más largo se pasa mediante dos codos (piezas de empalme que dan un ángulo de aproximadamente 90º) e irá a parar justo a la toma del lado contrario, con lo que ya está solucionado fácilmente.


El otro tubo es el problema, pues ha de montarse sobre el otro en algún punto para poder ocupar su lugar. El problema es que disponemos de un fondo muy limitado porque coincide con un pilar de hormigón que no debemos tocar por la parte trasera y por la parte delantera, está el azulejo.

Lo solucionamos con una pieza en forma de “ ( “ que pasa por encima del otro tubo ocupando el mínimo grueso.




Lo mejor en estos casos es no pillarnos los dedos e ir cortando de poco en poco los tubos de la pared e ir probando. Yo he tenido que hacer al menos cuatro cortes hasta lograr la medida perfecta.

He realizado los cortes con una radial o amoladora angular con un disco para metal fino.



El corte se realiza en un instante y sale bastante limpio.




Cada vez que hagamos un corte, debemos limpiar de impurezas la tubería por el extremo. Para ello pasamos una lima. Si quedan zonas muertas por detrás o por delante inaccesibles para la lima, podemos usar una lija de esponja delgada. Debemos retirar lo justo para que el cobre quede brillante. Si nos pasamos el tubo quedará demasiado fino y débil. Hasta podríamos romperlo.

Seguidamente, ya podemos meter la pieza que queramos acoplarle.




Podemos cortar pequeños tramos de tubo recto con el cortador de tubos, que consiste en una cuchilla circular que va presionando el tubo progresivamente mientras hacemos girar la herramienta sobre el tubo y apretando la cuchilla sobre el mismo mediante un tornillo. No cuesta ningún trabajo dejando unos cortes perfectos y a la medida. Siempre que tomemos una medida para cortar un tubo, hemos de tener en cuenta el trozo que entra en los codos y demás piezas de unión. En este caso, estamos cortando un tubo viejo, el que tiene la toma propiamente dicha. Vamos a reutilizar este trozo. vemos que se corta perfectamente y, una vez limpio el extremo cortado, se puede soldar perfectamente.





A la hora del replanteo, hay que tener en cuenta que las piezas tienen cierta holgura entre sí y eso podemos usarlo a nuestro favor para lograr que la toma de agua, en nuestro caso, quede en el lugar exacto. No importa si estéticamente no es bonito: todas las tuberías irán tapadas con mezcla. Lo importante es que las piezas hayan encajado a tope. No vale dejar un tubo metido sólo un milímetro en un codo para que dé más juego.


Si vemos que para que quede bien, es necesario que todo el tubo horizontal quede más bajo, tendremos que volver a cortar un poco más el tubo principal y volver a limpiarlo. Incluso, si es preciso, deberemos descarnar un poco más de pared.


Por fin hemos logrado que las piezas queden bien, como podemos ver en la foto inicial. Ahora queda realizar las soldaduras. Eso lo dejo para otro interesante post ¡No os lo perdáis!

Más información:

Terra.es

martes, 9 de junio de 2009

Herramientas para bonsái. Como elegir herramientas para los bonsáis

HERRAMIENTAS PARA BONSÁI ll



Antes que nada, quiero dar las gracias a los nuevos seguidores del blog. Animo a todos los que lo seguís que os hagáis seguidores y ayudéis con vuestros comentarios a mejorar día a día este rinconcito de bricolaje, manualidades y jardinería. Si os interesa algo en concreto o tenéis cualquier duda, no dudéis en consultar mediante un comentario. También me alegra ver que much@s seguidores/as son chicas. ¡Animáos tod@s a hacer bricolaje, que no es cosa sólo de hombres!



Ahora vamos al tema de hoy:

Vamos a seguir viendo estas interesantes herramientas que los comercios especializados en bonsáis nos ofrecen siguiendo con el post anterior que dedicqué al tema… La gama de herramientas es mucho mayor aún… muchas de ellas no las tengo, pero las mencionaré en un futuro post para que las conozcáis.





Podadora Kuikiri

Esta herramienta, parecida a unas tenazas de carpintero, sirve para cortar ramas de cierto grosor a ras del tronco. Se caracterizan por hacer un corte ligeramente cóncavo para lograr que el árbol cure bien y no deje una fea cicatriz.



Las hay de varios tipos: una tiene el filo recto y en ángulo, que sirve para cortar ramas que salen directamente del tronco.



La otra tiene el corte perpendicular y es curvo. Ésta se usa sobre todo para cortar la rama central cuando salen varias del mismo punto.

La podadora Kuikiri ha de estar perfectamente afilada para poder hacer un corte limpio y eficaz.





Pasta cicatrizante

Es interesante siempre que usemos la podadora kuikiri, que cubramos el corte con pasta cicatrizante, que será el complemento perfecto. Os recomiendo una pasta cicatrizante específica para bonsái.



Podemos usar alguna empleada en frutales, por ejemplo, pero corremos el riesgo de dejar unas feas manchas de color lila, morado… ya que las que no son específicas para bonsái están especialmente coloreadas para distinguir fácilmente la zona tratada. En bonsá lo que se pretende es que quede lo más discreto posible.


Pincel

Muy interesante para aplicar la pasta cicactrizante es disponer de un pincel específico para ese uso. Yo suelo guardarlo metido en la caja donde va el tubo de pasta. es imprescindible conservarlo limpio para evitar infecciones en la planta que tratemos. sería mal asunto que apliquemos la pasta para ayudar a cicatrizar y prevenir infecciones y que se la inoculemos nosotros mismos por no tener el pincel limpio.


Más información:

Tiendas eBay

Mistral Bonsai


lunes, 8 de junio de 2009

Cambiar grifo ducha. Excéntricas.

CAMBIAR GRIFO DE DUCHA



Este es el final de una serie de post de fontanería: Empezamos por retirar unos azulejos porque las tomas de agua fría y caliente de una ducha estaban intercambiadas. Tras realizar el proceso de cambio de tomas, que lo explicaré en futuros post, tuve que volver a colocar el grifo. Como no todo el mundo tendrá el problema de cambiar las tomas, pero sí el grifo, he decidido adelantar este post a la serie completa.

Puede que simplemente, queráis retirar el grifo para cambiarle alguna junta o para limpiarlo. O puede que tenga alguna fuga de agua y queráis repararlo o sustituirlo por uno nuevo… El proceso es muy sencillo.




Al mirar el grifo, vemos que su unión con la pared está oculta por un embellecedor. Este embellecedor va generalmente roscado a una pieza que se llama excéntrica. La Excéntrica va por un lado roscada en la toma de la tubería y por otro lado al grifo…. No os asustéis, lo explicaré un poco mejor:

Los grifos vienen a veces de distintas medidas, o sea, la separación entre las tomas de entrada del agua puede ser mayor o menor. Por eso los fabricantes han pensado en todo y han inventado las excéntricas. La ventaja que tienen es que girándolas, podemos variar la separación entre ambas tomas y así poder adaptarlas a las de la medida del grifo.




Las excéntricas, en definitiva, son machones, o sea, un tubo roscado. Pero de forma que cada extremo tiene una rosca diferente para adaptarse al grifo y a la toma del tubo, que son de diferente diámetro, y además, no es recto para lograr que girando ambas excéntricas, logremos la medida adecuada.

Pues bien, si queremos retirar el grifo, tenemos que empezar desenroscando las tuercas que hay entre el embellecedor y el grifo. Suelen precisar de una llave inglesa grande. Si queremos evitar arañar la tuerca o el grifo, podemos poner una tela delgada de algodón o similar entre la rosca y la llave, aunque generalmente no sufre daños.

Como precaución, sugiero ir desenroscando las dos tuercas a la vez. Así el grifo va soltándose por igual y evitamos que sufra tensiones innecesarias.

Después, si queremos continuar con el desmontaje, podemos desenroscar los embellecedores, que salen fácilmente con la mano.

Para retirar las excéntricas, usaremos una llave que encaje en el cuello que tienen éstas entre las dos roscas. Normalmente, no cuesta retirarlas porque actualmente se suele usar cinta de teflón para dar estanqueidad a la junta y éste no se adhiere.




El montaje sería a la inversa. Aunque conviene hacer un replanteo de las piezas inicial. Podemos poner las excéntricas y el grifo provisionalmente para ver cuánto han de entrar las excéntricas y la posición adecuada que han de tener. Desmontamos y ponemos cinta de Teflón en la parte de la excéntrica que va a la toma de la tubería. La forma correcta de ponerlo es procurando que la cinta esté bien extendida a lo ancho, ya que suele retorcerse fácilmente y se queda hecha un hilo. Hemos de colocarla en sentido contrario a la rosca, de modo que al roscar, la cinta se apriete sobre sí misma. De lo contrario, al apretar la rosca, se desharía la cinta y no haría su función. Debemos darle un poco de tensión, para que se ajuste a la rosca. Y respecto a la cantidad, recomiendo poner bastante.




La rosca ha de quedar apretada y para ello hemos de rellenar todo el hueco que queda entre ambas roscas con la cinta. Si vemos que se aprieta fácilmente con la mano, deberíamos retirarla y repetir el proceso con más cantidad de cinta de Teflón.

También es conveniente, una vez enroscada la pieza, no aflojarla de nuevo, de ahí el replanteo inicial que hicimos. Procuraremos dejarla a la primera en su posición definitiva.

Después, enroscamos los embellecedores. Debemos dejarlos ajustados contra la pared, aunque no hace falta apretar en exceso. Finalmente, colocamos el grifo en su posición y apretamos las tuercas de ambos lados por igual. No os olvidéis colocar la junta de goma que hay dentro de la tuerca del grifo, que es lo que garantiza la estanqueidad (esta parte no precisa Teflón).


A veces, las tuercas del grifo se aflojan del mismo. Generalmente, estas tuercas van fijadas al grifo mediante una rosca con llave tipo Allen y se aprietan en sentido contrario al normal. Normalmente, no se aflojan, pero si hay una fuga de agua, es posible que sea por haberse desajustado esa parte.

Terminamos colocando la tuerca del tubo de la ducha con su correspondiente junta de goma y ya está terminado.

Más información:

Todoexpertos

Consumer Eroski


jueves, 4 de junio de 2009

Restaurar objetos de metal. Pintar caja de herramientas

PINTAR CAJA DE HERRAMIENTAS




En un post anterior vimos cómo restaurar una caja de herramientas que estaba destrozada. Pensaba dejarla tal cual, pero un amigo me comentó que estaba un poco cutre con la pintura tan vieja y desportillada. Por otra parte, un par de manos de pintura de calidad le dan mucha consistencia a la chapa y la protegerán del óxido…

De hecho, los chapistas tras arreglar una abolladura de una carrocería, suelen dar una antiestética capa gruesa de pintura. Dicha capa no tiene más objeto que justamente dar fuerza a la chapa, que al haberse deformado y devuelto la forma original, queda un poco debilitada por esa zona.

Además, os quería demostrar cómo podemos convertir una vieja caja de herramientas destrozada en una caja nueva y resistente con un poco de empeño. Eso es lo bonito del bricolaje: cuanto más cosas hagamos, nos daremos cuenta de que podemos hacer más y más cosas con nuestras propias manos y sin depender de nadie… ya sea arreglar una lavadora, hacer la instalación eléctrica de una casa o recuperar un objeto que le teníamos aprecio y estaba para tirarlo.Debemos empezar por ponernos una ropa cómoda y que no nos importe manchar. Ponernos un uniforme de trabajo nos ayudará a sentirnos "más profesionales" y podemos destinar esas prendas para hacer bricolaje.




Lo primero que debemos hacer es desmontar las piezas para pintarlas por separado. En este caso, lo único que podemos desmontar son las tapas de la caja quitando los pasadores con unos alicates. Mis perros parecen muy interesados ante esta actividad. Además, en ese momento, también estábamos pintando mi mujer y yo una vieja mesa de cocina.




Después procederemos a retirar el óxido y la pintura que se desprenda fácilmente. Es un trabajo pesado, pero de ello dependerá el acabado que tenga la caja y, sobre todo, la duración que tenga éste. Si no retiramos la pintura medio suelta, a las primeras de cambio ésta se levantará y tendremos nuevamente la caja desportillada, y es una pena ya que hemos escogido una pintura que nos garantiza muchos años de buen uso.

Más concretamente, he elegido una pintura gris claro tipo martelé. Las ventajas de ésta pintura son tres: es la más resistente, la que más protege del óxido (dejando la pintura de minio aparte) y al dejar un efecto como martilleado, disimulará fácilmente cualquier pequeño desperfecto que se nos haya pasado por alto.




Ponemos un cartón o plástico debajo para no ensuciar y procedemos a pintar la caja. He empezado por dentro por ser la parte más inaccesible. Si hubiese empezado por fuera, después no habría por donde coger la caja para pintarla por dentro, salvo que esperásemos a que secara por fuera. Así ganamos tiempo, ya que hay que darle al menos dos manos.




Después procedemos con el exterior, empezando por las tapas, ya que para pintarlas por ambas caras, hay que esperar que seque la pintura que le hemos dado por el primer lado. Podemos poner la caja boca abajo, puesto que se apoya en las asas y se mantiene totalmente abierta. Así podemos pintar cómodamente el fondo y los lados.

Si la pintura que le hemos aplicado a un lado de las tapas se ha secado lo suficiente, podemos proceder a pintarlas por el otro lado. Si no, mejor esperar a que haya secado bien para hacerlo.

La pintura martelé tiene la peculiaridad de que según la apliquemos el resultado final variará mucho: si damos la pintura en capas gruesas, el efecto martilleado será más notable. Si la estiramos mucho y peinamos bastante con la brocha, será un efecto muy suave. En mi caso, he optado por la segunda opción, al tratarse de una superficie pequeña.




Y la cosa no tiene más misterio: una vez terminada la primera mano, podemos pintar las asas con pintura negra. No importa si nos salimos un poco porque todavía hemos de dar una segunda mano a toda la caja. Pero si queremos hacerlo bien, podemos usar un pincel más fino para los bordes o bien delimitar con cinta de carrocero las zonas conflictivas.

Tras una segunda mano, la caja parece realmente otra muy diferente a la que nos encontramos un día paseando por la calle ¿No os parece?

Hay quien dirá que no merece la pena tanto trabajo para arreglar una vieja caja de herramientas pudiendo comprar por cuatro duros una nueva en la ferretería de al lado…. Yo personalmente, me siento muy orgulloso de mi caja y cada vez que la uso siento algo especial difícil de describir… algo que no sentiría desde luego si la hubiera comprado nueva.

Ya solo queda llenarla de herramientas y a disfrutar del bricolaje.


Agradecicmientos:

Debo dar las gracias a mi amigo Salva, que me animó a realizar este post de pintura. la verdad es que ahora está mucho mejor que antes. Y muy especialmente a mi mujer, pues sin su colaboración hubiera sido una tarea árdua y pesada.

Restaurar objetos de metal. Pintar caja de herramientas

PINTAR CAJA DE HERRAMIENTAS

En un post anterior vimos cómo restaurar una caja de herramientas que estaba destrozada. Pensaba dejarla tal cual, pero un amigo me comentó que estaba un poco cutre con la pintura tan vieja y desportillada. Por otra parte, un par de manos de pintura de calidad le dan mucha consistencia a la chapa y la protegerán del óxido…

De hecho, los chapistas tras arreglar una abolladura de una carrocería, suelen dar una antiestética capa gruesa de pintura. Dicha capa no tiene más objeto que justamente dar fuerza a la chapa, que al haberse deformado y devuelto la forma original, queda un poco debilitada por esa zona.

Además, os quería demostrar cómo podemos convertir una vieja caja de herramientas destrozada en una caja nueva y resistente con un poco de empeño. Eso es lo bonito del bricolaje: cuanto más cosas hagamos, nos daremos cuenta de que podemos hacer más y más cosas con nuestras propias manos y sin depender de nadie… ya sea arreglar una lavadora, hacer la instalación eléctrica de una casa o recuperar un objeto que le teníamos aprecio y estaba para tirarlo.

Lo primero que debemos hacer es desmontar las piezas para pintarlas por separado. En este caso, lo único que podemos desmontar son las tapas de la caja quitando los pasadores con unos alicates…Mi perro M parece muy interesado en el proceso.

Después procederemos a retirar el óxido y la pintura que se desprenda fácilmente. Es un trabajo pesado, pero de ello dependerá el acabado que tenga la caja y, sobre todo, la duración que tenga éste. Si no retiramos la pintura medio suelta, a las primeras de cambio ésta se levantará y tendremos nuevamente la caja desportillada, y es una pena ya que hemos escogido una pintura que nos garantiza muchos años de buen uso.

Más concretamente, he elegido una pintura gris claro tipo martelé. Las ventajas de ésta pintura son tres: es la más resistente, la que más protege del óxido (dejando la pintura de minio aparte) y al dejar un efecto como martilleado, disimulará fácilmente cualquier pequeño desperfecto que se nos haya pasado por alto.

Ponemos un cartón o plástico debajo para no ensuciar y procedemos a pintar la caja. He empezado por dentro por ser la parte más inaccesible. Si hubiese empezado por fuera, después no habría por donde coger la caja para pintarla por dentro, salvo que esperásemos a que secara por fuera. Así ganamos tiempo, ya que hay que darle al menos dos manos.

Después procedemos con el exterior, empezando por las tapas, ya que para pintarlas por ambas caras, hay que esperar que seque la pintura que le hemos dado por el primer lado. Podemos poner la caja boca abajo, puesto que se apoya en las asas y se mantiene totalmente abierta. Así podemos pintar cómodamente el fondo y los lados.

Si la pintura que le hemos aplicado a un lado de las tapas se ha secado lo suficiente, podemos proceder a pintarlas por el otro lado. Si no, mejor esperar a que haya secado bien para hacerlo.

La pintura martelé tiene la peculiaridad de que según la apliquemos el resultado final variará mucho: si damos la pintura en capas gruesas, el efecto martilleado será más notable. Si la estiramos mucho y peinamos bastante con la brocha, será un efecto muy suave. En mi caso, he optado por la segunda opción, al tratarse de una superficie pequeña.

Y la cosa no tiene más misterio: una vez terminada la primera mano, podemos pintar las asas con pintura negra. No importa si nos salimos un poco porque todavía hemos de dar una segunda mano a toda la caja. Pero si queremos hacerlo bien, podemos usar un pincel más fino para los bordes o bien delimitar con cinta de carrocero las zonas conflictivas.

Tras una segunda mano, la caja parece realmente otra muy diferente a la que nos encontramos un día paseando por la calle ¿No os parece?

Hay quien dirá que no merece la pena tanto trabajo para arreglar una vieja caja de herramientas pudiendo comprar por cuatro duros una nueva en la ferretería de al lado…. Yo personalmente, me siento muy orgulloso de mi caja y cada vez que la uso siento algo especial difícil de describir… algo que no sentiría desde luego si la hubiera comprado nueva.

Ya solo queda llenarla de herramientas y a disfrutar del bricolaje.

miércoles, 3 de junio de 2009

Cómo cultivar fresas en casa. Cultivo y reproducción de la fresa

El cultivo de la fresa en casa



Hoy en día, las casas son cada vez más pequeñas y no disponemos de espacio suficiente para poder cultivar alguna fruta o verdura. Evidentemente, resulta más económico y práctico acercarnos a la frutería de la esquina.

Pero a veces nos olvidamos de la satisfacción de poder cultivar nuestra propia fruta.

Simplemente se trata de saber escoger la fruta. Las fresas, en efecto, son muy adecuadas para cultivarlas en casa, porque son plantas pequeñas, que precisan poca tierra y espacio y de vez en cuando nos recompensarán con un delicioso fruto.

Como ya casi todo está pensado, hay unos maceteros de cerámica especiales para las fresas que tienen agujeros por los lados para poder sembrarlas en las paredes del tiesto. De este modo se forma una bola de fresales y la producción será mucho mayor.

Normalmente, se siembran de plantones. Son fáciles de encontrar, pero aseguraros que sea una variedad de sabor, pues las hay cada vez con mayor frecuencia de sabor insípido. Ya que no podremos disfrutarlas en cantidad, que sí las saboreemos intensamente.

Las matas de fresas suelen producir también unos estolones en la parte inferior que son hijuelos o plantas en miniatura que enraízan muy fácilmente. Bastará dejar unos días el hijo en un vaso con agua para que desarrolle más las raíces, o sembrarlo directamente sin cortarlo de la madre hasta que esté más desarrollado.



En mi caso, estábamos comiendo unas fresas y mi mujer se fijó en una que le salían dos hojitas. Me dijo que eso era un esqueje. Yo casi me reí, pero dejé que lo intentara: lo separó con cuidado de la fresa y lo puso en un vaso con agua unos días. Después lo sembró en una maceta pequeña que dejó tras la ventana. Y cubrió con un plástico con algunos orificios. Para mi sorpresa, enraizó. Y ahora ha llegado la hora de pasarla a una maceta mayor y dejar que le dé bien la luz.



El proceso de transplante es muy sencillo: sacamos el cepellón del tiesto, lo metemos en otro ya preparado con arlita o algún otro drenaje en el fondo y rellenamos un poco con tierra.




Cuando veamos que el cepellón está a la altura deseada, colocamos el cepellón y terminamos de rellenar por los lados. Damos un buen riego y a esperar…

He añadido también a la tierra un poco de humus de lombriz. Esto proporciona un abonado ecológico y gran cantidad de oligoelementos.

En la última foto -la primera que aparece en el post-, vemos que el enraizado ha continuado y la planta ha desarrollado hojas mayores, aunque en menor cantidad, pero de un color más intenso, señal de que no le faltan nutrientes.

Ya solo queda colocarla en un sitio con más luz para que nos empiece a dar fresas, que ya va siendo época. También puede ayudaros mi sistema de riego automático del que os hablé en tres post anteriores. Post nº1, Post nº2 y Post nº3

Podemos consumirlas tal cual, que están deliciosas, o podéis ver el excelente Blog de cocina de mi amigo José, que sin duda os dará buenas ideas para prepararlas.

Más información:

Infoagro.com

Facilísimo.com

martes, 2 de junio de 2009

Reparar mesa de cocina ll. Cómo pintar metales oxidados

RESTAURAR MESA DE COCINA ll



Y continuamos con la restauración de la mesa que empezamos en un post anterior. Vimos cómo desmontábamos todas las piezas, las preparamos para la pintura con lija y ahora…

PINTAMOS

Si realmente va a estar a la intemperie, deberíamos pintar los hierros primero con pintura de minio. También hay pinturas de minio que son de color, con lo que nos ahorramos el paso de dar una mano de antiestética pintura naranja para después cubrirla con la del color que queramos darle.

En mi caso, mi terraza está cubierta por una Uralita, con lo que el agua no le va a caer directamente y no veo necesario dar esta mano inicial de minio. Así que procedemos a pintar.




Para ello, pondremos en el suelo un plástico o cartones que impedirán que después de pintar nos tiremos varias horas limpiando el suelo.

Debemos preparar la pintura para que no esté demasiado espesa. Si está espesa, la primera mano quedará fatal y todas las demás manos que demos sobre ella irán fijándose sobre los fallos y aumentándolos.



La clave es dar manos de pintura muy delgadas. Secará antes, endurecerá más y se quedará más fijada al hierro. Debemos mojar sólo la punta de la paletina, escurrirla por el borde interno de la lata para retirar el exceso y aplicarla rápidamente sobre una zona. Después daremos rápidas pasadas superficiales en sentido transversal a la primera pasada para peinar. Esto hará que no se vean rayas y se cubran zonas que inicialmente no se habían tapado.



Podemos pasar, una vez bien seco, una lija fina para retirar la capa brillante que cubre la pintura y que la siguiente capa se fije mejor. Tambien así eliminaremos posibles imperfecciones.

De todos modos, si es una zona que no va a estar a la vista, podemos dar directamente la segunda mano del mismo modo que hicimos la primera. Conviene respetar el tiempo de secado indicado por el fabricante de la pintura o incluso un poco más para asegurarnos. Veremos que la segunda mano es mucho más fácil de dar y terminaremos sorprendentemente rápido.



También es importante, una vez dadas las manos que le queramos dar, darle un tiempo de endurecimiento a la pintura: si pintamos y la montamos en cuanto ésta seque, aún estará tierna y al menor roce se levantará. Pasado un tiempo adecuado, estará mucho más resistente.



Y ya solo queda montar las distintas partes, en orden inverso al de desmontaje. La mesa parece otra. No hay más que ver las fotos antes y después.



Con un poco de pintura y paciencia, hemos logrado darle muchos años de vida a nuestra querida mesa. De un trasto que estaba para tirarlo a la basura, nos ha quedado un mueble práctico y bonito que no desmerecerá cuando venga alguna visita a casa. Y, lo más importante, hemos hecho un trabajo de reciclado: nos hemos ahorrado unos eurillos (una mesa así ya es difícil de encontrar y no es barata) y hemos contribuido a mejorar el medio ambiente.


lunes, 1 de junio de 2009

Restaurar mesa. Cómo pintar metales oxidados


RESTAURAR MESA DE COCINA



Hoy vamos a abordar un interesante post de bricolaje: tenemos una mesa de cocina bastante robusta y con la peculiaridad de que el sobre puede ampliarse sacando dos paneles lateares. Es una mesa que me gusta mucho y que suelo tener en la terraza para mis trabajos de jardinería, bricolaje e incluso para alguna barbacoa o comida en el exterior.




Su permanencia a la intemperie ha provocado que esté bastante deteriorada, en especial las partes metálicas. También tiene un poco suelta la cinta del canto por un borde…




Total, que vamos a emprender un trabajo de bricolaje de altura. Vamos a dejar la mesa como nueva para que nos dure muchos, muchos años.

Probablemente, no tengáis una mesa así ni en este estado... Pero sí es posible que tengáis una mesa de Jardín en la terraza, o unas sillas que empiezan a deslucirse... Lo importante es que toméis la idea y las técnicas. Que sepáis cómo hacerlo.

Empezaremos por desmontar todas las piezas metálicas para poder trabajar mejor con ellas, aparte que es una mesa bastante pesada para estar moviéndola fácilmente.




Con ayuda de nuestro destornillador favorito, vamos retirando todos los tornillos. Es importante que hagamos alguna marca con un lápiz para que después el montaje sea más sencillo. Bastará poner dos cruces en dos piezas que vayan juntas, o si son varias, podemos poner cruces, círculos, cuadrados, letras.... Como es evidente que tenemos que lavar y pintar todas las piezas, lo tendremos en cuenta para repetir las marcas en el mismo sitio en cuanto las borremos.



Una vez desmontadas todas las piezas, debemos empezar por dar un buen fregado a las partes que componen el sobre. Con esta operación, ya podremos apartarlo y dedicarnos a las partes metálicas, que es lo que nos dará más tarea. Vemos que las piezas metálicas son: las cuatro patas, el cuadro o soporte principal que las fija, dos largueros dobles que hacen de asa para extraer los laterales y cuatro piezas que hacen de bisagra para fijar estas piezas móviles.

Todo está en bastante mal estado, así que empezaremos por las patas. Son cromadas, pero la intemperie ha hecho que salgan picaduras de óxido por toda la superficie.

Le damos con una lija de grano fino o medio. También podría servirnos lana de acero.Y vemos que prácticamente se quita todo el óxido quedando el metal reluciente. En principio pensaba pintar las patas, pero así está mejor que con cualquier pintura. Como las patas se retiran fácilmente, decido no pintarlas de momento.

Seguimos con el cuadro principal: la pintura no está demasiado deteriorada, salvo por los ángulos de unión. Así que damos unas pasadas con lija por todo, pero insistiendo en estas zonas que empiezan a oxidarse. Es muy importante que no tenga ningún resto de grasa, así que si le damos primero una buena lavada con detergente de los platos -o quitagrasa de cocina si está muy engrasado-, no le vendrá mal: Lijaremos mejor y la pintura se fijará perfectamente.




Hacemos lo propio con las cuatro piezas a las que yo llamo bisagras. Estas tienen una articulación y es la más deteriorada. Así que debemos insistir ahí con la lija variando el ángulo de las piezas para retirar todo el óxido. El óxido en este caso mantenía la articulación engarrotada y si pintamos así, las piezas quedarán sin movilidad y en cuanto las forcemos un poco, se arrancará la pintura. De ahí la importancia de esmerarnos en estas zonas.




Los largueros­-asas nos van a dar un poco más de trabajo que lo anterior, pues la pintura que le dieron de fábrica es gruesa y blanda, al contrario de cómo debería ser. También presenta zonas oxidadas y lugares por donde el roce con las otras piezas ha hecho que la pintura se elimine. Si queremos un buen trabajo, debemos lijar a fondo.

Para este proceso, podemos usar lijadora eléctrica; quitapinturas, que es un líquido que se aplica sobre la zona pintada y funde la pintura, con lo que se puede retirar con una espátula; o bien a mano. También hay cepillos de púas de alambre que se pueden acoplar a un taladro eléctrico, aunque dan más resultado para eliminar el óxido que para eliminar la pintura.

Si nos da pereza acometer esta tarea, nos limitaremos a dar una buena lijada a toda la pieza insistiendo en las zonas oxidadas. Si alguna zona tiene descarnada la pintura, podemos lijar la pintura de alrededor para que al pintar no se note el escalón.

En un próximo post, seguiremos con la mesa para dejarla como nueva.